Viernes 23 de Junio de 2017 - 07:39hs. - República Argentina Edición # 1715

Revista #38 Mayo 2010 > Educación

Democracia y justicia social en el Bicentenario

El 25 de Mayo de 2010 no sólo es la conmemoración del Bicentenario de la Patria, es la posibilidad de poner en el centro del debate, del análisis político-social lo que como Estado-Nación se ha perdido, se ha logrado y lo que falta por hacer de cara a un futuro que siempre está muy cerca


Por Adriana Puiggrós

El segundo centenario del Primer Grito de libertad ha inquietado a muchos sectores y motivado reacciones distintas. Lo cierto es que, pese a la impregnación de neoliberalismo que ha sufrido el ambiente político cultural, la historia sigue teniendo algún valor para los argentinos, toca alguna fibra sensible, lo cual es un signo de recuperación de la dignidad política y social.

Como un aporte a las reflexiones y valoraciones que se hacen sobre aquella efeméride, importa comparar el país del Centenario con el país del Bicentenario. A ello se abocaron algunos intelectuales que admiran aquel 1910 festejado por la República Conservadora. Todavía existe la añoranza del país de las estancias, de ciudades como Buenos Aires y Rosario donde crecía la edificación europea, los modales refinados, la niña estudiando piano y francés, el hijo abogado, el gallego en el almacén, el tango en las orillas y los positivistas dirigiendo el crecimiento del sistema escolar.

Mientras los anarquistas ponían bombas, los socialistas organizaban a los trabajadores explotados en los frigoríficos y en las fábricas y los radicales peleaban contra el fraude, desde el Consejo Nacional de Educación se construía un sistema escolar destinado al disciplinamiento de inmigrantes europeos y a expulsar a quienes, apenas treinta y seis años después, serían llamados “cabecitas negras”. El Gobierno perseguía a los militantes populares, portando la Ley de Residencia de 1902 y la ley de Seguridad de 1910.

El sistema escolar, dirigido desde la Presidencia del Consejo Nacional de Educación (CNE) por el médico positivista José María Ramos Mejía y funcionarios positivistas, burocráticos y conservadores, fue una construcción consecuente, sostenida, conservadora pero, en fin, autora del aparato educativo que contendría a los inmigrantes y seguiría creciendo sin cesar hasta poco después del peronismo. Algo así como la obra de construcción de las instituciones del Estado conservador que realizó Roca.

Hasta podría compararse el aparato escolar con la red de edificios del Banco de la Nación Argentina. Basta con pararse en el hall central del edificio central situado en Plaza de Mayo y mirar la cúpula y el entorno para advertir la magnificencia del país imaginario de la oligarquía; luego hay que ir a las sucursales de las ciudades chicas de las provincias para entender que, a la vez, fueron el signo del progreso en relación a la localidad y muestra del derrame decreciente del poder económico concentrado a medida que se avanzaba hacia las profundidades del país.

Ese mismo país era el de los docentes de los territorios nacionales desconectados del CNE cuyos salarios llegaban siempre con meses y meses de atraso, el país donde Raselda, la Maestra Normal cuya desgracia le dolió a Manuel Gálvez, sufría prejuicios, desprecios y crueldades que lamentablemente han dejado larga herencia en la cultura argentina.

El modelo médico - militar instalado en las escuelas bajó desde el Consejo Nacional de Educación hacia los sectores sociales, las provincias, los géneros y las etnias. Las provincias repitieron el mismo esquema. Salvo algunas excepciones que confirmaron la regla, los alumnos de los colegios nacionales pertenecían a las élites, eran varones y provenían de la Capital Federal y de las ciudades cabeceras de las provincias. Intelectuales orgánicos como los positivistas Víctor Mercante y Rodolfo Senet diseñaban estrategias y tecnologías pedagógicas de disciplinamiento y censura entre cuyas finalidades ocupaba un lugar privilegiado dirigir el orden de los cuerpos, como tan bien ha explicado Jorge Salessi en su libro “Médicos, maleantes y maricas”. El sistema escolar era concebido como un dispositivo ordenado y ordenador. El higienismo calzaba como anillo al dedo para la teoría y la práctica de aquellas finalidades.

