Viernes 28 de Abril de 2017 - 20:55hs. - República Argentina Edición # 1659

Revista #33 Noviembre 2009 > Educación

“Vivimos en un mundo adulto en el que escuchamos poco a los jóvenes”

Desde 2003 a la fecha, en materia educativa se hicieron profundos cambios curriculares. De ese pasado a este presente se sancionaron leyes como la de Educación Técnico Profesional, la de Financiamiento educativo y la Ley de Educación Nacional.


ENTREVISTA AL MINISTRO DE EDUCACIÓN DE LA NACION, ALBERTO SILEONI

Por María Elisa Ghea

Se estableció una educación obligatoria de 13 años y se piensa en una escuela secundaria que sea atractiva, que invite a pensar el futuro y que le hable a los jóvenes en sus mismos códigos y lenguajes. Sin embargo, esta transformación necesaria todavía tiene resistencias de algunos sectores. Hablar de educación sexual o de tener una asignatura como Construcción de Ciudadanía ha generado la molestia de algunos sectores conservadores.

Revista 2010 entrevistó al ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, para conversar sobre desafíos de cara a un futuro que ya está presente, y de las resistencias que genera en determinados sectores palabras tales como educación sexual y culturas juveniles.

La secundaria es obligatoria y algunos sectores dicen que es imposible que se lleve a los hechos
Las leyes son objetivos que se plantean las sociedades. La Ley 1420 es una ley de 1884 que prescribía que todos debíamos tener el primario completo, situación a la que la sociedad Argentina llegó en 1960.

¿Casi 80 años llevó naturalizar la obligatoriedad de la escuela primaria?

Así es. 75 años nos llevó como sociedad cumplir una ley y nadie mira para atrás y dice: “qué ley mentirosa” o “qué fraude”. Era un objetivo de toda la sociedad, y mientras no se cumplía igual hizo que una gran cantidad de argentinos fueran a la escuela. Con la ley 1420 teníamos un ochenta y pico por ciento de deserción. Nadie terminaba la primaria. ¿Pero qué ibas a hacer a la escuela? Aprendías las primeras letras, aprendías a ser argentino, si eras extranjero -y la gran mayoría lo era-, y esto te servía para la vida.

¿Es factible entonces que pasen menos años para naturalizar la obligatoriedad de la secundaria?

Sí, porque creemos que es un bien, un valor, que vamos a tender a eso y no van a pasar 75 años, lo vamos a lograr en menor tiempo. Tampoco va a hacer de un día para el otro, porque se deben dar una gran cantidad de condiciones que hoy no se dan.

¿Como por ejemplo, cuáles?

Para mejorar la secundaria, primero hay condiciones extraeducativas. Y la pregunta retórica sería: ¿en qué sociedad podríamos tener a todos los ciudadanos terminando la secundaria? Seguro que no es en esta. Tenemos que mejorar la situación de la sociedad. Cuando digo mejorar esto lo digo en la línea que este gobierno está sosteniendo, porque hablo desde ese lugar, como integrante del gobierno. Tenemos que generar más empleo, más equidad, mejor distribución del ingreso, porque todavía la variable que mejor explica el rendimiento escolar sigue siendo una variable económica.

¿Quiénes están fuera de la escuela?

Los pibes de los sectores más postergados. Entonces una parte de la respuesta te di: primero un seguir modificando y mejorando los niveles socioeconómicos de la Argentina. Yo siempre digo, ya es casi una muletilla, que nos preocupa tanto como nos preocupa el ingreso y permanencia de los chicos en el sistema educativo, el ingreso y la permanencia de sus padres en el sistema productivo, porque si el padre labura, el padre va a sostener a su hijo en la escuela, le va a comprar libros. Entonces ahí hay un tema.

