Jueves 27 de Abril de 2017 - 10:03hs. - República Argentina Edición # 1658

Revista #25 Marzo 2009 > Ciencia Y Tecnología

La investigación científica en Argentina

El problema de la fuga de cerebros, la importancia de la formación de los investigadores y la respuesta a preguntas como: ¿qué tipo de investigaciones están prohibidas en nuestro país?, en la voz de uno de los referentes más importantes de instituto, el doctor Raúl Grigera, director del Conicet La Plata.


CONICET

Por Héctor Bernardo

CONICET es la sigla con la que se conoce comúnmente al  Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en la Argentina.

En la actualidad esta entidad cuenta con 5200 investigadores, 5600 becarios y 2300 técnicos que desarrollan su trabajo dentro de cuatro grandes áreas: el área Agraria, Ingeniería y materiales; el área de ciencias Biológicas y Salud; el área de Exactas y Naturales; y por último el área de ciencias Sociales y Humanas.

Entres los objetivos de esta institución se encuentran: fomentar y subvencionar la investigación científica y tecnológica, y las actividades de apoyo que apunten al avance científico y tecnológico en el país, al desarrollo de la economía nacional y al mejoramiento de la calidad de vida, considerando los lineamientos establecidos por el Gobierno Nacional; organizar y subvencionar institutos, laboratorios y centros de investigación, que funcionen en universidades y en instituciones oficiales o privadas, o bajo su dependencia directa.

En los últimos años se decidió la descentralización del Conicet en Centros Científicos Tecnológicos (CCT).  En la actualidad hay CCT en Bahía Blanca, Córdoba, Mendoza, San Luis, Santa Fe, Tucumán y La Plata. Este último es el más importante, de él dependen 22 Unidades Ejecutoras (y este año se va a crear la unidad ejecutora nº 23 que estaría dedicada específicamente a las Ciencias Sociales), lo sigue Córdoba con 10.

De las 22 unidades ejecutoras con las que cuenta el CCT platense, 17 están compartidas con la Universidad Nacional de La Plata, es decir son de doble dependencia. Por tal motivo, a nivel investigación científica estas dos entidades están sumamente ligadas.

Hoy en día, la investigación científica de La Plata representa el 20% de la investigación del país, teniendo un número mucho menor al 20% en cantidad de investigadores y prepuesto, lo que resalta la eficiencia de la investigación que allí se realiza.

Como parte integral de esta estrategia, los Centros Científicos Tecnológicos están concebidos, dentro de un modelo territorial descentralizador, como ámbitos de generación de iniciativas regionales y de representación local, descentralización administrativa y más eficiente instrumentación de políticas a nivel nacional.

Ya que las políticas científicas marcan hacia dónde se quiere desarrollar un país, qué grado de autonomía tiene de los países centrales y  cuáles son las necesidades que considera prioritarias, así como cuál es el grado de vinculación de la investigación científico-técnica con las necesidades sociales vigentes, revista 2010 entrevistó al director del CCT Conicet La Plata, Dr. Raúl Grigera para tratar de dar respuesta a todas estas dudas y empezar a vislumbrar en qué situación se  encuentra la investigación científico –técnica hoy en nuestra región.

La importancia de la investigación básica

El CCT Conicet La Plata se creó el 21 de marzo de 2007, desde entonces Raúl Grigera, reconocido investigador y docente universitario, es su director.  
“El desarrollo en términos generales, no solamente económico sino también en cuanto a calidad de vida, está muy fuertemente ligado a la tecnología, de la cual se puede hacer el mejor o el peor uso posible. Tener tecnología no quiere decir que uno está mejor, sólo es así, en tanto y en cuanto esa tecnología se aplique apropiadamente”, señala Grigera.

El director también afirma que a la tecnología se llega a través de la investigación. “No es cierto que se pueda vivir solamente con tecnología prestada - remarca- . La tecnología que existe en otros lugares está desarrollada para otros objetivos. Además, la tecnología que se transfiere de los países centrales es la tecnología que ellos quieren, no necesariamente la que nosotros necesitamos. Pero para llegar a desarrollar tecnología antes hay que hacer investigación básica”.

Según el reconocido investigador, la primera fase de la tecnología es saber comprar, esto quiere decir tener conocimiento preciso acerca de  para qué sirve y cómo se utiliza cada elemento tecnológico. Después saber copiar y posteriormente saber desarrollar nuevas tecnologías.

Grigera remarca que la investigación es clave para todas las naciones y afirma que “no se puede concebir un país sin investigación científica que soporte y favorezca la aplicación tecnológica. Por eso hay que tener bien en claro la importancia de la investigación básica. Hay miles de ejemplos de eso. Hoy nadie puede pensar que un país viva sin rayos x, pero cuando se descubrieron eran simplemente una curiosidad de laboratorio”.

“El CONICET comenzó con investigación básica porque no se puede empezar de otra manera. En este momento hay un gran énfasis en la transferencia tecnológica, no al nivel que nosotros queremos pero está creciendo muchísimo”, agrega.

Transferencia tecnológica es el traslado de un conocimiento específico a una aplicación. Lo que implica que hay una fase de investigación, otra de desarrollo y una última de uso. En un momento el Conicet sólo hacía investigación básica, pero ese es considerado “el primer paso” para luego cumplir las otras metas.

