Martes 25 de Julio de 2017 - 21:39hs. - República Argentina Edición # 1748

Revista #52 Julio 2012 > América Latina

RAFAEL CORREA: "LOS MEDIOS SON LA VANGUARDIA DEL CAPITALISMO"

Mientras transcurría la Cumbre de la Tierra Río+20 a fines de junio en Brasil con más sombras que luces, se desarrollaba por otro lado una multitudinaria Cumbre de los Pueblos. Rafael Correa se hizo tiempo para hablar con un pequeño y desafiante pool de periodistas. Revista2016 recogió en versión especial e inédita algunas respuestas que abarcan desde la lucha que deben librar los pueblos de América Latina contra la dictadura de los medios, hasta la presencia de fundaciones extranjeras y ONGS que invaden y “conspiran a diario contra los gobiernos elegidos por mayoría popular”


Por Stella Calloni

Para Correa los gobiernos progresistas de América Latina están sometidos a un ataque cotidiano por los grandes medios de comunicación que responden a intereses ajenos a la región. “Nuestros pueblos deben luchar por inaugurar la verdadera libertad de prensa, como parte de un concepto mayor que hace al derecho de todos los ciudadanos a la información veraz. El poder mediático intenta privatizar la libertad de expresión en forma absoluta con fines de lucro”, aseguró.

Al consultarlo acerca de los medios en Ecuador, luego que el mandatario ganase un juicio internacional contra un poderoso dueño de un periódico que lo culpaba por las muertes que produjeron los grupos policiales en el intento de golpe de estado, Correa declaró: “en Ecuador tenemos seis familias que manejan los medios. Son herencias familiares, no son propiedades democráticas o un modelo cooperativo o digamos un capitalismo popular donde hay diez mil accionistas en un emporio. Estas familias deciden qué deben conocer los ecuatorianos. ¿Se da cuenta la vulnerabilidad que tenemos como sociedad? La información depende de los intereses y caprichos estas familias. Si un gobierno soberano y digno no los consulta por el nombre de los ministros o para designar a los embajadores como antes, le caen de forma brutal”.

El tema apasiona al presidente que cercado por los golpistas en un hospital donde fue operado de la rodilla, los enfrentó en forma directa en un arriesgado gesto. “El tema de los medios es un problema mundial. Aunque en algunos países se atenúa por un profundo profesionalismo y una ética fuerte, todo lo cual brilla por su ausencia en Ecuador y en nuestros países. Por ejemplo, nosotros tenemos dueños de medios que han sido ministros del Interior de dictaduras y tienen una historia de años conviviendo con los sectores más antipopulares del país, con los dictadores de turno a los que defienden y favorecen”.

Al indagar a Correa por la nueva situación internacional, donde los medios del poder hegemónico usan la información como arma de guerra, el presidente no tiene ninguna duda en condenar el rol de los medios: “Ahora tienen más posibilidades, pero siempre prepararon las guerras e intervenciones. Con las nuevas tecnologías ese poder se agiganta. Ojalá despertemos. Las derechas, los grupos de poder, aprendieron que en las urnas no nos van a derrotar y por eso las campañas de desgaste, propaganda, difamación, debilitamiento y desestabilización. Lo vivimos desde el primer día de gobierno. Lo mismo sucede en Venezuela, Bolivia, Argentina, y en todos los gobiernos progresistas de la región que sufren estos embates. En realidad son la vanguardia del capitalismo, del Statu Quo de los partidos tradicionales de derecha que se derrumbaron por sus propios errores, para difamar y tergiversar la verdad en complicidad con medios internacionales. Esa es la contradicción como le llama el periodista Ignacio Ramonet. Mientras en Europa hay desempleo, decrecimiento, salvatajes millonarios a los bancos y no a los ciudadanos, los periódicos dicen que es necesario, que eso es lo serio y correcto. Le dicen a los pueblos lo serio es que ustedes se mueran de hambre y salvemos al capital”.

Correa compara la actitud de esos medios con lo que dicen sobre nuestros países. “En países como Ecuador, de mayor crecimiento en América Latina, que ha reducido la pobreza, generado empleo, -tenemos la tasa de desempleo más baja de la región y de la historia- todos los días nos dicen que eso es populismo y demagogia, y hay que cambiar de gobierno. Estamos ante una campaña propagandística para defender a los poderes fácticos que siempre dominaron nuestros países”.

