Miércoles 24 de Mayo de 2017 - 08:49hs. - República Argentina Edición # 1685

Revista #52 Julio 2012 > América Latina

RETRATO DE UN GOLPISTA

El actual candidato a presidente de Venezuela por Mesa de Unidad Democrática fue un activo integrante del golpe de abril de 2002 y es uno de los responsables del asedio que sufrió la Embajada de Cuba en esos días. Como fiel personero de la derecha, sus vínculos con el Departamento de Estado norteamericano y sus intenciones de que Venezuela sea gobernada por una élite oligárquica quedan cada día más evidenciados.


Por Héctor Bernardo

 

Henrique Capriles Radonski es el típico exponente de la más rancia derecha latinoamericana. Representante del poder económico concentrado, miembro de los sectores más conservadores y reaccionarios de la sociedad venezolana y con fuertes vínculos con el gobierno estadounidense, Capriles intenta transformar su imagen y mostrarse al mundo como un joven empresario exitoso que “llegó” a la esfera pública para romper con “la política tradicional” y buscar “el bien común de todos los venezolanos”, similar a la imagen que en Argentina intenta mostrar el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri.

 

Pero por más grande que sea el esfuerzo que hagan los asesores de imagen, y por más creativas que sean sus campañas, la ideología no puede ocultarse detrás de un conjunto de slogans. El pasado y el presente de Capriles Radonski dejan en evidencia su posicionamiento político, su visión de la sociedad y los intereses que representa, que están muy lejos de ser los del conjunto de los venezolanos.

Sus comienzos en la militancia política vinculado a la organización reaccionaria Tradición, Familia y Propiedad (TFP), la participación en el golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002, su actitud violatoria del derecho internacional durante el asedio a la Embajada de Cuba en Caracas y los vínculos con miembros del Departamento de Estado norteamericano son sólo algunos de los elementos que revelan el verdadero rostro de Capriles; el rostro de la intolerancia, el sectarismo, los intereses concentrados del poder económico y las garras de los halcones del Pentágono.

Medios de carrera

Con apenas 40 años de edad, Capriles ha realizado un intenso recorrido político. En 1998 fue electo diputado por el estado de Zulia y con sólo 26 años fue nombrado presidente de la Cámara de Diputados y vicepresidente del Parlamento. Sin embargo, muchos argumentan que el nombramiento en esos cargos de un joven sin experiencia, sin ningún recorrido político y que no se destacaba por su inteligencia ni su formación tuvo que ver con el amplio respaldo económico que le brindó el grupo que maneja su familia, la Cadena Capriles.

El conglomerado Capriles es uno de los grupos mediáticos más poderosos de Venezuela. Además, su familia tiene negocios en el sector de la industria, el entretenimiento (la cadena de cines CINEX) y las actividades inmobiliarias.

El periodista Alexis Arrellano, en el artículo titulado “Una pequeña reseña que desnuda a Capriles”, con relación a aquella primera elección en la que el actual candidato del MUD, afirmó: “Gracias a ese poder económico, no sólo fue electo como diputado en un estado donde nadie jamás había escuchado hablar de él, sino que fue impuesto como presidente de la Cámara de Diputados en el Congreso de ese entonces, pasándole por encima a políticos de larga trayectoria y experiencia”.

Poco tiempo después, junto a ex miembros de la organización reaccionaria Tradición, Familia y Propiedad (organización ultracatólica a la que se acusa de realizar actos terroristas y en la que muchos aseguran que Capriles dio sus primeros pasos en la política) fundaría el partido Primero Justicia.

En poco tiempo llegaría a ser alcalde de Baruta y luego Gobernador del Estado de Miranda.

En la actualidad, y luego de haberse impuesto en las elecciones primarias dentro del sector que agrupaba a todo el antichavismo, Capriles se transformó en el candidato a la presidencia de Venezuela por la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Pero, más allá del intento de unidad de la derecha venezolana, la mayoría de las encuestas sobre las elecciones del próximo 7 de octubre muestran a Capriles entre 20 y 30 puntos por debajo de Chávez, quien ronda el 60%.

Atilio Borón, politólogo y sociólogo argentino, doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Harvard, al ser consultado por 2016 sobre cuáles son los intereses a los que representa Capriles Radonski, respondió contundentemente: “Es un personero tradicional de la derecha venezolana. Responde a los intereses de Estados Unidos y la derecha más rancia de Venezuela. A pesar de que tiene una larga historia política, fue miembro de la Asamblea Nacional, fue parlamentario, es un hombre de pocas luces, no es un intelectual, no es muy inteligente ni es una persona muy preparada”.

En igual sentido Lido Iacomini, miembro de la Comisión de Asuntos Internacionales de Carta Abierta, señaló a 2016 que “lo que resulta más llamativo de Capriles es el paralelo que se puede hacer entre él y otros dirigentes de la derecha latinoamericana. Están todos armados de una manera prefigurada por un sistema de marketing. Es un hombre joven, exitoso, buen mozo, con ciertas posibilidades de palabras, siempre y cuando no tenga que extenderse en cuestiones programáticas, ni políticas, ni de cierta profundidad, ya que en ese sentido no tiene ni preparación, ni tampoco hace ningún esfuerzo por desarrollar un pensamiento en esos planos. Fundamentalmente está vinculado a generar una imagen marketinera, al mejor estilo del ex presidente brasileño Fernando Collor de Melo o actualmente en México, Enrique Peña Ñieto. Tienen la misma incapacidad para dar respuestas a cuestiones de cierta profundidad, como cuestiones culturales básicas.”

