Martes 22 de Agosto de 2017 - 11:54hs. - República Argentina Edición # 1775

Revista #5 Abril 2007 > Derechos Humanos

La trama oculta del combate

A 25 años de la guerra de Malvinas


Por Juan Manuel Fonrouge

La sociedad argentina ha demostrado la suficiente madurez para comprender las aristas que se desprenden de la guerra del Atlántico sur, profundizar el debate saca a la luz la basura escondida debajo de la alfombra durante 25 años.

Sin dudas el proceso de comprensión de lo que implicó la guerra de Malvinas ha sido largo y doloroso, incluso más traumático y delicado que la dictadura militar, herida que va cicatrizando a medida que avanza la verdad y la justicia y comienzan a esfumarse teorías maniqueas.

A diferencia de los múltiples abordajes de lo que significó la última dictadura militar como plan sistemático y planificado de aniquilamiento de todo aquel que estuviese comprometido con los intereses populares, la guerra de Malvinas sigue rodeada por una espesa bruma de interrogantes.

La película “Iluminados por el fuego” del director Tristán Bauer no pasó desapercibida, abrió una vez más la llaga por donde más duele, profundizó el debate en torno al desempeño de los cuadros superiores del ejercito y el maltrato a los soldados conscriptos.

Por lo tanto, el debate no sólo gira en torno al planteo maquiavélico de la junta militar en función de sostener la dictadura y el rol de Inglaterra y sus aliados, sino también en relación a lo que pasó realmente en las Malvinas durante el combate. Es allí donde aparecen las historias de heroísmo y coraje y las peores miserias humanas.

De conscriptos y de cuadros

No vale la pena abordar una vez más el rol de los mandos superiores durante la guerra; ya ha sido demostrada su cobardía e incapacidad para llevar adelante el conflicto. Sin embargo el rol de los cuadros del ejercito (Oficiales y Suboficiales) está en debate.

Volviendo a la película “Iluminados por el fuego”, es un cuadro el que le propicia los vejámenes a los tres soldados conscriptos. El protagonista, Gastón Pauls interpreta al soldado conscripto Esteban Leguizamón, más allá de ser un personaje ficticio, existen denuncias de soldados conscriptos que dicen haber sido víctimas de esos mismos vejámenes que muestra la película.

Además de esto, el debate gira en torno a si los cuadros deben gozar de los mismos beneficios que gozan los conscriptos que pelearon en la guerra de Malvinas.

“Hoy me tuvieron estaqueado”

Pepe Corsi había sido dado de baja del servicio militar obligatorio antes de la guerra y sin embargo fue llamado para ir a Malvinas. Hoy vive en Río Negro y sus cartas escritas en las hojas que le daba el ejército para contactarse con sus familiares, son hoy un testimonio histórico.

En una de las cartas dirigidas a su madre, el soldado relataba como había sido estaqueado durante 8 horas durante varios días, la carta estaba acompañada por un dibujo donde muestra cómo lo sujetaban con sogas sostenidas con estacas mirando al cielo. Los motivos por los cuales sufrió los padecimientos por parte de los cuadros superiores era salir a buscar comida en zona prohibida, algo parecido a lo que se muestra en la película de Bauer.

En sus cartas, Corsi afirmaba que “ahora sé lo que es el hambre. Comemos una vez por día” y “tomábamos agua de charco al que había que romperle el hielo".

En consonancia con este testimonio, el subsecretario de Derechos Humanos de Corrientes, Pablo Vassel junto al Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas de la misma provincia, realizó el mes pasado una presentación al Juzgado Federal de Tierra del Fuego con copia a la ministra de Defensa Nilda Garré y al presidente Néstor Kirchner, que recoge el testimonios de 23 soldados.

En esa denuncia se afirma que al menos hubo un homicidio de un soldado argentino durante la guerra por parte de un superior, cuatro combatientes murieron de hambre, otros diez fueron castigados en estacas (atados de pies y manos, boca arriba) y existió un importante número de torturas y vejámenes ordenadas por los superiores.

