Sábado 29 de Abril de 2017 - 04:29hs. - República Argentina Edición # 1660

Revista #41 Agosto 2010 > Cine

Pájaros volados

Pájaros volando de Néstor Montalbano: La última película que protagoniza Diego Capusotto es un nuevo delirio que nos lleva de viaje en naves espaciales a ferias hippies, pasados de rock y al único humor peronista.


Por Joaquín Almeida

"Todos somos diferentes, pero iguales... Micky Vainilla, estrella pop, nos enseña a remarcar esa diferencia...", nos dice el émulo de Adolf Hitler devenido cantante gay pop en Peter Capusotto y sus videos, programa que más fanáticos siguen en la TV Pública, el viejo Canal 7.

Hay algo igual pero diferente entre el Peter de la tele y el Capusotto del cine,  las similitudes tienen sonido de rock y palabras de Juan Domingo Perón y las diferencias, menos carcajadas, aunque nunca deje de entretener.
Pájaros Volando es la última película de Néstor Montalbano, director de Cómplices (1998) y Soy tu aventura (2003) que tiene a Diego Capusotto y Luis Luque como protagonistas de una historia de misterio y ciencia ficción, en territorio hippie de Córdoba.

El Valle de Punilla es conocido por su energía y magnetismo, además de las reiteradas historias de ovnis. Es en las localidades de San Marcos Sierras, La Cumbre, Los Cocos y Capilla del Monte, muy cerca del Cerro Uritorco, donde se filmó, está Encuentros Cercanos del tercer tipo, al mejor estilo Todo x 2 pesos.

El fin del mundo tal y como lo conocemos

Desde la pantalla de la TV, la dupla Capusotto-Saborido ha intentado por todo los medios - televisión, radio, libros, y uno de ellos en el cine – hacer explotar por el aire algunas de las instituciones más arraigadas por el mundo bienpensante intelectual.

Desde el rock nacional “anticomercial” (conSumo), las estrellas de la música (Pomelo), el heavy satánico (Quiste Sebáceo), los intelectuales – artistas (Luis Almirante Brown) y el hasta ahora rígido peronismo (Bombita Rodríguez y los falsos documentales El Rock y Perón) por sólo dar algunos ejemplos.

El programa se anima y se propone a desacralizar todo lo que toca, aunque sin caer en un nihilismo donde todo es nada, ese vacío tramposo en el que desciende gran parte del humor crítico.
Nunca deja de existir a partir de  sus personajes la posibilidad de que el espectador se vea reflejado,   se sienta interpelado; al menos una minúscula porción de quienes lo miran se cuestiona seguramente a sí mismo.

El fascismo, la idolatría a los héroes, el consumismo, la clase media y sus miedos, se filtran bajo la mirada del humor y de la posición política, que trasciende en un discurso dispuesto a derribar lo establecido.

El peronismo de los setenta y sus luchas intestinas, el Perón serio que miraba a la cámara del Grupo Liberación, aquellos temas de los que se hablaba con rostro grave, bajando la voz, oscureciendo la mirada, vuelven en Capusotto gracias a la increíble magia de la resignificación, alegres. Lo que parecía impensable, sucede.

Esos temas que el tiempo había densificado se alivianan, se transforman, sin perder esencias, en un formato divertido para quienes lo vivieron, y más asible para los estratos jóvenes.

Ahora, no se quiebra a la mitad ninguna fotografía o monumento si se grita a los cuatro vientos “si Evita viviera, sería ramonera”.

Marcianos al ataque

En los ochenta, la banda de rock Diente de Limón supo ganarse un hit: “Pájaros volando”. Al poco tiempo, por diferencias con el cantante José (Diego Capusotto), el baterista Miguel (un genial Luis Luque) deja el grupo.
La estrella que iluminaba a Diente de Limón se va apagando lentamente y José termina en la actualidad trabajando de recepcionista telefónico en una remisería, símbolo contemporáneo del empleo basura.
Un día, Miguel reaparece para invitarlo a un pueblito serrano, a donde se ha ido a vivir, a vender artesanías con motivos extraterrestres. La insistencia del antiguo miembro de la banda radica en que cree, firmemente, junto a otros habitantes del pueblo, que los extraterrestres vendrán pronto a llevarlos a un nuevo planeta.

Si este pequeño resumen de la historia parece increíble, la partida de José desde la terminal de micros ya comienza a ser un viaje de conexiones delirantes entre la historia, la política y el humor, todos elementos fundantes del Peter televisivo.

Quien vende los boletos es Antonio Cafiero, histórico líder peronista. Aunque la empresa para la que trabaja no tiene recorrido hasta el pueblito serrano, le recuerda que “donde existe una necesidad nace un derecho”, y entonces juntos se ponen a buscar la mejor manera de llegar.
Y a pesar de que el viejo Cafiero le recite a José que “la única verdad es la realidad”, en algún medio llegó a decir, con sentido del humor, que no va a dejar la actuación hasta conseguir un Oscar.

Cada uno es lo que ve

La lucha de intereses entre los miembros del grupo de compañeros de viaje interestelar de Miguel comienza cuando los extraterrestres avisan que llevarán a uno más.

El candidato de Miguel será el desmechado José, que no cree en aliens, cristales energéticos ni chakras. Su principal competencia la conforma un coya, traído desde el norte por un trosko, un anticonsumista con huerta ecológica que propone para el viaje a un representante de los pueblos originarios.

Entre unos y otros, comenzará una lucha por establecer quién realiza mejores acciones para ganarse el favor de los aliens.
Algunos lugares comunes y personajes ultraestereotipados, más propios de las series de televisión argentinas, no logran virar el destino de una película que se propone delirio y alucinación.

Esa visión de los extraterrestres es más que nada el deseo de bienestar y felicidad, aquello que cada uno, desde su propia configuración personal, construye como ideal.

Cuando el plato volador se acerca, la única mujer del grupo, una especialista en la Nueva Era, horóscopos y buena onda, ve en la nave una serie de gatitos chinos de la fortuna, de esos dorados y de plástico que mueven la patita saludando.

Al comunista se le representan martillos y hoces cruzadas y un militar con el brazo en alto, como si marchara por la Plaza Roja.

El rockero José, ve en esa nave espacial a miles de personas en la calle y un Juan Domingo Perón, en su clásico saludo, con las dos manos alzadas, como esperando el abrazo de la multitud.

Pájaros Volando es una comedia que une a las dos grandes pasiones del Peter televisivo: el rock y el peronismo, pero que no alcanza el nivel que muchos de sus fans más acérrimos esperan encontrar.

No sería coherente pedir lo mismo a un producto pensado para la TV que a otro producido para el cine, pero los puntos de contacto temático son varios y la comparación es así, inevitable.

Que el Peter de la tele se quede ahí, donde nos ha dado lo mejor del humor de los últimos tiempos para que Capusotto alcance su mejor vuelo en el cine.
 

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