Martes 25 de Julio de 2017 - 21:28hs. - República Argentina Edición # 1748

Revista #24 Febrero 2009 > América Latina

La victoria a pesar de todo

El bloqueo impuesto por los Estados Unidos cumple tantos años como la Revolución. Pero Cuba sigue en pie y ha sido en vano cualquier esfuerzo que implique la asfixia económica. Todos piden el fin del bloqueo. Pero sigue rigiendo el poder por sobre la voluntad institucional de la comunidad internacional.


50 años de Revolución y bloqueo económico

Por Diego Otondo

La Revolución cubana cumplió 50 años. Ha sobrevivido a todo. Los escenarios internacionales han cambiado, pero la Revolución sigue en pie. Ante la caída del muro de Berlín las hipótesis intentaron dar cuenta de un nuevo rumbo propio de la época neoliberal y de su espíritu. La historia había llegado a su fin. El devenir histórico argüía linealmente que la democracia, el mercado y el colapso del comunismo, serían los indicios que llevarían a Cuba a la órbita correcta. Así, los nuevos caminos a recorrer ponían en duda la necesidad de mantener el bloqueo económico a la isla. Levantar el bloqueo significaba insertar a Cuba en el mundo libre; la democracia, entonces, sería un estadio inexorable, una fuerza difícil de contener. Pero el bloqueo también sobrevivió a todo.

La ruptura

El bloqueo económico cumple tantos años como la Revolución. En 2008, a 17 años del final soviético, el lenguaje de la Guerra Fría todavía sobrevive en el contexto de la guerra contra el terrorismo y la implantación de la democracia a nivel global. Cuba y los Estados Unidos en los inicios del siglo XXI siguen los preceptos de la batalla ideológica que se iniciara luego de la Segunda Guerra Mundial. Durante 10 presidencias norteamericanas los estímulos para socavar a Cuba y su Revolución han sido en vano hasta el presente. La Revolución interrumpió el sueño americano de la anexión total como ocurrió con Puerto Rico. Al respecto, el ex embajador norteamericano en Cuba, cuenta Eduardo Galeano, Earl Smith, declaró sin mayores subterfugios que “hasta el arribo de Castro al poder los Estados Unidos  tenían una influencia de tal manera irresistible que el embajador era el segundo personaje del país…”

La dependencia de la Cuba prerrevolucionaria fue un rasgo característico. La vieja división internacional del trabajo funcionaba a un ritmo dependentista notable. Las exportaciones estaban dirigidas a Estados Unidos en un 60%  y las importaciones que llegaban a la isla desde el socio privilegiado alcanzaban un 80%. El azúcar cubano era dirigido en casi su totalidad hacia el norte. La comercialización era controlada, así como los canales de exportación, por los Estados Unidos.

Desde el 1 de enero de 1959 la situación se rompió y el socio privilegiado ya no era tal. Inmediatamente Estados Unidos, como lo había hecho en las guerras mundiales, puso en vigor la Ley de Comercio con el Enemigo, antecedente de un bloqueo más extenso con la llegada de John Fitzgerald Kennedy al poder en 1961. Las medidas recomendadas fueron marcando los antecedentes que luego de la derrota norteamericana en Playa Girón serían una realidad. El trato comercial discriminatorio;  la prohibición de préstamos públicos y privados; los impedimentos para transacciones financieras; y el desaliento a la inversión, serían algunas de las tantas sendas para sofocar el espíritu revolucionario.

Las recomendaciones tuvieron como objetivo someter a la Isla a un clima político adverso que terminara con Fidel Castro. En tal sentido, la eliminación de la cuota azucarera o su disminución crearía el clima propicio para que la población cubana exprese su repudio a la Revolución. Siguiendo dichas premisas se precisó la reducción de la cuota azucarera en 700 mil toneladas en el año 1960. De la misma manera, el 27 de agosto de 1959 se canceló mediante la American Foreign Power Company el financiamiento por 15 millones de dólares a la filial cubana en temas relacionados a la energía eléctrica.

Confrontación de modelos

Madeleine Albright fue secretaria de Estado en la administración de Bill Clinton. En un programa de televisión llamado “60 minutos” se le preguntó por la muerte de 500 mil niños a causa del bloqueo económico impuesto a Irak. El conductor interrogó: “¿Vale la pena pagar ese precio?” a lo que Albright respondió que “es una decisión difícil, pero creo que el precio vale la pena pagarlo”. En ese momento Albright era embajadora ante las Naciones Unidas.

