Viernes 23 de Junio de 2017 - 07:29hs. - República Argentina Edición # 1715

Revista #40 Julio 2010 > Historia

Historias políticas y económicas


Mario Rapoport, segunda parte

Por Diego Otondo y Juan Manuel Fonrouge

Para entender la crisis

Hay dos formas de explicar la crisis financiera. Los economistas monetaristas dicen que es el despilfarro, la emisión excesiva de moneda. La otra es la que está vinculada al endeudamiento externo. Es el endeudamiento externo el que lleva, justamente a través de los mecanismos del patrón oro y de convertibilidad, a emisiones excesivas, a procesos inflacionarios. El ejemplo más claro es el la Ley de Bancos Garantidos de 1887 que establece Juárez Celman. La ley tiene un propósito aparentemente federal: abrir la emisión de monedas a bancos provinciales.

De esta manera, se generan aproximadamente 20 bancos en todas las provincias -al estilo de lo que es el sistema de libertad bancaria norteamericano, pero que en Argentina se realiza a través de estos bancos para que puedan garantizar con recursos genuinos, con tenencia de oro, esa emisión. Para esos bancos la única forma de garantizar la emisión es endeudarse con el exterior pidiendo préstamos. Veinte bancos simultáneamente piden préstamos al exterior y crean un mecanismo de endeudamiento incontrolable.  Se producen cuestiones sensacionales desde el punto de vista de la historia económica argentina: Roca propone prácticamente salvar a la Casa Baring y nacionalizar toda esta deuda. Desde el principio, estos muchachos proponían nacionalizar la deuda privada. Como dicen los ingleses, la Baring fue salvada más por el gobierno argentino que por los propios ingleses.

Modelo agroabsolutista

La cuestión es que el modelo agroexportador es un esquema que no convierte al país en una potencia. Podrá tener más ventajas que otros que no lo son, pero tampoco la transforma en algo permanente. Canadá, por ejemplo, al mismo tiempo en que es un país agroexportador, se industrializa. Mientras que en Australia se producen cambios políticos y sociales muy importantes, como la llegada del gobierno socialista a principios de siglo, y se producen políticas de distribución de ingreso, la Argentina es manejada por esa pequeña oligarquía en forma casi absolutista. Los inmigrantes que vienen del exterior no tienen la posibilidad de hacerse ciudadanos. Hay una doble discriminación. Por un lado, se discrimina al gaucho, al viejo habitante de las pampas, y después se lo reivindica frente a los inmigrantes que luego se discriminan. Este es un país de discriminaciones continuas.

Retenciones y renta

La renta agraria en el caso argentino pasa a ser internacional. La renta diferencial o la renta absoluta que se obtiene, están en relación a los precios que establecen los países europeos que han sacrificado, en el caso de Gran Bretaña, a su sector terrateniente a favor de su sector industrial. Esta renta es fabulosa. Lo mismo sucede con el caso de la renta petrolera. Una situación parecida ocurrió con la oligarquía pampeana. Y esta situación, ahora con la soja, se vuelve a reproducir, con otros dueños, aunque hay muchos que tienen los mismos apellidos: Martínez de Hoz, Blaquier y compañía.

Oligarquía y peronismo

De modo tal, que el tema de las retenciones es similar a lo que ocurría en esa época. Por alguna razón, en Argentina lo principal de los recursos tributarios provenía de los derechos de importación y no de exportación, porque nunca se quiso perjudicar a los sectores agrarios propios. Aunque hubo derechos de exportación desde la época de Mitre, siempre fueron mucho menores que los derechos de importación. La disputa que hay es alrededor de esa renta, que en realidad tendría que resolverse a través de una reforma tributaria integral, con impuestos a las ganancias, y un sistema tributario con un impuesto a la renta financiera que le permitiría captar recursos extraordinarios. Ahora, ¿qué hubiera pasado si se establecía una reforma tributaria o un impuesto potencial a la tierra, como se planteaba en 1970? Siempre han impedido cualquier medida de este tipo. Son intereses corporativos. Porque el país tiene que sacar los recursos de algún lado para poder redireccionarlos hacia actividades productivas que consideran fundamentales para su desarrollo económico. Esta es una de las grandes discusiones que suscita el Instituto Argentino de Promoción de Intercambio (IAPI), en los años ´40 con Perón, que trataba de obtener recursos a través de ese instituto para transferirlos al sector industrial y a otros sectores.

