Jueves 27 de Abril de 2017 - 02:23hs. - República Argentina Edición # 1658

Revista #56 Junio 2013 > América Latina

"PASAMOS DE UN PAÍS DONDE EL ESTADO SE ENCARGABA DE TODO A UN PAÍS DONDE EL ESTADO SE VA A OCUPAR DE LO MÁS IMPORTANTE"

Tubal Páez Hernández es presidente de la Unión de Periodistas de Cuba y diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular desde 1993. A los 15 años se sumó a la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista y fue protagonista de la Revolución de 1959. Hoy, a los 73, continúa con la misma pasión planificando el rol de la prensa en esta nueva etapa de la isla.


Por Federico Martelli

-¿Cuándo se sumó al movimiento revolucionario?

- Tenía 15 años. Lo primero que hice fue operar un mimeógrafo. Fui detenido por una delación: me preguntaron si era Tubal Páez, me identificaron y golpearon.  La siguiente pregunta fue: “¿Dónde está el mimeógrafo?”. Como no cooperaba y estaba en una oficina de contabilidad como mensajero, registraron todos los archivos y gavetas. A la media hora me apartaron y pidieron por favor les explicara qué era un mimeógrafo.

Entonces me di cuenta que los tenía en mi mano. Estaban defendiendo un sistema que no era posible que continuara alimentándose del hambre, la desnutrición, el desempleo y la ignorancia de muchos cubanos. Es una anécdota, que explica muy bien la fuerza bruta de ese modelo. Eso tiene como antecedente la gran frustración de la cual surgió la República en Cuba o la llamada República Neocolonial, que fue el gran chantaje norteamericano.

-¿Cómo se percibía, al estar en la ciudad, la existencia de un movimiento guerrillero?

- En primer lugar por Radio Rebelde y la prensa clandestina que circulaba al margen de la otra, que ya estaba en poder del gobierno o de la burguesía. La que no era del gobierno ni de la burguesía estaba clausurada. Fue necesario recurrir a otros canales para saber lo que pasaba y por eso el movimiento revolucionario siempre estuvo acompañado con una herramienta para extender las ideas, explicar sus líneas y dar las noticias.

Recuerdo un eslogan que tenía Radio Rebelde: “Ni un muerto de más ni una bala de menos”. Quería decir que no había que falsear los hechos y había que dar una información exacta a la población que saliera de un canal de información tradicional pero exageraba, que daba partes de combates y muertos inexistentes en las filas revolucionarias.

-Pese a la crueldad de la represión parecían tener un convencimiento absoluto del triunfo

- La lucha por la independencia estuvo ligada siempre a la lucha por la emancipación social. Contra España fue por la independencia y el fin de la esclavitud. Después, en la pseudorepública, por la independencia de Estados Unidos y contra la explotación capitalista.

No fue posible la independencia nacional mientras estuviéramos supeditados a los intereses de Estados Unidos. Siempre se consideró, desde los padres fundadores, que Cuba formaba parte del territorio de Estados Unidos. Además tenían el hábito de invadir o comprar para ir extendiéndose.

Nosotros surgimos como nación en el mismo momento que ellos lo hicieron como potencia mundial. Fue ellos o nosotros. Estaba en el alma de la nación. El antiimperialismo va unido al independentismo. No hubo posibilidad de tener futuro en el diseño para Cuba que tenían los Estados Unidos.

Esto lo interpretaron muy bien las generaciones que luego se frustraron, por la intervención norteamericana o por las divisiones internas, hasta que Fidel Castro tomó el Moncada. Ahí resurgió esa búsqueda. Nuestra generación se inspiró mucho en (José) Martí, en (Antonio) Macedo, que tenía 26 heridas y sabía muy bien lo que era la pelea contra los españoles.

-Cuando pasa el tiempo y uno mira hacia atrás se borran algunas imágenes y se idealizan otras. Quedan momentos claves en la memoria acerca de determinados hechos. Cuando recuerda a la revolución del 1° de enero ¿qué le viene a la cabeza?

- Fue el día más feliz de mi vida, el día más alegre de la historia. Recuerdo acostarme y llorar porque el tirano se mantenía y la dictadura asesinaba. Cumplía las tareas que podía, en un plano desigual muy grande porque nunca el movimiento revolucionario tuvo un poder militar mínimamente superior. Fue la ética y la estrategia las que pudieron compensar esa gran diferencia.

