Miércoles 29 de Marzo de 2017 - 04:20hs. - República Argentina Edición # 1629

Revista #46 Mayo 2011 > Internacional

Hacia dónde van las revoluciones

“Es el subsuelo de la patria que se está sublevando”. No es Scalabrini Ortiz ni hace referencia a 1945. El experto en geopolítica, Adolfo Koutoudjian considera que los procesos que se dan en estos momentos en el norte de África y Medio Oriente son “revoluciones, que no se ve algo así desde los ´40 y ´50 y que no hay vuelta atrás”.


".... Era el subsuelo de la patria sublevada. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba por primera vez en su tosca desnudez original....Eran los hombres que 'estaban solos y esperaban', que iniciaban sus tareas de reivindicación".Raúl Scalabrini Ortiz. 1945.

Por Hernán Viudes

           Los conflictos sociales de esa zona lejana y compleja resultan casi inabordables con las informaciones fragmentadas de las imágenes de la televisión; si no se las integra, terminan desinformando.  Es por esto que el licenciado en geografía ofrece una mirada más abarcadora del tema:“La  revolución más importante es la comunicacional, es la intergeneracional… (Estos procesos)nacieron en Túnez, Yemen, después Libia, Barein, ahora Siria. Los jóvenes están reclamando participación democrática. No sé si al estilo occidental. El pueblo quiere participar en la cosa pública y no fueron contenidos”.

Aquellos procesos políticos de mediados del siglo XX resultaron eficaces para expresar un modo de vida y dar respuesta a los cambios que se dieron post segunda Guerra Mundial. Hoy la realidad es otra. En el caso de Libia, por ejemplo, Muamar el Gadafi “se agarra de un modelo de representación política que fue eficaz en los ´70 cuando enfrentaron a las anteriores monarquías inventadas por los ingleses. Hoy, estas dictaduras totalitarias ya no dan más”. Las sociedades son otras, más complejas, con acceso a más y mejor información que en aquellos tiempos; con sectores sociales, como los jóvenes y las mujeres, que reclaman lo que antes les costaba siquiera imaginar. Para entender mejor este proceso es más pertinente hablar de “esferas de revoluciones”. Y la más importante de ellas es la “generacional y demográfica”: “El 50 por ciento o más son jóvenes de menos de 30 años, sus pautas de conducta no son iguales a las de sus  padres. Desde que se inventó Internet ya nada es lo mismo, esto perfora cualquier esquema rígido de gobierno”. Así pensado, resulta difícil entender que estos sectores se encuentren contenidos en estructuras políticas tradicionales como lo son, por ejemplo, Los Hermanos Musulmanes. Esta organización nació en 1924 en Egipto enfrentándose a los ingleses, por lo que quedó pegada a los nazifascistas.“Están desdibujados. En el conflicto de Egipto no tuvieron ni siquiera lugar en la televisión”, asegura Koutoudjian.

 

          Otra de las esferas de las revoluciones de estas sociedades es la de la mujer árabe: “está participando y vas más allá del rol que le adjudicó la cultura tradicional musulmana. (…). El rol de la mujer en lo laboral, en lo político,  es otro del que se le había asignado a mediados del siglo pasado; y no nos olvidemos que es el 50 por ciento del electorado”. Tanto los jóvenes como las mujeres están asociados a otra de las esferas: la de la educación. “Gran parte de los que reclaman una vida mejor son jóvenes que, como mínimo, tienen nivel educativo secundarios y más, universitarios muchos de ellos. Hoy cualquier joven de allí sabe lo mismo o más que cualquiera de nuestros muchachos de lo que pasa aquí”. Todas las dimensiones que plantea Koutoudjian están vinculadas, posibilitan y explican las revoluciones en el norte de África y Medio Oriente: si los jóvenes y las mujeres tienen acceso a información y pautas de vida que no son como los de sus padres, mucho menos pueden sentirse contenidos en los esquemas de representación política que expresaron el mundo donde vivieron los mayores. Reclaman  participación y las imágenes se ven en todo el mundo, hay que observar hasta dónde llegan sus gritos.  

 

Las repercusiones en el mundo y  la  injerencia extranjera

 

         

“Estas revoluciones van a tener más repercusiones sobre Oriente, Asia Central, China y la India, y tienen que ver con lo cultural y lo sociológico”. El análisis internacional de Adolfo Koutoudjian llega inclusive hasta América Latina: “Sobre todo en ciertas pirámides demográficas donde la juventud es muy significativa y donde no participa en los partidos políticos tradicionales, como en México, Chile, ni que hablar Perú,  algunos países de América Central,  inclusive Brasil. Quizás ellos hayan visto lo que pasó acá; aquí hubo una importante revolución silenciosa y democrática, pero todavía falta mucho por hacer porque el tema sigue siendo la incorporación  al sistema político y  económico de las poblaciones marginales. Nosotros tenemos del 5 al 20% -según las distintas mediciones- de gente que no está integrada”. Es difícil desde aquí imaginarse a una mujer gobernando un país árabe, pero la revolución de la comunicación tal vez les haya permitido a ellos observar lo sucedido por estas regiones con presidentas, líderes sindicales y cocaleros.

