Miércoles 29 de Marzo de 2017 - 00:21hs. - República Argentina Edición # 1629

Revista #34 Enero 2009 > América Latina

Alerta América Latina

Controladas por la CIA, diferentes organizaciones no gubernamentales se extienden por toda América Latina. Con un pretexto democrático, son las representantes del intervencionismo norteamericano.


La invasión silenciosa

Por Stella Calloni

La telaraña de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y Fundaciones de nombres muy “democráticos” que controlan la Cia y otras agencias de Estados Unidos sigue extendiéndose por toda América Latina,  y en los últimos días la llamada  Comisión de Derechos Humanos de la Unión de Organizaciones Democráticas de América (UnoAmérica) apareció en el escenario para acusar al presidente de Bolivia, Evo Morales, de ser responsable de la masacre de campesinos que lo apoyaban a él precisamente, en Pando, en septiembre de 2008.

La escalada llega así a un extremo de perversidad que sólo se puede entender comenzando a poner en evidencia a estas redes, a sus creadores y sostenedores.

Esta nueva ONG de la constelación de la CIA y los sectores fundamentalistas de Estados Unidos, asociados a las ultraderechas nacionales, se conformó en diciembre de 2008 en Colombia,  durante una reunión realizada en Bogotá entre los días 12, 13 y 14 de ese mes, en la que se dieron cita  “delegaciones de  diversos países latinoamericanos” cuya lista sorprendería a muchas de nuestras sociedades.

Por supuesto, al revisar a sus Fundaciones asociadas, todas resultan dependientes de las  “centrales”, como la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID en sus siglas en inglés) o   la National Endowment Foundation (NED) -que aparece entre nosotros como destinada a “financiar” la democracia- y otras similares con sede en Estados Unidos y en Europa. A estas se las conoce como  “la cara social de la CIA” desde los años 80, y trabajan en toda la región “financiando proyectos,  movimientos y oposiciones democráticas”.

Además, han creado una interminable red de Fundaciones, como Libertad (FL), que ha echado raíces en varias provincias de Argentina y tuvo una especial presencia detrás del mal llamado  “conflicto del campo”, que fue un descarnado intento de golpismo en 2008.

También UnoAmérica, como la Libertad, está asociada a la “Heritage Foundation”, cuyos integrantes han sido claves en la redacción de los  Documentos de Santa Fe uno, dos, tres y cuatro, entre otros, los cuales trazan los planes de política exterior estadounidense desde la visión más oscuramente ultraconservadora e intervencionista en nuestra región.

De la misma manera,  UnoAmérica tiene lazos con la Fundación para el Análisis Económico Social (Faes), que dirige el ex presidente de España José María Aznar,  y  la Fundación Internacional para la Libertad, presidida por el escritor peruano-español Mario Vargas Llosa y de conocida actuación en contra de los gobiernos verdaderamente democráticos de la región. La lista es infinita, pero además nos muestra lo que significa la enorme red de injerencia en América Latina. La investigación lleva a increíbles asociaciones, como Unión Ciudadana en la Provincia de Buenos Aires, y a coaliciones que se autoerigen en “cívicas y democráticas”.

También en esa misma  línea se ubica la Fundación Pensar, integrada por diputados y políticos de la derechista Propuesta Republicana (Pro), que dirige el actual alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri.

De acuerdo a los enunciados de UnoAmérica, su fundación en Bogotá intenta conformar una organización “capaz de defender la democracia y la libertad en nuestro continente”, que según ellos se encuentran bajo amenaza.

Como entre esas delegaciones y figuras preponderantes se encuentran personajes ligados a las derechas totalitarias que compartieron las dictaduras en el continente y que son ahora factores de los nuevos golpismos en nuestros países, podemos imaginarnos cuáles son sus conceptos de “democracia y libertad”.

El asunto es que había que crear otra organización para enfrentar a los gobiernos que integran el nuevo mapa de unidad en América Latina y que enfrentaron y enfrentan las políticas de Washington, antes automáticamente obedecidas en la región. 

Es sorprendente que esos grupos responsables  no sólo del azote de las dictaduras en el continente, sino de la implantación sin anestesia del modelo neoliberal y el Consenso de Washington de los años 90, que se convirtió en un verdadero huracán de destrucción social, ahora se “preocupen” por el supuesto “fracaso” de estos gobiernos en resolver los problemas de pobreza de la  región, a la que califican como “el continente más rico del planeta”.

