Jueves 27 de Abril de 2017 - 02:24hs. - República Argentina Edición # 1658

Revista #61 Junio 2014 > Internacional

UN LADRILLO EN EL ZAPATO

Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica conforman este bloque emergente que pretende fomentar obras estratégicas. De esta manera se posiciona ante los organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial. Además, en esta sexta cumbre, Vladimir Putin invita a la Argentina a modo de respuesta ante las objeciones criollas acerca del aislamiento internacional. La creación de un Banco propio se revela como la apuesta más fuerte.


Por Lautaro González

A mediados de julio se producirá un hecho histórico en el plano geopolítico internacional: el próximo martes 15, en Fortaleza, al nordeste de Brasil, Cristina Fernández de Kirchner acudirá el evento como representante de Argentina, país invitado a la sexta reunión del BRICS. Además de Rousseff, Putin, Xi Jinping, Modi y Zuma, estarán presentes también las cinco principales empresas de cada país con sus respectivos bancos nacionales de desarrollo.

Si bien este espacio tiene la particularidad de reunir países tan importantes como heterogéneos, anunciará en Brasil la conformación de su principal institución financiera: el Banco BRICS.

Como es sabido el término nació de un estudio del grupo Goldman Sachs, aunque el origen data de 2001, ya que el economista Jim O’Neill fue quién lo acuñó para agrupar a los principales mercados emergentes. A pesar que los países no asumieron la idea oficialmente hasta 2008 y Sudáfrica se incorporó en 2011, Argentina cuenta ahora, con la posibilidad de sumarse a este espacio político-económico que se encuentra en pleno ascenso.

Si bien estas naciones tienen en común el incremento de su población (China e India por encima de los mil trescientos millones de habitantes, Brasil y Rusia cerca de los doscientos y Sudáfrica superado los cincuenta), cuentan además con un vasto territorio (casi 38,5 millones de km²). Esto les proporciona dimensiones estratégicas continentales y una enorme cantidad de recursos naturales: el BRICS es atractivo como destino de inversiones gracias a su crecimiento del PBI y la participación en el comercio internacional de los últimos años.

Rusia: en búsqueda de la estabilidad

Luego del final de la guerra fría, o aún antes, los gobiernos del BRIC llevaron a cabo reformas económicas y políticas encaminadas a permitir que sus países se incorporaran a la economía mundial. Para competir, estas naciones se fortalecieron en educación, inversión extranjera directa, consumo interno, división de los ingresos y espíritu de empresa doméstico.

Aunque el golpe de Estado en Ucrania y la reacción rusa llevó a su aislamiento en relación al G8, que regresó a su posición de G7 y aceleró el acercamiento a China en materia energética; se firmó un acuerdo inédito para el establecimiento de suministro de gas ruso a China, a través de un nuevo gasoducto de pronta construcción.

Para Moscú sería más interesante una normalización de sus relaciones con Europa, mercado natural de su gas, que en conjunto con el petróleo y minerales responden por un 80% de sus exportaciones. La respuesta a las nuevas relaciones no será completa ya que EEUU seguirá como principal aliado económico de China y la interdependencia entre ambos es suficientemente sólida para algunas décadas más de estabilidad.

Así, Rusia encuentra en el BRICS una manera de avanzar como bloque económico, siempre dentro de una estrategia geopolítica, a pesar de la bilateralidad entre EEUU y China.

China: un gigante despierto

En el número 49 de noviembre de 2011 en una nota titulada “El avance de un gigante”, elaborada por Arturo Trinelli, politólogo UBA-CLICeT, destacábamos la creciente demanda de alimentos de las economías en crecimiento como India y China. Estas generaron un cambio estructural de los precios a favor de los productos agrícolas. Hecho de enorme trascendencia para las naciones productoras como la Argentina, ya que desde 1993 los valores promedio de trigo y maíz, así como la soja o el girasol, aumentaron considerablemente.

Es en este contexto donde se explica el crecimiento del comercio con China, que luego de Brasil, constituye el gran socio comercial del país. Esta circunstancia está relacionada con la mayor apertura de Pekín hacia Occidente luego de una intensa campaña del gobierno para que sea reconocido como economía de mercado a nivel internacional.

En la actualidad las inversiones chinas representan más de u$s 20.000 millones para Argentina. Naturalmente no se trata de un interés casual, ya que China tiene trazada una estrategia geopolítica de largo plazo. Sabe que en veinte años duplicará el consumo energético y necesita asegurar el alimento para sus habitantes que a pesar de los bajos salarios, incrementan el acceso al consumo a partir del crecimiento del PBI per cápita del país.

Para la Argentina el vertiginoso vínculo comercial y económico con China requiere de análisis que no solamente contemplen la llegada de inversiones o el aumento del nivel de exportaciones. Es necesario fomentar inversiones que ofrezcan incentivos para los capitales chinos y que a la vez resulten dinamizadores de sectores que la Argentina necesita, a fin de profundizar el crecimiento industrial y tecnológico. Así entonces, el país debe encontrar la mejor manera de sumarse al crecimiento oriental, aunque ese vínculo debe ser funcional al fortalecimiento del desarrollo nacional.

Si Argentina logra entrar formalmente al BRICS podrá equilibrar su déficit comercial con China de la mano de nuevos mercados internacionales y relaciones bilaterales que le permitan diversificar su exportación junto a los países que integran el bloque. Así podrá orientar las inversiones chinas para lograr fabricar localmente parte de los bienes que se importan. El próximo 19 de julio, luego de la cumbre en Brasil, el presidente chino Xi Jinping visitará la Argentina ya con las conclusiones del encuentro. Pekín, por su parte, espera formalizar la creación de un foro Celac-China que vinculará a los 33 países de la comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe al gigante asiático.

