Jueves 23 de Marzo de 2017 - 23:03hs. - República Argentina Edición # 1624

Revista #23 Noviembre 2008 > América Latina

Los simuladores


Operativo Frontera Sur   

Por Diego Otondo

Todos estamos conectados. La utopía globalizadora se da en un plano estrictamente virtual. En lo material, las desigualdades se acrecientan y éstas producen fenómenos como la inmigración. Pero se presentan otras. Por ejemplo, la lógica capitalista ilegal como el tráfico de armas, drogas o crimen organizado. Aquí las fronteras juegan un papel protagónico, y sus delimitaciones adquieren un estricto rol. Cuando aquél rol comienza a difuminarse y la frontera se torna porosa, las soluciones se tornan complejas y paradójicas en el mundo globalizado. Este es el caso de Ciudad del Este o de los llamados brasiguayos, en Paraguay que sirve como disparador para repasar la política llevada a cabo por Brasil en el Cono Sur.  

Mercancías de todo tipo, contrabando, el jefe de Hezbollah asesinado, la mafia china, la hipótesis terrorista de los Estados Unidos o el rodaje de algunas escenas de “Miami Vice” del director Michael Mann. Todo el combo en una ciudad de 370 mil habitantes o quizás menos que proyecta una simbología especial. Ciudad del Este es la zona de libre comercio libre de impuestos más importante luego de Miami y Hong Kong. Por otro lado, soja, expropiación y tensión son los temas que involucran a los brasiguayos en Paraguay.

La perspectiva regional de la ciudad paraguaya o los brasiguayos involucra directamente a Brasil, que expone soluciones y visiones de acuerdo a su estrategia internacional. Desde la óptica de Paraguay, se asiste a lo que ex presidente mejicano Porfirio Díaz manifestó hace tanto tiempo: tan lejos de los Estados Unidos pero tan cerca de Brasil.

El giro

En 2007 una pregunta incómoda se hizo oír: ¿Brasil construirá un muro en la zona limítrofe entre Ciudad del Este y Foz de Yguazú? La propuesta fue desmentida por el gobierno brasileño apuntando a que las obras son aduaneras para contrarrestar el contrabando que los “sacoleiros” brasileros día a día llevan a cabo. Las obras responden a la eterna sospecha sobre el accionar terrorista en Ciudad del Este, tema tratado conjuntamente por George Bush y Lula en diferentes reuniones. 

El caso de Ciudad del Este para Brasil marca una posición reguladora de un escenario más amplio. Las iniciativas a futuro son globales y lo regional se presenta como una plataforma para Brasil. En este sentido, existe un acuerdo tácito con los Estados Unidos – excepto en las discrepancias con el Amazonas y el Plan Colombia  -  sobre cómo debe jugarse en América Latina y cuáles son los problemas a enfrentar. Hace poco tiempo Paraguay asistió a un ensayo que el presidente Lugo caracterizó como una “provocación”. Brasil llevó a cabo un segundo operativo llamado “Frontera Sur” en octubre pasado con un vasto despliegue militar. Desde Paraguay se hizo hincapié en que no hubo aviso previo.

En los últimos años Brasil ha asistido a una doble variante: es el interlocutor estratégico de los Estados Unidos en Sudamérica, por un lado, confirmado por un aumento del presupuesto militar del 50% en respuesta a las posibles injerencias de actores como Rusia, Irán o China de cara a la relación de éstos con Venezuela. Por el otro, como señala Ricardo Sennes, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Pablo, “empresas estatales —como Petrobrás, Embrapa, BNDES y Eletrobrás— y agencias —como la de Telecomunicaciones, Petróleo y Competencia— han definido políticas con importantes consecuencias en la presencia económica internacional del país”. Petrobrás, por ejemplo, una empresa semipública, está entre las 15 empresas petroleras más importantes del mundo. Es uno de los engranajes de la política exterior de Brasil conjuntamente con las Fuerzas Armadas para la protección de los recursos naturales.

Brasil ha sido considerado como una potencia a nivel global. La categorización y los halagos provenientes de la Unión Europea relacionan escenarios que pueden desestabilizar a la región. La dirección está puesta en las corrientes que ellos denominan “populismo” y su injerencia en la región, siempre localizada en un equilibrio que está por romperse. El creciente liderazgo de Hugo Chávez es considerado como un desafío para Brasil en la región sin entrar en rivalidades, pero sí en concepciones diferentes de acuerdo con un status, también, diferente.   

En este sentido, la protección fronteriza y de los ciudadanos brasileros que viven en Paraguay denominados “brasiguayos”, como así también el estímulo mediante la industrialización en Ciudad del Este, son condiciones necesarias para crear los escenarios de estabilidad regional. La estabilidad que luego del fin de la Guerra Fría mutó hacia formas más complejas y a una agenda más amplia, son las metas a seguir de acuerdo a una visión de gobernanza global.  

Según la publicación que informa sobre el operativo “Frontera Sur”, “este ejercicio, que es el segundo en este año, tiene el objetivo de alertar al Gobierno paraguayo que los militares brasileños están atentos y preocupados con la situación de los brasiguayos. Durante el operativo Frontera Sur 2, la Quinta División del Ejército colocará sede operacional en Foz de Yguazú, de donde comandará las operaciones militares en los estados de Santa Catarina y Paraná”.