De golpe, candidato

La participación de Henrique Capriles Radonski en el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 ha sido negada sistemáticamente por él y por sus partidarios. Sin embargo, existen sobradas cantidades de pruebas que demuestran que fue un activo partícipe en aquel atentado contra la democracia venezolana.

En aquel momento alcalde de Baruta, Capriles desató una verdadera cacería yendo con las fuerzas de seguridad golpistas y  con para-policiales a “arrestar” a los funcionarios chavistas a sus hogares. En el video titulado “El ‘demócrata’ Capriles cazando chavistas en 2002”, al que se puede tener acceso en el sitio YouTube, se ve claramente al entonces alcalde a la cabeza del grupo que sacaba cautivo a quien era ministro del Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín. Según narra el periodista Manuel Sutherland en su artículo “Capriles Radonski, ¿cómo es el candidato que enfrenta a Chávez?”, publicado en sitio Rebelion.org, ante el temor de ser linchado por la turba que se encontraba fuera del lugar, Rodríguez Chacín “le pidió humanitariamente que lo llevaran preso por la puerta de atrás. La respuesta de Capriles fue un lacónico: ‘No, los medios deben verte esposado’. Obviamente, la de golpes recibidos por el ministro, a manos de la cobarde muchedumbre es un hecho que demuestra un talante realmente rencoroso del ex alcalde”.

Sin dudas el punto máximo de aquella cacería desatada por los golpistas tuvo lugar en el asedio que realizaron a la Embajada de Cuba en Venezuela. La sede diplomática fue cercada por una turba que destrozó todos los autos que pertenecían a la misión y que cortó los suministros de luz y agua, a pesar de que en su interior había varios niños, hijos de los miembros de la misión diplomática. El salvaje ataque, promocionado por varios medios de comunicación, quedó registrado por las cámaras y hoy también se lo puede ver en el sitio YouTube, bajo el título de “Asalto a la embajada de Cuba en Venezuela”.

En aquel momento, Capriles se hizo presente en el lugar y en vez de tratar de dispersar a la turba, ingresó a la Embajada y le exigió al embajador, Germán Sánchez Otero, registrar la sede para comprobar que allí no hubiera ningún miembro del gobierno de Chávez. La petición de Capriles era violatoria del derecho internacional y recibió una contundente respuesta de Sánchez Otero: “Esta sede está siendo asediada como nos asedia a nosotros desde hace 40 años Estados Unidos, y jamás le hemos hecho una concesión a ningún imperio ni a nadie que venga por la fuerza a imponerse a nuestro país”. Ante la insistencia de Capriles de revisar la Embajada bajo la sospecha  de que allí se encontrara refugiado el vicepresidente venezolano, Diosdado Cabello,  el embajador le respondió: “Si usted conoce el derecho internacional, debe saber que tanto Venezuela como Cuba, tienen derecho a que un ciudadano sea evaluado para recibir asilo político en cualquier sede diplomática”. Al finalizar la charla, Sánchez Otero le remarcó que “un demócrata, un humanista, no puede admitir tener a niños sin agua, sin electricidad y sin comida”. Poco le importaron esas palabras a Capriles, que no hizo nada para dispersar a la turba.

El doctor Marcelo Kohen,  profesor de derecho internacional, al ser consultado por 2016 sobre la actitud del entonces alcalde de Baruta, aseguró: “La respuesta es simple, la exigencia (de Capriles) fue contraria al derecho internacional. Según el artículo 22 de la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas, de la cual tanto Cuba como Venezuela son partes, así como de una regla consuetudinaria de larga data reconocida por la Corte Internacional de Justicia (caso Estados Unidos de América contra Irán, 1980), los locales diplomáticos son inviolables”.

Si bien Capriles fue absuelto en 2006 por su participación en el asedio a la Embajada, en 2008 el juicio volvió a abrirse y  en la actualidad sigue en curso.

El “amigo” americano

Recientemente, una denuncia periodística señaló que Capriles Radonski habría  participado de una reunión secreta en territorio colombiano con el general Martín Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos.

Si bien resulta indignante la constante injerencia norteamericana en América Latina y el comportamiento cipayo de algunos de los referentes políticos locales, los vínculos de Capriles con el Departamento de Estado y el Pentágono ya no sorprenden a nadie.   

En ese sentido, Lido Iacomini señaló que “todos estos personajes buscan el apoyo de Estados Unidos. Está el ejemplo de Franco en Paraguay. Mientras se votaba la destitución del presidente Fernando Lugo, la gente del golpista vicepresidente estaba negociando la instalación de una base militar norteamericana en suelo paraguayo”.

Por su parte, Atilio Borón afirmó: “No me sorprende. Estado Unidos está muy activo en la política venezolana y está viendo de qué manera puede evitar el triunfo de Chávez. Está buscando todas las alternativas posibles, y para ello tiene un respaldo muy fuerte de los colombianos”.

Henrique Capriles Radonski oculta sus intenciones detrás de un discurso amplio, supuestamente democrático y republicano, pero su historia y su presente están cargados de intolerancia y sectarismo. Los slogans y  campañas mediáticas no pueden enmascarar los intereses de un personero de los grupos del poder económico concentrado y de las garras de los halcones del Pentágono. 

COMENTARIOS (44)

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crorkz

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