Jueves 23 de Marzo de 2017 - 23:02hs. - República Argentina Edición # 1624

Revista #31 Septiembre 2009 > Entrevistas

Entrevista a Diego Capusotto: “¡Fuera Montoneros!”

Con esta frase nos recibió el humorista al encontrarnos en Canal 7, poniéndose en la piel de un oyente de Arnaldo Pérez Manija, su nuevo personaje radial que, cuando creíamos que ya no podía sorprendernos, una vez más lo logra con su humor vindicatorio, para desnaturalizar lo que “la gente” piensa. Y sí, nosotros también queremos que renuncie el montonero Cobos.


Por María Inés Pereita y Juan Manuel Fonrouge

Con las crines al viento, Capusotto irrumpe en la escena. Su figura nos resulta tan habitual que es como juntarse con un amigo. Los jardines de Canal 7 son la escenografía perfecta para las fotos. Si le resulta tedioso, no lo demuestra. Posa histriónicamente. Se apoya en un árbol, sexy, saca panza, se contornea como una modelo, como buscando el ángulo justo para la tapa hot del verano. Pero no es tan fashion, más bien parece estar emulando las poses de “la iguana” Iggy Pop.

Luego se acomoda en el respaldo de un banco. Esos pintados de blanco que están en todas la plazas, al menos en La Plata, donde uno se sienta en el respaldo para hacer una mini tribuna de dos pisos cuando no entran todos, cerveza de por medio.

Cuando se cansa de las fotos, usa al humor como carta diplomática, sin necesidad de hacerse el divo, simplemente nos dice: “bueno… ya me tengo que ir”, siendo que  todavía no habíamos comenzado la entrevista.

 Capusotto rompe con el mito que habita en el imaginario colectivo de que los humoristas padecen de un pésimo humor cuando hacen de ellos mismos. Dicen que el humor es una señal de inteligencia cuando se lo manifiesta exteriormente. Capusotto lo hace todo el tiempo.

Su humor se caracteriza por la trasgresión, pero en serio, la que nos obliga a crear una interpretación distinta de las cosas. El humor es la manera graciosa de enjuiciar las cosas del mundo.

Fuimos unos privilegiados, pero a no desesperarse… hay una dosis para todos.

-¿La columna vertebral del programa va a seguir siendo el rock?

 - Sí. De hecho es un programa que está ligado a eso. Creo que la cultura rock no sólo está emparentada con el sonido, sino con una manera de mirar la vida, y en algún punto, lo que la cultura del rock declamaba era revelador para mucha gente. Después, quizás, eso siempre es cooptado por el sistema. Después hay momentos históricos que lo colocan en  lugares diferentes. No es casual que Elvis Presley en el ‘50 movía la pelvis y generó en la sociedad una cosa que después terminó siendo proyectada en otra: la liberación sexual. Esta cosa de escaparse de la mirada normativa de la conducta, de la estafa de la moral. Me parece que el rock sí tenía en un momento un lenguaje comprometido con eso, era interesante como contrapartida de la estafa de la moral y del discurso único.Ahí estaba la resistencia de la cultura rock ligada también a un sonido.

-¿Se puede seguir siendo rebelde con el rock?

-Siempre hay cosas para decir en la medida en que la elección siempre sea propia. Hoy el rock se convirtió en una especie de salida laboral. Siempre hay un patrón que te dice lo que tenés que hacer. Creo que hay voces que tienen mucho por decir. Es necesario que haya voces que tengan algo para decir, yo tengo esa mirada esperanzadora, sino es todo como una gran catástrofe donde nos regodeamos  pensando que tuvo su vitalidad en el 60 y en el 68, que estaba el Mayo Francés, Vietnam, y había procesos sociales que se vinculaban a una mirada más rebelde y antagónica. Creo que hay hechos que son episódicos, no sé qué puede pasar mañana, y capaz que mañana hay una convulsa social que hace que aparezcan otras voces.

-¿Cómo definís el lenguaje humorístico?

 -Entiendo el lenguaje humorístico como único, en el sentido de que siempre es como una mirada paródica y deformante de la realidad. Una especie de construcción de un mundo más interesante del que conocemos. En ese sentido, me parece que el lenguaje humorístico es casi único. El “Gran Cuñado” es una forma de humor porque es una parodia, pero cuando  eso que estás parodiando viene al piso a dar un derecho a réplica deja de ser humor,   porque es una especie de plataforma política con un lenguaje más ligado al espectáculo que al humor. Porque el humor en realidad destroza eso, eso que vos sentís como estafa. En ese sentido, creo que el lenguaje humorístico es único, es lo mismo que cuando te hablan de humor nuevo, y… depende, yo cuando veo a los hermanos Marx, no hay humor nuevo, ya todo lo hacían ellos u otros tantos. Me parece que aquí el humor tiene una mirada deformante y hasta antipiadosa,  porque es una realidad que te le duele, que ataca y te defenestra con ese mismo lenguaje. Si está bien hecho y es genuino no deja de ser un lenguaje profundo,  y bastante certero. Con el humor no te pueden cooptar, se están burlando de un discurso.

