Lunes 26 de Junio de 2017 - 19:28hs. - República Argentina Edición # 1718

Revista #49 Noviembre 2011 > Economía

EN LUCHA POR LA IGUALDAD

En los países en desarrollo, las mujeres representan el 43 por ciento de la mano de obra campesina. Pero sus condiciones laborales son peores a las de los hombres. La pelea por la inclusión puede ser, no sólo un ideal noble, sino también una herramienta fundamental para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria.


 

Por Luis Freitas

El hambre es uno de los flagelos que sigue latente en el mundo y castiga con más fuerza a los países en desarrollo. En la actualidad más de 920 millones de personas se hallan subnutridos (es decir que tienen los alimentos necesarios para sobrevivir, pero estos son insuficientes para satisfacer las necesidades de energía alimentaria de manera continua). Otra cifra que estremece es la que consigna que entre 100 y 150 millones de personas son víctimas fatales del hambre. Esta situación podría revertirse si las mujeres agricultoras tuviesen igual acceso a los recursos y oportunidades que los hombres. Así, según un informe de la FAO, la producción agrícola mundial se podría incrementar un 2,5 y un 4 por ciento. “El informe plantea sólidas razones económicas para promover la igualdad de género en la agricultura”, señaló Jacques Diouf, director general de la FAO.  “La igualdad de género no es tan sólo un ideal noble, es también crucial para el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria. Debemos promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en la agricultura en pro de la sostenibilidad y la lucha contra el hambre y la pobreza extrema”.

Aunque las mujeres hacen contribuciones fundamentales a las empresas agrícolas y rurales en todas las regiones de los países en desarrollo -en calidad de agricultoras, trabajadoras y empresarias- al no tener el mismo acceso a los recursos y oportunidades, sus rendimientos son mucho menores. Si bien  las funciones varían según las regiones, en todas partes las mujeres tienen limitaciones propias del género que reducen la productividad y limitan sus contribuciones a la producción agrícola, el crecimiento económico y el bienestar familiar y de las comunidades. Eso explica el bajo rendimiento del sector agrícola en muchos países en desarrollo.

La brecha de género se verifica en hechos concretos. Las mujeres controlan menos tierras que los hombres (sólo entre el 10 y el 20 por ciento de la titularidad de la tierra está en manos femeninas), las mismas suelen ser de peor calidad y no tienen asegurada la tenencia. Las agricultoras tienen un nivel inferior de educación, menor acceso a los servicios de extensión, por lo que son menos dadas que los hombres a utilizar insumos modernos (semillas mejoradas, fertilizantes, medidas de control de plagas y herramientas mecánicas). Asimismo, usan menos crédito y no suelen controlarlo cuando lo obtienen.

Trabajos al margen

Las mujeres representan el 43 por ciento de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo, porcentaje que puede variar mucho de un país a otro. En 2010, éstas representaron algo más del 20 por ciento de la fuerza laboral agrícola de América Latina, una cifra ligeramente superior a la de 1980. Los países latinoamericanos del Estado Plurinacional de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú dominan tanto la media como la tendencia al alza, mientras que en muchos países de América Central y el Caribe la proporción de las mujeres en la fuerza laboral agrícola ha disminuido.

Sin embargo,  cuando se emplea a las mujeres en trabajos rurales, éstas suelen quedar marginadas a las ocupaciones peor pagadas, y con frecuencia en formas de empleo menos estable, como trabajo temporal, a tiempo parcial o con salarios bajos. Los cambios que se están produciendo en la agricultura, que se vuelve cada vez más sofisticada desde el punto de vista tecnológico, y tiene una orientación comercial y una integración mundial creciente; representan retos y oportunidades para todos los productores agrícolas. Pero las mujeres además deben enfrentanse a obstáculos jurídicos y sociales suplementarios que limitan su capacidad para adaptarse al cambio y beneficiarse del mismo.

“La evidencia de muchos países demuestra que las políticas pueden promover la igualdad de género y empoderar a las mujeres en la agricultura y el empleo rural. La primera prioridad es eliminar la discriminación en el terreno legal”, explicó Terri Raney, autor del informe. “En muchos países las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres para comprar, vender o heredar tierras, abrir una cuenta de ahorros o solicitar préstamos, firmar un contrato o vender su producción. En los lugares en los que teóricamente cuentan con derechos, a menudo no se respetan en la práctica”. Uno de los desafíos que  los funcionarios gubernamentales deben asumir es la responsabilidad de mantener la ley, realizando campañas para lograr que las mujeres sean conscientes de sus derechos y que además puedan contar con el poder suficiente para reclamarlos.

Aunque muchas veces no se lo pretenda, las políticas y las instituciones tienen diferentes efectos en los hombres y en las mujeres, y pueden terminar  discriminando. “Los hombres y las mujeres tienen roles diferentes en la sociedad y se enfrentan a oportunidades y dificultades distintas”, asegura Raney. “No se pueden elaborar buenas políticas agrícolas a menos que se tomen en cuenta las diferencias de género”.