Paradójicamente, este sistema en Argentina lo implantó la misma oligarquía en los años ´30 cuando llega al poder. Crea la Junta Reguladora de Granos y de Carnes, en su propio favor. Porque en ese momento la Junta Reguladora, ante la caída de los precios agrarios, permite subsidiar a los productores agropecuarios, pagando mejores precios y vendiendo a precios inferiores en el exterior, y las pérdidas las absorbe el Estado con los impuestos a los contribuyentes. Es decir, que fueron puestas en un sentido inverso. Después Perón las da vuelta y las amplía. Ahora, estos sectores no quieren crear una junta de granos o de carne. Eso evidencia que lo que está en juego solamente es una cuestión de intereses corporativos. Este desarrollo económico comienza a mostrar sus falencias en los años ´30. Porque los países agrarios no son los más desarrollados de la época, sino los que pueden diversificar sus estructuras productivas. En Argentina esto no se produce; se produce espontáneamente a partir de las inversiones extranjeras. En los años ´30, los gobiernos oligárquicos que retornan después de haber producido la caída de Yrigoyen se ven obligados a practicar el intervencionismo de Estado. Otra característica de Argentina: mientras que en los países latinoamericanos de los años ´30 las coaliciones políticas rompen con los esquemas oligárquicos existentes -el caso de Brasil con Getulio Vargas, México con Lázaro Cárdenas-, en Argentina se produce el retorno de la vieja oligarquía. Y tienen que implementar políticas intervencionistas, que es la única forma de salvar sus propios intereses. Pero esto no va acompañado de políticas sociales complementarias y se crea un gran vacío político y social que dará lugar al peronismo. Mientras que a principios del siglo XX el vacío es más político que económico, porque el sistema agroexportador funciona, la Ley Sáenz Peña permitirá la llegada del radicalismo al poder. En los años ´40, en la coyuntura de la guerra, se produce una fuerte reactivación de la economía, una migración del interior del país hacia las capitales y hacia las industrias, que se verá reflejado en el sector político. Todo ello crea un vacío que será llenado por la actividad de Perón cuando llegan los militares al gobierno en el ´43. Este es un elemento clave para explicar el porqué de lo explosivo del peronismo. A diferencia del radicalismo,  que tarda 25 años en llegar al poder, Perón llega al poder en un par de años. Si bien es cierto que la situación social había cambiado, se produce una ruptura muy fuerte en todas las cadenas políticas, en todos los partidos políticos, en los nuevos sectores obreros sin sindicalización que se sindicalizan a través del peronismo. Se produce un cambio radical de las estructuras políticas preexistentes. El radicalismo no tenía dirección, por ejemplo. Perón toma muchos instrumentos económicos que se crearon en la década del ´30 y que no tienen que ver sólo con los cambios en Argentina, sino con lo que está pasando en el mundo.

Argentina y el mundo

Para analizar la economía argentina, hay que seguir bien la evolución de la economía mundial. Es decir, acá no ocurren las cosas independientemente de lo que pasa en el mundo. Acá hay nacionalizaciones cuando en el mundo hay nacionalizaciones, y hay privatizaciones cuando en el mundo hay privatizaciones. No nos engañemos. Cuando se producen los procesos de nacionalizaciones en Argentina, en todos los países europeos hay nacionalizaciones. En Gran Bretaña se nacionalizan desde los ferrocarriles hasta las minas de carbón; en Alemania se nacionalizan también los principales recursos mineros, la industria del acero; en Francia se nacionalizan hasta las empresas automovilísticas como Renault. Es la única forma en que el capitalismo puede seguir funcionando, lo mismo ocurre ahora con los salvatajes a los bancos. Y lo mismo ocurre después con el menemismo. Se producen los procesos de privatizaciones que ya habían ocurrido en Gran Bretaña con el gobierno de Thatcher, o en Estados Unidos. Existe también un proceso propio. Los sectores que dominaban la economía argentina, hacía tiempo que no invertían ni un peso en el país, por ejemplo en los ferrocarriles.  

