Domingo 26 de Marzo de 2017 - 08:06hs. - República Argentina Edición # 1626

Revista #38 Mayo 2010 > Historia

¿Organización Nacional?

De Sarmiento a Avellaneda


Por Eduardo Rosa*

Esos oscuros veinticinco años que comienzan con el desfile de los vencedores de Caseros son tal vez los más negros, confusos y demenciales de nuestra historia.

Y a esa época aciaga, algún humorista con patente de historiador denominó la “época de la organización nacional”.

En 1868 gana la fórmula Domingo Sarmiento-Adolfo Alsina y asume cuando la guerra del Paraguay terminaba. Todos creían que Sarmiento venía a hacer la paz -se ve que no conocían al “loco”, como le decían. Para él la guerra debía seguir porque “es una guerra de la civilización contra la barbarie”. Viene encandilado con Norteamérica. Propone contratar a generales veteranos de la reciente guerra de secesión.

En sus planes está fundar una Universidad Norteamericana en San Juan y traer maestras también de aquel continente para las escuelas. Proyecta formar una colonia con emigrados de California, que será un día un Estado Yanqui.

Su gobierno es una mezcla de egolatría y exabruptos. En la Presidencia sostuvo que el Poder Ejecutivo podía prescindir del Congreso. Luego, siendo senador sostuvo que el verdadero gobernante era el Congreso, y que el Poder Ejecutivo sólo tenía por misión cumplir las leyes de éste.

No simpatiza con Antonio Taboada, gobernador de Santiago del Estero y le escribió: “la historia dirá que el presidente que más aproximadamente representa a la raza europea fue vencido por el atraso y la barbarie de un oscuro tiranuelo”.

En el Gobierno se alarman. No es posible permitirle más incidentes. Han pasado 18 meses y Vélez Sarsfield lo detiene. Sarmiento comprende, entonces deja que gobierne Alsina y que se ocupe de la educación Nicolás Avellaneda, y queda para discursear, escribir algún artículo, pasear en vapor, en carruaje o tren; planificar la parquización de Palermo y firmar el despacho.

En 1870 llega la noticia de la muerte de Francisco Solano López y se alegra por la desaparición del “idiota, borracho y feroz” y el exterminio de los paraguayos, En Carta a Mrs. Mary Mann le dice: “No crea que soy cruel; es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní; era preciso purgar la tierra de toda esa excrescencia humana”.

Durante su gobierno comienzan a extenderse las líneas férreas. El primero fue el ferrocarril del oeste. La empresa está formada por capitales nacionales y, pese a sus pasajes y fletes baratos da buenos dividendos.

Pero ese no era el plan. Si fuesen ingleses serían mejores. Cuando se habla de la línea Rosario-Córdoba se presenta otro grupo inversor argentino pero le piden que deposite una enorme suma como garantía. En cambio a un grupo inglés no le exigen ese depósito y además les dan una legua a cada lado de las vías. Los ingleses piden además que se les asegure un dividendo del 7 por ciento; si era inferior el Estado debía poner el faltante. Se lo conceden. Resultado: todos los años perdían plata -al menos en los libros contables- y el Estado debía pagar. Con esos incentivos los británicos hicieron el tendido de rieles a su conveniencia.

Todo sale del puerto de Buenos Aires y vuelve allí. Nada de líneas trasversales. Esto encarece los fletes, pero al mismo tiempo beneficia la importación.

Sarmiento siempre habló y estudió los métodos y los medios de la educación. Pero era un hombre de palabras, no de obras. Él mismo lo reconoce. "En la ciudad de Buenos Aires se han construido solo dos edificios de escuelas en estos veinte años (de 1858 a 1878).”

