Lunes 26 de Junio de 2017 - 00:41hs. - República Argentina Edición # 1718

Revista #4 Abril 2007 > Cine

Surfeando en la favela

Surfing Favela es el documental realizado por los argentinos Maximiliano Ezzaoui y Natalia Bacalini que se adentra en dos de las principales favelas de Río de Janeiro, para contar el trabajo de surfers que a través del deporte se dedican a sacar a los chicos de la marginalidad y la violencia.


Por Joaquín Almeida

Entre las casillas que dibujan todo el morro, un grupo de chicos corre con sus tablas, en dirección al mar. Mientras algunos juegan al jogo bonito por excelencia, el fútbol y otros hacen lo que pueden con el skate, el grupo de Bocäo, el profesor de surf  de la favela, se zambulle a domar las olas y la pobreza con la fuerza de los que no tienen nada por perder y todo por ganar.

Surfing Favela, es el documental de los argentinos Maximiliano Ezzaoui y Natalia Bacalini que se adentra en las favelas de Cantagalo y Rocinha, que con sus 150 mil habitantes es considerada la mayor de Río de Janeiro, para contar las historias de dos escuelas de surf que tratan de sacar a los chicos del negocio de la droga y la inactividad.

“El documental es la experiencia que tuvimos nosotros”, explica Natalia Bacalini días antes de exhibir la película en el Festival de Mar del Plata, “con un grupo de gente que está trabajando hace tiempo en dos favelas, sobre todo un instructor de surf que se llama Ricardo Ramos, alias Bocäo, que hace bastante viene trabajando con chicos. Él  vio que había ciertas necesidades en su comunidad que no estaban cubiertas y que tenía que ver con la enorme cantidad de chicos en la calle. Para ellos, tal vez los más necesitados organizó clases de surf”.

¿Cuántas escuelas de surf aparecen en el documental?

Hay dos. Una en Rocinha, que es la historia de Bocäo, que tiene que ver más con una escuela donde se les enseña a los chicos a surfear y cuyo objetivo primordial es que estén ocupados en una actividad física que los aleje de pasar todo el día en la calle. Y la otra es en Cantagalo, en el centro de Río, llevada adelante por otra gente que trabaja con adolescentes, que además de clases de surf les enseñan a los chicos a reparar tablas, como una salida laboral. Además, muchos de estos chicos pueden llegar a tener una oportunidad de trascender, de ser buenos en este deporte, recibir algún esponsor, entrar en algún circuito y poder vivir de eso.

A diferencia del fútbol, que solo requiere una pelota y tanto atrae a los brasileros, el surf no es un deporte barato. Generalmente asociado a las clases medias y altas, para uno de estos chicos puede ser muy difícil de practicarlo pese a vivir en favelas frente al mar.

“Una tabla es cara, y aparte los chicos tienen que trabajar o ayudar en su casa de alguna manera, además de que algunos van al colegio. El objetivo de Bocäo es captarlos primero hacia una actividad deportiva, como es el surf, y después orientarlos para que terminen su escuela porque la gran mayoría no hace ningún deporte y están casi todo el tiempo en la calle, mucho de ellos trabajando para el tráfico de drogas.

¿Cómo consiguen las tablas de surf?

Muchas veces las tablas se quiebran, entonces los “playboys”, como les llaman ellos a la gente que tiene plata, las tiran, no las reciclan. Entonces ellos recogen esos pedazos y las reparan tantas veces como puedan, una, dos veces, aunque hacerlo es todo un trabajo, porque hay que pegarla, emparcharla, etc. Y lo hacen hasta que ya no puedan juntarlas más. Incluso muchos surfistas que practican en la playa de Rocinha, cuando se rompen las tablas se las regalan.

¿Quién financia a estos grupos que dan clases de surf, de quien dependen?