Intervencionismo de Estado

El primer país intervencionista en el mundo es Estados Unidos con el New Deal de Roosevelt. De alguna manera, es un ejemplo para todos que también cita Perón. Es una lucha a muerte. Roosevelt crea una cantidad de mecanismos para salvar al capitalismo y a los sectores más afectados. El sector agrario, por ejemplo, estaba muy afectado. Por la baja de los precios, por la sequía, y por otras razones, a principios de los ´30 con la gran crisis, crea una ley de ajuste agrícola para ayudar a los agricultores. Roosevelt tendrá que ir cambiando gradualmente a la Corte Suprema y al Congreso que le impiden el funcionamiento de muchas leyes. Sobre el final, termina sancionando la Ley de Seguridad Social en 1935, que después será liquidada por Reagan y que ahora reimplementó Obama con el nuevo programa de salud. En realidad, todo lo que llaman Estado de Bienestar se va a ir creando en esa época justamente en Estados Unidos, que es el centro del capitalismo.  El gobierno de Roosevelt fue un gobierno progresista, lo que no quiere decir que nos favorezca a nosotros. El tema de las subvenciones agrarias que implementa, son las que hoy nos complican. Creo que fue el gobierno más progresista que tuvo Estados Unidos en toda su historia. Establece el impuesto a las ganancias y los sectores de altos ingresos pasan a tener una alícuota de hasta el 90% en sus ingresos. Esto es señalado por Paul Krugman en un libro reciente, que Estados Unidos va de la gran divergencia a la gran compresión. La gran divergencia existió hasta 1930 en el desarrollo económico norteamericano, y benefició sólo a ciertos sectores de la población y creó una gran plutocracia de grandes multimillonarios. La gran compresión está referida a la mayor cantidad de ingresos que se crea con el gobierno de Roosevelt; y la vuelta a la gran divergencia sucede a partir de Regan. La distribución del ingreso de hoy día en Estados Unidos es similar a la de 1920. Es el país desarrollado más desigual del mundo.

Precursores del neoliberalismo

Con el neoliberalismo de los años ´70 y ´90 se produce en todo el mundo el combate contra los Estados de Bienestar, a partir del cual muchas conquistas logradas en la posguerra se van eliminando gradualmente. Ahora en Europa se vuelve a discutir el tema de las jubilaciones, y nosotros no estamos ajenos a esas discusiones. Nosotros fuimos precursores del neoliberalismo con la dictadura militar. Las dictaduras de Pinochet en 1973 y de Videla en 1976 son antecesores del thatcherismo y el reaganismo, y comienzan a aplicar políticas neoliberales. Todo eso, a su vez, debido a la crisis del ´70, la crisis del petróleo y la crisis del dólar. Esta crisis libera grandes cantidades de capitales que van a desplazarse por el mundo; capitales baratos que crean la gran crisis de endeudamiento que estallará en el ´82 en América Latina, cuando las tasas de interés de Estados Unidos suben. La crisis del ´70 se debió a que las inversiones norteamericanas en Europa y el Plan Marshall, que ayuda a la recuperación económica europea y asiática, crearon una mayor competencia con Estados Unidos, competencias contra la moneda norteamericana, provocando la crisis de su economía. Son las idas y vueltas del capitalismo.

Con respecto a nuestro país, la Argentina entra a partir de los años ´40, con el peronismo, en un proceso de industrialización más dirigido, con sus idas y sus vueltas también, con otro tipo de problemas, no ya con endeudamiento externo. Vienen inversiones directas, pero no serán muchas. Pero sí con crisis en la balanza de pagos. La primera será durante el peronismo, desde 1949 a 1952. Por el hecho de que la industrialización necesita importaciones, las importaciones hay que pagarlas con divisas, las divisas las proporciona el sector agroexportador, y el sector agroexportador tiene dos tipos de cuestiones: primero, la baja de los precios de los productos agrícolas en ese período; segundo, es un sector que está contra del gobierno peronista, no le interesa demasiado expandir su producción (los economistas de aquella época lo llaman oferta inelástica), y exigen una gran devaluación para seguir exportando.  Hoy quieren volver a ese sistema.