En ese momento no esperaba el colapso de la dictadura. Después comprendí el papel del Che, de Raúl en el segundo frente, entendí cómo se desarrollaron todos los acontecimientos y porqué Batista no resistió.

Admiro mucho al Che, él tenía transparencia. Todo en Cuba era nuevo para él. Cada vez que daba un paso era tierra nueva para él. Nunca había estado en Cuba y cada vez que hablaba con un cubano intercambiaba opiniones para ver si sus ideas eran nuevas.

Se rodeó de gente muy joven, de 14 o 15 años. A veces cuando entraban a los pueblos o tomaban ciudades decían: “Ahí viene el Che rodeado de mujeres”, pero no eran mujeres. Eran muchachos de pelo largo que todavía no les había salido la barba: “El pelotón suicida”. Eran los más aguerridos. Fueron combatientes muy jóvenes. Eso contribuyó a acelerar el fin de la dictadura. También el fracaso de Sierra Maestra: 10 mil hombres de Batista no pudieron contra el bastión revolucionario.

Me sorprendió mucho el 1° de enero porque esperaba otras batallas para las primeras semanas. Se dio el feliz desenlace de que el año nuevo coincidió con el nuevo país que empezaba.

-¿Se vino para la Habana?

- Vine con la marea humana que recibió a Fidel, pero mis tareas se dieron en el municipio de Mayabeque. Pensaba que habíamos hecho todo y Fidel nos dijo: “No crean. Lo más difícil empieza ahora”.

El Che empezó a prepararnos para administrar empresas. En el año ´59 él organizó un curso entre jóvenes para administrar empresas de lo que vendría,  que era de un sector público fuerte, un sector empresarial nuevo que surgiría y no debía ser propiedad privada.

-Batista y la burguesía decidieron no resistir dentro de Cuba.

Por supuesto. El país estaba tan vendido a los intereses de Estados Unidos que muchos sectores de la burguesía nacional, la oligarquía y los políticos tradicionales no pudieron concebir que podía sostenerse aquí un gobierno sin los Estados Unidos. Cuando la situación fue bastante difícil secundaron la estrategia de Estados Unidos por reemplazar a Batista. Creyeron que sería a cambio de otra pieza, que vendría otro gobierno como tantos hubo que se sometería a los intereses de los Estados Unidos. Con Fidel Castro fue distinto para todos: 55 años se ha estado pagando un precio muy alto por querer ser independientes.

-Estuvo en la conducción del Partido en su localidad y aquí en La Habana. ¿En qué momento se inclinó al periodismo?

- Mis primeras funciones en el periodismo fueron en la clandestinidad, en modestas publicaciones. Después, en las primeras administraciones, tuve responsabilidades en revistas y en la administración del poder popular de mi pueblo.

Después en el Movimiento 26 de Juliotuve responsabilidades vinculadas a la propaganda. Ya en 1966 trabajé en un periódico grande, en un proyecto con un grupo de compañeros jóvenes que estudiábamos periodismo por la mañana y por la tarde trabajábamos en distintos departamentos de la redacción. Fue un curso de un año, nos escogieron de distintas fuentes, yo venía de la escuela del Partido como dirigente en el municipio. Tenía 24 años y era secretario de un comité municipal, en la dirección regional del Partido en La Habana.

Participé en la construcción del Partido en todas las fábricas de tabaco de La Habana. Fue para mí la experiencia más grande. En la tabaquería tenía una gran tradición socialista. Ahí había fundadores del Partido Comunista de los años ‘20, trotskistas y anarquistas. Distintas corrientes que durante mucho tiempo se enfrentaron.

Las tabaquerías fueron un centro interesante de cultura. Conocía un tabaquero que tenía una cultura muy grande, 20, 30 o 40 años de su vida haciendo tabaco y escuchando obras de la literatura. Tu sabes, la mejor manera de conocer la historia es a través de las novelas.

Me tocó también desenvolverme en las luchas contra las bandas en todo el país. Hubo 500 bandas armadas y los obreros, estudiantes y campesinos armados fueron quienes se enfrentaron a ellos. Esas bandas se alimentaban desde el aire de abastecimiento armado y fueron uno de los instrumentos para provocar el caos en todo el país. Fue después de la invasión a Bahía y la amenaza de la bomba atómica en el año ‘62.

