Lunes 21 de Agosto de 2017 - 14:51hs. - República Argentina Edición # 1774

Revista #45 Enero 2011 > América Latina

Agua para Haití

Un acuerdo de cooperación entre el Instituto de investigación y desarrollo tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar del Noroeste Argentino (IPAF NOA) y funcionarios y técnicos de Haití busca garantizar el acceso al agua y la seguridad alimentaria para la población urbana y rural, una de sus necesidades más urgentes.


Por Luis Freitas

Haití fue el primer país americano en declarar su independencia y en abolir la esclavitud. Gobernada por reyes y emperadores, sufrió por casi una década y media la sangrienta dictadura de François “Papa Doc” Duvalier, apoyado militar y financieramente por Estados Unidos. Luego de una sucesión de dictaduras y gobiernos que cumplieron a rajatabla las recetas del Fondo Monetario, Haití es hoy una de las naciones más pobres del hemisferio occidental, en donde siete de cada diez habitantes viven en la miseria. Un país, al decir de Eduardo Galeano, “arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad”. Y como si esto fuera poco, la madre naturaleza parece haberse ensañado con él. Tras la devastación producida por el terremoto de principios de este año, donde murieron unas 250 mil personas y más de un millón se quedaron sin hogar, ahora se desató una epidemia del cólera que ya se ha cobrado más de 700 mil víctimas fatales.

Dos tercios de la población haitiana dependen de un sector de la agricultura y pesca, tradicionalmente organizado en pequeñas explotaciones de subsistencia, fragilizadas por la carencia y empobrecimiento del suelo disponible. La sobreexplotación y la erosión del terreno son consecuencia de una intensiva y descontrolada deforestación que ha llevado la superficie arbolada de Haití del 60 por ciento en 1923 a menos del 2 por ciento en 2006. A esto se suma uno de los principales problemas del país: la carencia de agua potable para producción y consumo.

S.O.S riego

Tras la devastación producida por el terremoto, la embajada argentina en Haití pidió la colaboración del INTI, quien elevó a la Cancillería Argentina una propuesta de colaboración. “Son proyectos vinculados a la captación de agua, en cuatro líneas: represas comunitarias en espacios rurales, captación de vertientes y distribución en localidades cercanas, aljibes y cosecha de agua, y la cuarta son pozos someros o pequeñas perforaciones de tipo comunitaria”, explica el técnico Javier Scheibengraf, quien viajó hacia el país caribeño a fines de abril de este año.

Dentro de los condicionantes tecnológicos, sociales y ambientales que debe tener en cuenta el gobierno de Haití a la hora de abastecer a las comunidades rurales de agua para riego se pueden citar: la irregular distribución de la precipitación en el país con extremos de precipitación que van de los 1.200 milímetros (relieve montañoso) a los 200 milímetros (proximidades del mar); una época seca que dura entre 7 y 8 meses; la degradación de las cuencas montañosas que reduce la capacidad de infiltración del agua de lluvia, comprometiendo el normal abastecimiento de la población a partir de manantiales, los fenómenos agrometeorológicos extremos, como huracanes e inundaciones que amenazan los sistemas de abastecimiento de agua para consumo y riego. “La prioridad de la intervención será contribuir al abastecimiento de agua potable, y adicionalmente, para pequeños riegos en huertas familiares”, apunta Juan Pablo Zamora, técnico del IPAF NOA. “Hay que tener en cuenta que la catástrofe natural derivó en un fenómeno migratorio masivo, donde 650 mil habitantes urbanos, cuyas viviendas fueron arrasadas, ahora están residiendo en zonas rurales”. Esta es una oportunidad para desconcentrar la población capitalina, promoviendo el afincamiento en zonas rurales, fomentando la producción agropecuaria -destruida tras las políticas neoliberales en los 90- y el desarrollo de áreas rurales.

A fin de interiorizarse sobre las iniciativas de acceso al agua en comunidades rurales, funcionarios y técnicos de Haití visitaron la delegación NOA del Instituto de investigación y desarrollo tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar (IPAF). Durante los días 06 y 07 de setiembre de este año, se realizaron en Hornillos, en plena Quebrada de Humahuaca (Jujuy) unas jornadas de intercambio entre miembros del IPAF NOA, de ProHuerta Jujuy y de la Subsecretaría de Agricultura Familiar Delegación Jujuy, con técnicos del Programa ProHuerta Haití / IICA y del Ministerio de Agricultura de ése país. Allí pudieron ver las experiencias de generación, adaptación y validación de tecnologías hídricas apropiadas, y la construcción de capacidades técnicas hídricas locales y comunitarias.