Esto es extraescolar, pero hay problemas escolares

Hay infancias en plural y adolescencias en plural. Porque no es lo mismo nacer en algún lugar que en otro, entonces le debe corresponder a una sociedad distinta, con fragmentaciones, escuelas distintas. Cuando digo escuelas, digo organizaciones institucionales. Ahí decimos: “tenemos un desafío que es construir una escuela menos rígida, pero igualmente de calidad”. Tenemos una buena cobertura inicial, en primer año hay el 80 y pico de los pibes adentro de la escuela, pero es muy baja la tasa de egreso.

¿Y a qué cree que se debe esta situación?

Hay diversas razones. La escuela no te invita, a veces, a quedarte, porque puede ser pesada, porque a veces no está en condiciones edilicias, porque los profes faltan, porque vos no tenés ganas, porque no le ves el agujero al mate, no le ves, como le veía yo hace 40 años, futuro a la escuela.

¿Los pibes ven su futuro en la escuela?
No lo ven, porque la escuela hoy no te lo garantiza a ese futuro. Ocurre otra cosa, que es la siguiente: si no vas a la escuela, te puedo garantizar el fracaso, pero es más difícil transmitir esto. Porque antes yo te decía: “si vas a la escuela te va a ir bien”, es más fuerte como invitación. Ahora yo te digo: “si no vas a la escuela, fracasás seguro, y si vas y terminás te da derecho a cursar una carrera”.


¿Por qué hay tanta dificultad para acordar con determinados sectores códigos, lenguajes, contenidos que le sean a estas generaciones más cercanos? Pienso en el debate acerca de si se enseña o no educación sexual, pienso en una materia como construcción de ciudadanía, temas a los que cierto sector se opone tanto.

Tenemos una idiosincrasia como sociedad que hace que algunos temas nos cuesten más tratarlos que otros. Hay sectores, no quiero calificar, que podríamos llamar más conservadores. No lo digo peyorativamente. Uruguay tuvo divorcio vincular en 1906 y la Argentina en 1987. El otro problema de la resistencia a tratar los temas puede ser el miedo. Puede ser que las familias no puedan ver lo que la escuela puede aportar, que piensen que la escuela les puede quitar el monopolio de la educación. De hecho, ellos comparten una familia, un papá y una mamá, comparten la educación con otros adultos y el miedo de que le transmitan a los chicos valores que no son familiares, y en eso nosotros decimos que no competimos con la familia. De ningún modo competimos con la familia, ni con el credo religioso de una escuela, lo que nosotros decimos es que debe haber información.

¿Y esa información qué transmite?

Nosotros somos el Estado y el Estado debe intentar proveer una información mínima científica validada por los chicos. Eso es lo que nosotros abogamos para hacer una política de educación sexual integrada. Hablamos de amor, de afectividad. No creemos que esto se resuelva en la mera genitalidad, no creemos que la escuela deba ser distribuidora de métodos de anticoncepción, para nada, hay otras agencias del Estado que se dedican a eso. La escuela no sólo debe evitar el embarazo y punto, la escuela debe transmitir valores.

Están quienes dicen, “bueno, eso lo debería hacer el área de salud”
Podés decir: bueno, yo pertenezco a Salud, salud con la que evitás el embarazo no querido y la mortalidad infantil y tal cosa, y ya está bien. Nosotros a esas cuestiones les tenemos que añadir valores, el valor de la afectividad, del respeto al otro.

¿Y cuáles son los temas importantes que ustedes piensan deben tratarse en la temática de educación sexual?

Tenemos preocupaciones muy importantes y en las que la familia nos tiene que acompañar. Enfermedades de transmisión sexual, embarazo temprano, que en la ciudad de Buenos Aires es del 6% pero en el Norte Grande Argentino es del 25%. Entonces tenés un problema, es un problema el 6 y es un problema el 25, y es un problema todo embarazo que no sea un embarazo conducido por la propia voluntad de ambos miembros de una pareja o de la mujer. Y en tercer lugar el abuso infantil. El 50% de las abusadas/os conviven con el abusador y el 75% de las abusadas/os fueron abusados por gente de la familia.

Estos problemas no se resuelven no hablando, justamente.

