Viernes 28 de Abril de 2017 - 20:53hs. - República Argentina Edición # 1659

Revista #21 Septiembre 2008 > Economía

LA SARTEN POR EL MANGO

Precios y concentración económica


Por Adrián González

Aparecen disociados pero son las caras de la misma moneda. Cuánto tiene que ver la concentración económica -mediante estructuras monopólicas u oligopólicas- con el aumento de precios?. Existen sectores clave de la economía que se hallan en pocas manos, fijan precios de manera “cartelizada” y se reparten el mercado.

Desde siempre se nos ha dicho a los argentinos que las causas inflacionarias venían de la mano de los desequilibrios fiscales y el excesivo gasto de Estado. Sin embargo, y aunque el país cuente con cuentas públicas superavitarias, el fantasma de la inflación sigue rondando a los sectores de ingresos fijos.

Habrá que bucear entonces en costos y rentabilidad empresaria si queremos tener una radiografía cabal del proceso inflacionario. La concentración económica y la falta de competencia junto a la creciente extranjerización tienen lo suyo.

Se reconocen distintas prácticas anticompetitivas que permiten a una empresa o grupo de empresas dominar el mercado y con ello los precios. Una es a través de la compra de las empresas más pequeñas, otra es mediante la utilización de artilugios hasta hacerla quebrar y quedarse con su porción en el mercado.

Para desplazar a una empresa sólo es necesario, por ejemplo, vender más barato en la zona de mayor influencia de la competencia o ejercer presión sobre sus proveedores para que no le entreguen materia prima. De hecho, y aunque están prohibidas, son prácticas muy difundidas.

Cuando la comercialización de un bien o servicio es manejada por 2 ó 3 oferentes (oligopolio), éstos pueden reunirse para establecer precios de mercado uniformes (cartelizarse) lo que eliminaría la competencia, e incluso manejar la oferta y la demanda para que los precios no decaigan.

En nuestro país, la compra o fusión de empresas se encuentra limitada por la Ley 25156 (www.infoleg.gov.ar), que prohíbe prácticas desleales y anticompetitivas, aunque pocas veces se cumple.

Hace pocas semanas la Justicia confirmó una sanción que el Estado aplicó a cementeras acusadas de haber infringido la Ley de Defensa de la Competencia con una suma considerable: 100 millones de dólares.

Curiosamente no se escuchan las voces de los gurúes del neoliberalismo decir que esto impacta en los precios generando inflación. Sólo cargan las tintas sobre el "gasto público" sin especificar qué recortes presupuestarios harían.

Es cierto que el gobierno busca la forma de limitar los subsidios en forma ordenada, previendo que el impacto en los precios no caiga de lleno sobre los bolsillos de la población. Algo que ha comenzado a manifestarse con el reciente aumento de las tarifas eléctricas y gas para los sectores de mayores ingresos, y seguramente seguirá con otras tarifas de servicios públicos congeladas desde el 2002.

El caso de las cementeras es paradigmático porque se trata de un sector sensible de la economía argentina que ha visto en la construcción un aporte al crecimiento del PBI y de generación de empleo genuino. Fundamentalmente porque tres empresas concentran el 96% del mercado. Ellas son Loma Negra, Minetti y Avellaneda y si se suma Petroquímica Comodoro Rivadavia la concentración llega al 100%.

El polietileno es un plástico de utilización masiva en la industria alimenticia por sus múltiples propiedades. Se obtiene a partir de una sustancia llamada "etileno". La empresa PBB Polisur que pertenece a la multinacional Daw Chemical  y cuya facturación excede los 50.000 millones de dólares en todo el mundo a través de sus 175 filiales, ostenta el 93% del mercado y una resistencia a la ley anticompetencia tan fuerte como el material que fabrican.

Tanto el etileno como el tolueno se utilizan para la fabricación de envases. En el caso del tolueno, un solvente que se encuentra en forma natural en el petróleo y se utiliza también para la fabricación de medicamentos, colorantes, perfumes y detergentes; es comercializado sólo por dos empresas: Repsol y Petrobras.

Y aun peor es el caso de la manufactura de aluminio. El monopolio lo capitaliza Aluar cuya "principal fuente de ingresos deriva de las operaciones de exportación, que totalizan alrededor del 60% de la actividad comercial, en tanto que abastece prácticamente la totalidad de la demanda de aluminio primario de la República Argentina. Las operaciones de Aluar comprenden desde la obtención de aluminio en estado líquido hasta la fabricación de productos elaborados que se destinan a las industrias del transporte, packaging, construcción, electricidad, medicina y tratamiento de aguas", según reza en su página Web.

Otro tanto ocurre con la chapa laminada en frío, cuya fabricación está casi en forma exclusiva (99%) en manos de la multinacional Techint a través de la empresa Siderar.

Como si se tratara de un efecto en cadena, no solamente  monopolios y oligopolios operan sobre insumos para fabricación de bienes, sino sobre los bienes mismos. La panificación industrial está en manos de las fusionadas Bimbo y Fargo, que manejan el 80% de las ventas, mientras que la leche fluida con la que luego se fabricarán quesos, manteca y yogures, es manejada por Sancor y La Serenísima en igual porcentaje.

