Martes 22 de Agosto de 2017 - 11:50hs. - República Argentina Edición # 1775

Revista #27 Mayo 2009 > Cine

Entre los muros de Laurent Cantet

El director francés Laurent Cantet de la ganadora en Cannes y nominada al Oscar, Entre los muros, desarrolla en su cinematografía una temática interesada en el trabajo y que ahora fusiona magistralmente con la problemática de la educación.


Del trabajo a la escuela

Por Joaquín Almeida

Para resolver el problema de la educación y la inseguridad, parece haber tantas opiniones como personas. En el primer caso, el individuo a formar va a la escuela, en el segundo el individuo a reformar, a la cárcel. ¿O es al revés? ¿O es lo mismo?

En uno, los individuos entran formando una fila, se dirigen con respeto a sus superiores, son evaluados, tanto en su desempeño, como en su disciplina, tienen horarios estrictos, deben pedir permiso y callar cuando no se les solicita que hablen. En el otro, bueno, casi lo mismo.

Ya Michel Foucault interpretaba que la educación formal, la escuela en sí misma, constituía uno de los principales aparatos disciplinadores de nuestra sociedad. En Vigilar y Castigar acusaba que “el siglo XIX inventó, sin duda, las libertades; pero les dio un subsuelo profundo y sólido, la sociedad disciplinaria de la que seguimos dependiendo”.

De manera continua, explicaba que la estructura de poder propia tanto de la cárcel, la escuela, la fábrica, el regimiento, en el fondo eran exactamente las mismas. Mismas estrategias para educar y trabajar, orientando al hombre en un cierto sentido de orden social.

“Verdaderamente, no se puede decir que haya analogía, hay identidad. Es el mismo tipo de poder, se ejerce el mismo poder.", aclaraba en sus Discursos.

Esa visión pareciera haber tenido en cuenta Laurent Cantet para elegir un título provocador como Entre los muros, como si no pudiéramos definir a que institución en realidad se refiere.

Este director francés ha seguido a lo largo de su carrera un camino que se centra en la problemática del trabajo y que ahora en su última película, entremezcla con la educación y la escuela.

Cambio de lado

El padre de Franck trabaja en una fábrica, accionando una máquina de manera repetitiva, en horarios fijos desde hace años. Su hijo logra entrar en la empresa, pero gracias a algunos estudios se desempeñará en el área destinada a los administradores y no en la de los obreros.

En Recursos Humanos (1999), Cantet logra alcanzar lo mejor de su cinematografía al exponer el desarrollo de un joven, que va de una lógica de patrón al entendimiento de su real posición y por ende, de su conciencia de clase.

Cuando en la empresa comienzan los problemas económicos, desde la gerencia se le indica a la oficina de recursos humanos que es necesario un achicamiento en la planta de trabajadores.

Entre quienes se encuentran en la lista de baja, está el padre de Franck, un hombre mayor que sin su trabajo, ya no tiene mucho que hacer con su vida.

Un personaje secundario, la sindicalista Danielle Arnoux, encarna la genial trampa orquestada por Cantet. Al comienzo del film el director la hace aparecer desaforada, enfurecida por la reestructuración de la empresa. En oposición, los hombres de traje intentan explicarle, en forma pausada, los cambios que se avecinan, que consideran necesarios e ineludibles.

Ella parece no querer entender, como si ya conociera todas las trampas de los patrones capitalistas y salvajes. Pero con el devenir del film, la historia comienza a torcerse y esa mujer, comienza a aparecer de otra manera. Ese sindicato exagerado, inabordable y protestón, lentamente surge ante los ojos de Franck como la mejor opción.

El joven emprendedor intuye que se ha visto preso de una trampa que lo excede por completo, él ha sido solo la pieza de una maquinaria, como la que accionaba su padre.

Entonces, si él no es patrón, ni es trabajador, ¿Quién es?

No por nada la película cierra, casi mirando a los ojos del espectador, preguntándole “¿Adónde está tu lugar?”, luego de que las cartas se mostraron, en el momento en que hay que tomar una decisión.

El trabajo de no trabajar

La alienación por el trabajo no solo se da durante el ejercicio del mismo, sino también cuando no se lo tiene. Ante la sensación de ser desplazado y verse fuera de su lugar en la sociedad el individuo puede interpretar que lo mejor es representar la mentira más absoluta.

En El empleo del tiempo (2001) Vincent trata de pasar los días lo mejor posible, sin hacer nada. Desempleado, no soporta explicarle a su familia que ya no trabaja y se inventa un puesto en las Naciones Unidas, auténtico sueño de trabajo internacional para los europeos.

Viaja a su supuesta oficina en Ginebra, habla por celular, duerme en el auto. El poco dinero del que dispone, lo consigue engañando a conocidos con hipotéticas inversiones en otros países.

El tiempo le es ahora flexible, alejado de la marcha apresurada por el horario de trabajo, y se permite leer durante horas el diario en una cafetería, o recorrer los pasillos y las salas de estar de alguna institución internacional.

Pero la mentira empieza a complicarse y Vincent ve como la realidad va creciendo y desmoronándose sobre su edificio de oficinas imaginario. Entonces para él la única salida será escapar de la vergüenza y del mundo.