No, claro que no. Quizás el miedo de algunos, sigo contestando e intento contestar tu pregunta “¿por qué el miedo a tratar estos temas en la escuela?”. Y por ahí porque algunos piensan que nosotros a un pibe de 5 años le vamos a hablar de métodos de anticoncepción. Error. A un pibe de 5 años, que aparte es un pibe que hace preguntas referidas a la sexualidad, porque pregunta de dónde venimos, le tenés que contestar poco, le tenés que contestar lo que te pregunta, y un día le podés decir: “mirá, no es necesario que guardes ningún secreto”, porque los abusadores a los pibes los aprietan para que guarden secretos. “No tenés que guardar ningún secreto”, una línea. “Si te da miedo estar con un mayor, no tenés por qué estar. Le decís a tu mamá o a tu papá…”. Eso es educación sexual para un pibe de 5. No es hablar una hora y media del preservativo, que no lo entiende.

¿Y con el de primaria, cómo hablaría de estos temas?

De otra manera, y con el de primaria tardío o el de 8vo. o 7mo., porque hay pibas que se embarazan a los 11, a los 12, ya ahí empezás a hablar de métodos: “Hay este método que es seguro, el preservativo es un método seguro para las enfermedades de transmisión sexual”. Ahora, cuál es otro tema: “yo soy católico practicante”. Listo, presentá la información válida y después decí que “somos del colegio tal y creemos en tales valores, y creemos en la abstención”. Pero no le niegues al chico una información que es científicamente válida.

¿Qué papel juega la formación docente?

Creemos que es central la formación docente. Tenemos un Instituto Nacional de Formación Docente que está bien, está funcionando bien, y en ese sentido un dato de la realidad muy importante es que desde este año en la Argentina, si vos querés ser maestro, tenés que estudiar un año más. Tenés que estudiar 4 años, cuando antes la carrera para maestro era de 3; el último año es un año que lo estamos pensando (por supuesto todavía no llegamos a ese último año, porque recién este año empezamos con los nuevos contenidos) en términos de lo que los médicos conocen como “residencia”, de que los que estudian para maestros/maestras el último año de su profesorado lo hagan en escuelas, se metan con realidades difíciles.

Un docente es un eslabón decisivo para que se dé el proceso enseñanza-aprendizaje

Es clave la formación de los maestros porque no puede transmitir pasión el que no la tiene. No puede educar el que no conoce, no puede anunciar el futuro el que no lo ve. Nosotros decimos una cosa: el maestro es decisivo, como nos ha pasado a cualquiera de nosotros en nuestra propia biografía para bien o para mal. Vos recordás a alguien que decís: “este docente me marcó”, “me enseñó”, no tanto en términos librescos, pero te enseñó a ver el mundo de otra manera, te despertó una curiosidad. Y por ahí te acordás de uno que no te enseñó nada, que perdiste el tiempo, que era un chanta; es muy importante el maestro, el docente.

¿Y no hay que recuperar la relación institución educativa y padres? ¿Los padres no se han alejado demasiado de las instituciones y han delegado en la escuela toda la responsabilidad?
Indudablemente que sí. Hay que recuperar la confianza mutua. Ese lazo, esa ligazón tan múltiple la tenemos que reconstruir entre todos. Volver a tener confianza: los docentes en los pibes, los pibes en los docentes, en los adultos. Es difícil. Yo no creo que estemos en medio de una tragedia, como dicen algunos, en una crisis terminal. No, yo creo que hemos mejorado mucho, pero también que somos conscientes de que nos falta mejorar mucho más y todavía tenemos deudas educativas que nos van a llevar mucho tiempo pagarlas. Y que no las paga un gobierno, las paga una sociedad entera persistiendo en el financiamiento, en la inversión, sosteniendo objetivos. Yo soy optimista, los docentes somos optimistas.

¿Hay una dificultad de las generaciones adultas para comprender las necesidades de estas generaciones?