-¿Está todo inventado en el humor?

-En realidad nadie tiene la certeza de inventar nada, en realidad las cosas simplemente suceden. Creo que no es el fin en sí mismo  pensar en términos de que está todo inventado o no. Probablemente esté todo inventado. Sí, todos nos vamos a morir, y ya está. No hay nada para inventar. En realidad hay para inventar refugios, fugas de lo que finalmente nos va a pasar, que es la finitud. En realidad hay cosas que son conmovedoras o no, yo pensaría más en esos términos.  

-En relación a los personajes como Micky Vainilla y Bombita, ¿crees que es parte de la tradición del humor político que hay en este país o es una cosa más espontánea?

-No hemos sido portadores del humor político más directo. Quiero decir, ir a lo macro. Lo que pasa es que hay escenarios sociales que te colocan en un lugar de toma de posiciones desde el humor, que están más conectados con los signos de la realidad,  con lo que no sucedía antes y sucede hoy. Lo presentamos de una manera distinta. Micky Vainilla no es un diputado, ni un funcionario, es un cantante pop, que se legitima siendo un cantante, que es aceptado por todos, que forma parte del espectáculo y dice cosas tremendas.

-¿Y Bombita? Hay mucha gente que no conoce la historia de los ’70 y, sin embargo, le causa mucha gracia…

-Está bueno que sea un vehículo para que vayan a esa época y sigan averiguando. Curioso que se pueda debatir eso a través del humor. Para nosotros es una referencia más generacional, siempre hay algo de disparate en lo que nos sale. Esta cosa de lo inverosímil, que es un poco la base del lenguaje humorístico; colocar a una persona  diciendo algo que jamás diría. Eso es lo que nos divierte, es como un juego disfrutable, muy de niño, esa cosa que ya no somos. Bombita no tuvo una lectura previa vinculada a lo estrictamente político, sino que se nos apareció ese personaje diciendo consignas que nosotros si escuchamos siendo chicos, porque era cotidiano en esa época. Eso que fue demonizado era lo que estaba presente en la sociedad, totalmente legitimado, entonces, buscamos la confrontación de dos mundos difíciles de congeniar.

-¿Ves actitudes rockeras fuera del rock?

Y… Macri cantando Queen parecía de los New York Dolls, cualquiera podría pensar que es un ser del Parakultural del año ‘86. Eso es lo más rockero que veo. Hoy lo más rockero en televisión, capaz, es Zulma Lobato, más ligado a lo actual. No quiero reivindicar tampoco el hecho de que la televisión abra las puertas y entre cualquiera. Lo más rockero que vi en los últimos dos días fue la mamá de un pibe que conozco y la abuela que tiene 70 años, la chica esta de 70 años dice que una vez  había probado porro y quiso bañarse para sacarse el efecto, y la otra le decía ‘no se va a salir’. ¿Y ahora qué hago?, decía la vieja.  Tampoco vamos hacer una reivindicación del porro como algo liberador. A ella se ve que le pego mal y no tuvo problema en decirlo.

-¿Van a aparecer personajes de la radio en este nuevo ciclo?

-Probablemente sí. El “Hasta cuando” está más focalizado en esas voces que son cotidianas y que escuchamos, y que tienen un efecto mayor en la voz, más que en la  imagen. Porque en la imagen vos podes verle la hilacha a un periodista que está haciendo una especie de rol, que hoy está muy de moda. Hoy podes ver a un periodista que hace humor, le están haciendo una nota y hace chistes. ‘Jee éste, el periodista que hace chistes’ (con la voz del ‘hombre bobo’) y… es un pelotudo. No es Groucho Marx, es un pelotudo que hace chistes, y  se empieza a convertir ya no en un comunicador, sino en un tipo que además es canchero y simpático, bajo el manto de un periodista independiente. ¡Mentira! ¡La estafa más grande del siglo! Entonces la voz es mucho más tremenda, es la que escuchás en el taxi que te taladra, que es una especie de voz única que se traslada de la radio, entra a la cabeza de la gente como discurso único y certero, como lo que finalmente sucede, y entonces el efecto para mí es mucho mayor en el escucha. Y por otro lado, tiene un efecto mucho mayor escuchar a una  mina que dice  'Montonera Carrió renuncie. Muy bueno el programa' que verlo. Aunque yo pudiera hacer a Fernando Pérez Manija lo que se vería ahí es a Capusotto. Arnaldo Pérez Manija es representativo de un montón de voces y nosotros elegimos cuales de esas nos son propias, y cuales no.

-¿Te proponés hacer reír a la gente o desarticular ese discurso único?

-Y… las dos cosas. Me encanta hacer quilombo y que la gente se ría. Me encanta desmitificar desde ya. Pero también parte del lenguaje humorístico son esas dos cosas a la vez. Es como reírte de la tragedia. Nadie se ríe de un carnaval carioca. Te reís de un carnaval carioca si el que va adelante de un trencito sufre un ataque cardíaco y se muere. 'Pe pe pe', y el que está adelante está muerto. Vos te reís de lo que sale mal, de lo que sale bien, nunca. Yo tengo la influencia y la mirada de los Hermanos Marx.

