Jueves 27 de Abril de 2017 - 10:00hs. - República Argentina Edición # 1658

Revista #34 Enero 2009 > Medio Ambiente

Glifosato que me hiciste mal...

Se presentó un proyecto de ley para prohibir el glifosato por sus efectos adversos en dosis inferiores a las utilizadas en agricultura.


Por Luis Freitas

“Se solicita que a través de la Comisión Nacional de Investigación, creada por el Decreto Nacional 21/2009, que funciona en la órbita y con sede en el Ministerio de Salud, se dictamine la prohibición total de la comercialización, uso, y aplicación del herbicida Roundup, que incorpora en su fórmula química al glifosato, por su aguda toxicidad”. El texto pertenece al proyecto de ley presentado el 14 de agosto pasado por Gloria Bidegain diputada nacional por el Frente para la Victoria y suscripto -entre otros- por los legisladores Edgardo Depetri, Claudio Morgado, Julio Piumato, y Juan Sylvestre Begnis. En el mismo también se pide realizar “una campaña de información a los productores agropecuarios y a la población en general, acerca de los riesgos que conlleva la utilización del glifosato”, y que se indiquen cuáles son “los productos que sustituyan al mencionado”.

Con casi las mismas palabras, a mediados de abril de este año fue presentado un recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia, por la Asociación de Abogados Ambientalistas (Aadeaa), que también incluye el pedido al gobierno nacional para que determine en 180 días el efecto sanitario de los químicos agrarios, carga responsabilidades sobre los estados provinciales de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y, fundamentalmente, le apunta a Monsanto, la mayor productora y comercializadora de glifosato en nuestro país. “Lo presentamos a las 7.45. Sabemos que Monsanto ya lo sabía a las 9 y que Homero Bibiloni, el secretario de Ambiente, se enteró antes de las 10. Está claro que existen enormes intereses en juego”, reconoció ante la prensa el director ejecutivo de la entidad, Mariano Aguilar.

La presentación de Aadeaa se concretó luego de que apareciera en el diario Página 12 una nota que daba cuenta de un estudio del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA, mediante el cual se comprobó que dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura provocan trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. Por ello requiere que la Comisión Investigadora del Ministerio de Salud -creada en enero último para investigar los efectos de agroquímicos- “se expida definitivamente” sobre los efectos de los herbicidas. “Hasta el momento, preocupantemente, no ha tenido avances concretos”, afirma la ONG, fundada en el año 2004 por un grupo de abogados vinculados con el cuidado del ambiente.

Peligro, pesticidas

Comercializado bajo el nombre de Roundup, el glifosato es el agrotóxico más conocido en la producción de soja transgénica. Por año se fumigan miles de plantaciones, pese a que abundan los estudios científicos que describen los males provocados por este agrotóxico y destacan la necesidad de priorizar la protección del ambiente y la salud humana por sobre una actividad económica.

El Doctor Gilles-Eric Seralini es especialista en biología molecular, docente de la Universidad de Caen y director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (CRII-Gen) en Francia. En 2005, luego de leer un relevamiento epidemiológico de la Universidad de Carleton (Canadá) que vinculaba la exposición al glifosato, con el riesgo de abortos espontáneos y partos prematuros, decidió estudiar los efectos del herbicida sobre la placenta humana. Por medio de pruebas de laboratorio Seralini confirmó que en dosis muy bajas - incluso muy inferiores a las utilizadas en agricultura- el Roundup mata una gran proporción de células placentarias y embrionarias humanas y en células de embriones, luego de tan solo dieciocho horas de exposición.

“El glifosato formulado es el que provoca las primeras etapas de la cancerización, la aspersión aérea de este químico es una locura”, afirma, por su parte, Robert Bellé miembro del Centro Nacional de la Investigación Científica de la Universidad Pierre y Marie Curie, (Francia), y colega de Seralini. Bellé habla con conocimiento de causa pues dirigió una investigación sobre en las fumigaciones que realiza Colombia en la frontera con Ecuador, cuyo principal componente es el glifosato.