El bloqueo económico a Cuba por parte de los Estados Unidos remarca la confrontación en la comunidad internacional de dos modelos o visiones tradicionales: la institucionalidad de los organismos internacionales y el derecho internacional por un lado, y el sometimiento a los mandatos del poder y a medidas unilaterales, por el otro. Cualquier resolución que apoye el fin del bloqueo termina allí donde el poder norteamericano pone sus límites. Precisamente Albright como embajadora en la ONU representa el choque y la disparidad a la hora de determinar quién lleva las riendas y qué se respeta y qué no.

Ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el canciller cubano Felipe Pérez Roque sostuvo en 2006 que desde los comienzos del bloqueo, Cuba ha sido perjudicada por más de 85 mil millones de dólares desde que el bloqueo se oficializó el 3 de febrero de 1962. “Impide comerciar con Estados Unidos, utilizar el dólar en sus relaciones externas o recibir siquiera un modesto crédito del Banco Mundial o del Banco Interamericano de Desarrollo”, enfatizó Roque.

Ninguna institución internacional escapa a la violación de los más elementales principios que intentan regir un orden internacional más justo. En 1996 Estados Unidos aprobó la ley Helms-Burton - Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubanas- por la cual se establecía la retención de los pagos a instituciones financieras que concedieran créditos a Cuba. Según un informe que detalla el bloqueo, la ley viola “los artículos 8 y 9 del FMI; los artículos 6 y 10 del Acuerdo del Banco Mundial; el artículo 8 del Acuerdo de la Asociación Internacional de Desarrollo; los artículos 2, 3 y 6 del Acuerdo de la Corporación Financiera Internacional; el artículo 34 de la Convención de Establecimiento de la Agencia de Garantía a la Inversión Multilateral y los artículos 2 y 11 de la Convención de Establecimiento del Banco Interamericano de Desarrollo”.

Con respecto al otorgamiento o el acceso a los créditos mediante los organismos multilaterales de crédito, la ley Helms-Burton nació como un refuerzo a la Ley Torricelli vigente en los primeros años de la década del 90.  Los elementos generales para la promoción de la democracia incluyen la prohibición a la financiación indirecta en Cuba por entidades estadounidenses y sus subsidiarias; suspensión de fondos a instituciones financieras internacionales que extiendan fondos a Cuba; prohibida la  importación en los EE.UU. de productos provenientes de Cuba; prohibidas las exportaciones de productos estadounidenses hacia Cuba; las relaciones comerciales entre Cuba y las empresas que tengan su casa matriz o una subsidiaria en los EE.UU.; y se prohíbe la entrada a EE.UU. de extranjeros vinculados a las propiedades nacionalizadas.

Una de las características del bloqueo que golpea a la economía cubana son los gastos adicionales que la Isla debe tener a su disposición por no poder comerciar con los Estados Unidos. La imposibilidad de acceder al mercado norteamericano ha significado para Cuba pérdidas millonarias expresadas en materias primas esenciales como el trigo, leche en polvo, harina de semillas oleaginosas o maíz, lo que implica tener que reducir la cantidad a importar. Según la ONU en el período 1996-2000 los gastos adicionales han sido para Cuba, en las materias primas mencionadas, de unos 159,8 millones de dólares.

Nuevos aires

Los aires asfixiantes, o sus intentos, han dado a Fidel Castro y ahora a su hermano Raúl, la posibilidad de respirar nuevos aires. El fin de la Guerra Fría terminó con la ayuda soviética poniendo sobre la mesa nuevas necesidades para el mantenimiento de la Revolución. A pesar de la obstinación norteamericana que hace caso omiso a una comunidad internacional que pide el fin del bloqueo, los nuevos ejes en la Isla hace ya un tiempo que existen más allá de la transición. 

La Unión Soviética representaba para la Revolución una ayuda que se incrementó en más de 10 veces entre 1960 y 1972 y que otorgaba subsidios anuales por 4000 millones de dólares. Fue razón suficiente para que la inversión en biotecnología, agricultura, telecomunicaciones o minería en Cuba proviniera de América Latina, Canadá, China e incluso de Israel que siempre votó en contra en la ONU para las resoluciones que implicaban poner fin al bloqueo.

