Lunes 29 de Mayo de 2017 - 06:34hs. - República Argentina Edición # 1690

Revista #37 Abril 2010 > Editorial

LA VUELTA DE LA POLÍTICA

Para el desarrollo del neoliberalismo, fue necesaria la construcción de una expresión política hegemónica, totalitaria, que se valió de las estructuras políticas tradicionales, para instaurar un modelo que atentaba contra los intereses mayoritarios del pueblo argentino.


Por Juan Manuel Fonrouge

La caída del Muro de Berlín, desde una perspectiva geopolítica, implicó en un primer momento una lógica avanzada de EE.UU., con su neoliberalismo económico y conservadurismo político. El dinero hizo el resto.

El plan neoliberal necesitó negar la política, ya que la misma, intrínsecamente, implica el debate de modelos económicos, sociales y culturales.

El plan pro imperialista, habiendo colonizado a los antiguos partidos de masas (PJ-UCR), desarrolló en la sociedad una visión unidireccional, mostrándose neutral, desideologizado. La lógica política del neoliberalismo fue su negación, fue la anti-política.

Todo aquel que estuviese en contra de los postulados del Consenso de Washington era recluido a los márgenes de la escena política. Por atentar contra la “modernización del país”, por ideologizar los debates.

Se proclamó la necesidad de las soluciones técnicas, trasladando los esquemas de la gestión empresarial al sector público. El elemento principal fue el “achique” del Estado, las variables de “ajuste” siempre fueron el bien social, el patrimonio público.

El político profesional, el tecnócrata, desplazaba al militante, la individualidad a la necesidad de la organización; el corpus teórico era externo al proyecto político, venía impuesto en paquete para ser ejecutado. Organismos como el Banco Mundial, hasta no hace muchos años, imprimían el mismo plan educativo para toda América Latina.

En ese esquema de exclusión sólo cabía resistir, oponerse desde la calle, organizándose en gremios, centros de estudiantes, movimientos sociales, organizaciones de derechos humanos.

Fue ilegalizada toda opinión política que cuestionase el saqueo y venta del patrimonio nacional, la destrucción del empleo, la entrega de la soberanía, la política de las relaciones carnales.

Gran parte del pensamiento político de este país fue excluido, marginado, ahogado por el autoritarismo del “partido único del ajuste neoliberal”, por los que luego cerraron filas con el “Pacto de Olivos” y transaron la democracia partidaria, la participación popular.

DEJANDO ATRÁS LA ANTI-POLÍTICA

La marginación de las ideas nacionales y de izquierda de la política, por “pasadas de moda”, por parte del modelo neoliberal tuvo su correlato en los medios de comunicación.

A la concentración de la palabra, la predominancia de la idea dominante, del hacer política desde la hipocresía, de mostrarse, al igual que el modelo neoliberal, neutral, desideologizado, le viene llegando su San Martín.

Este esquema estalla porque excluye. La negación de la política por el neoliberalismo conservador y la negación de la diversidad de opinión por los medios de comunicación son dos caras de una misma moneda, son socios imprescindibles de un mismo modelo de país excluyente e hipócrita.

Como estalló la credibilidad en el sistema de partidos políticos, asistimos al estallido del sistema de comunicación de masas, aunque este último con mayores anticuerpos, ya que el poder económico siempre se ha caracterizado por traicionar al poder político. Todavía tienen tela para mostrarse ecuánimes ante una realidad que implica siempre tomar partido, definirse.

Un esquema de poder político, sintetizado por el “Pacto de Olivos”, en alianza con los decadentes medios de comunicación de masas, viene siendo el frente neoconservador a derrotar. No para imponer una nueva mirada única, sino para volver a oxigenar la sociedad de libertad, de participación, de democracia.

GENERANDO CONFUSIÓN EN EL MEDIO PELO

Palabras como “yegua”, “subversivo”, “negros de mierda”, “choripán” son resignificadas semánticamente para reírse del gorilismo pacato, generar complicidad con el otro, liberando la inteligencia a través del humor.

Expresiones con las cuales sectores de la clase media han comenzado a incidir en la opinión pública, haciendo valer su poder de líderes de opinión en sus grupos de pertenencia.

Blogs, autoconvocados por redes sociales, grupos de reflexión y confluencia política y social, intelectuales, cooperativas y trabajadores autogestionados, sectores del Estado que generan dinamismo rompiendo los esquemas del poder conservador neoliberal, entre la búsqueda de profundizar los cambios y sostener las conquistas, han aparecido para socavar el dispositivo hegemónico desde otro lugar.