La Coalición Noroeste para Alternativas a los Pesticidas que está formada por un equipo de científicos norteamericano independientes escribió un informe indicando los efectos adversos en todas las categorías estándar de toxicología.

Allí se manifiesta que los síntomas de envenenamiento por glifosato, incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas, mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, electrocardiogramas anormales y daño renal.

En nuestro país, donde el “boom” sojero no se detiene, también abundan los estudios respecto de los efectos nocivos del glifosato.
“Hace ocho años hicimos uno de los primeros estudios que mostraba las malformaciones que podía producir el glifosato sobre anfibios anuros, y algunos problemas en el sistema branquial, al actuar sobre el esqueleto en formación de estos animales”, afirma el doctor Rafael Lajmanovich, docente e investigador de la Universidad Nacional del Litoral y el CONICET.

El Doctor Alejandro Oliva, médico e investigador del Hospital Italiano de Rosario, vinculó malformaciones, cáncer y problemas reproductivos con exposiciones a contaminantes, entre ellos el glifosato y sus agregados.

“Los hallazgos fueron contundentes en cuanto a los efectos de los pesticidas y solventes”. El estudio abarcó seis pueblos de la pampa húmeda y encontró “relaciones causales de casos de cáncer y malformaciones infantiles entre los habitantes expuestos a factores de contaminación con agroquímicos”.

Si bien dice que no conoce “investigaciones concretas en la provincia” sobre los efectos del glifosato, Guido Lorenz, edafólogo, especialista en el estudio de los suelos y su relación con los seres vivos, de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, afirma que “sí existen reportajes donde se habla de la muerte de animales y también de humanos, que tienen que ver con la aplicación del glifosato, que relacionan problemas cardíacos con su aplicación, que ingresa a través del agua recolectada en aljibes, o relacionadas con la exposición directa en áreas donde se fumiga con él. Hay también reportes documentados por la periodista francesa Marie Monique Robin -que hizo un estudio sobre la soja transgénica en Argentina- y que indica complicaciones en la vista de los humanos por la exposición”.
Para la Organización Mundial de la Salud, el glifosato pertenece a la máxima categoría de sustancias tóxicas para el hombre, porque es capaz de romper la cadena de ADN de una célula humana, la que podría continuar con vida y degenerar en enfermedades terminales. En nuestro país, la venta de Roundup -desde su desembarco en 1997 durante el segundo mandato de Carlos Menem- creció hasta ubicarse entre 180 y 200 millones de litros necesarios para fumigar más 18 millones de hectáreas. La “sojización” trajo aparejadas serias consecuencias. El monocultivo afecta la calidad de la tierra, aumentando la extracción de dos nutrientes claves: el fósforo y el azufre y, como es un proceso que deja poco rastrojo (conjunto de restos de tallos y hojas que quedan en el terreno tras cortar el cultivo de superficie) facilita la erosión hídrica, por la cual el agua de las lluvias literalmente “se lleva” la mejor tierra de los campos. A esto hay que sumarle el “daño ambiental colectivo”, es decir el perjuicio que se ocasiona a grupos de personas.
 

Que la soja es un negocio que mueve millones nadie lo duda. Como tampoco que el Gobierno, vía retenciones, ha sabido sacar provecho de esta “renta extraordinaria”. Pero es hora de ponerse a pensar a futuro, impulsando las otras producciones (carne, maíz, trigo, girasol y las economías regionales) para no quedar atados al destino de un “yuyo” ni seguir dañando el medio ambiente y la vida humana. Como dice el artículo 41 de la Constitución Nacional, en el que se basa recurso de amparo de la Aadeaa: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer según establezca la ley”. ¿Será justicia?

