Jueves 23 de Marzo de 2017 - 23:07hs. - República Argentina Edición # 1624

Revista #26 Abril 2009 > Entrevistas

“No nos regimos por los tiempos electorales

Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, director, guionista y productor de cine, le toca el merecido privilegio de estar al frente del Comfer en el momento donde se debatirá la reforma de la Ley de Radiodifusión de la dictadura, algo por lo que luchó desde la docencia y la función pública, pero fundamentalmente como militante político que tomó a la comunicación social como su principal bandera.


Entrevista a Gabriel Mariotto

Por Juan Manuel Fonrouge

¿Cuál es el espíritu del proyecto de ley?

Una de las grandes deudas de la democracia es la Ley de Radiodifusión. Después de tantos años, democratizar las comunicaciones, generar pluralidad, ajustarse a los preceptos básicos o fundamentales de los derechos humanos, sostener la libertad de expresión y el derecho a la información, se me ocurren que son una serie de aspectos que fueron ignorados, despreciados por este tiempo democrático y que ya a esta altura es imposible seguir postergando. Entonces, no es una reivindicación puntual, se trata de ajustar el diseño comunicacional a los tiempos de la democracia.

Mucho se habla en estos días de libertad de prensa, pero la mayoría de los análisis excluyen el derecho a la expresión y a la información…

De hecho abordamos ambas cosas, acceso, participación, libertad y derecho a la información no pueden ser los hermanos no reconocidos de los derechos humanos. En Argentina se sigue hablando de libertad de prensa como si eso fuera lo máximo a aspirar, cuando sabemos que libertad de expresión y derecho a la información incluyen a la libertad de prensa. En la conferencia de prensa que organizó la oposición para oponerse al texto de la ley sin haberla leído, hablaron del derecho a la libertad de expresión, y a defender a los grupos económicos si es necesario con tal de defender la libertad de prensa. Nosotros les queremos decir que el punto 12 de la Declaración de Principios de Libertad de Expresión de la OEA, establece que no puede haber monopolios y oligopolios porque ésto atenta contra la libertad de expresión. Hay dictámenes de 2002 que dicen que la injusticia social y la inequidad en América Latina atentan contra una verdadera libertad de expresión, y atentan contra el derecho a la información, entonces es irracional pretender libertad de expresión, si se ajustan a la mirada de los organismos internacionales, y defender a los grupos económicos. Se me ocurre que hay una distorsión de una pelea histórica de tantos años para que haya un diseño democrático en las comunicación, con la coyuntura electoral.

La oposición y los multimedios no muestra interés en debatir ¿puede ser un freno para avanzar con la nueva ley?   

El intento de la oposición es funcional a las presiones que sufrió la democracia en veinticinco años para no poder tratar el tema. Ahora, a favor de este momento, es que el texto excede cualquier coyuntura y que la presidenta Cristina Fernández le de al tratamiento en el Congreso un respaldo muy fuerte, y tenemos veinticinco años de experiencia de cómo nos han armado el escenario para que siempre la coyuntura pueda más que la vocación democrática. La oposición en la conferencia de prensa hizo todos sus esfuerzos para ganarse la confianza de los grupos mediáticos poniéndose en la primera línea de defensa de sus propios intereses. Nosotros llamamos a la vocación democrática que tienen esos actores de la oposición, que pueda más que el interés de usufructuar la artillería de los grupos en la campaña electoral; hacemos un llamado a su vocación cívica. Nosotros no hacemos interpretaciones libres cuando ellos dicen ‘vamos a defender a los grupos económicos, después discutiremos con Clarín cuál es la mejor ley’, como llegó a decir Elisa Carrió; eso no lo puede decir ningún representante de las fuerzas democráticas. Se discute con toda la sociedad, y esta es la oportunidad. Entonces, esos esfuerzos de los sectores de la oposición siendo funcionales a los grupos cuenta con la mirada activa de amplios sectores de la sociedad que ya no se dejan confundir, porque un engaño, una mentira no puede durar toda la vida, y estos veinticinco años, que fueron de frustración,  nosotros los tenemos que tomar como experiencia para tener la ingeniería necesaria para sostener el debate. ¿Cuándo gana la democracia? Cuando estos temas se debaten, no cuando se ocultan.

Las cooperativas y Pymes de comunicación, los diarios recuperados por sus trabajadores, las radios comunitarias, generan pluralidad y trabajo, ¿cómo se deberán articular con el Estado y la nueva ley?

Primero permitirles el acceso a frecuencias sin ningún tipo de limitaciones. Las cooperativas van a tener un rol muy importante en la democratización, los gremios también. Creo que esta ley contempla las aspiraciones genuinas de poder difundir ideas que tienen los sectores no comerciales. No sé por qué es más digno, a juicio de la ley de la dictadura militar, querer ganar dinero con un medio a querer expresar una posición. Nosotros potenciamos que haya personas jurídicas sin fines de lucro que tengan reservado el espectro para poder emitir, no que las ideas sean una mera situación comercial.

¿Y en relación a lo económico?, al no tener el poder de los grandes monopolios, muchas veces se ven disminuidas.

El hecho de que esta ley no fomente el monopolio, sino que garantice pluralidad, hace que las expresiones más artesanales o vocacionales adquieran dimensión. Hoy la dimensión la pierden en cuanto hay un monstruo que acapara todo, pero en tanto y en cuanto la ley garantice la pluralidad, ahí va a haber un privilegio por el contenido y por la expresión. Entonces, esa expresión no va a quedar tapada por un monopolio que la cercene, sino que va a tener posibilidad de expresar su mensaje para que más ciudadanos puedan dar cuenta de ello.