Hipócritamente, advierten que la pobreza que ellos engendraron “permitió el   crecimiento y avance del Foro de Sao Paulo, organización que agrupa a  todos los movimientos de izquierda de América Latina, incluyendo a las  FARC colombianas”.

Aseguran en su declaración que el Foro de Sao Paulo “se aprovecha de las necesidades de los pueblos, para manipular a los más pobres, prometiendo mejoras económicas y justicia   social”, pero en realidad sólo introducen el “modelo socialista que divide a la sociedad, la polariza en dos bandos, y provoca  violencia y anarquía”.

Consideran asimismo que en estos momentos América Latina -no sus bolsillos- está en peligro, porque existen “catorce países latinoamericanos, cuyos gobiernos  pertenecen o están vinculados al Foro de Sao Paulo, y aunque llegaron al    poder por la vía democrática, muchos de ellos están destruyendo la democracia y coartando las libertades, como es el caso de Hugo Chávez, Evo   Morales, Rafael Correa, Cristina Kirchner y Daniel Ortega”.

La advertencia es fuerte: “Para lograrlo -dicen- no recurren al paredón de fusilamiento(….) sino que  utilizan métodos más modernos y sofisticados, como las reformas constitucionales, lo cual les permite controlar los poderes públicos y   eternizarse en el poder; ante la mirada complaciente de los integrantes   más moderados del Foro, como Lula da Silva, Tabaré Vázquez y Michelle  Bachelet”.

Los unos, por supuesto, son acusados por llevar adelante el plan del Foro de Sao Paulo y los otros por “complacientes”. Pero todos culpables al fin.

Si algo faltara, esta nueva ONG con vínculos con lo más granado de las “Fundaciones” de la derecha mundial,  llaman a conformar una especie de “Operación Cóndor” en el terreno político, pero con la misma posibilidad de ejecutar acciones ilegales de la vieja contrainsurgencia.

Con el argumento de haber sido creadas para enfrentar al Foro de Sao Paulo, “que tiene un proyecto supranacional, que no respeta fronteras, ni soberanías nacionales” y que “para alcanzar sus fines, todos sus integrantes intervienen flagrantemente en los asuntos internos de las   demás naciones, ya sea financiando candidatos, enviando pertrechos    militares, o dirimiendo conflictos, valiéndose de organizaciones subsidiarias como la UNASUR”, ellos se adjudican el derecho de hacer todo esto en realidad.

Desde su punto de vista, la Unión de Naciones Suramericanas es una simple “subsidiaria” del Foro de Sao Paulo.

Y debemos detenernos en este punto. Porque en los años 70 las dictaduras militares conformaron una coordinadora criminal como fue la Operación Cóndor, para enfrentar lo que llamaban una “insurgencia supranacional”.

Ahora resulta que con esta nueva tesis los integrantes de UnoAmérica estiman que el Foro de San Pablo y sus gobiernos  han colocado en situación de desventaja a las fuerzas democráticas (o lo que ellos califican como fuerzas democráticas de la  región),”que deben  actuar “aisladamente, limitándose a su propio territorio”, y  los “demócratas” (lo que ellos consideran demócratas)  “se ven imposibilitados  para contrarrestar los planes de expansión” de ese Foro.

Entonces llega UnoAmérica para proporcionar “a los sectores  democráticos de América un mecanismo de intercambio de información, coordinación permanente y apoyo mutuo, sin vulnerar -como acostumbran   nuestros adversarios- los principios de soberanía y autodeterminación de  los pueblos”, aunque se desprende que para enfrentar al Foro de Sao Paulo tienen todo el derecho de actuar supranacionalmente para darles una respuesta similar.

Sólo que han olvidado la cantidad de documentación desclasificada que ha permitido elaborar el mapa de la financiación “supranacional” de movimientos, partidos políticos, fundaciones, ONG que financian la CIA y sus fundaciones, como la National Endowment Foundation (NED), a la que llaman Fundación para la Democracia en español y  que hasta ahora ha financiado varios golpes: militares (Venezuela 2002) o “suaves”, como todos los que llevó adelante en Ecuador, Bolivia y otros países, incluyendo los intentos en Argentina. Aquí la Fundación Libertad, con una de sus sedes más importantes en Rosario, Santa Fe, ha resultado ser uno de los epicentros del golpismo en el mal llamado “conflicto del campo”.

