Miércoles 24 de Mayo de 2017 - 08:47hs. - República Argentina Edición # 1685

Revista #21 Septiembre 2008 > Agricultura

Tenemos que encarar otro modelo de desarrollo agrario

Ex integrante del Foro Nacional de Agricultura Familiar (Fonas) y miembro histórico de la Federación Agraria (era jefe del Departamento de Desarrollo Rural de dicha entidad hasta su renuncia hace unos meses) Pedro Cerviño está acostumbrado a tratar con los pequeños campesinos para quienes la soja es más un enemigo que un buen negocio.


Por Luis Freitas

Como miembro de la flamante Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, Cerviño podrá ayudar a diseñar y proponer políticas de desarrollo sectorial, regional y rural, compatibilizándolas con las políticas macroeconómicas y sociales y la gestión sustentable de los recursos. “Este ámbito, dice Cerviño, implica la decisión política del Estado para encarar las cuestiones de fondo que hacen al desarrollo agrario pero con otra visión. Vamos a plantear una producción dirigida a abastecer de alimentos a la población en calidad y cantidad suficiente y a precios accesibles. Esto lo vamos a lograr promoviendo la agricultura de base familiar”.

Los verdaderos pequeños y medianos productores…

Sí, que en Argentina representan el setenta por ciento de las unidades productivas, y que tiene muchísimos problemas estructurales. Para cambiar verdaderamente el modelo de desarrollo no hay que tomar solamente las cadenas de producción de la carne, de la leche, del trigo. Hay que ir a ver dónde está la producción primaria, ver quienes están produciendo y cómo agregamos valor sobre eso dentro de un modelo de desarrollo que priorice la producción de alimentos, el desarrollo rural, es decir la radicación de la gente en el campo, la generación de empleo, que dejen de emigrar a las ciudades. Es necesario  que estos productores que viven en el campo tengan condiciones dignas para que pueda comenzar a mejorar su capacidad productiva.

Parte de esta emigración también tiene que ver con el avance de la soja…

Si se quiere combatir la sojización hay que empezar por el principio. Durante décadas, pero fundamentalmente en los ’90, faltó la intervención del Estado en términos de regulación, de poner normas y pautas que determinen hacia dónde vamos con la producción nacional. Tenemos que empezar por ese lado. La emergencia que se produce por muchas razones, como la actual sequía, puede ser un tema que requiere de atención, pero no es el problema nacional. Tenemos que hacer un planteo de producción dirigida a abastecer de alimentos a la población en calidad y cantidad suficiente y a precios accesibles. Y eso no lo vamos a lograr acordando con los sectores del campo ligados a la exportación de commodities. Porque esa gente no está produciendo básicamente alimentos, están haciendo negocios.

Es la diferencia entre ganar un poco menos o luchar por la propia subsistencia como productor…

Nosotros vamos a tratar de agregarle valor a la producción primaria de los agricultores familiares que son los que producen la gran cantidad de alimentos en la Argentina. Si logramos hacer que esas producciones sean más rentables de lo que son y que se desarrolle una actividad económica local y regional sustentable, el otro modelo pierde fuerza, queda relativizado.Te voy a poner un ejemplo. En Tucumán son los pequeños productores cañeros los que recolectan básicamente la caña con la que se fabrica el azúcar que se consume en todo el país.  Su rentabilidad es casi nula. Le entregan la caña al ingenio y este con suerte les devuelve bolsas de azúcar a cambio. ¿Qué hacen los productores con ese azúcar? Tienen algunas pequeñas cooperativas que lo mal colocan en el mercado interno porque no tienen capacidad de acopio, ni de fraccionamiento, ni de distribución, ni de nada. Hay algunas cooperativas históricas como Campo Herrera que deja directamente el azúcar en el ingenio  para que este la comercialice y le pague cómo la vendió.

Se pierden el negocio…

Desde entregar la caña al ingenio, todo ese negocio es de las grandes empresas. Y eso se repite con el tabaco, el algodón, el aceite, la yerba mate…
Sí, y te pongo este ejemplo casi extremo, porque uno dice quien va a producir azúcar si los cañeros no tienen ingenios, aunque ellos son los únicos que producen la materia prima. El ingenio debería trabajar casi como un prestador de servicios, luego nosotros, la tendríamos que poner en el mercado, ser formadores de precios. Esta es una de las metas de subsecretaría.

¿Cómo se llega a eso?

Tenemos que aplicar políticas diferenciales para el sector de la agricultura y la ganadería familiar, para ese setenta por ciento de los productores. No deben pagar los mismos impuestos que los grandes empresarios. En lo sanitario, los alimentos de origen animal deben ser sanos, pero cómo la producción es en escala pequeña necesitamos que el  SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) inspeccione y habilite  los  pequeños establecimientos, para el abastecimiento del mercado local y nacional.