Final para un período exitoso

Tuvimos crisis en el ´49, que se profundizan debido a la sequía en 1951 y 1952. Luego las crisis de 1959, 1962 y 1963. De todas maneras, incluso a pesar de los gobiernos militares, hubo un proceso de industrialización sostenido.  Inclusive durante el período 1964-74,  momento en el que no hay crisis de balanza de pagos, con un crecimiento medianamente aceptable y con el peronismo proscripto, hay una distribución de ingresos relativamente estable. No a los niveles del peronismo, pero sí muy superiores a lo que será después. Ese período fue el más afortunado en la historia económica argentina, contra lo que dicen los sectores de derecha, para los que el más afortunado fue el período agroexportador. Primero, porque hubo una tasa de crecimiento razonable; segundo, porque hay una distribución del ingreso muy superior al del período agroexportador. En 1976 se produce el peor período: los salarios reales caen un 60%;  el terrorismo de Estado, con la aniquilación de las cúpulas sindicales, políticas de izquierda o contestatarias; y la primarización de la economía. Martínez de Hoz  es una familia que se benefició con la Conquista del Desierto con 2 millones y medio de hectáreas, es un representante ideal de los sectores agroexportadores de siempre. Se suma, también, la financialización de la economía. Con respecto a esta última,  hay dos elementos claves. Primero, la financialización llegó por capitales internacionales, producto de la sobreliquidez internacional que no tiene dónde colocar esos capitales y lo hace en el tercer mundo, en países como Argentina; y segundo, a partir de dictaduras militares que saben que les serán favorables a través, por ejemplo, de la Ley de Entidades Financieras,  que les garantiza que los capitales vuelvan a salir del país con el mismo valor con el que entraron.  El tema de la convertibilidad siempre es ese; fijar una tasa de cambio es fijar la entrada y salida de capitales, asegurándoles un valor similar. Eso es lo que hace Martínez de Hoz con su política financiera y de primarización de la economía.

Endeudamiento externo

Mientras tanto, hay un gran proceso de endeudamiento externo que va a continuar lamentablemente con la democracia. El gobierno de Alfonsín no cambia las reglas de juego. No cambia las líneas fundamentales de la política económica. Trata de establecer un sistema de fijación de la moneda con el austral y fracasa. Se crea una situación hiperinflacionaria, en parte por las propias políticas, y en parte por la respuesta de los sectores patronales que se oponen. Pero no hay una resolución sobre el tema del endeudamiento, que pasa de 45 mil millones a 65 mil millones. Entonces, se viene la gran solución de la derecha, que es el populismo neoliberal de Carlos Menem.

Veamos ahora el contexto internacional.  En 1989 se establece el Consenso de Washington, las pautas políticas y económicas respaldadas por el Fondo Monetario Internacional. Es el año en que llega al poder Carlos Menem. Tiene su alianza primero con Bunge y Born, pero enseguida va cambiando; hace la limpieza con el Plan Bonex, el primer corralito de extracción de los ahorros sobrantes. Implemente el plan de Convertibilidad, nombrando en el Ministerio de Economía a Domingo Cavallo, quien había sido el nacionalizador, al estilo Roca, de los grandes conglomerados financieros de la Argentina en 1982, como presidente del Banco Central.

No nos olvidemos de que durante todo el período de industrialización anterior, teníamos, por un lado, a los militares, y por otro, a los ministros de economía que les imponían a los distintos gobiernos: los Martínez de Hoz, los Krieger Vasena, los Méndez Delfino, Federico Pinedo, Álvaro Alsogaray, etc. Es decir, que en todo momento esos sectores combatieron ese proceso de industrialización a su modo, con políticas de ajuste.