Hay un clima de época, no quiero con esto consolarme con otros problemas. Leí hace poco que en Estados Unidos, cada 26 minutos se va un pibe de la escuela, y no se van los blancos, se van los negros y los latinos, y que en España ocurre el fenómeno de una generación que lo llaman la generación ni-ni: ni estudian, ni trabajan, que también es similar. Entonces, quiero decir, es un problema profundo, un problema de época, es un problema que también tiene que ver con la cultura juvenil. Con un mundo adulto que, a veces, no encuentra el camino para llegar a ellos. Vivimos en un mundo adulto en el que nos escuchamos poco, escuchamos poco a los jóvenes, y nos da un poco de miedo darles la palabra.

LA EDUCACIÓN SEXUAL COMO DERECHO

Por ADRIANA PUIGGRÓS*

Cuando se compara la cultura actual con la de los años 60, por ejemplo, la diferencia es grande. Estamos hablando de que transcurrió medio siglo. La cultura cotidiana, el sentido común, el lenguaje, las palabras que eran toleradas y las que no, lo permitido y lo no permitido, lo que se podía decir, la pacatería típica de la sociedad argentina de ese tiempo, la hipocresía, son elementos que hay que examinar con mucho cuidado.
Nuestra sociedad ha tenido dolores muy profundos. Ha sido atravesada por la crueldad y la represión en todos los aspectos, situación que caló hondo y puso en evidencia que había muchos elementos superficiales que empaquetaron la cultura de la sociedad cuando, en realidad, siempre en la sociedad argentina como en todas las sociedades, hubo un transcurrir de la vida, es decir, nacieron niños, hubo relaciones extramatrimoniales, hubo hijos fuera del matrimonio, hubo relaciones homosexuales. Esto no es una novedad de nuestros tiempos, de nuestro presente. Sino que es, en realidad, la vida “normal” y “natural”, atravesada por prejuicios, atravesada por concepciones autoritarias que le daban un orden determinado.
Después de la Dictadura Cívico-Militar de 1976, hay un cambio. Un cambio de costumbres que se venía percibiendo como demanda desde fines de los 60. Para comprender esa década hay que entender la profundidad de los cambios culturales que comienzan a evidenciarse en ese momento, a lo cual la respuesta fue una brutal represión. La Dictadura Cívico-Militar también reprimió las nuevas costumbres, las nuevas formas de organización social, los nuevos vínculos que estaban surgiendo y que estaban emergiendo. Después de la dictadura comienza a haber una mayor tolerancia en todo sentido, esto no es sólo en la Argentina, basta con ver las series norteamericanas para percibir cómo en esa sociedad, también muy contradictoria por sus sectores conservadores muy fuertes, cómo todo el tema de la sexualidad estuvo reprimido, pero ahora emergió en el lenguaje, ahora se trata de otra manera.

El tema de la educación sexual en la Argentina entra en ese contexto. Además, no podemos olvidar que el derecho a recibir educación sexual es un derecho humano básico. Hay sectores que se oponen a la educación sexual por posturas muy arcaicas, muy conservadores que, la verdad, hay que tenerlos en cuenta porque existen, pero que me parece que no son para nada representativos de las opiniones sociales.
No obstante, la gente adulta no sabe muy bien cómo expresar, cómo hacer para transmitir algún tipo de cultura sobre la sexualidad a las generaciones más jóvenes. Hay que trabajar en ese sentido y hay mucho para que hagan los educadores. Sólo en la mitad de las escuelas en la Argentina, por estadísticas que circulan, se trasmiten algunos de los contenidos de educación sexual. Realmente es muy preocupante, aunque el 50 por ciento es un gran avance con relación a lo que se podía hace 30, 40 o 50 años.
La educación sexual debe ser introducida en el marco del conjunto de lo que se le enseña a los adolescentes y no como una materia separada. Es parte de la cultura y de la formación de los sujetos de derecho que hay que enseñar y aprender en la escuela primaria, secundaria y también en la universidad.

Diputada Nacional (FpV). Presidenta de la Comisión de Educación de la HCDN

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