Esta construcción del Partido tuvo esta efervescencia de miles de compañeros que se destacaron en esa etapa. Fue una gran experiencia. Después me seleccionaron para pasar a la Escuela Superior del Partido y de ahí me enfrenté al periodismo de nuevo. Nunca había estado en un periódico como el Granma. Había periodistas de Sierra Maestra, agencias, viejos periodistas. Una atmósfera de mucha creación. Ahí nació la Unión de Periodistas de Cuba.

-La prensa jugó un papel importante

- La prensa, mientras se va organizando, ayuda a organizar la sociedad. Organiza la opinión pública alrededor de una idea y un proyecto de país.

-¿Cuál fue el momento más difícil?

- El período especial empezó con la caída del muro y la Unión Soviética. Fui director de un periódico provincial. Se cerraron muchos diarios que se convirtieron en semanarios y se redujo la frecuencia de salida. Hubo que reubicar a 500 compañeros y no quedó ninguno desempleado. Algunos pasaron a la radio que se fortaleció, y otros medios gráficos pasaron a ser radiales. Juventud Rebeldepor ejemplo abrió un programa radial y otros trabajadores pasaron a la docencia.

-La necesidad de mantener la moral alta de toda la población en momentos tan difíciles hizo que el rol de la prensa fuera clave

- Fue decisivo porque la prensa fue un elemento de primera necesidad, como la educación y la salud pública. La explosión cultural que hubo a partir del comienzo de la revolución fue recogida por la prensa gráfica, la televisión y la radio. En el período especial ese trabajo fue fundamental en la conciencia.

El hecho de que la inmensa mayoría de la población haya decidido continuar en su país, trabajar y  resistir, fue imposible sin la labor de los periodistas, sin la labor de la prensa en general y la televisión.

Los medios tampoco están exentos del impacto de esa elección. El bloqueo implica no tener los recursos, equipamiento o repuestos necesarios. También desde el punto de vista psicológico de los que trabajamos en los medios. Si todo lo que dicen de Cuba es malo, la tendencia mía es tratar de resaltar todo lo bueno que hay, salteando la parte dura de la vida cotidiana.

Desde la Unión de Periodistas hemos trabajado mucho este tema; muy pocos desconocen que en el código de ética de la Unión de Periodistas se sanciona como una falta el uso reiterado del triunfalismo y la apología.

-¿Cómo es la realidad de los medios?

- En Cuba hay televisión local, regional, provincial y nacional, igual que en la radio. La prensa escrita todavía sufre el impacto del precio del papel. Hay periódicos nacionales, de hecho está el periódico de la Juventud, el Granma y hay un periódico también de los trabajadores.

-¿Qué dificultades tienen con internet?

- En primer lugar por el bloqueo. Quien domina los mercados, la tecnología y los productos es Estados Unidos y no puede haber ninguna empresa que invierta en Cuba en este terreno. Tendríamos que invertir más, pero como la leche es de primera necesidad, se prioriza.

-¿Tienen tendido de fibra óptica?

- Hay un cable con Venezuela, lo demás es por satélite

-¿Evalúan, desde la Unión de Periodistas, el impacto que va a generar en el periodismo y en el consumo periodístico, en información, noticias y páginas webs, la expansión de internet en la población?

- Internet es el sueño de todo periodista, en primer lugar es una fuente de conocimiento. La posibilidad que se tiene de querer hacer un periodismo serio. Estoy hablando de periodismo profesional. Puedes conocer los resultados, hacerlo llegar a millones de lugares, realizar tu estadística, incalculables posibilidades. Además tiene la posibilidad de apoyarse en muchas fuentes de información.

Pero no deja de ser una herramienta de hegemonía del gran capital que puede producir un apagón cuando quiera. De ahí la necesidad de una independencia tecnológica.

-¿Cuáles son los desafíos de la prensa y los periodistas cubanos para los próximos años?

- Prepararnos mejor para los cambios en el campo de la economía nacional. Pasamos de un país donde el Estado se encargaba de todo a un país donde el Estado se va a ocupar de lo más importante.

 

Vamos hacia una organización económica no estatal a la cual no estábamos acostumbrados y de la cual sabemos por las películas. El ciudadano tiene que estar fuerte y preparado para hacer su parte y no esperar que el Estado lo organice. 

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That's a wise answer to a tricky queoitsn

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