Fundaciones al servicio del capital

Al indagar por esta actividad mediática que trabaja con las fundaciones de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos y agencias europeas asociadas a estas no representan un peligro para América Latina, Correa aseguró: “Sí, lo son. La derecha ya perdió las elecciones en Estados Unidos, pero siguen llegando estas organizaciones para financiar a estos grupos. Entonces estamos ante una guerra no convencional, de conspiración, desestabilización y permanente desgaste. Y tenemos pruebas. Algunos -sobre todo en América Latina- se imaginan todavía a la prensa, que es el cuarto poder, de una manera algo ingenua. Cuando llegaron las democracias, cuando hubo adelantos técnicos y se abarataron las publicaciones, cuando se avanzó en la alfabetización y las grandes masas podían leer, lo que impedía que el poder político, el poder del Estado traspase ciertos límites, llegó la desinformación. Por ejemplo, el affaire Alfred Dreyfus en Francia (1894) cuando por racismo, xenofobia, se acusó a un capitán judío del ejército francés como lo denunció Emile Zola en su famoso editorial ‘Yo acuso`. Esa prensa limitó los excesos del poder político. Pero resulta que ese cachorrito vigoroso, ingenuo, bien intencionado, que luchaba por los intereses de los ciudadanos se convirtió de repente en un mastín feroz con un poder ilimitado, rabioso, que no sólo acorraló al Estado, sino que acorrala a los mismos ciudadanos. El poder mediático en América Latina, como en Ecuador, frecuentemente es superior al poder político”.

Ante esta situación, el presidente de Ecuador llamó a “terminar con esos estereotipos de película o de cierta burocracia internacional con alma de ONG como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que habla de pobrecitos periodistas y de políticos malvados. No es cierto, muchas veces se trata de políticos patriotas. La antipatía que tienen ciertos periodistas, que utilizan la pluma o una cámara, desfogan sus odios y amarguras y se meten con cuestiones personales. Entonces veamos la realidad a quién sirven con esas actitudes. Nos enseñaron a tener miedo a criticar estos negocios como si criticándolos criticásemos a la libertad de expresión. Son esos negocios de la mala prensa los que atentan contra la verdadera libertad”.

Correa reconoció que el tema de los medios en estos tiempos lo apasiona: “es un tema académico al cual dedicaré mi tiempo cuando salga de la presidencia. Voy a investigar y escribir porque es un problema gravísimo. Estamos en manos de un poder mediático que ha superado incluso al poder financiero, y político y domina al mundo”.


El caso de Julián Assange

El fundador de Wikileaks, Julián Assange, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, solicitó asilo en ese país. “Creo que Assange quiere ir a Ecuador para cumplir con su misión a favor de la libertad de expresión sin límites. Nuestro país es un territorio de paz comprometido con la justicia y la verdad. Esto que Assange ha dicho es más cercano a la realidad de Ecuador que a las basuras que todos los días publican los dueños del poder mediático”. Y comentó que si en Ecuador a alguien se le hubiera hecho la centésima parte de lo que le hicieron a Assange “seríamos llamados dictadores y represores”, pero como lo que él divulgó afecta a las grandes potencias “y evidencia la doble moral de Estados Unidos, se decidió que hay que aplicar todo el peso de la ley contra Assange. Y lo llaman violador”, destacó el mandatario.

Correa afirmó entonces que no quería tensiones entre su gobierno y Gran Bretaña “es lo último que quisiéramos, pero nosotros no vamos a pedir permiso a ningún país para tomar decisiones soberanas. Ecuador hace tiempo dejó de ser colonia. No tenemos alma de vasallos. Si por dar asilo, refugio, residencia a fugitivos de la Justicia se deteriorara la relación, América Latina debería tener deterioradísima su relación con Estados Unidos, porque como probablemente le pase a Argentina, Brasil o México cualquier fugitivo que viole la justicia, que no es el caso del señor Assange, sino a los banqueros corruptos como los que quebraron a Ecuador en el ‘99 huyen a Estados Unidos, allá son recibidos y gozan de una vida bastante cómoda”.

En el marco de la entrevista confesó que “hubo un tiempo en el que nos sentimos muy solos cuando fuimos víctimas de un ataque tremendo por no agachar la cabeza ante un negocio encubierto bajo la capa de la libertad de expresión. Esa es la lucha, no hay lucha mayor”.

