Viernes 28 de Abril de 2017 - 20:48hs. - República Argentina Edición # 1659

Revista #43 Octubre 2010 > Entrevistas

“Prensa Latina profundizó nuestra formación profesional y política”

ENTREVISTA CON ROGELIO GARCÍA LUPO.Una leyenda del periodismo recuerda parte de su vida que conmovieron la historia y la comunicación universal: La Revolución Cubana y la agencia de noticias Prensa Latina. Una historia llena de sacrificios, aprendizajes y desilusiones que compartió con sus amigos y colegas argentinos Rodolfo Walsh y Jorge Ricardo Masetti.


Por Julio Ferrer

Hacia el año 1959, Rogelio García Lupo tenía 29 años y bastante experiencia en los medios de prensa argentinos. Trabajó como redactor del semanario Opinión Económica, órgano de la Confederación General Económica (CGE) que fundó José Ber Gelbard. También se desempeñó en el diario Noticias Gráficas y en la revista Qué, una publicación que levantó la candidatura presidencial de Arturo Frondizi (1957).

Rodolfo Walsh ya había escrito algunos cuentos policiales y había creado su obra maestra de periodismo de investigación Operación Masacre, en la cual denunció a la Revolución Libertadora de Aramburu por los fusilamientos de militantes peronistas inermes en un basural de José León Suárez.

Jorge Ricardo Masetti desarrolló su experiencia periodística en el diario La Tribuna, La Época, Noticias Gráficas, entre otros. Pero habría un hecho que cambiaría radicalmente su vida: consiguió en 1958 que Radio El Mundo lo enviara a Cuba, a las Sierras Maestras a entrevistar a los líderes revolucionarios Fidel Castro y el Che Guevara. Y así lo hizo. Y así nacería una amistad -política y afectivamente – inquebrantable con el guerrillero argentino.

Cuando triunfó la revolución cubana, Fidel y el Che necesitaban crear una agencia de noticias que contrarrestara las mentiras sobre América Latina y el Caribe que difundían los grandes monopolios de información que controlaba el imperialismo norteamericano. Para la dirección de esta nueva empresa eligieron por su formación periodística, valentía y compromiso revolucionario, a Masetti quien el 9 de enero retornó a Cuba junto al colega uruguayo Carlos María Gutiérrez (miembro del semanario Brecha y del consejo de redacción de Marcha, las publicaciones más importantes de Uruguay) y los padres del Che en el avión de la Compañía Cubana de Aviación que fuera especialmente fletado por Camilo Cienfuegos.

Por otro lado, y en sintonía con este proyecto, Fidel Castro organizó el 21 de enero de 1959, la llamada Operación Verdad, que reunió en la Habana a más de 400 periodistas-en su mayoría latinoamericanos- en nombre de la independencia informativa de los monopolios americanos. Masetti, Carlos María Gutiérrez y la legendaria Celia Sánchez encabezaron el grupo organizador que se reunió en el Salón Copa Room del Hotel Habana Riviera
“Cuando triunfa la Revolución Cubana en enero de 1959, un mes después se hace en La Habana la llamada Operación Verdad; Masetti vuelve a viajar a Cuba y en ese momento los cubanos deciden fundar una agencia noticiosa que mirara a América Latina, ya que las agencias internacionales tenían una mirada muy parcial sobre nuestros países. Entonces regresa a la Argentina con la aprobación del gobierno revolucionario cubano de formar un equipo de periodistas para el proyecto de la Agencia de Noticias Prensa Latina. Y lo plantea en la mesa del bar La Paz. Estaba Rodolfo Walsh, Carlos Aguirre, y yo. Y también en algunas de esas reuniones asistió Héctor Ricardo García. Éramos un grupo donde convivían nacionalistas y peronistas. Así se planteó la organización de la agencia de noticias Prensa Latina”.