India: el principal aliado

El reclamo por la inclusión de Argentina en el BRICS es apoyado por Brasil, Sudáfrica, Rusia y fundamentalmente India. Es que el país asiático inició en los últimos años un proceso de acercamiento que se tradujo en múltiples visitas mutuas de cancilleres y viceministros, así como de altos jefes de Estado.

El embajador indio en Buenos Aires, Amarendra Khatua, reveló el interés por integrar a la Argentina. “Tenemos un enorme potencial en nuestras relaciones, pero ambos países tienen mucho que trabajar. Hay un consenso cada vez mayor para que Argentina se una al grupo de las economías emergentes”, expresó el diplomático ante los medios.

India es un socio clave para la Casa Rosada debido a que en los momentos donde China enfría sus compras en aceite, harina y porotos de soja, ese país aumenta su demanda y le vende a Buenos Aires productos químicos y autopartes.

Además el comercio bilateral con India aumentó 30 por ciento en 2013 respecto de los u$s 1.840 de 2012, con un saldo favorable para la Argentina a causa de las exportaciones en aceite de soja.

Cabe recordar que la última visita de un primer ministro indio se remonta a 1995, cuando Narashimha Rao llegó a Buenos Aires. Luego la presidenta Cristina Fernández de Kirchner viajó a India en 2009 en el marco de la apertura de un capítulo de intensas visitas ministeriales recíprocas.

La expectativa de América Latina

En términos comerciales China ya es la principal contraparte de varios países de la región, incluso Brasil. Las inversiones chinas ocurren sobre todo en áreas vinculadas a los recursos naturales. Entonces, la consolidación de un Banco BRICS con posibilidad de financiar proyectos en otros países seguramente privilegiará a América Latina y África, que coinciden con el área de actuación prioritaria del BNDES brasileño. Aunque esta banca presente limitaciones para financiar proyectos en otros países por exigir un alto porcentaje de suministros brasileños, el Banco BRICS deberá superar las limitaciones de China y Brasil, al poder financiar proyectos no vinculados necesariamente a las exportaciones de materias primas o a los contenidos verde-amarelos.

Es que la cumbre se realizará en un momento particular a nivel local e internacional. La mentada “restricción externa” que afecta a la Argentina pero que es un rasgo endémico de las economías regionales, comienza a manifestarse como un cuello de botella para el crecimiento y el desarrollo de la región cuyo ahorro interno no alcanza para financiar las obras de infraestructura necesarias capaces de superar el atraso en materia de recursos energéticos. Aquellas economías que no sufren la falta de divisas (como Argentina o Venezuela), adolecen de un fuerte flujo de capitales especulativos que impactan sobre su tipo de cambio como Brasil o, por caso, Uruguay.

El retraso estructural que sufre el continente (manifestado en los preparativos del mundial de Brasil o en la crisis política que sufrió Venezuela) y que se agrava en una fuerte restricción externa tiene, a su vez, un correlato en el terreno político.

Lo cierto es que la nueva institución financiera internacional oficiaría como plataforma geopolítica a fin de impulsar diversos proyectos para concretar la integración de la infraestructura sudamericana, precondición para manufacturar en la región los recursos naturales antes de exportarlos, y asociar definitivamente Guyana y Surinam a Sudamérica.

El Banco BRICS contará con un fondo de u$s 50.000 millones, aunque no están definidos los aportes de cada país. Además se definiría un fondo de reservas comunes que dispondría de u$s 100.000 millones, a fin de oficiar como seguro ante situaciones de volatilidad en los mercados. Por lo tanto, la mejor forma que se presenta a la región, en el afán por incrementar soluciones a mediano y largo plazo, es afianzar las relaciones con el nuevo Banco BRICS desde la puesta en marcha del Banco del Sur.

Proa hacia el 2050

El BRICS genera el 20% de la inversión extranjera directa a nivel mundial. Además explica el 25% del PBI internacional, cuenta con el liderazgo de la segunda economía mundial (China), la participación de la 7º y 9º (Brasil y Rusia), reúne el 45% de la población y el 30% del territorio. El intercambio comercial interbloque se incrementó un 1250% desde 2001 y llegó a los u$s 280 mil millones  en 2013. Así, se proyecta alcanzar los u$s 500 mil millones para 2015.

Sin embargo EEUU negocia un Gran Mercado Transatlántico (GMT) junto a la Unión Europea que pone de manifiesto la intención liberal: aislar a Rusia y contener a China justo cuando ambas potencias se acercan e impulsan desde el BRICS su propia estrategia.

De todas formas, Goldman Sachs argumenta que el potencial económico de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica es tal que pueden convertirse en las cuatro economías dominantes hacia el año 2050.

“La creación de un Banco de los BRICS sería una fortaleza extraordinaria y actuaría como un contrapeso permitiendo conseguir las mejores condiciones de financiamiento”, enuncia Abraham Gak, quien fue uno de los impulsores del Plan Fénix. Dicho esquema promueve el desarrollo con equidad para que Argentina sea actor de la globalización de forma simétrica y no subordinada. Cabe destacar que además se propone la reindustrialización del país y la inserción internacional a partir del fortalecimiento del Mercosur y la integración Latinoamericana. Así a las claras, el BRICS sería la mejor horma para ese calzado. Un ladrillo en el zapato del mundo que va camino a una nueva disputa por el control de los mercados internacionales a modo de confeccionar un nuevo orden transnacional. 

COMENTARIOS (8)

Leer todos los comentarios
utdSeJSP

Well done to think of soehimtng like that

7iI3onUuwa

This arictle is a home run, pure and simple!

crorkz matz

IvPC3F Awesome blog.Much thanks again. Really Great.

AGREGAR COMENTARIOS

La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.