Lunes 21 de Agosto de 2017 - 14:41hs. - República Argentina Edición # 1774

Revista #36 Marzo 2010 > Educación

La nueva escuela secundaria debe ser exigente pero no expulsiva

El gobierno Nacional presentó los nuevos lineamientos de la Escuela Secundaria. Para lograrlos se invertirán más de 2.000 millones pesos, monto que estará dirigido al mejoramiento de las condiciones institucionales, pedagógicas y materiales. Se intentará que el nivel sea de mejor calidad y exigente, pero no expulsivo, y se otorgará el título de Bachiller y de Técnico. ¿En qué consisten los nuevos desafíos educativos de cara al Bicentenario?


Desafíos educativos

Por María Elisa Ghea

¿Qué pasó con el sistema educativo?

Puede decirse que en la Argentina,  en los últimos seis años, no sólo se comenzó a transitar el camino hacia un modelo económico inclusivo, como contracara al del neoliberalismo de los 90, sino que también se diseñaron y se pusieron en marcha políticas estratégicas fundamentales para acompañar al modelo económico social de distribución de las riquezas materiales y simbólicas. En este sentido, si bien la educación puede mejorar las condiciones de vida  de miles de ciudadanos, es necesario generar condiciones sustentables de acceso al trabajo, a la vivienda, a la salud, y a mejores salarios, entre otras. 

En materia educativa, las leyes de Educación Nacional (LENES), de Financiamiento Educativo, de Educación Técnico-Profesional y la de protección de los Derechos de la niñez y adolescencia, sirvieron para llegar a acuerdos estratégicos entre la Nación y las provincias en lo que se refiere a políticas educativas tendientes a garantizar no sólo el financiamiento de la educación de las jurisdicciones más pobres, sino también  el derecho ciudadano de que el Estado sea el garante del acceso a la educación en todos sus niveles: inicial, primaria, secundaria y superior.  
    

En el territorio nacional, y a pesar de que existe el marco jurídico que brindan las leyes mencionadas y de que algunas provincias modificaron su normativa en materia de educación, adecuando sus legislaciones en lo que a esto concierne a la ley 26.206, todavía conviven diversos sistemas educativos, lo que hace necesario consensuar acuerdos para alcanzar los objetivos de lograr igualdad de acceso, permanencia de los estudiantes, y por sobre todas las cuestiones, hacer realidad que la educación es un derecho y un bien social.
    

Si bien nunca son suficientes los recursos económicos que puedan destinarse a educación, según datos ofrecidos por la propia Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, en el acto de presentación de los nuevos lineamientos de la escuela secundaria el 17 de febrero pasado, desde el año 2003 a la fecha se han otorgado1.261.000 becas de secundaria por un total de 958 millones de pesos, que ayudan a cubrir al 55 por ciento de chicos de escasos recursos. Se aumentó el salario docente universitario un  450 %. Y las becas universitarias, que eran 2.700 desde el 2003, en 2009 pasaron a ser 40 mil. También la asignación universal por hijo es una medida tendiente a lograr
alcanzar la inclusión educativa.
    

“Es un esfuerzo que nos permite estar llegando al 6 por ciento del PBI, que plantea la Ley de Financiamiento Docente; y en el presupuesto universitario haber partido, en el año 2003, de 0,53 del PBI al 0,88, en el año 2009, con lo cual estamos haciendo un esfuerzo muy grande todos los argentinos para mejorar realmente nuestra educación, además de toda la infraestructura, en materia edilicia”, explicó Cristina y agregó que en marzo “se van a inaugurar más de 100 escuelas para comenzar el ciclo lectivo”.
    

A pesar de que el Gobierno nacional ha podido alcanzar las metas fijadas por la Ley de Financiamiento Educativo, la sociedad tiene la sensación de que esta inversión no se tradujo en una mejor calidad educativa, que históricamente Argentina mostraba orgullosa al resto de los países de Latinoamérica. Uno de los reclamos es que la educación -en todos sus niveles- ha bajado sus índices de calidad y de exigencia, convirtiéndose en una maquinaria de producir alumnos que no aprenden, que no saben nada o casi nada.
    

A partir de la sanción de la LENES, en la que se estableció que el nivel medio (secundario) es obligatorio, se llevaron a cabo diversas acciones para transformar su currícula, adaptándola a los tiempos modernos y con el fin de que sea no sólo para retener a los jóvenes, sino con el objetivo también de que forme para la ciudadanía, para el trabajo y para continuar los estudios. En el país, 3, 6 millones de chicos cursan el nivel secundario, de los cuales 1 millón lo hacen en escuelas privadas y 2, 6 millones en escuelas de gestión estatal.  
    

Sin embargo, durante el transcurso del verano 2009, y más allá de las tendenciosas estadísticas que pueden ser manipuladas por diversos sectores, se asegura que en la  Argentina existen 900 mil jóvenes -que deberían estar en el sistema educativo- que no estudian, ni trabajan, ni nada. Este es un dato más que preocupante, teniendo en cuenta que se hablaba de 400 mil jóvenes en 2006 que estaban en iguales condiciones. Lo cierto es que ya sean 400 mil, 900 mil o uno los que se encuentran en esta situación, es prioritario tomar cartas en el asunto.