-¿El personaje de Pomelo busca desmitificar la figura del rockero que se estableció en los últimos años?

-Pomelo, si se quiere, está más ligado a la cultura rollinga, esa cosa de exacerbación, que en un punto es medio infantil. Hay como un grito de guerra, como una confrontación de nene caprichoso. Pomelo siempre tiene alguna declamación estúpida para decir. No es un tipo fácil de dominar, salvo con una bala. Esa cosa del rock, de los límites, las putas, el whisky… Si es lo único que tenés para decir… estamos en problemas, digo. Pomelo comenzó haciendo declamaciones, se tiraba de una escalera y gritaba rock and rolllll. No tenía desarrollo, nada, y ahora es ya un dibujito animado. Antes era un pelotudo que declamaba, pero con esa declamación de guerra se empieza a quedar afónico, porque es un grito infantil de guerra. Como los videos del rock  viejita, que te aparece una modelo, de esas que nunca vas a ver en Soldati. ¡Ahhhh ellos sí!, si yo hago un video pongo una modelo. Ponen una minita que está re buena. Y esa cosa de rockero que toman merca, que viene la minita, ¡son unos pelotudos! Nunca es una gorda a la que le faltan dos dientes. El chabón dice 'mándame una de la agencia de Piñeiro, dos minas de… y pone de fondo el cartel de Soldati’. ¿Qué es eso de la pelota?, con los pelotudos de Fox Sports, cómo no me voy a reír de eso. ¡Tengo 48 años boludo! Si tuviera 18 años me lo creo. Yo me río de eso.  ¡¡¡Con todo respeto!! (Se para y se va)Y ahora discúlpenme pero me tengo que ir a tomar merca, porque a las dos de la tarde siempre tomo merca. (Risas)          

Y si hablábamos de humor, de amigos, de bancos de plaza, de cerveza, tenemos que cerrar esta nota hablado de Rock. El humor de Diego Capusotto y Pedro Saborido, es como el rock.

Parte de nuestra generación, todos los que hacemos esta revista, nos criamos con ‘Cha Cha Cha’ y ‘Todo x 2 pesos’, y también con la música de Los Ramones, Nirvana y Motorhead. A su manera, fueron productos culturales de resistencia. Hoy no es tan así con el rock, y mucho menos con la TV.

Estos programas y estas bandas de música nos ayudaron a pararnos de un lado del mundo, no sé bien de cuál, pero seguramente de un lado distinto al de la mayoría.

La mejor definición de Rock quizás la haya dado el cantante de Motorhead, Lemmy Kilmister: “el rock and roll es eso que no le gusta a tu vieja”. Para algunos puede sonar pelotudamente rebelde, pero es así, porque Capusotto seguirá haciendo ese humor que tu vieja nunca va a entender cómo puede causarte tanta risa.

¿Hasta cuándo la Ley de medios de la dictadura?

“Me hubiese parecido más interesante que se hubiese propuesto un par de años atrás, que había menos confrontación,  pero me parece bien. Es una ley de la dictadura. La posibilidad de que haya distintas voces me parece que está bien, hace que haya un marco más democrático de verdad, no como una acción declamatoria. Es una de las cosas con las que estoy de acuerdo con este gobierno, hay que apuntar al debate. No sólo con eso, sino con lo de las AFJP, lo de Aerolíneas Argentinas; reflotar el tema de la dictadura,  que a mucha gente no le gusta. Ya ni siquiera hablo de los DDHH, sino que estoy hablando de reflotar algo, fatídico, que siempre queda en el olvido, porque es un  terror que viene del Estado, de las instituciones. Siempre se mira para otro lado cuando se habla de los asesinatos del Estado”.

¿Se acaban las metáforas del faso?

“Estoy a favor de que no se demonice la tenencia de marihuana, teniendo en cuenta que ya tenemos como drogas al café, al cigarrillo, a la comida chatarra. Es lo único que faltaba despenalizar… Nadie va asaltar un banco por fumar un porro. Además señora,  entre esa gente que aparece por televisión, hay muchos que  fuman marihuana, y son todo profesionales. El médico que la atiende, seguro que se fumó un porrito”.    

La TV Pública: Estááááá bieeeennnn

“Tenemos de por sí una ligazón emotiva con el canal,  que viene de la época de Todo por 2 pesos, donde también elegíamos estar acá, donde inclusive había otras voces y otro escenario político. Estaba La Alianza que terminó con 30 muertos en la calle y el corralito, y parte de esos conchudos hoy hablan. Por otro lado, sabíamos que este canal nunca iba a tener la exigencia de la eficacia comercial, y además es un canal al que nunca tuvimos que venir a hablar sobre el concepto del programa. Algo a lo que estás obligado en cualquier canal. Nosotros decidimos si Pomelo aparece todos los programas o no, eso es una elección”.        

 

 

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