Detrás de todos los enunciados de UnoAmérica también figura la zanahoria delante del conejo hambriento, ya que  “adicionalmente” se proponen “elaborar y ofrecer a los  pueblos de América, un programa de desarrollo e industrialización que   resuelva los problemas de fondo de la región, particularmente el de la   pobreza, como verdadero antídoto al totalitarismo”.

Ya sabemos por experiencia hacia dónde van esos fondos, en momentos en que el propio Congreso de Estados Unidos, a instancias de algunos de sus representantes, deberá estudiar la complicidad de la NED o la USAID en el golpismo en Venezuela y en su actividad en favor de los grupos violentos y las acciones desestabilizadores y  golpistas de los Prefectos de la Media Luna en Bolivia.

Emocionante es la oferta de “ayuda”, si la historia de nuestra región no nos hubiera enseñado y nos enseña en estos momentos lo que esto significa, y la forma en que esos fondos apoyan todo tipo de desestabilización.

Como la que nos presta la conspiradora estadounidense USAID (Agencia Internacional para el Desarrollo), que antes mandaba especialistas en torturas a dar clases  a nuestras policías y ahora envía mercenarios  “a colaborar” para “salvar la democracia” asesinando campesinos, como en Pando.

La oferta de UnoAmérica de “democracia y libertad “afianzadas “en la medida   que los ciudadanos se liberen de la esclavitud de la pobreza y de la ignorancia”, considerando que no “hay ningún motivo que impida a un continente tan rico como el nuestro (…) alcanzar los   niveles de desarrollo e industrialización que han alcanzado las naciones   del norte” es aterradora. Y su invitación a “todas las fuerzas democráticas de América Latina a   incorporarse activa y entusiastamente a esta iniciativa” debe ponernos en alerta.

¿Podría alguien creer que personajes como quien preside UnoAmérica, Alejandro Peña Esclusa, denunciado recientemente por actuar  en la campaña electoral salvadoreña en favor del partido ultraderechista  ARENA (el mismo que fue  fundado y financiado por paramilitares y asesinos como el mayor Roberto D’buisson,  ya fallecido, acusado de ser uno de los responsables del asesinato del Arzobispo de San Salvador,  Monseñor Oscar Arnulfo Romero, en 1980) tiene buenas intenciones para con la región?

La llamada Comisión de Derechos Humanos de UnoAmérica, en una supuesta investigación sobre los sucesos de Pando en Bolivia dice que “encontró suficientes elementos de juicio y probatorios que involucran directamente al Gobierno de Evo Morales en la planificación y ejecución de homicidios, secuestros, lesiones personales y demás violaciones a los derechos humanos ocurridos en la localidad de El Porvenir y otros sitios”.

Aunque parezca insólito, Morales se habría ocupado de actuar contra sus propios seguidores. Ya en los primeros días de abril, el presidente de la  Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Rolando Villena, alertó a la ciudadanía de su país y también a organismos similares en el continente sobre la aparición de estas supuestas organizaciones humanitarias que se auto-designaron para investigar los trágicos hechos del 11 de septiembre de 2008 en el  Departamento de Pando.

Por supuesto que esto sólo sirve como ariete de campaña contra Morales, porque ya la verdadera comunidad de Derechos Humanos en América Latina y el mundo conocen la seria investigación del equipo de connotadas personalidades que han trabajado en organismos internacionales, que fueron enviadas para investigar la masacre de Pando, donde fueron asesinados en forma atroz campesinos que intentaban  apoyar al gobierno de Morales.

La conclusión de Unasur, que coincide con la realizada por Naciones Unidas, determinó que la masacre ocurrida en la localidad de El Porvenir, donde por lo menos once   campesinos fueron asesinados y aún hay desaparecidos, fue un plan preparado por el    entonces gobernador de Pando y grupos policiales o actuando como paramilitares.

Los testimonios fueron exhaustivos, así como la revisión del lugar. Había en Bolivia antecedentes previos temibles, como decenas de casos de indígenas golpeados brutalmente sin causa alguna en Santa Cruz y otros lugares, donde el racismo remite a las viejas imágenes de los tiempos del apartheid en Sudáfrica.