El amplio espectro de la nueva estrategia de defensa de las Fuerzas Armadas de Brasil, toca de lleno la frontera con Paraguay. Los temas que la estrategia aborda se han ampliado a aspectos económicos, sociales y medio ambientales. La reducción de la criminalidad transnacional es necesaria para evitar un contagio en el resto de los países. Al ser Brasil dependiente de la energía que Itaipú provee (el 35% de la electricidad de San Pablo), y siendo la soja un cultivo explotado por las empresas brasileras, las condiciones deben ser favorables eliminando los obstáculos.

Protección y rescate
 

El operativo de 10 mil militares en las fronteras tuvo un objetivo claro: el cuidado y la preocupación por lo brasiguayos como así también la simulación de la toma de la represa de Itaipú. Los dos temas suman en la agenda visiones diferenciadas y encontradas entre Paraguay y Brasil.

En el año 2008 el cultivo de soja en Paraguay fue de 1.500.000 hectáreas. Los empresarios brasileños sembraron un total 1.200.000 hectáreas en la frontera con Brasil. Los seguidores campesinos del presidente Fernando Lugo y los empresarios brasileños se encuentran en constante tensión en el contexto de una exigencia que lleve a cabo la reforma agraria. La causalidad expresa que una semana antes del operativo, Lugo había prohibido la venta de tierras a extranjeros.

Se anexa otro problema que no es menor: la posibilidad de que los brasiguayos directamente pierdan sus tierras. La política de recuperación de tierras llevada a cabo por el Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) o las reformas agrarias que pueda implementar el gobierno de Lugo, son interesantes incógnitas que tendrán repercusión en Brasil.

Según explicó Kaiser Honrad, director de la revista DefensaNet, “la Operación Frontera Sur II quiere pasar un mensaje al gobierno de Lugo, de que los militares brasileños están atentos a la situación enfrentada por los brasiguayos, que están sufriendo con las invasiones de tierras y las amenazas de perder sus propiedades legalmente adquiridas”.
    
Incógnitas

Naturalmente la opinión de Paraguay, en este contexto, es negativa. Tanto el muro en su momento, como las maniobras militares ahora, son vistas desde un entorpecimiento a los procesos de integración y como un avasallamiento a la soberanía, de quien tiene mucho por sobre el que menos tiene. Recuerda, de paso, las asimetrías al interior del MERCOSUR y el tratado de la represa de Itaipú pergeñado en los años dictatoriales que le juega en contra y que Brasil no quiere modificar.

Sin embargo, la función llevada a cabo por Brasil –una especie de jefatura-, tiene un reconocimiento no del todo firme. Sumado a la mirada de Paraguay, hay que recordar que México y Argentina han rechazado que Brasil posea un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Al mismo tiempo, la propuesta de Brasil deja de lado a actores por fuera del Cono Sur como es el caso de México.  “La participación brasileña en el MERCOSUR ha estado motivada más por consideraciones estratégicas de negociación internacional que por razones puramente comerciales de alcance regional”, expresa el investigador Roberto Bouzas.

El juego global de Brasil, acto seguido, plantea incógnitas sobre el tipo de integración posible en el Cono Sur. Indefectiblemente la Patria Grande esbozada en más de una oportunidad por Chávez no está en los ítems de la alta política brasilera. Ideológicamente, algunos puntos como la confrontación con la posición norteamericana en el continente – y en el mundo – más una integración que abarque lo social y lo político, choca con los postulados globales que pretende Brasil. Salir, como dijo alguna vez el economista Claudio Katz, del MERCOSUR de las clases dominantes es la prioridad de otros, pero no de Brasil, cuya injerencia se vería amenazada.  
La concepción de Brasil en las alianzas está determinada por aquellos países que mantienen una igual condición global. El desarrollo de una integración política profunda fue variando en los últimos años, como fue variando el status de Brasil. Lula, por ejemplo, eligió a la India como el lugar para anunciar la muerte de la economía virtual. Desde allí se pidieron los cambios y nuevas reformulaciones económicas mediante la “unión de voces” y la necesidad de erigir una nueva arquitectura financiera. La alianza de Brasil con India y Sudáfrica (IBSA) responde a los nuevos tiempos a diferencia de otros foros multilaterales como el Movimiento de Países No Alineados o el Grupo de los 77.

Cuando Fernando Lugo llegó a la presidencia de Paraguay se alineó a la idea de inclusión en el marco del MERCOSUR, con un horizonte político y social muy diferente al economicismo reinante de los años noventa en el bloque regional. A la democracia consolidada le sigue un cuestionamiento: la solución de las demandas sociales y la inclusión de los más postergados. Pero este mecanismo en el MERCOSUR, como la incorporación de los sectores de la economía social y cooperativa a las reuniones, no tiene incidencia en las decisiones sustanciales.

Para Brasil,  temas referentes a aduanas, seguridad, narcotráfico y políticas sociales son políticamente, como los define Sennes, rasos, de la misma manera que los económicos, con lo cual cobra mayor sentido el proyecto IBSA. El MERCOSUR sigue siendo una incógnita en este sentido y la integración tiene diferentes aspectos aún no resueltos. Queda claro que una cultura mercosureña está ausente. En palabras de Sennes: “La capacidad y el interés de Brasil para dirigir y aplicar las iniciativas dirigidas a hacer de ese espacio una región integrada económica y políticamente, así como el papel que pretende desempeñar en ese proyecto, son asuntos que aún están por resolverse”.
 

COMENTARIOS (10)

Leer todos los comentarios
crorkz matz

NTuLxQ Thanks a lot for the blog.Really thank you!

high quality backlinks

C8FfSq Appreciate you sharing, great blog article.Really looking forward to read more. Really Great.

cheap seo services

KPQnIb Thanks for the article post.Really looking forward to read more. Great.

AGREGAR COMENTARIOS

La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.