Mismos problemas, mismas soluciones

La situación hídrica para desarrollar la agricultura familiar en la región del NOA tiene puntos en común con la vivida en el país caribeño. “En ambos casos hay demandas importantes en cuanto a la necesidad de implementar programas integrales de promoción del acceso al agua tanto para consumo doméstico, como uso agropecuario”, apunta Zamora. “Así también, los desafíos tecnológicos para el abastecimiento de agua son parecidos. Las posibilidades de captación de agua de manantiales en regiones montañosas, y de cosecha de agua de lluvia en regiones áridas e hiperáridas son rasgos comunes a ambas regiones”.

Las experiencias desarrolladas por el Equipo Agua del IPAF en Jujuy y Catamarca son procesos de formación de capacidades técnicas hídricas locales y comunitarias. Se trata de un espacio de intercambio de saberes científicos, técnicos y tradicionales entre técnicos y productores que intervienen en el desarrollo rural de los territorios de las provincias. Los destinatarios de esta capacitación fueron unos 70 productores de comunidades indígenas y campesinas de las provincias de Jujuy y Catamarca. El trabajo posterior de los mismos posibilitó que cerca de 750 familias accedieran a proyectos de agua para riego y consumo humano en ambas provincias.

El proyecto para Haití tiene dos ejes: capacitación general en agua potable y asistencia técnica para la construcción de obras de captación de la misma. Los trabajos a realizarse pueden dividirse en subtipos. El primero de ellos es capacitar a ciudadanos haitianos para la construcción de pozos (en aquellas zonas donde el nivel freático se encuentre a una profundidad no mayor a 20 metros) para extraer agua que luego deberá recibir un tratamiento para garantizar la calidad microbiológica.

La segunda tecnología propuesta es la captación de manantiales naturales que, en general están lejos de los asentamientos, para conducirlos hacia los mismos mediante el desarrollo de una infraestructura un poco más avanzada.

Una tercera alternativa es colectar y almacenar el agua de lluvia. Algo particularmente útil teniendo en cuenta que en la mayoría del territorio haitiano las precipitaciones superan los 1.000 milímetros al año, lo que implica 1.000 litros de agua por cada metro cuadrado de superficie de recepción.

De todas las opciones los técnicos haitianos se interesaron especialmente en las tecnologías de bombeo, entre ellas la bomba de soga y la bomba de ariete. “Existen sistemas de irrigación que dependen del bombeo de agua superficial y subterránea, ya sea para captarla a partir de un pozo, o elevarla a un determinado nivel topográfico”, dice Zamora. “Para esto se emplean bombas eléctricas, pero este tipo de suministro energético condiciona que sólo una parte de la población pueda acceder al agua subterránea. Los técnicos haitianos han demostrado interés en propuestas tecnológicas de bombeo manuales y basadas en el empleo de energías renovables, para ser implementadas en diferentes regiones del país que se ven imposibilitadas de acceder a fuentes convencionales de energía, ya sea por su alto costo como por la falta de infraestructura de almacenamiento y conducción de electricidad e hidrocarburos”.

El balance que hizo el IPAF NOA de las jornadas es positivo. Sobre todo, porque las propuestas de solución para comunidades andinas del NOA tienen numerosos puntos de encuentro con iniciativas implementadas por comunidades de montaña de Haití. Dentro de las líneas de acción que pueden ayudar a mejorar el riego en las zonas rurales de Haití Zamora incluye “el desarrollo, adaptación, validación y difusión de tecnologías hídricas apropiadas, el fortalecimiento de las capacidades técnicas hídricas locales y de instituciones y organizaciones vinculadas al desarrollo rural a través de talleres, reuniones y jornadas a campo de carácter participativo, o mediante procesos de formación en los que se aborda la problemática hídrica desde una perspectiva integral”. Los primeros tendrían una duración de dos días y los segundos de 6 a 12 meses. También se trabajará en la elaboración de diagnósticos expeditivos de la problemática hídrica de la agricultura familiar y de los productores de las áreas de secano (tierra de labor que no tiene riego) en los territorios de trabajo.

“El Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar del INTA se encuentra planificando una misión de apoyo técnico en Haití en la temática de Agua y comunidades rurales, a ser realizada en el mes próximo, en el marco de los convenios de cooperación suscriptos entre las cancillerías de Argentina y el país caribeño”, dice Zamora. “Los técnicos del CIPAF e IPAF NOA buscarán complementar los esfuerzos que vienen desarrollando los equipos del INTA, el Programa ProHuerta y el INTI, a fin de apoyar a una población que viene trabajando intensamente para restablecer, reconstruir y mejorar sus condiciones de vida”.

 

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