Domingo 26 de Marzo de 2017 - 08:07hs. - República Argentina Edición # 1626

Revista #37 Abril 2010 > Internacional

La tierra de la libertad

La imposibilidad de compatibilizar el amparo a terroristas como Posada Carriles con la condena a Los Cinco Héroes Cubanos que frustraron atentados contra la isla y con la imagen de líder de la lucha antiterrorista que intenta dar el gobierno norteamericano, deja al descubierto una tremenda injusticia que no se puede esconder detrás de un lienzo con barras y estrellas.


El doble discurso de la Justicia de Estados Unidos

Por Héctor Bernardo

Desde sus inicios, en 1959, la Revolución Cubana tuvo que sufrir el hostigamiento de los distintos gobiernos norteamericanos y de los antirrevolucionarios que se refugiaron en Miami. A un increíble e injusto bloqueo comercial se sumaron las constantes campañas de desprestigio, los intentos de invasión a Playa Girón y Bahía de Cochinos y los diversos atentados a hoteles, embarcaciones y aviones realizados por terroristas de Miami.

Todas estas agresiones apuntaban a desestabilizar el proceso cubano y tratar de “demostrarle” al resto del mudo que no era posible intentar construir un sistema político-social más igualitario, y mucho menos a 90 millas (120 kilómetros) del país que representaba la máxima expresión del capitalismo.

Quienes intentaban destruir el sistema cubano hicieron fuerte hincapié en atacar su economía. No conformes con el brutal bloqueo comercial impuesto arbitrariamente por Estados Unidos (que, a pesar de los constantes pronunciamientos del resto de los países del mundo, hasta hoy perdura),  iniciaron una serie de acciones terrorista atacando las fuentes de generación de riqueza de la isla. Estas agresiones variaron desde ataques químicos para destruir las cosechas de caña de azúcar y de tabaco (sus principales cultivos de exportación), hasta los atentados con bombas a hoteles y restaurantes con el fin de alejar al turismo (otra de las grandes fuentes de ingreso de Cuba).

Más allá de las pérdidas comerciales que esto le produjo al Estado cubano, 50 años de constantes ataques han provocado la muerte de 3.478 personas y dejaron incapacitadas a otras 2.099.

Posada Carriles


“Debemos continuar esforzándonos por negarles a los terroristas refugio en cualquier región del mundo”, dijo el presidente norteamericano, George W. Bush, en uno de sus últimos discursos ante la Naciones Unidas. Bush usaba estas palabras para intentar justificar la invasión a Afganistán. Sin embargo, el entonces presidente norteamericano pasaba por alto el hecho de que en su propio territorio se refugian y organizan atentados con total libertad terroristas con pedido de captura internacional, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch.

Luis Posada Carriles es un personaje siniestro de cuyo enorme prontuario sólo se hará una breve reseña en estas líneas. Este criminal formaba parte de los grupos de inteligencia policial durante la dictadura de Fulgencio Batista. Cuando los revolucionarios liderados por Fidel Castro tomaron el poder en Cuba, Posada Carriles se refugió en la Embajada de Argentina  y a través de ella salió de la isla para llegar primero a nuestro país y desde allí trasladarse a Estados Unidos. Cabe señalar que en aquel momento (1959)  gobernaba en Argentina el dictador Pedro Eugenio Aramburu, quien, junto a Isaac Rojas, había derrocado al gobierno de Juan Domingo Perón.

Según señaló recientemente en la revista Sudestada el periodista canadiense Jean-Guy Allard (quien hace años sigue los pasos de este terrorista), Posada Carriles fue reclutado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) y entrenado en Fort Bening, para después desempeñarse como instructor contrarrevolucionario.

Fue así que, ya como agente de la CIA, participó en la preparación del desembarco en Bahía de Cochinos y Playa Girón, en abril de 1961. Luego, en 1976,  junto con su cómplice Orlando Bosch hizo estallar un avión de Cubana de Aviación que se dirigía a la Isla, causando la muerte de 73 personas.  En esa década colaboró con el Plan Cóndor en Latinoamérica. En ese sentido, cabe destacar que en agosto de 1976 fueron secuestrados y desaparecidos dos integrantes de la Embajada de Cuba en Argentina (única institución extranjera que tuvo diplomáticos desaparecidos). Este secuestro fue realizado por los miembros de la dictadura más genocida que conoció nuestro país, en complicidad con los enemigos de la Revolución Cubana. Es necesario resaltar que también hay pruebas firmes que demuestran la participación de Posada Carriles en el asesinato del ex canciller del gobierno de Salvador Allende en Chile, Orlando Letelier, quién murió cuando una bomba estalló en su auto mientras transitaba por las calles del centro de Washington.