Muchos de los docentes e inspectores formados en el pensamiento liberal de la Escuela Normal de Paraná se encontraron encerrados entre las disposiciones autoritarias y reglamentaristas, producto de la creciente burocracia del CNE, y sus ideas escolanovistas y democráticas, expresadas por muchos de ellos en posturas socialistas y radicales publicadas en numerosas revistas pedagógicas.

El Bicentenario

El Bicentenario asoma a un país cuyo gobierno es nacionalista, popular y democrático. El gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) y el de la presidenta Cristina Fernández, son el contrastante con el gobierno netamente oligárquico de Figueroa Alcorta.

El conjunto de las políticas de la presidenta Cristina consisten en devolver los derechos expropiados al Pueblo desde el derrocamiento del peronismo en 1955. Ejemplos de esta concepción son los pasos que está dando para resolver el problema de la deuda externa que acosó al país durante décadas; la decisión, a pesar de las resistencias de ciertos sectores políticos históricos, de reestatizar el del sistema de jubilación, como así también, lo es esa concepción de devolver al Pueblo sus derechos plenos, la construcción de rutas, puentes, viviendas y escuelas en una escala inédita en el país.

En el año del bicentenario el gobierno ha tomado una medida cuya repercusión en la educación es la más democrática de toda la historia argentina. Se trata de la Asignación Universal por Hijo, que contiene la obligación de concurrencia a la escuela y atención a la salud, ha llegado a los sectores más pobres, aquellos que llevaban varias generaciones excluidos de las instituciones, en particular de las educativas. Al comenzar las clases del año 2010 se registró un aumento de 20% en la inscripción, como consecuencia del programa de asignación universal. El impacto mayor es en la secundaria y en el grupo de jóvenes- adultos. Su regreso constituye un enorme homenaje al Bicentenario de la Patria.

En los años anteriores, a diferencia de la política represiva que precedió y acompañó al Centenario (1910), el Gobierno instaló una política de fuerte defensa de los derechos humanos que tiene dos apoyos principales: los juicios a los represores de la última Dictadura militar y la política de Defensa Nacional. La política de Memoria, Verdad y Justicia tiene un profundo significado pedagógico y ha calado en la juventud. La redefinición del papel de las Fuerzas Armadas excluyéndolas de toda intervención interna, así como abandonando la tradicional hipótesis de conflicto con los países vecinos como organizador de su accionar, se ha reflejado en cambios en los planes de estudio de sus institutos de educación, así como en una concepción profundamente distinta de la propia sociedad sobre el lugar que deben ocupar en la estructura de poder de la Nación. Este último hecho no es menor sino que responde a un cambio pedagógico- cultural profundo en una sociedad que ha recurrido de manera activa o ha sido cómplice pasiva de la ocupación por parte de las Fuerzas Armadas de los lugares que corresponden a los representantes del Pueblo establecidos por la Constitución Nacional.

Recursos para educación como concepción de inversión y no como gasto
En el año del Bicentenario se cumplió la meta establecida por la Ley de Financiamiento de 2005 de alcanzar una inversión del 6% del PBI acorde con la recomendación de UNESCO. Funciona, además, la comisión paritaria nacional docente y varias paritarias provinciales, un paso importante hacia la reunificación del sistema educativo nacional. En este año se ha concluido la construcción de 730 escuelas y se avanza hacia la meta de 1000 más.

Si bien aún falta una nueva Ley Nacional de Educación Superior (LeNES), en estos últimos años se estableció el corpus jurídico educativo con la Ley Nacional de Educación 26.2006, con la Ley Técnico Profesional y con la Ley de Financiamiento que orienta y determina cuál es la política de Estado en este sentido. Esto también se manifiesta en la creación del ministerio de Ciencia y Tecnología.

Podrán decir algunos que la leyes no lo resuelven todo, pero no me cansaré de repetir que, al menos, es el norte para comenzar a recorrer el camino que garantice el derecho a la educación de todos los ciudadanos. A diferencia de la concepción neoliberal de los 90, en el que las recetas del Fondo Monetario (FMI) y de otros organismos internacionales de financiamiento, decían que todo debía pasar a manos del mercado (la educación no fue la excepción), se está comprendiendo que los recursos que, como verdad de Perogrullo, se destinan a educación y a salud, no son un gasto, sino una inversión y apuesta al futuro en el que se pone el eje en el rol del Estado como garante de esos derechos del ciudadano.

