Lunes 26 de Junio de 2017 - 19:30hs. - República Argentina Edición # 1718

Revista #43 Octubre 2010 > Agricultura

El MOCASE sopla velitas

Organizado en seis centrales con un total de 9.000 familias campesinas, sumadas a trabajadores rurales sin tierra y comunidades indígenas, este movimiento no abandona la lucha por otro modelo agrario y sube la apuesta encarando proyectos productivos, radios comunitarias y la primera Escuela Agroecológica.


Por Luis Freitas

Desde hace muchos años los campesinos rurales de Santiago del Estero están en pie de lucha. Primero contra las topadoras y el régimen esclavo de la compañía inglesa La Forestal, ahora contra la voracidad y la prepotencia de los sojeros. La primera resistencia se organizó en torno de organizaciones de base promovidas por curas vinculados a la Teología de la Liberación. En 1989 se formó la comisión central de pequeños productores Ashpa Sumaj (Tierra India) y el 4 de agosto de 1990 nació formalmente el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE-Vía Campesina); su primer presidente fue Zenón “Chuca” Ledesma, de la localidad de Los Juríes. Hoy, a veinte años de su fundación, este movimiento -integrado por más de 9 mil familias, la base de la pirámide rural- no sólo sigue denunciando el devastador negocio sojero, sino que también encara proyectos productivos, radios comunitarias, escuelas, y apuesta por otro modelo agrario. “La naturaleza no es un recurso, sino un bien común que es sujeto de derecho y que debemos custodiar para los pueblos y las futuras generaciones. Con la tierra hemos constituido por décadas comunidades de cultura, vida, arte y producción de alimentos. Aún resistimos a través de la agricultura campesina e indígena y mantenemos un potencial capaz de desarrollar procesos y tecnologías sanas de producción de alimentos para la población argentina”, dice Ángel Strapazzón, uno de los fundadores del movimiento.

En el MOCASE tienen muy claro que el cultivo de soja transgénica es un modelo de la desaparición, en Santiago del Estero y en muchas otras provincias del país. Cultivos de algodón, zapallo, batata, sandía, maíz, verduras, frutas y hortalizas han desaparecido casi en su totalidad, así como los pastizales para alimentar el ganado (vacas, cerdos, cabras y yeguas). Lo que no es expulsado por el monocultivo muere debido al efecto del glifosato, que los aviones fumigan sobre los campos de soja y que el viento esparce hasta cinco kilómetros a la redonda.

Por la Vía Campesina

La discusión sobre el modo de funcionamiento y la forma de toma de decisiones fue lo que produjo una insalvable división en el MOCASE. En el primer congreso provincial del Movimiento, realizado en noviembre de 1999, quedaron definidos dos sectores. Uno -vinculado al Programa Social Agropecuario (PSA) y en búsqueda de acuerdos con el Estado- impulsaba una estructura vertical, con comisión directiva, presidente y secretario. El otro, integrado por centrales fuertes como la de Quimilí, apostaba a una organización horizontal, con trabajo por comisiones y decisiones asamblearias. En noviembre de 2001 el MOCASE renovó autoridades. En ese momento, el primer sector eligió presidente, secretario y una estructura vertical, mantuvo la alianza con el PSA y formó parte de la Federación Agraria, cuyo discurso prometía, por ese entonces, defender a los campesinos.

El otro sector optó por la horizontalidad y luego se incorporaría a la Vía Campesina, una organización internacional que nuclea a campesinos, trabajadores rurales e indígenas de 56 países. El MOCASE-Vía Campesina, quedó así integrado en seis centrales con un total de 9.000 familias que producen para la subsistencia, sumadas a trabajadores rurales sin tierra y comunidades indígenas. La instancia básica de participación y decisión son las comunidades de base, de número variable según el grado de desarrollo en cada lugar. En ellas se elige uno o dos delegados, rotándolos con la suficiente frecuencia para que no haya uno que tenga que hacer todo, y para que todos se vayan capacitando.

En toda la provincia de Santiago del Estero hay más de 200 comunidades agrupadas en siete centrales que también eligen a sus representantes, y mensualmente hay una reunión general del movimiento en una sede distinta, para que no deban viajar a dedo por la provincia siempre los mismos.

“Los cuatro ejes de nuestro trabajo fueron: comunicación (montamos una novedosa red de radios comunitarias), producción (carpinterías, carnicerías, quesos, miel, hiladoras) y lo que verdaderamente marcó las diferencias con otras organizaciones: educación y articulación campesina a nivel nacional e internacional”, explica Strapazzón. A tal efecto, el MOCASE, gracias al asesoramiento de las Universidades de San Luis, San Martín, Lomas de Zamora, La Plata, de la UBA, de Córdoba, de Rosario, de ingenieros sin fronteras y de organizaciones europeas, inauguró en 2007 la primera Escuela Agroecológica, ubicada en la ciudad de Quimilí, a 200 kilómetros al noreste de la ciudad de Santiago del Estero. Este establecimiento de educación secundaria, que otorga títulos oficiales, brinda una formación orientada a la agroecología, con materias como ciencias naturales, historia, derechos sociales, comunicación comunitaria y otras vinculadas al respeto por la diversidad, por los métodos de cultivo que no dañan el medio ambiente y que generen una producción sustentable. El modelo que siguen en esta institución es el de la educación popular propuesto por Paulo Freire, el cual les ha dado muy buenos resultados en cuanto al nivel de formación, al nivel de conciencia y en el protagonismo que los estudiantes adquieren en sus propias comunidades como dirigentes. Es importante destacar que allí dictan clases desde campesinos hasta docentes universitarios.

Como parte de los festejos del vigésimo aniversario, el MOCASE realizó, el pasado 4 de agosto, un Campamento Latinoamericano de Jóvenes, una importante marcha por Quimilí -en la que participaron más de 1.500 campesinos y campesinas- y un gran festival con artistas locales y nacionales. Todo eso forma parte de los preparativos para el primer Congreso del Movimiento Nacional Campesino Indígena, a realizarse en la ciudad de Buenos Aires del 11 al 14 de septiembre. En esa oportunidad este movimiento nacional que apuesta a la horizontalidad y a la autonomía debatirá, entre otras las siguientes cuestiones: lograr una reforma agraria integral que abarque transformaciones económicas, políticas y culturales; exigir leyes que contemplen la realidad campesina indígena; que el Estado garantice el acceso y la función social de la tierra, redistribuyendo las tierras improductivas entre las familias que la necesitan; que se reconozca a las organizaciones populares como actores prioritarios para el desarrollo de políticas públicas; y la necesidad de crear una Universidad que revalorice y contemple los saberes populares.

Como dice una canción que nunca falta en los actos y marchas del

MOCASE:
“La cumbia del agronegocio / la bailan los asesinos, / el pueblo nunca la baila, /
unidos jamás vencidos. / La cumbia del campesino / la baila el pueblo unido, / esta sí que la bailamos / porque estamos convencidos. / ¡Soberanía alimentaria, queremos reforma agraria!”

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