Los supermercados también encontraron en la fusión y compra de unos a otros la manera de aglutinar ingresos y manejo de precios aunque los nombres de fantasía de cada cadena parezcan decir lo contrario: tres empresas supermercadistas concentran el 81% de las grandes bocas de expendio.

Así, la concentración se da en todos los niveles: la materia prima para la fabricación de envases, los alimentos que los contienen y las bocas de expendio mediante las que llegan al público. La lista podría ser más extensa si abarcáramos sectores como las telecomunicaciones y la TV por cable.

Si bien la fusión de empresas ha sido una constante mundial en los últimos 25 años, otros países establecieron reglas para que los nuevos pulpos no se adueñaran del mercado y con ello de una buena porción de la economía.

En nuestro país la libertad de mercado es sólo una ilusión óptica. Con el agravante de que quienes la pregonan son los primeros en violarla.

Qué dice la ley

Sancionada en agosto de 1999 y vigente desde setiembre de ese mismo año, la ley de Defensa de la Competencia dice en su artículo primero que “están prohibidos y serán sancionados de conformidad con las normas de la presente ley, los actos o conductas, de cualquier forma manifestados, relacionados con la producción e intercambio de bienes o servicios, que tengan por objeto o efecto limitar, restringir, falsear o distorsionar la competencia o el acceso al mercado o que constituyan abuso de una posición dominante en un mercado, de modo que pueda resultar perjuicio para el interés económico general”.

El artículo siguiente describe las conductas pasibles de sanción y que constituyen prácticas restrictivas de la competencia:

a) Fijar, concertar o manipular en forma directa o indirecta el precio de venta, o compra de bienes o servicios al que se ofrecen o demanden en el mercado, así como intercambiar información con el mismo objeto o efecto;

b) Establecer obligaciones de producir, procesar, distribuir, comprar o comercializar sólo una cantidad restringida o limitada de bienes, o prestar un número, volumen o frecuencia restringido o limitado de servicios;

c) Repartir en forma horizontal zonas, mercados, clientes y fuentes de aprovisionamiento;

d) Concertar o coordinar posturas en las licitaciones o concursos;

e) Concertar la limitación o control del desarrollo técnico o las inversiones destinadas a la producción o comercialización de bienes y servicios;

f) Impedir, dificultar u obstaculizar a terceras personas la entrada o permanencia en un mercado o excluirlas de éste;

g) Fijar, imponer o practicar, directa o indirectamente, en acuerdo con competidores o individualmente, de cualquier forma precios y condiciones de compra o de venta de bienes, de prestación de servicios o de producción;

h) Regular mercados de bienes o servicios, mediante acuerdos para limitar o controlar la investigación y el desarrollo tecnológico, la producción de bienes o prestación de servicios, o para dificultar inversiones destinadas a la producción de bienes o servicios o su distribución;

i) Subordinar la venta de un bien a la adquisición de otro o a la utilización de un servicio, o subordinar la prestación de un servicio a la utilización de otro o a la adquisición de un bien;

j) Sujetar la compra o venta a la condición de no usar, adquirir, vender o abastecer bienes o servicios producidos, procesados, distribuidos o comercializados por un tercero;

k) Imponer condiciones discriminatorias para la adquisición o enajenación de bienes o servicios sin razones fundadas en los usos y costumbres comerciales;

l) Negarse injustificadamente a satisfacer pedidos concretos, para la compra o venta de bienes o servicios, efectuados en las condiciones vigentes en el mercado de que se trate;

ll) Suspender la provisión de un servicio monopólico dominante en el mercado a un prestatario de servicios públicos o de interés público;

m) Enajenar bienes o prestar servicios a precios inferiores a su costo, sin razones fundadas en los usos y costumbres comerciales con la finalidad de desplazar la competencia en el mercado o de producir daños en la imagen o en el patrimonio o en el valor de las marcas de sus proveedores de bienes o servicios.

Antecedentes en otros países

Siemens debió desembolsar casi 400 millones de euros por acordar precios con otras empresas ligadas a la fabricación de insumos eléctricos. Microsoft desembolsó 780 millones de la misma moneda por cobrar precios excesivos para permitir compatibilizar su sistema operativo. Ambas empresas fueron multadas por la Unión Europea.

A Coca Cola no le fue mejor en México, que le impuso una multa de 35 millones de dólares por prácticas monopólicas: obligaba a los comercios a no vender otras gaseosas.

Telecom fue multada en Francia y Alemania. Por tarifas excesivas en el país galo, y obstaculizar la competencia en el germano. A Telefónica  no le fue mejor en España: 57 millones de euros por imponer trabas al proceso de elección de prestadores de llamadas de sus abonados
 

COMENTARIOS (18)

Leer todos los comentarios
LNKOe3OZLJBo

peak-but the phillipines is not a good proxy for the US.they may well have cheaper labor than china now (as well as less jammed ports) but the US does not.id a chinese laborer makes $200/month that may make $160 in the phillipines relatively attractive, but the $2800 in the US is still much higher, and that's the relative dinatrefeifl that matters for reshoring.

uzpqFywaiOPE

A perfect reply! Thanks for taking the troelbu.

crorkz matz

rqeyuR A big thank you for your blog post.Much thanks again. Will read on...

AGREGAR COMENTARIOS

La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.