Como no sucedía en décadas el gobierno de Néstor Kirchner y el actual de Cristina Fernández, destinaron recursos económicos en forma directa para el financiamiento de todos los niveles, es decir, inicial, primaria, secundaria y superior, pero además cabe observar los recursos indirectos. La Asignación Universal por Hijo impacta directamente en el área; el Plan Argentina Trabaja, también, porque los hijos de esos trabajadores estarán en hogares en el cual ya no existe un desocupado, sino un padre o madre de familia que es responsable de sostener el hogar. Se recupera así la cultura del trabajo y se recupera para miles de niños/as, adolescentes y jóvenes la posibilidad de ir a la escuela (el lugar en el cual nunca deberían no haber estado) en lugar de ir a trabajar para ayudar en el sostenimiento de su casa. Esto es sólo por dar algunos ejemplos.

Empero, no podemos dejar de señalar los peligros que acechan a la educación actual. La soberanía nacional en educación se encuentra jaqueada por los intereses del mercado internacional de educación, cuyos representantes actúan dentro de los organismos internacionales, no sólo de los Bancos sino en instituciones de la familia de las Naciones Unidas. La presión es fuerte para que la educación se declare un bien transable y el Estado renuncie a sus atribuciones constitucionales al respecto.
Los embates son en todos los frentes: la centralidad del poder educativo neoliberal en la construcción de las metas internacionales, en particular de nuestra región; la subordinación de los planes al financiamiento de los Bancos y a las metas por ellos impuestas, la internacionalización y privatización de la evaluación, la lenta pero firme penetración de los acuerdos de Bolonia en la política de la región para la educación superior.
 Es necesario, defender lo logrado en materia educativa e ir por mucho más, por lo que aún falta y debemos conseguir de cara a las generaciones de los próximos cincuenta años. Para darle definitivamente un signo nacionalista, popular y democrático al aniversario de la Patria, será necesario que la Argentina asuma una postura propia de defensa de la soberanía educativa nacional, comprometiendo a los países hermanos del Mercosur y Unasur en una estrategia regional unificada. Es decisivo sostener la soberanía educativa, sin la cual no tendrán sustento las políticas democratizadoras que se están llevando a cabo en la Argentina y en países hermanos de la Región.

Este año en el libro "La tremenda sugestión de pensar que no es posible. Luchas por una democracia educativa (1995-2010)", que se publicó el pasado 3 de mayo, intento hacer un análisis crítico de los procesos en materia de política educativa argentina desde mediados de los 90 hasta 2010.

En nuestro país hay una tendencia a pensar, a aceptar que los problemas argentinos siempre son tan grandes que son imposibles de abordar, de modificar. Hay que terminar con esa idea de “pensar que no es posible”, hay que terminar con la negatividad, con el concepto de “cuanto peor mejor”. En el libro hay una larga conclusión prospectiva contraria a estos pensamientos que tanto mal han hecho y hacen, porque además de ser contrarias a los intereses nacionales y populares crearon la sugestión de un Pueblo que no puede salir adelante. Sin embargo, cuando uno recorre lo que pasó estos últimos años lo que ve es que se ha avanzado, aunque sea dificultosamente y con tensiones, en diversas cuestiones que eran deudas pendientes con los derechos ciudadanos. La conmemoración del Bicentenario, es la posibilidad de trabajar para que el futuro de mediano y largo plazo, sea un futuro mucho mejor.

*Dra. en pedagogía y especialista en historia de la educación Latinoamericana. Actual presidenta de la Com. de Educ. de la HCDN

COMENTARIOS (24)

Leer todos los comentarios
ScysMDwUBIl

Muy buena informasion ..como siempre en tu Blog. Algo que he aprendido desde nuestra antigua vida en la Maquila es que no importa ganar mas , sino gastar menos ….! lastima que me tomara como 40 años saberlo. Lo segundo es que no importa cuantas veces no funcione un Negocio siempre debe servirte para aprender otra manera u otro tiempo de intentar hacer un neuagio.Solcdos

NTogNcbg

Arelicts like this make life so much simpler.

nkXhsI6Lg

Your thkniing matches mine - great minds think alike!

AGREGAR COMENTARIOS

La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.