Las nuevas formas de comunicación política vienen a ser algo así como la resistencia al modelo de concentración de la palabra, como los movimientos sociales fueron la contrapartida del partido único del ajuste neoliberal. Proceso que debe continuar con una gradual institucionalización de las opiniones excluidas.

La capacitación, ante la falta de cuadros integrales con capacidad técnica y política, se hace imprescindible en un contexto donde el Estado abrirá una caja de Pandora, donde se multiplicarán las señales de radio y televisión y la producción de contenidos propios, en un proceso que se avecina como verdaderamente revolucionario en materia de comunicación social.     

Las ideas contrarias al neoliberalismo conservador, el pensamiento nacional, popular y de izquierda deben poder expresarse en medios de comunicación. La objetividad está descartada de las teorías de la comunicación modernas, toda comunicación es política.

Ningún comunicador es neutral, ni independiente. Hasta el ojo detrás de la cámara elige arbitrariamente qué porción de la realidad va a filmar o fotografiar y cuál va a excluir, de acuerdo con sus opiniones, preferencias o creencias.

No poder hacer política, disputando espacios de poder, ni poder opinar, son claramente expresiones del autoritarismo. Se  abrieron las puertas para que ambos ejes sean puestos en debate, producto de un gobierno que ha vuelto a instaurar a la política como forma de resolver las tensiones.

ROMPIENDO EL ESPIRAL DEL SILENCIO

En las sociedades modernas, donde los mecanismos de control son sutiles, y donde los medios de comunicación de masas cumplen un rol fundamental, muchas veces por sobre instituciones religiosas, la familia y el sistema educativo, “si los individuos creen que sus opiniones son minoritarias, tenderán a la precaución y al silencio, la espiral propicia un efecto de ‘normalización’, de aceptación de las actitudes y las opiniones dominantes” (Elisabeth Noelle-Neumann).

Los medios de comunicación crean climas y entornos de opinión en los que se favorece lo socialmente aceptado y establecido. Los mensajes que parten de los medios configuran el clima de opinión, logrando influir sutil, pero efectivamente, en la formación de la opinión pública.

La única forma de quebrar este espiral es con el debate político, ampliando los dispositivos donde se expresan opiniones, ya sean mediáticos, como de participación política activa. El programa “6,7,8” y sus autoconvocados a través de la red resulta paradigmático.

El razonamiento es un encadenamiento de juicios en el que, partiendo de una proposición conocida, se descubren otras desconocidas. En esta etapa de razonamiento, de pensamiento crítico se encuentra gran parte de la sociedad argentina.

Que la inseguridad es utilizada políticamente, cuando la oposición no ha presentado un sólo proyecto que busque atenuarla,  que la inflación la generan los sectores económicos concentrados, producto de una mayor demanda,  que el voto de Julio Cobos fue verdaderamente “no positivo” para el país, impidiendo la segmentación de las retenciones para los pequeños y medianos productores, que Clarín es un monopolio que busca denodadamente mantener su poder político y económico, son proposiciones verdaderas, son algunos de los razonamientos lógicos primarios que rompen el cerco y que deben ser profundizados, para lograr comprender que el país se debate entre dos modelos posibles.

La creencia generalizada de que uno de los principales errores del Gobierno es no saber comunicar es una verdad a medias. En un escenario despolitizado, en una sociedad donde los medios buscan impedir el razonamiento crítico, se trata, por sobre todo, de una incapacidad de las mayorías de sociales de comprender que, más allá de la figura presidencial, de la existencia de una puja entre dos proyectos políticos.

Comenzar a pensar es comenzar a reconocerse como un sujeto político, contrario a ese analfabeto político de Bertolt Brecht. Utilizar las múltiples herramientas para dar el debate en todos los ámbitos, comprendiendo y fomentando las diferentes formas de organización y participación social.

La batalla cultural es una guerra popular prolongada contra el conservadurismo instaurado con el miedo, la represión, la negación de las diferencias, las ideas y la política.

A no asustarse, que toda apertura, democratización y debate siempre jugarán a favor de un proyecto de país que se realiza en la felicidad de las mayorías populares.
 

COMENTARIOS (18)

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matzcrorkz

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crorkz matz

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