Otro de los reclamos es la mejoría de caminos, transporte, agua…

Con respecto al agua, no solo la de riego, sino también para que beban los animales y la provisión de agua potable. Hay muchas familias campesinas que ni siquiera tienen buena agua para el consumo diario. Todo esto lo estamos trabajando, es el comienzo de un plan de obtención de agua, de infraestructura en términos de caminos, electrificación, de vivienda rural digna para que de gusto quedarse en el campo a producir. Ahora pasa que la juventud se va  porque no tiene las comodidades o el confort mínimo que pretende cualquier ser humano actualmente.

También el acceso a la tierra…

Ese es un verdadero problema porque el acceso a la tierra es muy dificultoso para este sector. La agricultura familiar, como te dije, tiene el 70 por ciento de los productores pero que trabajan el 13 por ciento de la tierra cultivada. Frente a eso tenemos que tener un menú de opciones y posibilidades de contención de la gente en el campo y también de habilitar la posibilidad de que los jóvenes y las familias numerosas puedan acceder a tierras, cosa que en este momento es casi imposible.  Vamos a potenciar el programa de Jóvenes Emprendedores Rurales, una iniciativa del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales, que busca, entre otras cosas, desarrollar la capacidad de los jóvenes para aprovechar las nuevas oportunidades de negocios y armar una red de servicios de apoyo a la actividad emprendedora. La subsecretaría se articuló con una serie de espacios que ya había acá como el Programa Social Agropecuario o el PRODERNOA, que se ejecuta actualmente en las provincias de Catamarca y Tucumán.

¿Cómo se determina si un productor está dentro de la agricultura familiar?

Estamos trabajando sobre distintos indicadores para establecer un Registro Nacional de Agricultura Familiar. El mismo va a pautar varias categorías de agricultores familiares y va a decir cuáles son los topes. Las características tienen que ver con el nivel de ingresos, si reside en el campo o en una localidad muy próxima, no en Buenos aires. El gerenciamiento tiene que estar a cargo de la familia que también debe poner mano de obra, aunque tenga uno o dos empleados. También hay un límite al nivel de capitalización, un tipo que tiene un gran capital no entra. Estos indicadores son importantes, sobre todo los de la mano de obra familiar y la mano de obra contratada. Se está discutiendo si el límite es dos o tres empleados permanentes o eventuales, eso depende de las características de la producción. Siempre se va a tener en cuenta la composición, aunque sea un grupo numeroso como el de una cooperativa. Por ejemplo, la Federación de Cooperativas Laneras integradas por comunidades de mapuches de Río negro y Neuquén exporta lana  al Uruguay asociada con una cooperativa lanera de ese país. Aunque sumadas son como 500 familias, para nosotros forman parte de la agricultura familiar.

¿Quiénes serán los interlocutores entre la subsecretaría y los productores?

El más importante es el Foro Nacional de Agricultura Familiar que es la confluencia  de unas 900 organizaciones de este sector en todo el país. Lo que le estamos pidiendo al Foro es que sea lo más amplio y participativo posible, que mejore la calidad de la representatividad. Ahora organizado en todas las provincias, y en cada una tiene una mesa integrada por todas las organizaciones provinciales. Luego hay una mesa nacional integrada por dos representantes de cada provincia, y una mesa ejecutiva que integran dos representantes de cada una de las cinco regiones (Centro, Cuyo, NEA, NOA y Patagonia). El Foro no es una  organización gremial, es un espacio de debate para discutir políticas  adonde cualquier organización campesina o indígena puede llevar su problemática. Tiene un documento base que son las propuestas para una política de desarrollo que fueron discutidas hace un par de años. Este documento es un insumo básico para la subsecretaría pues de allí vamos a tomar líneas de trabajo que el Foro ha propuesto y lo que queremos es que en la medida que vayamos diseñando y poniendo en marcha líneas de acción, las discutamos con el Foro.

¿Con qué dinero cuentan para realizar todos estos programas?

Los fondos van a provenir básicamente del presupuesto nacional. En conjunto, para el año 2009, aunque todavía se está discutiendo, hay alrededor de 300 millones de pesos que estarían destinados solo a la subsecretaría. Es importante que los fondos provengan del presupuesto nacional para asegurar que no estén supeditados a nada y poder aplicarlos a las políticas diferenciales que vamos a aplicar a todo este sector. Como verás contamos con varios instrumentos. Lo que nosotros vamos a hacer es meterlos dentro de una política de Estado para el desarrollo rural, cosa que no hay acá desde hace mucho tiempo.

 

COMENTARIOS (13)

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GJgUSlPm

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jGufUurNB7

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