Su ministro de Educación, Avellaneda era el verdadero ejecutivo. Describe Avellaneda: “Bajo mi ministerio se dobló en número de los colegios, se fundaron las bibliotecas populares, los grandes establecimientos científicos como el Observatorio, se dio plan y organización a los sistemas escolares…Es la página de honor de mi vida pública y la única a cuyo pie quiero consignar mi nombre. ¿Cuál fue la intervención del señor Sarmiento en estos trabajos?... Su intervención se redujo, sin embargo, a esta acción moral (firmar los proyectos). Supo el señor Sarmiento que había bibliotecas populares y una ley nacional que las fundaba cuando habían aparecido los primeros volúmenes del Boletín de las Bibliotecas, y éstas convertidos en una pasión pública. El señor Sarmiento no se dio cuenta de la ley de subvenciones y de su mecanismo sino en los últimos meses de su gobierno. Esto es todo y es la verdad”. (Nicolás Avellaneda, Escritos y discursos, VIII, 397)

Avellaneda asume cuando Bartolomé Mitre está haciendo una revuelta destinada a que no se haga cargo del gobierno por considerar que hubo fraude (en esa época la lucha electoral era fraude contra fraude). El golpe se inicia cuando aún Sarmiento está en la presidencia. Mitre se pone en marcha con 9.000 hombres. Tropieza con un oscuro coronel de nombre Arias que está con 850 hombres y sin artillería. Le intima rendición y Arias le presenta batalla y no sólo lo derrota sino que lo corre y lo apresa. Mitre era mejor poeta que general.

La presidencia de Avellanada tiene tres sucesos de importancia: El tratado de paz con Paraguay; la crisis económica y la Campaña al Desierto de Roca.

En 1877 hay una crisis económica producida por la baja de los impuestos aduaneros luego de Caseros por la derogación de la “Ley de Aduanas”, que arruina la industria. El ferrocarril inglés es subvencionado. A esto se suma una balanza comercial en donde las exportaciones sin valor agregado pugnaban con importaciones suntuarias para una sociedad cada vez más rumbosa; la compra de armas para apagar los conflictos permanentes y el enorme esfuerzo económico de la guerra del Paraguay. El Estado había llegado a una situación insostenible.

Los bancos prestan dinero al 15 por ciento mensual. Hubo que dejar en la calle a un gran número de empleados públicos y los sueldos se redujeron un 25 por ciento. En mayo de 1876 Avellaneda abre el Congreso con una frase histórica: “Hay dos millones de argentinos que ahorrarán sobre su hambre y su sed”.

Pocos creían en 1878 que los indios de la pampa pudiesen convivir con los agricultores y criadores que iban poblando los campos del sur, cada vez más valiosos ante la perspectiva de exportar carne. El desierto era un lujo que el indio no aprovechaba.

Juan Manuel de Rosas, conocedor de la idiosincrasia indígena comprendió que estos cazadores no podrían sobrevivir porque su número era muy superior a la caza de la que se alimentaban sus abuelos. Para evitar que el hambre los obligara al “malón”, les mandaba yeguarizos (su alimento preferido), pero junto con los animales venían cargamentos de yerba, azúcar, telas y también arados y semillas. A cambio los hacía guardianes del orden en el desierto. Así, poco a poco, los acercaba a los fortines y les facilitaba su instalación como agricultores y ganaderos en las cercanías de los poblados.

Pero todo eso se terminó después de Caseros y los malones recomenzaron. La política con los indios fue sólo el fortín y la zanja que Alsina hace cavar a modo de una invertida muralla china. La diplomacia fue engaño y trampa.

Alsina muere y Julio Argentino Roca lo sucede en el Ministerio de Guerra. El 14 de agosto de 1878 presenta un proyecto para expandir el territorio nacional. Su expedición tiene dos propósitos: el primero era arrinconar al indio en la lejana patagonia; el segundo, llevar al sur un ejercito, armado con cañones, desproporcionado para el enemigo a encontrar, pero suficiente para hacer una efectiva ocupación militar de la patagonia, que disuadiera las pretensiones inglesas y chilenas, o si se quiere, de aventureros como la de 1860 de Orélie Antoine, el rey de la patagonia. Así, comenzaría una nueva etapa en la Argentina, protagonizada por la Generación del ’80.

*Historiador, hijo de José Maria (Pepe) Rosa.
 

COMENTARIOS (15)

Leer todos los comentarios
high quality backlinks

3q40lj I appreciate you sharing this article.Really thank you! Really Great.

good backlinks

NudXeP This is one awesome blog article.Thanks Again. Will read on...

awesome seo solutions

QXztLS Very good post.Really looking forward to read more. Will read on...

AGREGAR COMENTARIOS

La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.