Viernes 18 de Agosto de 2017 - 15:11hs. - República Argentina Edición # 1771

Revista #25 Marzo 2009 > Medio Ambiente

Biofábrica en Misiones

La Universidad Central Marta Abreu de Las Villas es la tercera en magnitud de la isla de Cuba. Su gran prestigio se asienta en los aportes que desde allí hiciera un grupo de científicos a la teoría de los QSARS, desarrollo que permitió entre otras cosas la previsibilidad en algunos tipos de cáncer. El otro polo de conocimiento objeto de un inmenso desarrollo en su aplicación a la industria de los fármacos especialmente, es el de la biotecnología. Las más recientes aplicaciones de esta área del conocimiento están relacionadas con el manejo de vegetales destinados tanto a la producción medicinal como a la de alimentos. El entorno de esta universidad no es un dato menor: la mítica Santa Clara, donde hace 50 años entró triunfante el Che Guevara llevando la revolución.


JOSÉ CABRAL, Gerente del emprendimiento, único en Argentina

Por Liliana Díaz


El paradigma que mantiene bloqueada a Cuba hace más de 30 años por no adecuarse a los cánones internacionales de “democracia” cayó por su propio peso. Por el contrario, la Revolución, sin recursos materiales, supo hacerse fuerte en lo que hoy aparece como un elemento primordial en la construcción de un nuevo paradigma: el conocimiento.
    
El conocimiento es considerado hoy un recurso estratégico para los pueblos en el mundo que se viene. La Biofábrica Misiones, única en su tipo en la Argentina, se basa justamente en esa premisa. José Cabral, gerente del emprendimiento, lo explicó en diálogo exclusivo con 2010:

“El conocimiento le da el valor diferencial, en el sentido de que hoy en el mundo competitivo que se vive, que una provincia decida montar una empresa, manejar soberanamente la semilla para asegurar la alimentación y la salud, desde el conocimiento más avanzado que hoy tiene la biología que es justamente la biotecnología, implica un valor agregado diferencial. El conocimiento define el tipo de tecnología que apoya la decisión estratégica de ser soberano en la salud y la alimentación.

Y hay detrás de esto por supuesto una decisión política…


Desde ya. El hecho de que a nivel mundial sean contados con los dedos de la mano quienes manejan el mercado de las semillas implica que los países, sobre todo los subdesarrollados, están en riesgo. Esto implica una decisión del gobierno, del estado provincial de manejar su propia soberanía. Esa es la posición política, plantarse alternativamente a lo que hoy el mercado plantea, las patentes en la soja, el maíz, los transgénicos. Y que una provincia aliada a una Universidad de Cuba, que tiene conocimiento, experiencia, haga las inversiones necesarias para que su comunidad pueda no sólo asegurar las plantas que le permitan comer y tener salud hoy, sino también la investigación y el desarrollo para el futuro. Porque Misiones es una provincia con mucha diversidad, a pesar de su pequeño territorio es la de mayor diversidad de Argentina, le permitiría desarrollar nuevos conceptos de productos nuevos. Por lo tanto, es una decisión estratégica que la posiciona a la vanguardia en Argentina y el Mercosur.

Esto significa necesariamente estar pensando en un modelo de provincia. ¿Cuál es?


Para fundamentar una decisión estratégica hay que hacer un diagnóstico. Misiones, culturalmente, es una provincia arraigada en lo rural y en el conocimiento del cultivo de la tierra. Se cosecha yerba y se saca madera hace más de 100 años. Ese acrecentamiento cultural ha permitido ir diversificando otros cultivos. Hoy Misiones hace yerba, tabaco, té, madera, otras especies, no solamente el aprovechamiento del bosque nativo sino especies implantadas, mandioca, caña de azúcar, y algunas han dado el salto al aprovechamiento industrial. El modelo de provincia en el cual se decide la inversión en un laboratorio de biotecnología vegetal implica mejorar la calidad de los productos primarios, el 90% de las exportaciones de Misiones es en base a productos vegetales. Decidimos tener una mejor calidad de materias primas para poder mantener o ganar nuevos mercados. Y además, ligar cada vez más el conocimiento a esa producción. Que las nuevas generaciones conozcan y aprovechen no sólo la diversidad sino el manejo de esa diversidad para que pueda rescatarse, domesticarse y devolvérsela a la comunidad.

¿Qué se hace en este laboratorio?