Crónica de una muerte anunciada

La desarticulación del sistema educativo nacional, producto de la descentralización por parte de la Nación en la década del 90, todavía tiene sus secuelas. A nivel nacional convivieron 24 sistemas educativos distintos, los cuales, entre otras cosas, primarizaron a los adolescentes haciéndolos cursar una primaria de nueve años y una secundaria (Polimodal) de sólo tres años no obligatoria. Hoy la educación media es obligatoria y puede ser, de acuerdo a lo que establezcan las normativas de cada provincia, de 5 o 6 años de duración.

El Polimodal, que formaba para la continuidad de los estudios superiores, mostró sus grietas, no sólo por el fracaso en el traspaso de este nivel al superior (que algunas instituciones de enseñanza superior disfrazan atribuyendo la culpa a la formación de la escuela media, para esconder su verdadera intencionalidad que es la de un ingreso restricto), sino, en verdad, porque estos jóvenes del siglo XXI son otros sujetos, insertos en otras situaciones, no sólo tecnológicas, sino contextuales en lo político, en lo social y en lo económico. Otro de los fracasos es que no ha logrado retener a los estudiantes en el nivel, expulsándolos hacia quién sabe dónde, o no ha podido saber cómo encontrarlos, simplemente por no saber en dónde están.

Una secundaria que debe ser inclusiva

Ante esta situación, previo acuerdo de la Nación con los ministros de Educación que conforman el Consejo Federal de Educación, el gobierno nacional anunció  modificaciones para lo que será la escuela secundaria.
El ministro de Educación, Alberto Sileoni, destacó que “una de las deudas pendientes es la educación secundaria”, por esa razón explicó que “gran parte de las medidas a tomar girarán en torno a ese tramo de la educación formal”, y aclaró que no se tomarán medidas que “traigan sufrimiento institucional", pero "vamos a deja atrás el Polimodal y vamos a reinstaurar el título de bachiller y técnico, que son títulos socialmente reconocidos".

"Somos la primera generación que tenemos el desafío de enviar a nuestros hijos e hijas 13 años a la mejor escuela. La mejora del secundario ya la hemos empezado en las escuelas técnicas, donde en los últimos años su matricula creció un 12 por ciento. Este proceso lo queremos continuar con el resto de las escuelas secundarias", detalló Sileoni.  

Con respecto a la organización institucional y pedagógica, a partir de 2010 se unificará en todo el país la escuela secundaria. Esta contará con un ciclo básico y uno orientado, que otorga el título de Bachiller con diez orientaciones, que son: ciencias sociales y humanidades, ciencias naturales, economía y administración, lenguas, arte, agro y ambiente, turismo, comunicación, informática, y educación física. El título de Técnico para escuelas técnicas y artísticas tiene como finalidad el desarrollo personal y ciudadano, la incorporación al mundo del trabajo y la continuidad de estudios superiores.

Otra cuestión, con respecto a los contenidos, es que se  intensificará la enseñanza de Lengua, Matemática y Lengua Extranjera en todos los años, el uso pedagógico de las TICs y se incorporarán nuevos espacios formativos vinculados a las necesidades e intereses de los adolescentes y jóvenes, como la Educación Sexual, los Derechos Humanos, prevención del consumo de drogas, capacitación laboral, y proyectos de trabajo social y comunitario, de artes, deportes y recreación, promoviendo los Centros de Actividades Juveniles, que incluyan experiencias de aprendizaje fuera de la escuela. Se llevará adelante, además, un plan integral de evaluación de la calidad educativa.

Para que las mejoras se hagan realidad  es que se invertirán más de 2 mil millones de pesos destinados a la implementación de los cambios. En este particular, el Ministerio de Educación de la Nación financiará los planes de mejora que diseñen las escuelas, cuya finalidad es trabajar los principales problemas como el ausentismo y la repitencia. Los recursos se destinarán a pagar horas institucionales para tutores, coordinadores de curso y docentes que brindan clases de apoyo extraescolar.

Estos profesionales deberán coordinar tareas e instancias de aprendizaje durante todo el año, fuera del tiempo de las clases, para que estas nuevas figuras de adultos puedan acompañar las trayectorias educativas de todos los alumnos, en especial de aquellos que están en riesgo educativo.
“El rol tutorial de las escuelas se fortalecerá también con la creación de instancias de apoyo para los que deban rendir exámenes en diciembre o marzo, y con la implementación de programas de prevención del ausentismo escolar, orientados a trabajar sobre las faltas de los estudiantes y sus causas. Además, con propuestas pedagógicas alternativas que permitan cursar a alumnos padres o madres, que trabajan, y con la ampliación del Plan Fines, para que aquellos que adeudan materias puedan continuar o finalizar sus estudios”, explicó Sileoni.