Los ataques a Cuba se multiplicaron durante la época que se conoce como “el período especial”. En 1990, luego de la caída de la Unión Soviética, Cuba entró en una crisis económica muy grande producto de la perdida de la mayoría de los socios comerciales que formaban parte del campo socialista. Esto hizo creer a los antirrevolucionarios que el proceso cubano también se caería. Pero la Revolución Cubana demostró que era un proceso auténtico que podía sostenerse por sí mismo. Entonces, cuando en 1997 se anunció que al año siguiente el Papa Juan Pablo II visitaría Cuba (un hecho político sumamente trascendente a nivel mundial), la extrema derecha de Miami, al mando de Posada Carriles, realizó varios atentados,  colocando bombas en hoteles, restaurantes y cines, intentando generar un clima de inestabilidad que frustrase la visita del pontífice. Pero no lo lograron.

Años después, en noviembre de 2000, durante la celebración de la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado en Panamá, Posada Carriles fue detenido junto a otros terroristas cuando intentaba atentar contra la vida del presidente de Cuba, Fidel Castro.  Luego de unos meses de detención, por presiones del gobierno norteamericano, estos terroristas fueron indultados por la presienta Mireya Moscoso. Fue entonces que Posada Carriles se refugió en Estados Unidos.

En la actualidad, este terrorista enfrenta un juicio en Estados Unidos pero no por todos los crímenes que ha cometido, sino por haberle mentido al Departamento de Inmigraciones cuando este lo interrogó sobre cómo había ingresado al país.

El juicio a Posadas Carriles, que tenía fecha para marzo de este año (luego de haberse suspendido dos veces), se suspendió una vez más.
En cuanto a Orlando Bosch (cómplice de Posada Carriles), en 1990 recibió indulto del entonces presidente George Bush (padre), y hoy se pasea libremente por las calles de Estados Unidos. Posada Carriles espera correr con la misma suerte.

Los Cinco

Fue en este contexto que el gobierno de Cuba decidió  enviar a cinco voluntarios para que se infiltren en las redes terroristas de Miami y así tratar de prevenir futuros atentados.

Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González fueron quienes se ofrecieron para realizar la riesgosa misión.
“Es importante resaltar que ninguno de ellos estaba en territorio norteamericano para recabar información que pusiera en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos. Eso fue demostrado fuertemente durante el juicio.

El único propósito que tenían estos jóvenes era recabar información para poder alertar oportunamente a las autoridades cubanas sobre las acciones que se estaban planificando desde los grupos terroristas en territorio norteamericano contra Cuba”, señaló Raúl Rodríguez Averhoff, consejero de la Embajada de Cuba en Argentina.

La información recabada por Los Cinco, además de proteger a su país, logró demostrar que las acciones que realizaban estos grupos terroristas tenían el consentimiento de las agencias de seguridad norteamericanas.
En lugar de actuar contra los grupos terroristas, el 12 de septiembre de 1998, el FBI arrestó a Los Cinco y los acusó de “conspiración para cometer espionaje”.

La farsa
 
El juicio realizado a Los Cinco estuvo cargado de irregularidades y sólo fue una  puesta en escena para maquillar una tremenda injusticia.

En primer lugar, se violó el derecho de los acusados a obtener un juicio justo al no haberse realizado un cambio de sede. Según la Ley de Estados Unidos, cuando se considera que la ciudad donde se va a realizar el juicio puede ser un territorio hostil al acusado, hecho que puede incidir en el resultado del juicio, se le otorga al acusado el derecho a ser juzgado en otra ciudad de ese país. Dentro de Estados Unidos no hay territorio más hostil para un revolucionario cubano que la ciudad de Miami, sin embargo este derecho no fue otorgado.

Por otro lado, los traductores de la fiscalía deformaron maliciosamente términos de las supuestas evidencias presentadas por el fiscal. Estos supuestos expertos tradujeron palabras como “plastilina” (que  inglés se conoce como “molden clay”) diciendo que significaba “plastic explosive”  (“explosivo plástico”).

Los fiscales, abogados, jueces, jurados y sus familiares recibieron amenazas constantes para que condenaran a los acusados.
Luego de uno de los procesos judiciales más largos en la historia de Estados Unidos, habiendo escuchado decenas de testimonios y sin que se hallasen pruebas firmes de la culpabilidad de los acusados, el jurado sólo tardó un par de horas en dar el veredicto de culpables.

La desmesura del fallo, que envió a cada uno de los cinco a distintas cárceles de máxima seguridad, llegó a su máximo grado de sadismo con los casos de Ramón Labañino, quien recibió una condena de una cadena perpetua más 18 años, y Gerardo Hernández, condenado a 2 cadenas perpetuas más 15 años.
La desmesura de estas condenas queda en evidencia si se toma como referencia otros casos similares dentro de la propia Justicia norteamericana.