En el contexto de cambio y adaptación a los nuevos contextos internacionales Barack Obama, que asumirá el 20 de enero, también recibió recomendaciones de diferentes instituciones que exigen dar vuelta la página sobre Cuba y escribir una nueva historia. Una carta firmada por Business Roundtable, American Farm Bureau Federation, National Retail Federation, y la Cámara de Comercio de Estados Unidos para que se ponga fin al bloqueo, se hizo extensiva al nuevo presidente norteamericano.
Ya nadie cree en los beneficios del bloqueo y los cambios en La Habana son graduales a pesar de todo. La nueva administración norteamericana, según analistas como Abraham F. Lowenthal, deberá abandonar el trato referido a los parámetros que se impusieron en la Guerra Fría. La Asociación de Educadores Internacionales, la Asociación de Universidades Públicas de Estados Unidos, el Servicio Eclesiástico Mundial, la Asociación de Estudios Latinoamericanos y la Oficina en Washington para América Latina, exigen también que la visión hacia Cuba sea cambiada por una alternativa que no castigue al pueblo cubano como lo está haciendo.
Desde América Latina la incorporación de Cuba al Grupo de Río, en un avance histórico, morigera el aislamiento que siempre se tuvo para con la Revolución. La señal siempre desde lo institucional busca tener repercusiones en los oídos de Obama. Aquella pretendida modificación del régimen castrista por la vía inexorable de un contexto democrático y de mercado, hoy no se expresa en una realidad latinoamericana que integra a la Isla como el integrante número 23 del grupo de consulta y concertación política.

Aunque el deseo quizás indique lo contrario para ciertas políticas sobre todo económicas, la punta de lanza en política ya dejó de ser la norteamericana, lo que no implica desconocer su poderío. Cuba junto a Venezuela conforma una nueva alternativa en el ALBA y una vez más el aislamiento cubano sigue siendo un mito enmarcado ideológicamente en premisas económicas de tono ortodoxo que argumentan que la propiedad privada es la libertad mediante un mercado regulador que ampliaría los espectros políticos. Desde la década de los 90 para hacer frente al bloqueo existen capitales extranjeros en Cuba, de la misma manera que participa en todos los organismos de la ONU y tiene relaciones con más de un centenar de países.

Admirada y odiada, la Revolución sepultó a la Cuba que dependía de los Estados Unidos de la mano de gobernantes como Gerardo Machado o Fulgencio Batista. En algunos puntos que inducen a la admiración están la estabilidad económica y social; la aplicación de una verdadera reforma agraria; e independencia política con respecto a los Estados Unidos.  La Revolución, guste o no, tiene uno de los niveles mayores en el mundo de participación ciudadana en la política. Elementos como los citados explican en gran parte el sostenimiento de un régimen que sobrevivió a todo y que pudo acomodarse a las circunstancias cambiantes a pesar de las asimetrías.

Deudas

Las votaciones en el marco de la Asamblea General de la ONU siempre estuvieron a favor del levantamiento del bloqueo económico a Cuba. Tanto Estados Unidos e Israel siempre manifestaron su voto no positivo a las resoluciones que exigen que se elimine el bloqueo económico. A pesar de la mayoría abrumadora que pide el levantamiento del bloqueo, la ONU sigue supeditada jerárquicamente al Consejo de Seguridad con sus miembros permanentes y su derecho a veto. Las resoluciones siguen por ahora siendo meras recomendaciones con poca aplicabilidad práctica. Si se le exige a Barack Obama el levantamiento del bloqueo, el paso siguiente, aunque más difícil en la práctica, será la democratización del Consejo de Seguridad, un elemento clave en el reordenamiento mundial. Tanto una medida como otra implican un triunfo que Estados Unidos parece no querer ceder.

Cuba en el norte

La economía de mercado para la Isla tiene sus referentes en los Estados Unidos a través de la Fundación Nacional Cubano Americana. Su creación se remonta a los años de Ronald Reagan que buscó eliminar toda “normalización” esgrimida en los años de Jimmy Carter con respecto al bloqueo económico.  Sus objetivos implican la implantación del derecho de propiedad privada como fundamental e inviolable; la libertad de asociación política y de libre intercambio de productos y servicios en un régimen de libre empresa; y el retorno de los derechos sobre las propiedades confiscadas, expropiadas y nacionalizadas después de 1959. Barack Obama en plena campaña demócrata eligió a la Fundación para recordar a los cubanos que viven en Estados Unidos que el bloqueo seguirá en pie hasta tanto la libertad y la democracia sean una realidad posrevolucionaria.
 

COMENTARIOS (14)

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crorkz

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crorkz

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