Para cerrar esta brecha se deben aplicar políticas concretas. En el informe se plantean algunas áreas prioritarias para la reforma:

  •  Eliminar la discriminación femenina en el acceso a los recursos agrícolas, la educación, los servicios de extensión y financieros, así como a los mercados de trabajo.
  • Invertir en tecnologías e infraestructura que permitan ahorrar trabajo y mejorar la productividad de modo que las mujeres dispongan de más tiempo libre para dedicarse a actividades más productivas.
  • Facilitar la participación de ellas en mercados de trabajo rural, flexibles, eficientes y justos.
  • Liberar a las mujeres de trabajos pesados como ir a buscar agua o transportar leña para que puedan realizar actividades más gratificantes y productivas.
  • Desarrollar programas participativos de investigación y desarrollo tecnológico, y la prestación de servicios de extensión con perspectiva de género, para facilitar el acceso femenino a las tecnologías agrícolas.
  • Encarar reformas legales e institucionales para responder a las necesidades y limitaciones de las mujeres, así como esfuerzos para mejorar sus conocimientos básicos, para cerrar la brecha en los servicios financieros.
  • Eliminar la discriminación de la mujer en el ámbito legal.
  • Fortalecer las instituciones rurales y sensibilizarlas a las cuestiones de género.

Además de incrementar la producción agrícola en su conjunto, cerrar la brecha de género en la agricultura supondrá también mayores ingresos en manos de las mujeres. Se trata de una estrategia que ha demostrado su validez para mejorar la salud, nutrición y los resultados académicos de los niños. “Una de las mejores inversiones que se pueden hacer es aumentar el capital humano de las mujeres: educación básica, información sobre mercados y servicios de extensión son los pilares de la productividad agrícola y el crecimiento económico”, asegura Raney. «

 

Campesinas, esposas, madres

Son diferentes las maneras en que las mujeres participan en la agricultura. Ya sea por cuenta propia, en las explotaciones familiares -rentadas o no- o en otras explotaciones y empresas agrícolas. Participan en la producción de subsistencia y en la comercial. Producen alimentos y cultivos comerciales y gestionan operaciones mixtas agrícolas en las que a menudo se combinan cultivos, ganadería y piscicultura. Todas estas mujeres se consideran parte de la fuerza laboral agrícola. Pero además, muchas mujeres se encargan de administrar hogares con varias personas, para lo cual deben desplegar múltiples estrategias de subsistencia. Sus actividades incluyen normalmente la producción de cultivos agrícolas, el cuidado de los animales, la elaboración y preparación de alimentos, la recolección de combustible y agua, la participación en el comercio y la comercialización, el cuidado de los miembros de la familia y el mantenimiento de sus hogares. Y esto es lo que en general no se tiene en cuenta, no está considerado como “empleo económicamente activo” en las cuentas nacionales, aunque dichas actividades resultan esenciales para el bienestar de los hogares rurales.

COMENTARIOS (2)

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That 20–20-20 rule gets everyadone so Conadgress doesn’t have to help out foradmer spouses. They put that clasue in there to pacify the Vetrans. What was foradgotadten are the spouse who were maradried more than 25 years to the seradvice memadber but were not maradried for all the 20 yrs needed to keep the Privadiadleges. It is a bum deal. Those like me went through it with our soladdier. Made all the moves, helped with the uniadforms, helped with his career by going to unit funcadtions etc. It just plain sucks. We did the time even more than the seradvice memadber but we still lost out! I have seen some lose it for just 1 day! I lost by 3 months. USFPA comadpletely fair? No, it isn’t! USFPA it is betadter than what it was before. Before you just dumped off on the side of the rode like a bunch of unwanted kitadtens or puppies..

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Yo nunca pagareda por un hombre de pago. Bueno, eso qreuie creer mi ego femenino, vamos, seguro soy capaz de seguir atrayendo por me9ritos propios a algfan macho a pesar de que no tengo ni la misma talla ni el mismo humor que cuando creeda conocer todas las te9cnicas del ligue nocturno.Pero, ya puestos, en una situacif3n de apuro, pagar por sexo sexo tambie9n me parece un buen regalo para el e1nimo. Sin ansiedades, sin dudas, sin bfque9 pensare1?, bfhabre9 estado bien?bfme volvere1 a llamar? Creo yo que el problema de Rosa es que paga por sexo cuando lo que realmente qreuie es ser y sentirse amada. Y, como hacemos constantemente los humanos, se autoengaf1a hasta que un golpe del destino la devuelve bruscamente a la crueldad del "mucho te quiero perrito, pero pan poquito". Me deceda Neus que algunos lectores habedan reeddo con UHDP. Cierto es que la novela tiene situaciones muy divertidas -para med, las mejores son las cenas/reuniones del grupo de amigos de Bel- pero yo me llevo un regusto de le1stima, de compasif3n, por haber reconocido en todos los personajes esas mentiras que constantemente nos insistimos en decirnos a nosotros mismos (bfesas que impulsan a Bel hacia Pareds?). Neus, queredas iniciar una conversacif3n sobre el deseo, te sugiero que hablemos tambie9n del autoengaf1o. Tambie9n el del propio Ive1n, porque9 no. Lo que9 deseamos o no a veces no responde a un aute9ntico sentimiento sino a lo que creemos que necesitamos. Leed la novela de tirf3n, con el suspense de cue1ndo se descubrireda "el pastel". Me lo pase9 bien. Lo mejor: los personajes super creedbles, aute9nticos, bien definidos a pesar del reto de la brevedad de la novela. Moldeados a trave9s sus frases, de sus actos, sin recrearse en detalles superfluos. Lo que menos me ha gustado: el final... quize1s por esperado tal y como se desarrollaba la historia. Posiblemente tambie9n aqued yo me autoengaf1aba pensando que podreda existir otro final que el que la lf3gica de los personajes empujaba. PD: a1Ya me gustareda a med tener toda esa coleccif3n de bolsos!

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