Parar la cuenta regresiva

Por Jorge Rulli (*)

El Glifosato es un herbicida sistémico cuya patente era de la empresa Monsanto. En la Argentina se usa ahora una versión china de menor precio y que probablemente deja mayores residuos tóxicos. La Soja RR es una soja manipulada genéticamente para resistir al glifosato. Para ello se le incorporaron genes de la petunia, planta que naturalmente posee una resistencia al herbicida. La formulación comercial del glifosato por Monsanto se denomina Roundup Ready, formulación en que el glifosato se mezcla con otros insumos sumamente tóxicos que le permiten actuar sobre los vegetales. La Soja RR significa entonces Soja Resistente a Roundup Ready. Si bien durante años las empresas y las asociaciones de siembra directa, dijeron que el glifosato es inocuo, en realidad este herbicida jamás se utiliza solo como tal, sino en una formulación química comercial donde los otros componentes son altamente tóxicos. De todas maneras, crecientes evidencias demuestran que tampoco el glifosato es inocuo y en la Universidad de Paraná se ha probado su fuerte impacto sobre las poblaciones de pequeños anfibios y por lo tanto cómo irrumpe y afecta la cadena biótica. Las fumigaciones en la frontera Colombo ecuatoriana, en zonas absolutamente vírgenes de contaminación, han permitido corroborar los gravísimos impactos del glifosato sobre las poblaciones de la zona. También en todas las localidades argentinas cercanas a sembradíos de soja, se evidencian crecientes casos de dermatitis, asma y en especial muchísimos casos de cáncer.
 
Nuestra campaña Paren de Fumigar consiste en llevar conciencia a las personas de la vinculación entre sus enfermedades y el modo en que son fumigados. Exponemos entonces los impactos y orientamos denuncias y demandas judiciales. La lucha es compleja porque el modelo de sojización ha colonizado los claustros universitarios, las instituciones de investigación y los despachos judiciales con sus propios valores y resulta polémico el cambiar miradas organizadas para no ver los impactos propios de la agricultura industrial. El modelo de monocultivos de soja para exportación configura una nueva dependencia en los marcos globales del capitalismo, una dependencia que nos fuera asignada en los años noventa por las necesidades de Europa y que hoy se extiende al mercado Chino, necesitado de forrajes para satisfacer con carnes rojas a sus nuevos ricos. Este modelo neocolonial de dependencia a las Corporaciones y los mercados internacionales nos conduce ahora a la producción de agrocombustibles para la exportación, lo que sería la fase superior del modelo de agronegocios y agricultura industrial, e incluye nuevos puertos privados sobre la Hidrovía Paraná Paraguay, la incorporación de fondos de inversión a la vez que una integración vertical de capitales en procura de mayores escalas y de vinculación de la producción de soja con el complejo aceitero exportador y con la producción masiva de carnes en encierro, alimentadas en los mismo puertos, con los deshechos húmedos de la fabricación de biocombustibles.
La posibilidad y el temor de que la producción de combustibles desde la agricultura encarezca los alimentos y aumente el hambre en el mundo, se extiende por las instituciones internacionales y los gobiernos. Nosotros como GRR, alentamos en Europa una moratoria para los cortes de naftas ya anunciados para los próximos años que les obligarán a comprarnos enormes cantidades de estos biocombustibles para mantener su parque automotor. También propugnamos en nuestro país un uso más racional del petróleo que nos resta, que se destine para uso exclusivo del mercado interno, y proponemos el respaldo a desarrollos locales que permitan producciones y comercializaciones sin mayores insumos fósiles, tales como cadenas de frío, packaging y traslados, de tal manera de simplificar el abastecimiento de las poblaciones y el acceso a mercados de cercanías de modos alternativos tales como la tracción a sangre, sin consumo de petróleo. Nosotros tememos que más allá de las discusiones en torno a las retenciones, las próximas etapas de este modelo impliquen mayores amenazas, en especial cuando comienzan a intervenir importantes fondos financieros y cuando los recursos básicos tanto del suelo como del ambiente, comienzan a entrar en una peligrosísima cuenta regresiva, sin que los organismos pertinentes del Estado adviertan a los funcionarios hasta el momento y con suficiente énfasis, el peligro de nuevos colapsos de los ecosistemas y lo que es aún más importante todavía, la creciente muerte de la vida microbiana en los suelos de la zona agrícola y su irreparable pérdida de fósforo y de materias orgánicas.

 (*) Miembro del Grupo de Reflexión Rural
 

COMENTARIOS (18)

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