¿Se expresa también en la distribución de la pauta oficial, donde los monopolios extorsionan al Estado llevándose la mayor parte?

Los monopolios tienen políticas comerciales que facilitan a los anunciantes a sólo anunciar en los medios del grupo monopólico. Creo que la publicidad del Estado debe democratizarse más, y aspiro a que haya también una ley de distribución de pauta oficial. Pero el hecho de que tengan mayor visibilidad le va a servir mucho a estos medios.

¿Cómo será la implementación de la TV digital y el otorgamiento de licencias?

Se van a concursar. El dividendo digital que quede del paso del analógico a la nueva compresión lo va concursar la autoridad de aplicación en base a las normas de la nueva ley de la democracia. Creemos que el mundo está viviendo esa transformación. América Latina está un poco atrasada con respecto a EE.UU. y Europa, pero estamos en los umbrales de llevar adelante este cambio. Aspiramos a que sea un proceso que se inicie rápidamente, pero va a llevar un tiempo. Queremos que en 3 o 4 años estemos lanzados a la digitalización.

Se calculan que existen 10 mil radios que trasmiten sin permiso, ¿tendrán prioridad para obtener licencias con la nueva ley?

La ley reserva espectros para emisoras de baja potencia que no han tenido permiso, producto de una norma vetusta como es la ley de la dictadura. La autoridad de aplicación se va a dar un plan junto a la CNC (Comisión Nacional de Comunicaciones)  para darle legalidad a estas radios.

Mucho se habla de la televisación del fútbol, ¿se trata de buscar una estrategia para romper el monopolio de la televisión por cable?

El fútbol es una acontecimiento relevante que históricamente se ha visto por TV abierta, y hoy se ve por cable y codificado, y creemos que afecta al derecho de los ciudadanos a obtener esta información. Y sí se da una distorsión entre quien tiene los derechos exclusivos de esos contenidos, que también está asociado a la empresa que distribuye. Entonces, la distorsión comercial produce que sólo se distribuya por aquella empresa que era socia de quien tenía los derechos, se abortó a la competencia y condenó la difusión de esos acontecimientos deportivos a una difusión limitada. El rol del Estado es ampliar, darle pluralidad a esa emisión.

Esta estrategia comercial terminó con las empresas locales de televisión por cable, en gran medida generadoras de contenidos locales. La nueva ley contempla un cupo de contenidos locales y regionales…

Sí, 70 % en radio y 60 % en televisión, para que haya trabajo, para que haya expresión, para que cada licencia que opere en una región cumpla con el destino de darle voz a esa región, no de bajar por satélite 24 horas de enlatados y sólo vender publicidad.

¿Cómo se va a lograr?

Con controles muy estrictos, producto de tener el peso de la ley de la democracia.

¿Cree que es un debate complejo de cara a la sociedad, donde va a ser difícil desnaturalizar el discurso único de los grandes medios?

Nunca se hizo, ahora se va a hacer. Va a estar teñido de especulaciones, como estuvo teñido de especulaciones el no tratamiento de esta ley durante veinticinco años. Pero no nos regimos por los tiempos electorales, sino por una vocación de democratizar la palabra, por darle al sistema mediático argentino los lineamientos de los derechos humanos. Es un debate que es increíble que no hayamos tenido en estos años de democracia.

Enfrentado a lo que plantea la oposición, el proyecto se basa mucho en puntos de la ley de Canadá y EE.UU. ¿Cómo fue el proceso de elaboración?

Mucha legislación comparada con esos países que son muy desarrollados en materia de libertad de expresión; dictámenes del parlamento europeo que tomamos como referencia. Creímos que debíamos estar ajustados a los países que más han luchado por la libertad de expresión. Cuando se habla de libertad de expresión y derecho a la información se habla de que haya mucha competencia, muchas voces, que no haya posiciones dominantes en el mercado y, por otro lado, son los países más liberales que tanto admiran los mismos grupos que hoy no quieren ninguna modificación. Entonces es raro que los grupos monopólicos en Argentina que admiran la forma de vida de otros países, en cuanto a las comunicaciones quieran estar ligados a los sistemas más represivos, con una ley de la dictadura. Por eso traemos la legislación comparada al auxilio de la discusión democrática en Argentina.

 

"Espero que con este proyecto de ley sea el fin de los monopolios”.

Hebe de Bonafini.

“Cada uno va a poder sacar sus propias conclusiones. Por eso esto nos va a dar esa libertad del pensamiento propio para poder ejercer el consenso o el disenso con los gobiernos de turno. Vamos a construir la democracia y a aprender a ejercerla. En este país, algunos, todavía no son democráticos y se oponen a estos gestos grandiosos que tenemos que festejar entre todos.”

Estela de Carlotto.

“Tengo esperanzas que esta ley mejore la realidad de los medios de comunicación en Argentina. La vieja ley no sirve. En esta nueva espero que estén contenidos algunos asuntos que por razones políticas, tecnológicas y económicas son indispensables. Mi corazón pide una democratización de los medios y un trato adecuado con el problema de los monopolios. Es necesario que se ponga alguna clase de límite legal a aquellos que se han hecho dueños del discurso de la gente. El límite lo da la otra voz, es el poder escuchar al otro”.

Alejandro Dolina.   

 

 

COMENTARIOS (7)

Leer todos los comentarios
matzcrorkz

5KZpW9 Looking forward to reading more. Great blog.Really thank you!

crorkservice

728xuj I am so grateful for your blog post.Thanks Again. Want more.

awesome seo thing

8SOFsc Hey, thanks for the post. Want more.

AGREGAR COMENTARIOS

La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.