Prela como se la conocía popularmente a la agencia, emite su primer cable el 16 de junio de 1959. El grupo cubano que integró PL estaba encabezado por los secretarios de redacción Baldomero Álvarez Ríos y José Luis Pérez, a los que secundaban el poeta Ángel Augier y los periodistas Ángel Boan, Gabriel Molina, Armando López, Juan Marrero, Ricardo Sáenz, Tony Fernandéz y Roberto Agudo. A ellos se le sumaron hombres de la talla de Rodolfo Walsh, Carlos Aguirre, el fotógrafo Antonio Módica, Gabriel García Márquez y Rogelio García Lupo.

A poco de haber surgido, contará con oficinas en casi todo el mundo (en Buenos Aires se abrió en junio y primero funcionó en la calle 25 de Mayo entre Sarmiento y Cangallo. Luego estaría en Bernardo de Irigoyen 722) y con más de 150 colaboradores, entre periodistas, escritores e intelectuales como Waldo Frank, Jean-Paul Sartre, C.Wrigth Mill, entre otros.

La nueva orientación periodística que Prensa Latina imprime en la Cuba revolucionaria, dará un especial lugar a reinformar al mundo acerca de la situación política y social de Latinoamérica. Su director, Masetti, exigía rapidez y exactitud en la información, para que la agencia fuera confiable y pudiera competir con los servicios informativos burgueses; y una de sus frases que repetía siempre resumía todo: “Hay que ser objetivos, pero no imparciales”. Rogelio García Lupo atraído por esta nueva etapa, decide aceptar la propuesta de su amigo Masetti. “A La Habana llego en agosto de 1959. Vivía en el departamento de Rodolfo Walsh, que estaba en pareja con Poupé Blanchard, en el piso 22 del edificio Focsa. Era un lugar muy amplio. La habitación de huésped daba a la bahía de La Habana. Todo el tiempo que estuve en Cuba viví en ese departamento”.

Un día laboral en plena construcción y efervescencia revolucionaria, no era una tarea sencilla. García Lupo recuerda esos momentos: “Era complicado. En primer lugar había problemas con las comunicaciones, producto de los atentados permanentes a la isla. Algunos de ellos afectaban a las centrales eléctricas, y esto perjudicaba nuestra tarea periodística diaria. Imagínese que después de trabajar más de diez horas llegar al Focsa y tener que subir hasta el piso 22 por falta de electricidad, no era broma. Había muchos ataques nocturnos con avionetas lanzando bombas”.

Otro de los objetivos era elaborar buenas noticias que les interesaran a los periódicos a los cuales les enviaban sus servicios, aunque no siempre tuvieran las herramientas necesarias. “Esto nos obligaba a generar formas de información que nunca habíamos experimentado. Por ejemplo cubrir un hecho importante en algún lugar del mundo, y no tener corresponsalía.

Recuerdo que Nikita Kruschev fue a París en el año 60’ y en ese momento no había corresponsal en Francia (después fue Carlos Aguirre) entonces, nos reunimos para ver qué hacíamos, porque la prensa de Cuba, Venezuela y otras, nos pedían “notas de color” de Kruschev en París. No recuerdo quién lo propuso pero se decidió que yo escribiera la nota con un seudónimo. Con un poco de imaginación y conocimiento superficial de París, “cubrí” la estadía de Kruschev, firmando con mi nombre afrancesado: Roger Garces desde París.

Cuando había un hecho importante, recurríamos a los canastos donde las 24 hs del día tenías información. De ahí buscábamos lo que sacaba France Press, United Press, y otras agencias. Con eso se armaba un parte informativo propio. Después fue mejorando la agencia con corresponsales permanentes en distintas partes del mundo, como en Washington, donde fue el argentino Edgard Triveri. Había que construir un panorama informativo, privilegiando las noticias de la revolución cubana pero sin exagerar con información que podría ser refutada”.