El combate a la inflación

Uno de los elementos esenciales que plantearon siempre, y esto es muy interesante para verlo hoy, es el combate a la inflación. Para ellos el monstruo esencial fue y es la inflación. Hay un librito muy interesante de Enrique Silberstein que se llama Los ministros de Economía, donde reproduce una serie de discursos de los ministros de la década del ´60.

Todos tienen la cuestión de la inflación como tema central. La inflación es, esencialmente, el ajuste. El ajuste a la inflación es el ajuste a los salarios reales. No por la monopolización de la economía, que es uno de los causantes del proceso inflacionario.  Además, observemos la controversia por las retenciones. El tema de las retenciones es impositivo, para evitar que aumenten los productos agropecuarios, porque el problema de Argentina es que los productos que exporta son los que consume la población. Entonces, si los precios de exportación son mayores que los precios internos, los precios internos van a tener que igualarse, van a tener que aumentar. Una de las maneras para evitar el aumento de los precios internos es poner derechos a la exportación. Esta es un poco la historia económica argentina.

Devaluación y kirchnerismo

La gran devaluación de 2002 benefició a estos sectores. Al mismo tiempo se hizo necesaria, porque la convertibilidad era un nudo que atrapaba a toda la población, y los terminó atrapando con el corralito. Creo que el discurso inaugural de Néstor Kirchner cuando asume el gobierno es un muy buen discurso. Plantea toda una gran cantidad de temas que nosotros habíamos planteado en el Plan Fénix. El kirchnerismo es una ruptura con todo esto. En realidad, se va a producir fundamentalmente con el gobierno de Cristina, durante el cual el primer campo de batalla es el sector agropecuario.

Kirchner no modifica el sistema previsional,aunque habíamos pedido mil veces que modificara,  por ser un afano total. Recién cuando ganó Cristina, esto se reforma. Es decir, los grandes problemas con el establishment se producen con el gobierno de Cristina. Lo que hace Kirchner es continuar con lo que había empezado Duhalde: el canje de la deuda, el pago al Fondo Monetario Internacional, el equilibrio financiero y aprovechar mejor las posibilidades que da la economía mundial. Un elemento que es diferencial, es el estímulo al mercado interno, que es fundamental, y la reindustrialización que comienza a darse durante el gobierno de Kirchner.

Es cierto que en forma no demasiado planeada, pero mostrando que era un elemento faltante en la economía argentina. Hay un cambio del esquema neoliberal. En la medida en que Argentina se aparta del sector financiero y de la financialización, se defiende mucho mejor de las consecuencias de la crisis.  La nacionalización de las AFJP me parece una medida clave, porque había desfinanciado al Estado nacional. Hay, todavía, muchas cosas por hacer. Hay que hacer una reforma tributaria que, evidentemente, causará más picazón que las retenciones.

Los medios del establishment y los conflictos

Hoy nos damos cuenta de la importancia que tiene el rol de los medios en la política argentina y en la política económica. Yo ya lo planteé en el famoso caso de la caída de Yrigoyen, el rol que tuvo el diario Crítica en aquella época y el rol de Primera Plana en la caída de Illia. Pero lo de Clarín no tiene nombre. No he visto en ninguna parte del mundo una cosa así. Lo que indica que se ha metido el dedo en la llaga del poder económico. Y eso indica que se está en el buen camino. Lo que pasa es que ese buen camino implica un conflicto. Es mentira lo que dice Duhalde y otros políticos acerca de que “hay que llegar a la conciliación de todos los sectores”. Ningún gobierno que quiera realizar una política progresista puede llegar a conciliar con todos los sectores, porque tiene que sacarles a unos para darles a otros. Eso pasó en mayor o menor medida con el peronismo, con Yrigoyen, con Illia. Es decir, pasó con Roosevelt en Estados Unidos, sólo que tuvo la ventaja de la Segunda Guerra Mundial. La sociedad se alimenta de conflictos. Hay que ver el sentido de los conflictos. Una cosa son los conflictos que puedan traer a un gobierno despótico como el de Zimbawe, o una dictadura militar como la argentina, o los conflictos que traen el querer aplicar políticas más progresistas.
 

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