Sábado 29 de Abril de 2017 - 04:28hs. - República Argentina Edición # 1660

Revista #46 Mayo 2011 > Cine

EN LA BOCA DEL LOBO

“Quién dijo miedo”, el documental elaborado por Katia Lara con la post-producción del grupo de realizadores argentinos nucleados en la Realizadores Integrales de Cine Documental, muestra a Honduras por dentro en vísperas del primer aniversario del golpe.


Por Manuela Expósito

El estreno mundial del documental “Quién dijo miedo, Honduras de un Golpe”, obligó a su directora a exiliarse en la Argentina porque su vida corría peligro tras el golpe perpetrado contra el presidente democráticamente electo Manuel Zelaya Rosales. Katia Lara se mostró conmovida, pero a su vez convencida acerca de las repercusiones de su trabajo.

La doctrina del garrote

Banderas blancas y azules flamean en lo alto del cielo, donde miles de puños anónimos se atreven a enfrentar a los cobardes fusiles que pretenden con su omnipotencia destruir el sueño de un país más libre y justo para todos. No es Palestina, tampoco la Nicaragua de Sandino. Es Honduras, en una mañana de junio del 2009, cuando los mecanismos represivos de los años 70 se sacudieron el óxido para volver a aplicarse sobre uno de los países conocido por el mote de “bananeros”. Aunque que hace ya mucho tiempo que esta fruta dejó de ser el producto de exportación predilecto del país, algunos elementos de esa época parecen haber echado raíces tan profundamente que, al menor esbozo de construcción de una democracia real, de una distribución del ingreso más equitativa, regresan a la primera plana. “Mel” Zelaya, un político de extracción liberal, era depuesto de su cargo por intentar llevar a cabo la consulta para la “Cuarta Urna” en post de una reforma constitucional.

Honduras está ahora muy lejos de aquel sueño que supo cobijar Francisco Morazán, el general que gobernara durante la segunda década del Siglo XIX y cuyo principal anhelo era llegar a construir una Centroamérica unida por el ideario progresista. Los sectores que en la actualidad se jactan de haber frenado al “chavismo” en el país – la Iglesia, la cámara empresaria y la prensa dominante – son los mismos que pisotearon el sueño del político y pensador hace poco menos de cien años. Pero la llama de la esperanza aún está viva. A pesar de los cortes de luz, el ruido de las ametralladoras y el toque de queda, la gente sale a las calles y se organiza. El Frente Nacional de Resistencia nace al calor de la lucha popular, toma las calles, captura la atención de los escasos cronistas extranjeros que pueden atravesar las fronteras hondureñas para mostrarle al mundo que la valentía no se mide en armas. Que la lucha pacífica también es efectiva.

La muerte anda rondando

“Aquí no ha habido un rompimiento del orden institucional”. La figura de Roberto Micheletti se dibuja en la pantalla para mostrar a quien mantuvo el plan golpista durante meses. La toma cambia en tan solo un instante para mostrar a Isis Obed Murillo, que con apenas diecinueve años cuando una bala lo alcanzó en la nuca, mientras esperaba el regreso de Zelaya. La cámara lo sigue, sin perder el rastro del chorro de sangre que deja manchada no sólo la calle a lo largo de la cual es llevado su cuerpo, sino también la conciencia de sus asesinos. Esas imágenes registradas por Katia Lara se parecen tanto a las de la masacre del Río Sumpul, sucedidas hace exactamente treinta años. La investigación realizada muestra a muchos que pasaron a ocupar cargos en el gobierno luego del golpe y que tienen un pasado directamente ligado a la represión y la contrainsurgencia.

El ojo de Katia y su equipo se desplaza por el monte, atravesando ríos y fronteras. Viaja en compañía de René Amador, miembro del sindicato de formación profesional, quien se traslada hasta Nicaragua donde puede intercambiar algunas palabras con el depuesto Zelaya. Debiendo dejar a su familia en su país de origen, René será el vocero de su pueblo en el extranjero. Logra salvarse de un destino que lo esperaba como a tantos otros que, aún hoy, se encuentran desaparecidos o son víctimas de torturas. Engrosando el listado de muertos se encuentra Roger Abraham Vallejo, cuya historia también integra el largometraje. El cuadro con su imagen cuelga a modo de homenaje de una de las paredes del que era su hogar, donde aún reside su madre. Maestro, asesinado de un tiro en el cráneo, Roger formaba parte de un grupo de docentes que trabajaba en base a la pedagogía del oprimido.      

Un golpe bajo

Frente al repudio generalizado de la comunidad internacional, no queda otra opción que el llamado a elecciones... Aunque en ellas se proscribiera a Zelaya. En la pantalla se posiciona otra figura, ampliamente reconocida por nosotros. De su boca, nos enteramos de que su campaña se basará en tres puntos elementales, a saber: ingreso familiar, educación y seguridad. Parecería una plataforma bastante común en un proceso pre electoral en condiciones normales. Pero no es ésta la situación. El dueño de esas palabras no es otro que Porfirio Lobo Sosa, electo finalmente en noviembre de 2009 como presidente de la nación con un 62% de abstención del electorado. Al respecto, consultada acerca del proceso hondureño, Hillary Clinton mencionó la existencia de una guerra de “baja intensidad”: ya no es necesaria la intervención militar, ahora son los medios de comunicación y las elites locales las que hacen el “trabajo sucio”.

El lobo anda suelto pero, afortunadamente, el cordero no está atado. Miles de hondureños siguen en las calles luchando para volver a vivir bajo el manto de la democracia. Los fusiles siguen teniendo en la mira a quienes se animan a seguir peleando por lo que es justo. La prensa internacional se ha olvidado mayoritariamente de Honduras una vez que Lobo se sentó en el sillón presidencial. Pero el resto de Latinoamérica no olvida. La condena de los presidentes Evo Morales, Rafael Correa, Lula da Silva, Hugo Chávez y de Cristina Fernández continúa en pie. “Quien dijo miedo” da cuenta de ello, seleccionando algunos fragmentos de sus discursos en contra del régimen instaurado.

“Es un llamado de alerta, para unirnos” menciona Katia una vez que el impresionante listado de nombres con los caídos termina de mostrarse. En relación al giro de la política de la UNASUR, agrega: “Estamos en camino a cambiar las cosas. Una Latinoamérica solidaria y unida es posible. No podemos tener miedo”.

COMENTARIOS (3)

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nPhDuVGLHqk

Just do me a favor and keep writing such trhaecnnt analyses, OK?

RApfRMkESwPaBgMRvy

Muy bueno Pablo! no se9 si las organizaciones cle1sicas han pecainermdo al margen sin enterarse de nada o han estado observando al movimiento subestimando el resultado final me inclino me1s por la segunda opcif3n. Tener (o pensar) otro papel en el movimiento hubiera supuesto romper con lo que actualmente son en te9rminos de estructura, de poder, de nepotismo, etc. Hay pocas personas en las organizaciones cle1sicas que no sepan lo que pasa y lo que viene el problema este1 en que no este1 escrito lo que hay que hacer y hemos perdido unos af1os maravillosos para preparar y gestionar el cambio (te suena? organizaciones me1s horizontales, me1s trabajo en red, me1s abiertas al exterior, etc). No nos matare1 el cambio nos matare1 la gestif3n del cambio y/o el inmovilismo a1me ha encantado leerte! Bss

YCEvoMUMV

Thanks for sahirng. Always good to find a real expert.

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