Basada en la terrible y triste historia real de Jean-Claude Romand quien ocultó la verdad a su familia, padres y amigos durante 18 largos años, también fue llevada al cine un año después, en 2002, por la directora francesa Nicole García y protagonizada por Daniel Auteuil con el título de El adversario.

Ambientada en 1970, en Bienvenidas al Paraíso (Vers le sud, 2005) tres mujeres norteamericanas de cincuenta y tantos, deciden viajar a Haití, donde conocerán no solo las blancas playas del mar caribe sino también la piel oscura de un hombre que se irá convirtiendo en algo más que un amigo del lugar.

En esta película, Cantet reorienta la temática del trabajo, en la cual el hombre se convierte en trabajador y objeto a la vez en una Haití azotada por el hambre, la desocupación y el terror de una dictadura sangrienta, que las turistas deciden no ver.

No necesitamos educación

Ya otros directores franceses habían tomado la poco habitual temática de la escuela. El problema de la educación no es frecuente en el cine, siempre y cuando se alejen de profesores que les cambian la vida a sus estudiantes en colegios caros o ambientados en la segunda guerra mundial.

La actividad concreta del maestro en la escuela contemporánea aparece en Todo comienza hoy (Ça commence aujourd'hui, 1999) del director Bertrand Tavernier.

Daniel Lefebvre es un director en un jardín de infantes en un pequeño pueblo en Francia, que decide ponerse al hombro no solo a su establecimiento, sino a los problemas que toda la comunidad sufre por la falta de empleo.

A los ojos argentinos, la película causa asombro cuando vemos que la escuela es saqueada una noche, igual a como sucede en nuestro país o que la madre desempleada de uno de los alumnos no puede pagar la luz ni el gas y vive en la más absoluta pobreza.

El director tiene que lidiar con los alumnos, la delincuencia, los padres y el desánimo general, al mejor estilo nacional. Cuando cansado se dirige al encargado del área de educación del gobierno local, que responde a un partido de izquierda europeo, lo acusa de ser un comunista mentiroso.

A diferencia de Tavernier, que exhibía al director del jardín de infantes, también en su casa, con sus problemas personales, entre su mujer y su hijo, Cantet en Entre los muros prefiere circunscribir la acción exclusivamente al interior de la escuela.

La cámara recorre los patios de recreo, las aulas y salas de profesores que se ocupan con individuos venidos desde afuera, pero cuyos conflictos estallan y se resuelven puertas adentro de los muros, con su lógica propia, sus leyes, castigos y pequeñas revoluciones.

La escuela de Cantet es también profundamente problemática. El sacrificado profesor Francois Marin debe intentar enseñarles francés a adolescentes en estado puro, quienes además acarrean conflictos personales que van más allá del dictado de clases.

La película es un continuo murmullo de chicos hablando entre ellos, contestando al profesor, poniendo en duda lo que dice, empujándolo al límite. En una de las escenas uno de los profesores le dice a sus colegas que ya no soporta más a los alumnos, que quiere dejar todo, que es inútil enseñarles si no quieren aprender, en un ataque verborrágico ocasionado por el estrés.

Ahí la película se pregunta acerca de uno de los puntos más interesantes: las condiciones posibilidad en enseñar a alguien que no realiza ningún tipo de esfuerzo por adquirir conocimientos. Incluso al final, una alumna se acerca al profesor y le dice que, simplemente, no ha aprendido nada en todo el año. ¿El profesor no se había dado cuenta que ella no participaba en el proceso de aprendizaje? ¿Ella se estaba esforzando por aprender? ¿Es posible rescatar a todos los alumnos de su entorno social a través de la educación o se está dejando demasiado en manos de un maestro?

Lo interesantes es que Entre los muros, pareciera esforzarse en no dar opiniones ni soluciones a los conflictos. Tampoco toma posición marcada por un lado o por el otro. Cuando los profesores discuten las sanciones en la escuela, ambos lados parecieran dar razones válidas. O cuando algún profesor se excede, por momentos pareciera una reacción entendible, sin mayor importancia, mientras que más adelante el espectador puede quedarse con la duda y pensar que tal vez, la institución prefirió salvar su reputación y culpar al más débil, al alumno.

Al centrar la mirada en Marin, ya que en ningún momento nos separamos de él, Cantet no abandona su estudio sobre el trabajo en si mismo ya que los problemas del profesor tienen que ver específicamente con su actividad: enseñanza, disciplina, control pero también el deseo de ayudar dentro de ciertas contradicciones propias de la tarea que se ejerce.

Frente a la clase, Marin intenta imponer el orden, pero cuando discute cuestiones de reglamento disciplinario, flexibiliza su posición y pide paciencia con alumnos cuyos problemas están más allá de los muros y tienen que ver con otras paredes levantadas afuera, en la sociedad.

Esas opiniones e ideas que chocan afuera, resurgen adentro en otras formas, representadas en sistemas y actitudes también violentas, desesperadas a veces, humanas siempre.

 

COMENTARIOS (18)

Leer todos los comentarios
XgSkShvoA

There's a terrific amount of kngoeldwe in this article!

crork service

737evD Really informative blog post.Really looking forward to read more. Great.

crork service

LZ5fyQ wow, awesome article post.Really thank you! Cool.

AGREGAR COMENTARIOS

La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.