La Biofábrica es una empresa dedicada a la propagación masiva de plantas in vitro. Una vez que se tiene material genético superior, o sea, plantas con características comerciales o industriales diferenciadas, se las introduce al laboratorio para lograr una propagación masiva, y en corto tiempo poder devolverla a los productores para que puedan aprovecharlas. El proceso es parecido a lo que el colono hace en Misiones con la caña de azúcar o con la mandioca que es partir la rama y enterrarla, pero de una rama logra 10 y así sucesivamente todos los años. Ese es el rendimiento que tiene. En un laboratorio como éste los rindes se multiplican por mil. En realidad por 8 a 10 mil. Es decir, de un brote de una calidad diferenciada, insisto con esto porque el material genético es superior en rendimiento, en sanidad, se logran 8 a 10 mil plantas nuevas, genéticamente iguales. Si uno tiene unos 100 o 200 brotes al inicio de la producción, al año logra un millón de plantines iguales, que le permite a la cuenca productiva de cada una de estas especies, contar con material superior. Esto se ve no sólo en la materia prima de la industria sino en la que va directamente a la mesa del consumidor.

Cantidad, calidad y sanidad. ¿Pero también hay ahorro de tiempo?

Desde ya,  el productor con la macropropagación tardaría 5 o 10 años en lograr escala, en la biofábrica se logra en un año. Igualmente, si hubiera problemas climáticos o fitosanitarios de algún cultivo en particular como ha pasado con los productores de bananos en Formosa donde a la helada le siguió la seca… Un proyecto de éstos permitiría asistir rápidamente al reemplazo de toda la producción dañada, y volver a tener al año siguiente la misma producción.

¿Cuál es la infraestructura con la que cuenta la Biofábrica?

Es un laboratorio que en realidad es parte del diseño de la transferencia tecnológica que la provincia ha logrado con la Universidad Central de las Villas de Cuba. Ellos tienen ya 12 biofábricas orientadas principalmente a cultivos de alimentos y plantas medicinales. Se logró un convenio para transferir el diseño, el conocimiento de este laboratorio, se formó el recurso humano necesario, y hoy estamos a 2 años de producción en crecimiento, con un tamaño que podemos decir que es el laboratorio más grande por lo menos del Mercosur. Trabajan 40 personas, de las cuales el 10% es del nivel de especialista, el resto son técnicos formados paralelamente a la producción. Todos los especialistas son graduados en la Universidad Nacional de Misiones, no sólo los que están en producción sino que también tenemos una red de centros de investigación que están en las facultades y en las estaciones del INTA. Todos con posgrado en Biotecnología Vegetal y los mandos medios o supervisores también son técnicos o estudiantes por graduarse.  A todo el nivel de operarios lo hicimos acceder a un estudio terciario como para que además de la experiencia en trabajo puedan tener una certificación que les permita superarse el día de mañana.

¿La especialización en Biotecnología Vegetal se hace aquí?


La primera experiencia fue en convenio con la Universidad Central de las Villas. Se hizo en Misiones, de cursado intensivo. Se plantea una segunda etapa con título de posgrado de la propia Universidad Nacional de Misiones. El primer título de la Universidad de Cuba lo obtuvieron 18 masters. La idea es poder hacer una titulación de doctores y una segunda instancia de Maestría con la UNaM.

¿Ya está en plena producción?


La biofábrica inauguró su actividad en septiembre de 2006. Venimos creciendo en cuanto a producción y a diversidad. Empezamos con una producción dedicada a lo forestal y a las frutas tropicales. Le hemos agregado el año pasado una fuerte producción de caña de azúcar dirigida a mejorar las pasturas o semilleros para el forraje de las cuencas ganaderas de la provincia, esto vinculado a un proyecto de generar carne en la zona.

Todo un desafío, porque prácticamente no hay carne acá…

Tal cual, un desafío hasta cultural. Este año le agregamos plantas como stevia (kaá heé o yerba dulce) que ha tenido un despegue importante por la demanda como edulcorante natural, no sólo de Misiones sino también de Paraguay. Ahí ya empiezan a llegar contratos privados, la primera parte era más bien demanda del propio Estado. Empieza a cerrar esto de ser un ente comercial organizado como sociedad anónima, que permita mejorar la calidad de los cultivos de la propia provincia pero a su vez relacionarse nacional e internacionalmente para poder sostenerse en lo comercial.

¿Cómo hacen los productores de la provincia para acceder a los productos?

Trabajamos principalmente con las cooperativas agrícolas donde están nucleados los productores, que son las que tienen el equipo técnico necesario para un seguimiento más minucioso. Entregamos a través de ellas los plantines. Así podemos asegurar no sólo que sale una planta de calidad sino a su vez que el productor va a tener la asistencia técnica necesaria para que el cultivo llegue a buen término.

¿Cómo se articula esta decisión estratégica a nivel nacional?