Allí están los casos de Khaled Abdel-Latif Dumeisi, ciudadano jordano residente en Chicago, acusado de los mimos cargos que Los Cinco, encontrado culpable pero condenado a 3 años y 10 meses de prisión; o el caso del ciudadano norteamericano de origen filipino, asistente militar de los vicepresidentes Al Gore y Dick Cheney, quien admitió haber obtenido y entregado ilegalmente 800 documentos clasificados que eran información secreta de la defensa nacional de Estados Unidos y que fue condenado a 10 años de prisión.

Esto hizo que muchas voces dentro del propio Estados Unidos denunciaran esta injusticia. Uno de esos casos es el del coronel norteamericano Lawrence Wilkerson, ex jefe de  Despacho del secretario de Estado Colin Powel, quien afirmó: “esto es una farsa. Estos hombres estaban desarmados, no intentaron hacer ningún daño físico a Estados Unidos, y sus motivos eran proteger a sus conciudadanos de una invasión y de reiterados ataques por parte de cubano-americanos que viven en la Florida. Y debemos preguntarnos también, ¿cómo es que nos hemos convertido en un refugio para supuestos terroristas?”.

En el mismo sentido, la alcaldesa de Richmond (California), Gayle McLaughlin, manifestó públicamente: “es una atrocidad que esos cinco hombres continúen injustamente presos por proteger pacíficamente a su país contra ataques terroristas, mientras nuestro sistema judicial hace la vista gorda. Es esencial que el pueblo de Estados Unidos conozca está profunda negligencia de nuestro gobierno por no examinar los hechos de este caso. Es esencial para la libertad de Los Cinco, pero también es esencial para la preservación de la justicia para todos”.

El 27 de mayo de 2005, el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión  de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dictaminó que la privación de la libertad de los Cinco “es arbitraria y está en contravención del artículo 14 de la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos”.

El 9 de agosto de 2005, la Corte de Apelaciones revocó el veredicto de culpabilidad por considerar que en Miami no se realizó un juicio justo. Exactamente un año después, por pedido explícito del gobierno, la Corte de Apelaciones anuló la revocatoria.

El 2 de septiembre de 2008, la Corte de Apelaciones de Atlanta ratificó la sentencia de Los Cinco, pero anuló, por considerarlas incorrectas, las condenas de Antonio Guerrero (de una cadena perpetua más 10 años pasó a 21 años y 10 meses), Fernando González (de 19 años paso a 17) y Ramón Labañino (de una cadena perpetua más 18 años pasó a 30 años), ratificando, en cambio, las condenas de Gerardo Hernández (dos cadenas perpetuas más 15 años) y René González (15 años).

Sin dar explicaciones, el 15 de junio de 2009, la Corte Suprema de Estados Unidos anunció que no iba a revisar el caso de Los Cinco.
En la actualidad, a pesar de las campañas internacionales entre las que se destaca la iniciada por más de 10 premios Nobel entre los que están Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú, Günter Grass, José Saramago y muchos otros reclamando la liberación de Los Cinco, estos héroes cubanos siguen detenidos injustamente y a dos de ellos no se les permite recibir la visita de sus esposas. Olga Salanueva, esposa de René González, y Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, hace 11 años que siguen luchando por ver a sus maridos.
Mientras Los Cinco antiterroristas siguen presos injustamente, Posadas Carriles, Orlando Bosch y otros tantos terroristas reconocidos recorren libremente las calles norteamericanas, se organizan y siguen planificando atentados. El peligroso doble discurso del gobierno y la Justicia de un país que se autodenomina “La tierra de la libertad”.

La interminable lista que el gobierno de Estados Unidos se niega a ver

•    Octubre de 1976. Mercenarios contratados por Posada Carriles y Orlando Bosch ponen una bomba en un avión que se dirigía a Cuba. Como resultado de este atentado mueren 73 personas.

•    Octubre de 1992. Ataque armado contra el Hotel Melía Varadero. Luego de ser detenidos en Estados Unidos, los terroristas que efectuaron este ataque fueron puestos en libertad por el FBI.

•    Enero de 1993. Cuando se dirigían hacia las costas cubanas, son detenidos por el servicio de guardacostas norteamericano cinco terroristas a bordo de una embarcación artillada con ametralladoras pesadas. Al poco tiempo fueron puestos en libertad.

•    Marzo de 1994. Un grupo terrorista procedente de Miami realizó disparos contra el Hotel Guitart Cayo Coco. En octubre 1994 y en mayo del 1995, vuelven a atacarlo.

•    Noviembre de 1994. El terrorista Luis Posada Carriles y cinco de sus cómplices intentan atentar contra Fidel Castro en Cartagena, Colombia, durante la celebración de la IV Cumbre Iberoamericana.

