Lunes 26 de Junio de 2017 - 00:41hs. - República Argentina Edición # 1718

Revista #22 Octubre 2008 > Cine

EL HOMBRE SOLO

Liverpool de Lisandro Alonso


Por Joaquín Almeida

En 2001, Lisandro Alonso estrenaba La Libertad, un film austero, seco, y se convertía en una figura a nivel local e internacional. Alguien llegaba de pronto, arrojaba un baldazo de agua y jabón sobre la mesa y limpiaba de un manotazo toda la grasa acumulada en años. Un hachero en el monte pampeano dividía a la crítica y al público.

Con Liverpool, su cuarta película, Alonso vuelve a sus personajes solitarios, abandonados por el mundo, atrapados en la rutina y la espera. Farrel es un marino mercante argentino, que partió hace años de su Ushuaia natal y que ahora, cuando su barco atraca en Tierra del Fuego, pide permiso para bajar y visitar a su madre, con quien ha perdido todo contacto. Pero descubrirá aquello que no esperaba encontrar, en un aserradero perdido entre la nieve, los bosques y hombres toscos pero amables.

Amado y odiado, para sus detractores, La Libertad es considerado el emblema del film  “que no cuenta nada”, carente por completo de historia. Al mismo tiempo, el hachero pobre que se dedicaba en soledad a talar árboles para convertirlos en postes, quedaba seleccionado en Cannes y comenzaba un derrotero por cuanto festival apareciera. Ésto enfureció más a la crítica conservadora, que lo acusó de estar hecho sólo para analistas especializados que se miran a sí mismos y a quienes no les importa el público.

En una entrevista realizada por Hugo Fernando Sánchez y Jorge Bernárdez, Alonso se reía y declaraba ver también películas taquilleras norteamericanas y que si todos los films fueran como los suyos se pegaría un tiro en la cabeza. El error era pensar que el público y quienes hacen cine tienen la obligación de adscribir a algún tipo de manifiesto donde se establece que a partir de ahora el cine es esto y nada más que esto, como en las viejas vanguardias del siglo XX.

Trabajando siempre con no actores, en Los muertos, el personaje principal era interpretado por Argentino Vargas, un hombre que sale de la cárcel en Corrientes, luego de cumplir una condena por asesinar a sus hermanos. Una vez afuera emprenderá la vuelta a las islas, un camino que lo devolverá a lo que era, a la naturaleza.

El entorno es un elemento fundamental en el universo Alonso. Sus personajes se incorporan a él a través del saber hacer. Misael Saavedra en La Libertad, conoce el bosque, corta los árboles como si lo hubiera hecho toda su vida, cocina una mulita sin sorpresas o dudas. Lo mismo hace Vargas cuando navega por los esteros o al matar y carnear con sus propias manos un cabrito con la mayor naturalidad.

El mismo Vargas deambula por el Centro Cultural General San Martín y su emblemática Sala Lugones, en Fantasma. Él está allí porque se estrena Los Muertos. El edificio, casi vacío, es recorrido con asombro. Antes, el público urbano observaba los estilos de vida, la cultura de esos hombres en su hacer. En este caso, el personaje se confunde con la realidad y transforma en un Otro, el mismo núcleo de la intelectualidad cinéfila.   

En Liverpool, Alonso vuelve al hombre solo, ese trabajador que ha dejado todo atrás y que retorna para reencontrarse con algo que ya ha perdido. Un film que dice sin explicitar y que deja al espectador espacios vacíos para llenar. ¿Llora Farrel al dar la espalda y caminar hacia la nieve? ¿Lo escucha al viejo cuando le habla luego de la borrachera?

Un planteo visual que según el director buscó planos más geométricos, pero que continuó apostando a los tiempos largos, donde se descubre lo que se ve y no sólo se explicita. En esas tomas de duración considerable, el espectador comienza a descubrir objetos, elementos que no estaban a primera vista, se hace preguntas.

Tal vez ese sea uno de los objetivos finales en la obra de Lisandro Alonso. Las preguntas, los espacios vacíos, la mirada que descubre, los hombres solos que buscan significados.
 

COMENTARIOS (1)

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DDwbLAHyouZz

aah que poca madre, no te expreses ased del cine mxnicaeo por favor!!bfcf3mo te atreves a omitir a Chuchito Ochoa? no puede haber una peledcula mexicana en la que aparezca e9l o su voz.Ademe1s hay q indicar que una buena peledcula es aquella que cumple los este1ndares de Fernando Sarif1onga; digo si el puede, entonces todo mxnicaeo puede aspirar a ser cineasta a1todos tenemos esperanzas!Y ademe1s, todo sabemos que si un estudio no apoya a nuestro cine de ficher (ehm) mxnicaeo, es por culpa de pape1 gobierno que prefiere gastar su dinero en hoteles 6 estrellas disfrazandolo como programas de apoyo social.

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