El trabajo de UNASUR y Naciones Unidas fue ya aceptado incluso por la comisión de la Cámara de Diputados y la propia Asamblea Permanente para los Derechos Humanos en Bolivia,  por América Latina en su conjunto y a nivel mundial.

Esta repentina acción de una organización como UnoAmerica es un llamado de alerta para los organismos humanitarios reales, que intentan ser reemplazados por otros falsificados  y dependientes de los responsables de los genocidios dictatoriales del siglo XX en América Latina.

No es casual que el presidente de UnoAmérica haya convocado a conferencia de prensa nada menos que en Santa Cruz de la Sierra, el mismo epicentro del golpismo en Bolivia. Peña Esclusa, quien se presenta como ex candidato presidencial en Venezuela -obtuvo sólo poco más de dos mil votos en una elección pasada-, ha llamado en estas horas a militares venezolanos a no obedecer al gobierno de Hugo Chávez.

En las páginas de UnoAmérica en Internet, por ejemplo, se defiende el “derecho” de Colombia a violar el territorio ecuatoriano, como lo hizo en marzo de 2008. El gobierno de Álvaro Uribe fue condenado por esta acción, violatoria de todos los principios del derecho internacional.

Además, también se pone en duda el triunfo del Frente Farabundo Martí en El Salvador, reconocido en todo el mundo, y existen serias advertencias sobre fuertes “cambios” próximamente en todos  estos gobiernos (del Foro según ellos),  lo que quiere decir que el golpismo en todas sus formas será renovado.

Para Peña Esclusa, gobiernos como los de Chávez, Rafael Correa (Ecuador) y Daniel Ortega (Nicaragua)  ”ya están de salida”, porque  vienen cambios por la   vía electoral, dificultando que se repita la izquierda en Chile, Uruguay o  Panamá, “que tiene una candidata de Chávez”. A nombre de sus mentores, anuncia cambios “en otros países donde también la izquierda gobierna, aunque no todos serán por la vía electoral, sino que tomará el camino de la protesta generalizada”.

No se pueden tomar como una bravuconada los dichos de este personaje, sobre todo cuando ya advierte sobre los proyectos de “golpes suaves” o militares,  al hablar de planes para  “desobediencias civiles generalizadas” y  también de otras similares, pero ya “en el ámbito militar”.

“No creo -dice- que ellos (los militares), obedezcan órdenes de un gobierno que conculca la democracia. Sí creo que los militares se negarán a obedecer  órdenes ilegitimas de reprimir gente: Los militares, cuando venga la crisis social, no se alinearán con Chávez. (…) Habrá desobediencia generalizada, civil y militar de todos los que no  están de acuerdo a someterse a un modelo que es contrario a la democracia    y la libertad”.

Se le pregunta a Peña Esclusa por las instancias internacionales en esos casos: “Como muchas de las instancias internacionales intervienen de una manera muy tibia y la única manera de hacer la voluntad popular, es a través de las manifestaciones pacíficas. Cuando no se escucha la voluntad popular a   través del voto, se la tendrá que explicar de otra forma, no significa que la gente no hará valer su voto, pero lo que se verán son movilizaciones populares en toda América Latina, como en Argentina, donde Cristina Kirchner  no quiere escuchar el clamor popular de los productores del campo y salen   a la calle”.

También adelanta que “a esos movimientos populares el Gobierno tarde o temprano va  a querer reprimirlos con el uso de la fuerza y los militares se van a   negar, no en todos los casos”.

Militares argentinos de la pasada dictadura militar están integrados a UnoAmérica y fueron acusados por la justicia boliviana de  estar relacionados con los mercenarios  que fueron descubiertos en  Santa Cruz cuando preparaban el asesinato del presidente Evo Morales, el vicepresidente Álvaro García Linera, el ministro de gobierno Juan Ramón Quintana  y otros, después de lo cual iban a dar el golpe de  Estado. Pero lo más grave es que UnoAmérica ha sido partícipe y sostenedora, con su Fundación y sus dirigentes, del golpe militar en Honduras, donde hoy participan activamente de la Guerra Sucia, el paramilitarismo y el asesinato de militantes. Ahora hay que hacer la lista de todos los organismos  “integrantes” políticos y militares de UnoAmérica, como la primera barrera para detener un proyecto criminal de alta densidad.
 

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