El ministro Sileoni dejó en claro que la calidad educativa no tiene ninguna relación con la de ser instituciones expulsivas. “Queremos una escuela inclusiva y de calidad. La escuela que expulsa no es más exigente. Queremos probar que una escuela distinta no es una escuela más fácil.  Donde hay pobres expectativas materiales, tenemos que brindar altas expectativas pedagógicas", enfatizó el titular de la cartera educativa nacional.  
Para el mejoramiento del nivel secundario se contempla la construcción de 106 escuelas, la  refacción y ampliación de 1.000 establecimientos, la distribución de 4.000.000 de libros de texto y bibliotecas, la incorporación de más equipamiento tecnológico en las instituciones, y la elaboración de materiales impresos y programas de televisión para las escuelas rurales.
Además, Sileoni señaló que "la pobreza y la desigualdad aún es enorme" y dijo que esa cuestión "exige soluciones que están fuera de la escuela". "Por eso son tan importantes las políticas del gobierno para la generación de empleo: cuatro millones de nuevos puestos de trabajo es una noticia educativa. Tenemos que reconstruir la vocación de la escuela de antes, la de incluir a todos", afirmó.

Por su parte, Cristina Fernández exhortó a los docentes a completar los 180 días de clases estipulados para este año. "Le pido a todos los docentes de mi patria, que los he comprometido con la educación pública y los destinos de la patria, que hagamos un gran esfuerzo para que podamos completar los 180 días de clases para todos los chicos que tienen en esa escuela pública el único instrumento para salir de la pobreza y para ser mejores ciudadanos", enfatizó.

La calidad educativa se mide por el grado de inclusión social

Por Ariel Zysman*

Los anuncios de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, y del ministro de Educación, Alberto Sileoni, sobre las políticas para la educación secundaria continúan profundizando el proceso de recuperación del sistema educativo, que se destruyó con las leyes del 90. Las líneas de acción para la educación secundaria informadas son promisorias.
Vale la pena destacar algunos puntos que habíamos comenzado a implementar con la reforma del nivel en la provincia de Buenos Aires desde el 2006, y que ahora parecen tomar vuelo nacional, lo que gratifica y confirma el rumbo que se definió en ese momento.

En primer lugar, simplificar los títulos secundarios, utilizando las denominaciones clásicas de “bachiller” y “técnico”, permite que se recupere la identidad del nivel y se visualice con claridad el camino. Volver a utilizar el nombre de "secundaria", además de su carácter obligatorio, es una manera de hacerse cargo de forma muy responsable; es tomar el toro por las astas y no esquivar los problemas, promoviendo recetas foráneas cuyos resultados se padecieron. El consenso social que genera la restitución de un imaginario simbólico y pedagógico de larga data es un punto de partida crucial para que el conjunto de la sociedad acompañe las medidas a implementar.

En segundo término, la inversión, en números absolutos y relativos resulta fundamental para reconstruir el nivel. Pero, por sobre todo, es la elaboración de una política concreta que redundará en alcanzar las metas propuestas: universalizar y garantizar la terminalidad de nivel. Varios programas implementados a lo largo de mucho tiempo demostraron que las condiciones materiales son condición necesaria, pero no suficiente. Sobre este particular, pueden observarse los resultados de evaluación de la calidad de Programas como PIIE o PROMSE.

Lo que resulta central es cambiar la mirada elitista que se tiene de la secundaria. Es una escuela que deben transitar y terminar todos, por lo tanto, no se puede seguir justificando las expulsiones o la repitencia indiscriminada, aceptándolas como el mejor modelo de calidad educativa: la calidad se mide por el grado de inclusión social, y no por la cantidad de alumnos que una escuela deja afuera en aras de un supuesto alto nivel académico. En este sentido, la incorporación de tutores, la revisión de los métodos, sistemas y regímenes de evaluación, así como el despliegue de espacios de acompañamiento pedagógico, son medidas que apuntan directamente al problema central del desgranamiento de la matrícula.

Por último, pero sin agotar el temario propuesto por el ministerio, cabe destacar que las reformas planteadas se encuentran en sintonía con el resto de las políticas públicas de recuperación del rol del Estado que lleva a cabo el Gobierno nacional: la asignación universal, la movilidad jubilatoria y la recuperación de los fondos a manos de las AFJP son todas medidas que van en el sentido de restituir el rol del Estado como garante de la justicia social. En esto, la inversión económica, pero fundamentalmente, la fijación de políticas y metas claras para el nivel secundario, se da la mano con la continuidad de las medidas de gobierno para garantizar y mejorar los niveles de inclusión social.

Resta continuar el trabajo en el seno del Consejo Federal para que los acuerdos alcanzados comiencen a vislumbrarse en cada jurisdicción. Pero habrá que tener paciencia, el sistema educativo derruido durante décadas no se reconstruye en dos períodos presidenciales; no obstante,  mientras continuemos apostando a la educación como política de Estado podremos comenzar a alcanzar las metas que nos hemos propuesto a partir de 2006 en la Ley de Educación Nacional.

* Ex Director de Secundaria bonaerense y actual asesor de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados Nacional
 

COMENTARIOS (16)

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kN3Tj14St

hola, enviaba el mnjsaee para ver si en el colegio se siguen haciendo talleres como el de reposteria, y si hay alguno relacionado a la costura y si los hay cuales son sus horarios y dias . gracias

UgriqlKl

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