•    Julio de 1995. Cuando se disponían a infiltrarse en Cuba, son detenidos en Estados Unidos tres terroristas. A pesar de hallárseles armas y explosivos, fueron liberados por las autoridades norteamericanas.

•    Enero de 1996. Autoridades de EE.UU. interceptan en Cayo Maratón una embarcación con cinco terroristas armados cuando se dirigían a Cuba. Fueron liberados ese mismo día por el FBI.

•    Abril de 1997. El día 12 de ese mes se produce la detonación de una bomba en el Hotel Melía Cohíba, en La Habana; el día 30 de ese mismo mes fue descubierta otra bomba en el mismo hotel y el 4 de agosto se produce allí otra explosión que causa la muerte de un turista italiano.

•    Julio de 1997. Estallan bombas en los Hoteles Capri y Nacional.

•    Septiembre de 1997. Detonación de bombas en los Hoteles Tritón, Chateau Miramar,  Copacabana y en el restaurante La Bodeguita del Medio.

•    Noviembre de 2000. Posada Carriles es detenido junto a otros terroristas cuando intentaba atentar contra la vida del presidente de Cuba Fidel Castro durante la celebración de la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado en Panamá. A los pocos meses es puesto en libertad.

Esta es sólo una parte de una enorme lista de atentados realizados desde Miami contra Cuba y su gobierno.

Cueva de criminales

No sólo los terroristas como Posada Carriles y Orlando Bosch han encontrado refugio en Miami. Algunos asesinos y torturadores argentinos también han elegido esa ciudad del estado de Florida para resguardarse de la Justicia de su país.

El pasado 3 de marzo, luego de la insistencia de la Justicia argentina,  fue detenido en Miami el ex teniente de navío, el torturador y asesino Roberto Guillermo “el ñato” Bravo, uno de los responsables de “La Masacre de Trelew”.
En la madrugada del 22 de agosto de 1972, un grupo de militares al mando de Bravo entraron – ametralladoras en mano- en los calabozos de la base Almirante Zar de Rawson (provincia de Chubut), y sin mediar palabras fusilaron a los 16 presos políticos que allí se encontraban y que habían sido trasladados desde la cárcel de Trelew luego de un fallido intento de fuga.

Gracias al testimonio de tres sobrevivientes, el caso se hizo público. Fue entonces que la dictadura Argentina hizo salir del país a Bravo, quien se refugió en la ciudad de Miami. Hasta hace pocos días, este criminal recorría libremente las calles norteamericanas y se desempeñaba como un próspero empresario que vendía sus servicios a la US Army y que contribuía a los fondos de las campañas de tres congresistas republicanos de estrechos vínculos con la mafia de Miami: Ileana Ros-Lehtinen y los hermanos Mario y Lincoln Diaz-Balart.

Según denunció el diario Página/12, Bravo tiene una casa en Miami que está valorada en 750 mil dólares, y su empresa, RGB Group, provee “servicios de alta tecnología” al Pentágono y al Departamento de Seguridad Interior norteamericano.

A pesar de sus antecedentes criminales, Bravo consiguió en 1987 la ciudadanía norteamericana, lo que sumado a las trabas legales que plateen sus abogados y a los contactos con los servicios de inteligencia norteamericanos, seguramente entorpecerá el proceso de extradición.

Otra triste muestra del funcionamiento arbitrario de la Justicia norteamericana y del doble discurso de su gobierno.

Canciones confidenciales

El miércoles 17 de abril de 2010, en un acto realizado en la Embajada de la República de Cuba en Argentina, se hizo la presentación de “Canciones Confidenciales”, un CD con temas basados en el libro Poemas Confidenciales, de Antonio Guerrero, uno de los Cinco Héroes Cubanos. Guerrero escribió los poemas desde la prisión norteamericana a la que ha sido confinado y un grupo de artistas argentinos decidió musicalizarlos.

Entre los músicos que participaron de este CD se encuentran Horacio Fontova, Teresa Parodi, Vicente Feliú, Ignacio Copani, Paula Ferrer, Gabo Sequeira y alrededor de veinte artistas más. Además de los músicos argentinos, el disco tiene la participación de artistas de Perú, Venezuela y Cuba.

En el emotivo acto estuvo presente la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien manifestó solidaridad con la causa cubana. Un acto más, de los cientos que se realizan en todo el mundo en reclamo por la liberación de Los Cinco
 
 

COMENTARIOS (1)

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mKRUTYxPfBqdIS

Tem raze3o Diego, cada vez mais os jovens (pela idade do ce9rebro) este3o eerpeendmndo mais sem se preocupar com os resultados.O legal disso e9 que os custos se3o baixos e a visibilidade e9 grande.Legal o novo header hehe, espelha sua vida daqui pra frente ne9 hahaha. Boa sorte e parabe9ns!

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