Rodolfo Walsh será una figura central en la agencia. Estará a cargo de la Sección Especial donde el material que se publicaba iba acompañado con fotografías. “Rodolfo había hecho un pacto con el semanario L`Express de Paris, que era la revista semanal más importante de Europa. Se hizo un convenio para distribuir con el crédito L’ Express/ Prensa Latina. Esto fue importante porque abrió muchas puertas. El semanario francés se traducía al castellano con mucho cuidado. Eso permitió que la marca Prensa Latina estuviera en diarios de distintas partes del mundo. También recuerdo cuando Piri Lugones empezó a trabajar en la agencia y logró que se publicaran algunas notas de Prensa Latina en la revista Sur, y hasta en Clarín”.

Otro hito de Walsh en Prela fue cuando Masetti le dio una extensa tira de papel de teletipo con textos ilegibles para cualquiera. Y le pidió que tratara de descubrir si había algo importante. En definitiva, Walsh descifró esos textos y se confirmó que eran cables encriptados que la CIA enviaba desde Guatemala a Washington, entre distintos temas, uno era crucial: un grupo numerosos de cubanos mercenarios estaban recibiendo instrucción militar en Guatemala con financiamiento de los EE.UU. con el objetivo de invadir Cuba para derrocar al gobierno revolucionario.

Es decir que Walsh jugó un papel trascendental para que abril del 61, el imperialismo norteamericano sufriera una derrota histórica en Bahía de los Cochinos en manos de los cubanos.

Rogelio García Lupo rememora con entusiasmo el día que conoció al guerillero heroico y tomaron mate y conversaron hasta la madrugada. “Al Che lo conocí el mismo día que llegué a La Habana, en agosto de 1959. Yo viaje a Cuba con el doctor Carlos Infante, que era abogado y director de Radio Rivadavia; Infante cargaba con 5 kilos de yerba Cruz de Malta para el Che, que le enviaba la hermana de Infante, quien había sido compañera de Guevara en la Facultad de Medicina. Apenas me instalé en el departamento de Walsh, cuando Infante me llama a la medianoche y me pregunta si quería conocer al Che. Fuimos en un taxi al edificio del Banco donde el Che era presidente. ¿Qué impresión me produjo? Era como hablar con un argentino con todas las características de la clase alta, educado, cordial y culto. Él había regresado de una gira por Europa pero nosotros queríamos saber cosas de Cuba, aunque permanentemente el tema se desbordaba hacia la Argentina. El Che quería saber cómo se iba desarrollando la situación política en nuestro país. Ese día charlamos hasta la madrugada”.

El Che visitaba la redacción de Prensa Latina para compartir sus proyectos con su amigo Masetti, pero también se interesaba por la situación política del país que lo vio nacer, Argentina. “Sí, regularmente iba al piso de Prensa Latina. A veces cuando sucedía alguna insurrección militar en una guarnición de la Argentina, iba a leer los cables de Buenos Aires. Yo lo atendía muy seguido al Che por teléfono por mi turno nocturno; resulta que cuando había rumores de que se caía el gobierno de Frondizi, él llamaba tipo una o dos de la mañana, y yo le leía los cables de Buenos Aires. El Che estaba al día de los acontecimientos argentinos”.

Para 1960, las constantes provocaciones y tentativas de cercenar la capacidad operativa de PL por parte de los monopolios americanos empiezan a dar sus resultados. Su director denuncia todos estos atropellos, y hasta los conversa con el presidente argentino Arturo Frondizi (lo acompaña García Lupo y Guillermo O’ Donell). Sin embargo, el 2 de diciembre de 1960, por un decreto del Poder Ejecutivo, se clausuran las oficinas de la agencia de PL en Buenos Aires. Luego lo haría Venezuela, México, Perú y casi todos los países del continente le cerrarían sus puertas a la agencia. De las 26 corresponsalías que PL tenía en el continente en 1960, un año después quedaban sólo 10. Estos no son los únicos problemas que afronta Masetti. En la sede central de la agencia se estaba gestando una crisis que estallaría a comienzos de 1961.