En su informe, Vassel y los ex combatientes afirman "incompetencia para dirigir la guerra, casos de cobardía e internas entre los propios militares", y afirman que “una de las deudas de la democracia es saber lo que paso en Malvinas”. 

Una de las propuestas presentadas al ejecutivo, consiste en que se forme una comisión que investigue las violaciones a los derechos humanos durante el conflicto, ya que consideran que el tema Malvinas "debe estar enmarcado en la política de derechos humanos del gobierno. Lo ocurrido allí también fue un genocidio planificado".

Roque Zabala, integrante del mismo centro de ex combatientes correntinos, consideró que es el momento de que la sociedad conozca lo que paso en Malvinas, “hoy es el momento propicio para que esta verdad salga a la luz, para que se investigue y se castigue a los culpables".

Por la patria y por la plata


No todos los recientes testimonios relatan violaciones a los derechos humanos por parte de los cuadros, algunas de ellas resaltan su valentía y su desempeño a la par de los soldados conscriptos durante el conflicto.

Los cuadros son militares del ejército, Oficiales y Suboficiales de carrera, por lo tanto en las Islas estaban cumpliendo con su trabajo. Sus tareas podían ser varías, desde maquinistas en los buques de guerra, hasta “capataces” de los pelotones de soldados conscriptos, según comenta Daniel Alberto Justo, ex cuadro del ejército durante la guerra, quien acampa junto a varios de sus “camaradas” –como se llaman entre ellos- en la Plaza San Martín de La Plata, frente al Senado de la Provincia de Buenos Aires y la Gobernación.

Justo explica que el origen de su reclamo parte de que “hemos sido discriminados desde hace 26 años. En  2005 el  presidente Néstor Kirchner nos reconoció como veteranos de guerra a nivel nacional, pero en la provincia de Buenos Aires no somos reconocidos”.

En abril de 2005, el presidente Néstor Kirchner mediante el decreto 886 triplicó el monto de las "Pensiones Honoríficas" de veteranos de la Guerra de Malvinas y la hizo extensiva a unos 3.500 oficiales y suboficiales del ejército que no habían recibido este beneficio y que se encontraban en situación de retiro o baja voluntaria u obligatoria.

En ese momento, el gobierno consideró que se había cometido una injusticia con los cuadros, además mediante el decreto dispuso que los cuadros que durante la guerra sufrieron algún tipo de discapacidad, que cobraban 200 pesos hasta ese momento, pasaran a cobrar 1.014 pesos.

La “Pensión Honorífica” a partir del reconocimiento de los cuadros como veteranos de guerra es de carácter nacional y es compatible con cualquier otro beneficio de carácter previsional permanente o de retiro otorgado en jurisdicción nacional, provincial o municipal. Por lo tanto, el reclamo de los cuadros es que sean reconocidos como veteranos de guerra por parte del gobierno de Felipe Solá y así poder cobrar una pensión provincial.

Luego de que Kirchner extendiera las “Pensiones Honoríficas” a los cuadros, el Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas (CESCEM) solicitó que la medida no fuera acatada en la órbita de los gobiernos provinciales y cuestionó la decisión del gobierno mediante una presentación  en la cual hacían saber su malestar.

Entre otras cosas, el escrito planteaba que "el conflicto bélico que enfrentó nuestro país en el año 1982 tuvo como principales protagonistas a jóvenes soldados conscriptos que se encontraban bajo el Servicio Militar Obligatorio" y afirman que “combatimos por la Patria y no por dinero” y que “una cosa es haber sido soldados conscriptos y participado efectivamente en acciones bélicas en nuestras Islas Malvinas, y otra muy distinta la de un cuadro de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o Civil o haber estado en el sur del país”.    