Cuando se le preguntó por la aparición de cables de wikileaks donde mencionan a periodistas ecuatorianos que eran considerados como “informantes” por la Embajada de Estados Unidos, señaló: “vemos entidades que financian a estos emporios mediáticos, ciertas organizaciones que en nombre de la sociedad civil nos denuncian ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDF) ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y encuentran las puertas sospechosamente abiertas. Ahora resulta que esos señores son identificados en Wikileaks como informantes de la Embajada (estadounidense). Esa gente fue financiada por la USAID, con 4,5 millones de dólares que les dan a éstos supuestos ‘defensores de la libertad de expresión` en Ecuador para, supuestamente, ´fortalecer la democracia y fortalecer la acción cívica’. Así trabajan con toda la oposición a los gobiernos progresistas de Latinoamérica”.

Luego de realizar extensos análisis acerca de diferentes situaciones que vive América Latina, estimó que “el mercado es una realidad económica, no la podemos negar. Pero el gran desafío de la humanidad es que la Sociedad domine el mercado y lo que tenemos es el mercado dominando a sociedades y personas”.

Correa ratificó sus buenas relaciones con lo que llama “Nuestra América” y dijo que su gobierno quiere tenerlas con todos los países del mundo en un marco de mutuo respeto. De esta manera afirmó: “no vamos a aceptar, por ejemplo, que una portavoz del departamento de Estado (Susan Jacob) nos diga ‘vamos a defender a la SIP frente a los ataques de Ecuador, porque Correa rechaza las denuncias de la CIDH frente a los atropellos de su gobierno’. Resulta que nosotros reconocemos a la CIDH mientras Estados Unidos ni siquiera ha firmado el pacto de San José de Costa Rica. Esa doble moral no la vamos a aceptar más, y cada vez que nos hagan estos exámenes sobre derechos humanos, les haremos también el nuestro sobre las torturas en Guantánamo y la farsa judicial contra los patriotas cubanos”.

Durante su discurso ante la Cumbre el presidente destacó en un documento final el reconocimiento de afirmar que “no hay un compromiso concreto en el límite de emisiones, compensaciones, acuerdos vinculantes como hubiera sido una declaración de derechos de la naturaleza en un tribunal internacional del ambiente como propuso Ecuador. Se habla de cuidar el planeta pero el avance es muy poco”.

De esta manera Correa insistió en que el problema ambiental no es técnico, como algunos sostienen. “Todo el mundo sabe cuáles son las respuestas. El problema es político. ¿Quiénes generan bienes ambientales y quiénes los consumen? ¿Los países ricos o los países en desarrollo? Entonces si pueden consumir gratuitamente un bien que generan otros, ¿por qué se van a comprometer a compensar, a cuidar?. Si no está en peligro evidente su propia existencia e intereses, no se preocupan. El problema es político, es la relación de poder. Imaginemos si la situación fuera a la inversa: que la selva amazónica esté en Estados Unidos y ellos fueran los generadores del medio ambiente y los consumidores fuéramos los países en desarrollo. Hace rato nos hubieran invadido en nombre de los derechos humanos, la justicia y la libertad, para exigir compensaciones. Este es un problema de poder. Mientras no cambien las relaciones no se van a notar los avances”.

El mandatario ecuatoriano destacó los avances en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y otras herramientas de integración regional: “son pasos importantes. Tenemos que ir mucho más rápido. Existe una vocación correcta y hay una posición integracionista sincera, no una integración mercantilista como antes. El Mercado Común del Sur (Mercosur) nació en la noche neoliberal de los ´90, pero produjo cambios. La Comunidad Andina de Naciones (CAN) nació en otros momentos, pero luego se redujo con la idea de no hacer grandes sociedades de naciones sino hacer grandes mercados. No hacer ciudadanos de la región andina de nuestra América, sino consumidores. Ahora esto está cambiando porque la concepción de Unasur es diferente: es una concepción integral, una parte es comercial que siempre es importante, pero no es lo más importante. Estamos hablando de conectividad, de una nueva arquitectura financiera regional, con armonización política. Hablamos de políticas de defensa. Ojalá se avanzara en políticas laborales para que nunca más caigamos en la trampa de competir para atraer inversiones, deteriorando y precarizando la fuerza laboral. Así en lugar de atraer capitales sobre los esfuerzos, las lágrimas y el sudor de los trabajadores pensemos en otro mundo. Creo que se avanza, aunque tenemos que ir mucho más rápido”.

Finalmente advirtió con energía que “si un país es excluido entonces que no se llame Cumbre de las Américas, sino conversatorio con el poder hegemónico. Mientras sea presidente, Ecuador no asistirá a ninguna Cumbre de las Américas si se excluye a Cuba”.

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