 

Ahora bien, la pregunta que sigue es quiénes y por qué interfieren en la autodeterminación de los pueblos. Se puede llegar a entender si las intervenciones se limitan a evitar las matanzas de grupos sociales –Arabia Saudita invadió Bahrein y mataron aproximadamente a 5000 personas y ningún país central reaccionó-, pero no cuando se las toman como excusas para la injerencia extranjera y la apropiación de sus recursos naturales.  “Sobre estos fenómenos se montan los intereses energéticos, petroleros y gasíferos, lo que buscan es asegurarse su abastecimiento. Si bien esta zona representa  el 1,5% de la producción mundial, sirve para interferir en las comunicaciones, en los óleo y gasoductos. Eso explica esta intervención que es más europea –Inglaterra, Francia, España- que norteamericana, que brinda el apoyo logístico. Todos estos países son los que alimentaron las oligarquías dinásticas, por eso todo esto que estaba latente, los sorprendió. Y el otro punto que les preocupa a los europeos es evitar las migraciones masivas a sus territorios”.

 

 Frente a potencias que con el discurso de la seguridad energética buscan apropiarse de los recursos naturales, los países periféricos deben resguardar su soberanía: seguridad versus soberanía, en lo energético y alimentario. Regionalmente, el Asia Pacífico consume el 31% de la energía mundial, América del Norte el 27% y Europa el 19%. Koutoudjianadelanta que “al ritmo actual de consumo mundial estas reservas se agotarían hacia el año 2043, fecha que podría ser más cercana si el consumo de energía aumentara, como se prevé que ocurra por parte de los países en vías de desarrollo. El Oriente Medio contiene alrededor de dos terceras partes de las reservas de petróleo mundiales comprobadas. El tamaño de sus reservas, combinado con su bajo costo de producción, garantiza que el Oriente Medio continuará desempeñando un papel crucial en el mercado energético mundial”. En mayo de 2007, el Departamento de Energía de EE.UU. informó que la actual matriz energética petrolera se sostendrá a lo sumo hasta el 2030 y habrá que empezar a desarrollar fuentes sustitutas de energía.

 

“Los alimentos se van a seguir valorizando, pero no como consecuencia de estas revoluciones, sino porque hay déficit alimentario importante. En algunos  países del África Ecuatorial, en Asia y en América Central en general, la gente come más y mejor que antes.  Obviamente nos beneficia, volvemos a ser el granero del mundo”.Nuevamente aparece aquí la esfera demográfica:“éste es el año de los 7000 mil millones de habitantes”, dice Koutoudjian. Todos ellos no sólo tendrán que respirar, sino también comer, tomar agua y moverse, esto es, usar energía. Asia, con el 53% de la población mundial tiene el 24% del agua mundial. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el 2005, 550 millones de habitantes vivían en 32 países con “stress hídrico” (menos  de 1000 m3/hab/año) y en  2050 vivirán 3.000 millones en esta situación. El subcontinente sudamericano con sólo el 7% de la población mundial,  tiene el 25% del agua dulce mundial. Y además está deshabitado: con regiones asiáticas que llegan a tener hasta 125 habitantes por km2, y un promedio de 60 hab/km.2 proyectado a 2050, la Patagonia tiene sólo 2 hab/km.2  y la Amazonía 1 hab/km2. “En geopolítica, como en la física, los vacíos siempre se ocupan”, sentencia  Koutoudjian. Y más si éstas son de las regiones más ricas en reserva de agua, recursos energéticos o zonas para el cultivo.

 Cómo se resolverá esta situación no es sencillo de adelantar ni siquiera para un experto en geopolítica: “No se sabe hacia dónde va. Hay mucha nebulosas de acá a fin de año. En Egipto puede ser que surja un general democrático con el apoyo del ejército y vaya a elecciones; en Libia es un lío, porque Gadafi sigue teniendo la fuerza militar; en Túnez habría nuevos partidos, pero que no quieren saber nada con los tradicionales… Lo  que  va a dejar en el mediano plazo es una tendencia a la democratización de las relaciones internacionales. Es un cambio de época para esa región, no vuelve atrás, pero puede salir pato o gallareta. Si no es el 17 de octubre del ´45 de la región es porque no hay liderazgos”.

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