En principio creemos que podemos ser una herramienta tecnológica importante para los agronegocios marginales a la Pampa Húmeda, que es donde están las multinacionales, pero la mayoría de las actividades agrícolas o agroforestales de las regiones NOA, CUYO, NEA  también, necesitan mejorar su calidad de plantas, su sanidad y su cantidad. Estamos hablando de olivos, de cítricos, de arándanos, y las tropicales como banano, ananá, hasta uva. Pueden ser producidas con los protocolos de micropropagación en la Biofábrica de Misiones. Podemos estar aportando calidad y sanidad a esas actividades económicas en las distintas regiones.

La decisión de incorporar un nuevo cultivo al trabajo en la Biofábrica, ¿significa la incorporación de maquinaria o de infraestructura o está todo preparado para trabajar con cualquier tipo de vegetal?


En principio la técnica es básicamente igual para todos los vegetales. Pero tiene alguna variación por especie. Tratamos de que al llevar a un proceso industrial, esas variaciones sean las menos posibles. La incorporación de una nueva especie requiere ajustes tecnológicos para poder llevarla a una escala industrial. Pero generalmente si la demanda es importante en el tiempo como las cuencas de cítricos, olivos o vid, que son negocios ya instalados en el tiempo, a nosotros nos asegura también que si logramos un buen producto  a un costo competitivo, poder ser proveedores en el tiempo. Se trata de poder ajustar tecnología a un costo competitivo.

¿Qué recepción ha tenido este emprendimiento  novedoso en los distintos sectores en la provincia de Misiones?


La valoración es el impacto final que tiene el producto. Las plantas son buenas, el productor las llevó al campo, las probó, tienen buen desarrollo, pero hasta que no tiene el producto final no estará conforme. Se lee en estos días en los diarios de Misiones que la provincia ha vuelto al Mercado Central de Buenos Aires con productos como el ananá. Mantener estas plazas como la de Buenos Aires o Rosario sin la calidad que le dan las plantas salidas de este laboratorio, va a ser muy difícil. La calidad, la sanidad, la uniformidad del producto, una buena coloración, un mismo gusto en el caso del ananá. Lo mismo con respecto al banano. Los bananos plantados antes de la sequía que hemos tenido en este verano tienen casi un metro de altura y van a estar produciendo para este año. Eso, con material común, es impensable. Así que creemos que el impacto lo vamos a ver este año con la obtención de frutas concretas. El productor tiene mucha expectativa, está contento con lo que ha podido probar hasta ahora, pero creemos que va a ser muy superior al final de la cosecha.

Pero el ananá o la banana que salen de acá, ¿no pierden su sabor natural?

Lo que nosotros hacemos es multiplicar una planta seleccionada de buena calidad, que debiera tener el gusto natural que el mercado quiere. No trabajamos con productos modificados genéticamente, nuestro proceso es simplemente multiplicar a escala industrial, pero no modificamos en esencia la genética del material que se introduce. Lo que le da condiciones de crecimiento, de productividad, de buen rendimiento para el productor, y después de sanidad para el consumidor. Es un producto óptimo para el consumo.

¿Cómo surgió la idea de instalar esta Biofábrica?

Fue un proyecto que nació entre la Universidad de Misiones y el INTA que habían visitado la isla y observado in situ el funcionamiento de estos laboratorios y su objetivo. Se planteó la idea al gobierno provincial en el año 2004. Hacia finales de ese año se decidió la inversión. En 2005 se estaba formando la gente y haciendo la obra, en el 2006, en abril, viajamos para el entrenamiento final en Cuba, y en junio estábamos trabajando con las primeras plantas en la Estación Experimental del INTA Cerro Azul donde se iniciaron los procesos, hasta que en septiembre se inauguró la Biofábrica. Es decir, menos de 2 años para inaugurar un proyecto interinstitucional que hoy se plantea estar en los rubros más importantes de la región.

¿Estuviste en Cuba?


Sí, era parte del equipo de 5 profesionales que fuimos además del grupo de la Maestría que completó el entrenamiento en Cuba. La fábrica que nosotros visitamos está en Santa Clara.

¿Qué impresión tuviste?

Es un pueblo distinto. Me imagino lo que habrá sido antes de la revolución para que tanta gente esté comprometida con una idea de igualdad y solidaridad, donde el conocimiento es su valor más preciado. Creo que eso hoy puede ser una moneda de ingreso para la economía cubana porque realmente el nivel de conocimiento que han logrado en algunos frentes como éste de la biotecnología, no sólo la de vegetales sino también la de productos medicinales, también es significativa. Fue una hermosa experiencia, el lugar es muy bonito. Fue una experiencia importante.

    La Biofábrica Misiones está ubicada a la vera de la Ruta Nacional 12, en el acceso a la ciudad de Posadas, en un predio cedido por el INTA. Conocimiento, decisión política y planificación estratégica en el marco de la búsqueda de la soberanía en el manejo de la semilla. La clave para ir construyendo un nuevo paradigma.
 

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