Este es el período que Fidel Castro denominó “sectarismo”. En esta lucha por el poder político, la estructura del comunismo cubano –el viejo P.S.P (Partido Socialista Popular)- se lanzó de lleno a la captación de todas las instituciones estatales, sosteniéndose tanto en su mayor estructura partidaria, como en la fuerza que le otorgaba el apoyo soviético al proceso cubano. La hegemonización de esta línea política provocará una lucha intestina en las filas revolucionarias, que se resolverá con el desplazamiento de aquellos que no comulgan con estos postulados.

Prensa Latina no podía escapar a esta estrategia de los hombres del PSP. Masetti al regresar de su viaje a Brasil y entrevistar al presidente Janio Quadros, presentó su renuncia en marzo del 61. También se iría Rodolfo Walsh y otros colaboradores. El dogmatismo prosoviético del comunismo cubano pasaba a controlar la estratégica agencia informativa de la revolución. Y el Che perdía herramientas políticas.

Rogelio García Lupo se alejó de Prela a fines de los 60 y expone sus razones: “La presencia del Che había comenzado a ser incómoda. Era una pieza que no encajaba con lo que pedía la Unión Soviética. Para colmo era imposible domesticarlo. El Partido Comunista Cubano quería controlar a Prensa Latina porque era un lugar de poder en donde el Che tenía mucha influencia. Entonces lo que yo tuve en claro era que se venía una interna en donde nosotros corríamos con desventaja, porque tranquilamente los cubanos podían argumentar que éramos extranjeros. Y creo que esta posición también funcionó contra el Che y Masetti. Un año y medio en La Habana como secretario de redacción de Prensa Latina me convertía de alguna manera en un personaje de la interna cubana. Recuerdo cuando le dije a Masetti que me iba de la agencia, dos días después me llamó el director del diario Revolución para decirme que ya sabía el rumor de mi partida, que si quería tenía lugar para trabajar en el diario. Y ahí me di cuenta de que si me quedaba iba a entrar en la interna cubana y sinceramente, eso no formaba parte de mis planes”.

De todas maneras, García Lupo destaca la importancia política y profesional de esos dos años en Prensa Latina. “Contribuir a la construcción de una agencia de noticias internacional fue muy atractivo. Además fue la primera vez que orgánicamente se planteó una agencia de noticias manejada por latinoamericanos y escrita en español”.

Jorge Ricardo Masetti abandonó de alguna manera el periodismo y siguió profundizando su carácter revolucionario y junto a su amigo el Che siguieron con la estrategia de que la revolución tenía que ser internacionalista y permanente. Con sólo 33 años y al frente del EGP, una organización armada guevarista, desapareció de los montes salteños en 1964.

Rodolfo Walsh se transformó en uno de los intelectuales y revolucionarios más destacados de Latinoamérica. Murió en combate el 25 de marzo de 1977 en plena dictadura cívico-militar contra las fuerzas mercenarias de un grupo de tareas de la Marina, después de entregar la mejor denuncia universal sobre Terrorismo de Estado: Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar.

Y Rogelio García Lupo sigue siendo un legendario del periodismo. Con más de medio siglo en el oficio es considerado uno de los fundadores del género de la investigación periodística en Argentina. Desmenuzó de una manera notable los resortes económicos y políticos del poder militar en todas las dictaduras: La Rebelión de los generales; Mercenarios y Monopolios en la Argentina –de Onganía a Lanusse–; Diplomacia secreta y rendición incondicional; Paraguay de Stroessner.
Tres figuras imprescindibles para comprender la ética periodística y cuál es el rol del intelectual en los procesos políticos que buscan la dignidad del ser humano

En junio de este año, Prensa Latina cumplirá más de medio siglo de existencia junto al proceso revolucionario cubano. El premio de Prela lleva el nombre de Jorge Ricardo Masetti. Sin duda, la impronta de aquellos años fundacionales, seguirá siendo un faro de esperanza y profesionalismo para todo hombre y mujer que abrace esta apasionante profesión.

 

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