“Las balas no tenían nombre en Malvinas”

Justo considera que los cuadros “estábamos entre los soldados, la ocupación de cada uno era diferente. Nuestra función era como la de ‘capataz’ dentro de una obra, llevábamos y traíamos personal, llevábamos a comer a los soldados, ponerlos en posición” y agrega que “soldados éramos todos, en el frente de batalla combatimos todos, no era que combatían los soldados conscriptos y nosotros los mirábamos de lejos, combatimos a la par, incluso muchos soldados han sido salvados por el personal de cuadros”.

Sin embargo, los cuadros que acampan en la Plaza San Martín dicen desconocer las denuncias de violaciones a los derechos humanos durante la guerra y prefieren no emitir opinión sobre el rol de la junta militar, más allá de que la mayoría se retiró cuando regresaron de Malvinas. Justo mantiene los códigos militares y dice no querer hablar de sus ex “superiores”. 

El ex cuadro Justo agrega que hoy hay veteranos de “primera y segunda” y que de los caídos en combate, los cuadros son mayoría “según las cifras 327 cuadros quedaron en Malvinas, 303 soldados, 18 civiles y 8 gendarmes”.

De los 327 cuadros, la mayor parte eran de la provincia de Buenos Aires, por lo cual Justo sostiene que en “la provincia tienen que reconocernos como veteranos y estar orgullosa de ser la provincia que más sangre dejo en Malvinas”

Considera además que “nosotros presentamos un amparo en la  Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires porque entendemos que se están violando los derechos humanos de los veteranos, a nosotros el Estado nacional nos discrimino durante 23 años”

Indudablemente el debate sigue abierto, al igual que las heridas abiertas por la guerra de Malvinas. Sin embargo, a 25 años del conflicto bélico, como ocurrió al cumplirse 30 años del golpe militar, los aniversarios importantes parecen traer consigo nuevos aires, como si fuese un mar que al retraerse deja recuerdos esclarecedores y nuevos testimonios esparcidos entre nosotros. Quizás cuando lleguemos al 2010 y se cumplan 200 años de la Revolución de Mayo definitivamente estemos en los umbrales de una nueva historia que parece querer escribirse cada vez que hacemos memoria y la cumplimentamos con verdad y justicia. 

El (ante) último ex combatiente que se quitó la vida

El campamento montado sobre plaza San Martín lleva el nombre de Julio César Araoz, que fue el último ex combatiente que se suicidó (ver aparte). Araoz era un ex cuadro maquinista que formaba parte del mismo grupo que acampa sobre la plaza platense. Según Miguel Ángel Ortiz, compañero de Araoz, “Julio se suicidó el 2 de diciembre del año pasado, el 1º teníamos una audiencia con el gobernador Felipe Solá, pero cuando llegamos nos atendió un asesor; eso fue un golpe muy duro para todos, yo no puedo meterme en la cabeza de Julio y saber si esto influyó, pero sin dudas fue un determinante esta nueva negativa”.

Sobre el tema de los suicidios, Ortiz afirma que  los cuadros “tenemos la mayor proporción de suicidios” y esto se lo atribuye a la “falta de contención posterior a la guerra, muchas veces en la noche se nos ocurren cosas y uno por ahí toma una decisión drástica, uno ve las películas pero esto es la realidad, los suicidios tienen que ver con los problemas de los recuerdos de la guerra y los problemas económicos actuales, a todos nos quedaron secuelas del conflicto, yo escucho el ruido de un  helicóptero y me altera, el recuerdo del ruido de las bombas me siguen afectando sobremanera”.

 

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"As suspeitas de que em Portugal se tinham introduzido alguns erros de doutrina suscitaram em 1376 uma bula de Gregório XI a Agapito Colonna, bispo de Lisboa, pela qual o papa o encarregava, visto não haver inquisidores neste pais, de escolher um franciscano, dotado dos requisitos necessários para o mister de inquisidor, o qual, revestido de todos os poderes que o papa lhe conferia, verificasse a existência das heresias e zelosamente as perseguisse e extirpasse. Frei Martim Vasques foi o esor&hido.lquot;Alexandce HerculanoHistória da Origem e Estabelecimento da Inquisição em Portugal

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