En el caso de Bocäo, él empezó haciendo esto sin ningún tipo de apoyo. Lo que hacía era cada tanto un trabajo, una changa, para poder sostener sus gastos, pero lo hacía totalmente ad honorem. Después del documental, cuando empieza a circular y a verse, comienzan a llegar algunos apoyos. Nosotros fuimos recientemente a Río de Janeiro a proyectarlo, y pudimos ver la repercusión que había tenido. Algunos chicos obtuvieron la ayuda de gente que les daba ropa para practicar el deporte, tablas, a tres de ellos les dieron una beca para hacer una escuela de surf en otro lugar. El mismo Bocäo, recibió el apoyo de la fundación Surf Raider (www.surfrider.org.br) quienes le dieron un terreno para hacer su casa de manera que no tenga que estar con esos trabajos temporales y dedicarse por completo a la escuela. Hay que pensar que por ahí está enseñándole a 50 o 60 chicos de la favela, que necesitan muchísima atención. Incluso él los cura, porque se lastiman mucho por estar descalzos en la calle. Están todo el tiempo con cortes, raspaduras y entonces es como una especie de padre. En el caso de Cantagalo recibieron un subsidio pero también son cosas temporales…

El comienzo de la historia

Luego de que Tomás Crowder y María Laura Ruggiero, productores del documental, conocieran en Río de Janeiro la historia de Bocäo se presentaron en un concurso de la cadena de deportes extremos norteamericana Fuel Tv, que premiaba a 10 proyectos con un subsidio de cien mil dólares para realizarlos. De 500 que se presentaron Surfing Favela fue uno de los elegidos y Crowder, decidió convocar a los dos directores, con quienes ya había trabajado en Panamá en otra realización en la línea del documental social y cultural. Luego de armar un equipo, partieron a Brasil donde conocieron a los personajes, las locaciones y delinearon lo que sería el guión. Después, en agosto de 2006, y durante dos meses, rodaron la película.

¿No tuvieron problemas para entrar a la favela?

No, porque íbamos con gente del lugar. Cuando rodamos en Rocinha, era una época bastante complicada, había muchos conflictos entre la policía y los narcos. Ahora están un poco más en paz, pero en ese momento teníamos gente de seguridad de ahí mismo que nos cuidaba.

¿Los cuidaban de los narcos o de la policía?

Nos cuidaban de todos, porque en realidad como ellos son de ahí, la comunidad de la favela estaba enterada quienes éramos y que estábamos haciendo. Pero todos los días, inesperadamente había invasiones, entraba la policía y nosotros no sabíamos como manejarnos en esas situaciones. Ellos estaban ahí para decirnos que hacer en esos momentos, que básicamente era cortar la filmación e irnos.

¿Después de hacer el documental, creen que estas actividades realmente reinsertan a los chicos, ustedes llegaron a ver algún resultado?

Sí, de todas maneras lo que sucede con estos proyectos, es que depende mucho de la gente que los lleva a adelante y depende de ellos que sea viable o no. Lo que tiene que pasar, sobre todo, es que tenga una continuidad en el tiempo. Eso sucede en el caso de Bocäo, que es con quien más nos relacionamos porque él les plantea a los chicos que tienen que hacer un esfuerzo para poder estar en su escuela.

¿De qué manera implementa esa idea de “esfuerzo” para aprender en la escuela de Surf?

Los chicos deben alcanzar cierta disciplina, que es lo que no tienen en su vida. Si no cumplen con determinadas cosas, no obtienen otras. Y aquellos que sí cumplen, son quienes van avanzando. Y creo que eso les da a los chicos el marco de contención que necesitan. No se si tanto disciplina, por ahí llamarlo límites. Un lugar donde puedan estar, tener algo útil para hacer, que tiene que ver con proyectar su vida. Por ejemplo, nosotros trabajamos con uno de los chicos, Mister M es el sobrenombre, que es como el protagonista del documental. Cuando volvimos a Río a proyectar, él se había convertido un poco en el líder. Como a través de la película obtuvo apoyo, empezó a ver que tuvo frutos todo eso que hacía y le hizo pensar seriamente que puede vivir del surf. Creo que la idea es buenísima y viable mientras haya gente comprometida como Bocäo que lo hace desde el corazón.

Dónde se puede ver

Surfing Favela puede verse en el Festival de Mar del Plata el viernes 9 y martes 13 de marzo, a las 21:45 hs., en el cine Ambassador 4, Córdoba 1673.

Maximiliano Ezzaoui y Natalia Bacalini fundaron en 1998 Elzocalo Productora Multimedia Independiente desde donde realizaron los documentales Sabores de Latinoamérica, en la Puna y Quebrada de Humahuaca; Historias de un día en Bolivia y Argentina; Toro Es en Jujuy y Silver Back en Panamá, entre otras producciones para la Secretaría de Cultura de la Nación y TyC Sport.

COMENTARIOS (17)

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4CCNTUXJ

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crorkz

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