El problema del presupuesto y la fuga de cerebros

La formación de los profesionales es un aspecto fundamental si se busca que la investigación en Argentina sea de alta calidad. En ese sentido, Grigera sostiene que “la educación universitaria no puede darse solamente a través de los libros, ahí se encuentra lo que ya está establecido, pero la Universidad debe generar conocimiento nuevo, no solamente impartirlo. Ese conocimiento nuevo se genera con investigación. El profesional universitario tiene que estar al día con los últimos conocimientos y eso no está en los libros”.

La problemática económica no es ajena a los investigadores del Conicet, que muchas veces reciben financiación del extranjero para sus investigaciones, esto puede causar cierto condicionamiento temático a la hora de realizar una investigación. En ese sentido, Grigera afirma que “da mucho trabajo discutir cómo se distribuye el presupuesto,  porque es muy poco para la cantidad y la calidad de las investigaciones que se realizan”.

“Hay decisiones políticas que pueden limitar ciertas investigaciones -agrega-. Por ejemplo, hay determinadas áreas de la investigación física nuclear que en Argentina están prohibidas. Esto tiene que ver, por ejemplo en este caso, con tratados internacionales que firma nuestro país por los cuales se  auto-proscribe de hacer cierto tipo de cosas (yo estoy totalmente en desacuerdo con eso.) O en otras ocasiones, es porque la información, los recursos o el equipamiento no son los ideales. Más que presiones, el tema tiene que ver con que los subsidios se dan para las áreas que pueden llegar a interesar y para las otras no. Por eso es muy importante que la financiación de la investigación no dependa de fondos internacionales, esto no quiere decir no aceptarlos, sino tener autonomía, y esto se logra con dinero suficiente”.

Las consecuencias que provoca la ausencia de presupuesto suficiente o las actitudes como las que alguna vez tuvo el ex ministro de economía Domingo Cavallo que durante su gestión mandó a los científicos a “lavar los platos”, genera uno de los problemas recurrentes de Argentina: la fuga de cerebros.

“Afortunadamente en los últimos años hay un presupuesto mayor, pero en el 2001 estábamos en una situación catastrófica. Por eso, sobre todo en esa época, hemos tenido un gran  flujo de cerebros, que es la exportación gratuita de un bien de alto valor”, señala Grigera y agrega: “formábamos un profesional, formábamos  un investigador y después le decíamos ´aquí no puede trabajar, váyase`, o podían trabajar pero en muy malas condiciones. Eso daba como resultado que todos los años perdiéramos gran cantidad de investigadores. Pero desde hace 2 años el balance es positivo. Porque si la gente tiene ganas de irse hay que permitírselo, pero si uno le brinda el mínimo de condiciones para que se queden, muchos eligen hacerlo. Si bien, las condiciones en Argentina no son ni comparables con las que tiene los investigadores en los países centrales, la gente vuelve igual en la medida que se les brindan las mínimas condiciones que les permitan trabajar”.

Un problema de comunicación

El Conicet fue creado en el 5 de febrero de 1958 en respuesta a la necesidad de estructurar un organismo académico que promoviera la investigación científico-tecnológica en el país. En la actualidad es un organismo autárquico del Estado Nacional en jurisdicción de la Secretaría de Ciencia, Tecnología  e Innovación Productiva, dependiente del Ministerio de Educación de la Nación. Sin embargo, para muchas personas la importancia de esta entidad y de su trabajo es totalmente desconocida.

“La sociedad argentina no conoce la real dimensión de la importancia que tiene la investigación científica para un país, y una de nuestras misiones es justamente esa, no la de explicarle qué es lo que necesita un científico, sino qué es lo que pierde una sociedad cuando no se hace ciencia. Nosotros vivimos rodeados de ciencia y tecnología, y por qué tenemos que comprarla cuando podemos fabricarla nosotros mismos. Un claro ejemplo es la producción de vacunas que en nuestro país es muy importante y esto se logra a través de la investigación científica”, sostiene Grigera.

Luego agrega: “es muy triste que los gobiernos no convoquen a los investigadores del instituto cuando surge un inconveniente. En ese sentido hay varios ejemplos: hace varios años el gobierno contrató a una empresa privada para hacer una investigación sobre la cuenca del Salado y el informe que brindó está muy mal hecho. Un tema sobre el que había investigado la Universidad del Centro de Buenos Aires y tenía un informe de alta calidad, sin embargo se prefirió contratar a esa empresa privada y pagarle millones. Nosotros tenemos una excelente relación con la Municipalidad de La Plata, pero debemos admitir que cuando se produjeron las inundaciones en esta ciudad nadie le preguntó a ninguno de los investigadores de Hidráulica y Agua que hay en el Conicet”.

“No existe la costumbre – comenta Grigera - de consultar a los científicos que tenemos a mano, y esto es responsabilidad de varios sectores de la sociedad. Muchos periodistas cuando hay un eclipse, en lugar de consultar a los científicos, van y lo entrevistan a Horangel. También es cierto que en el pasado los investigadores eran reacios a dar entrevistas y difundir sus actividades. Hay responsabilidades compartidas”.

“El Conicet hace distinto tipo de transferencia tecnológica y asesoramiento de alto nivel y desarrollo. Hay que tener en cuenta que el desarrollo tecnológico es positivo para generar empleo y producir mayor bienestar de los ciudadanos. Nuestra misión es que el Conicet se integre más a la sociedad y favorecer el desarrollo científico de la región. Nosotros queremos devolverle a la sociedad todo lo que de ella hemos recibido”, concluye Grigera.
 

COMENTARIOS (26)

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