Lunes 26 de Junio de 2017 - 00:37hs. - República Argentina Edición # 1718

Revista #57 Septiembre 2013 > Medio Ambiente

FERNANDO RAFFO: "OTRA VEZ UNA POTENCIA EXTRANJERA HACE QUE NOS PELEEMOS ENTRE NOSOTROS"

Fernando Raffo es en sí mismo un mundo para recorrer. El secretario de Ambiente de Entre Ríos, provincia que ha tomado como bandera la lucha contra la contaminación ambiental, es además el precursor de una nueva metodología de construcción de vivienda social que comenzó aplicando en su propia casa. Como si fuera poco, es docente universitario, profesor de artes marciales, destila su propio biodiesel y colecciona Rastrojeros, amor que heredó de su padre quien trabajó en la fábrica cordobesa de vehículos nacionales.


Por Federico Martelli y Patricio Solimano

Viajamos a Colonia Hughes, cerca de Concepción del Uruguay, para conocer de cerca el proyecto de vivienda de Fernando Raffo, secretario de Ambiente de Entre Ríos, y conversar acerca del conflicto ambiental y diplomático con Uruguay.

-¿Cuál fue el puntapié inicial de este proyecto?

- Mostrar que se podía hacer una casa económica y vivir con confort. Porque hacer una vivienda social que sea fea es lo más común. Lo más importante es que con poco consumo energético y condiciones de confort no pasás frío en invierno ni calor en verano, el impacto ambiental de la casa, de la construcción y del uso es mucho menor que el de otras casas y, además, te permite hacerla en etapas. Yo empecé hace 3 años y recién ahora la estoy terminando.

Si ves 20 mil botellas que se usaron en esta construcción, son 40 años de consumo a una botella por día, sacá la cuenta de cuántas botellas plásticas consumen ustedes en sus casas. En esta casa pagás tu deuda ecológica; no es la mejor solución, pero hoy por hoy, van a parar a cielo abierto, así que hasta que haya una nueva alternativa de reciclado del material, en vez de que vaya a engrosar un basural, está acá adentro.

No sólo cumple la función de sacarlo de circulación de la basura, sino que cumple una función arquitectónica de aislamiento.

Otro tema importante es que el costo de esta casa, es el 30% menos que una vivienda tradicional, estilo country.

La estructura de costo cambia porque los materiales son más baratos. El criterio es que yo no sé si esta casa en el conurbano se podrá hacer igual porque los materiales, la distancia y la posibilidad son diferentes, pero el criterio sí se puede llegar a replicar y mejorar.

No se trata de volver al pasado, sino ir hacia el futuro, significa tener confort con niveles de sustentabilidad en tanto medio ambiente y desarrollo económico.

-¿Qué aspectos son fundamentales en este esquema?

- Hoy por hoy, si orientás mal una casa no te importa, porque ponés un aire acondicionado hasta que la energía cueste más cara y no lo puedas tener todo el día prendido. Esta casa está orientada norte-sur como un principio básico; las habitaciones están al este, cuando sale el sol te da a la mañana temprano,  y a la tarde dormís la siesta fresquito porque el sol lo tenés arriba del techo y tiene una ventanita debido a que los vientos predominantes son del noreste. Acá no podés hacer una casa con techo de losa porque se llovería ya que caen  1200 mm al año.

-¿Cómo se puede trasladar esta iniciativa a gran escala?

- La idea es bajar un manual para que cualquiera pueda hacer un bloque y asegurarle una resistencia para poder usarlo como material constructivo.

Todas estas prácticas sociales de construcción están desde hace mucho tiempo, falta llevarlas más a la práctica. Las universidades tienen que acompañar el proceso porque hace falta conocimiento práctico.

También es importante la homologación de los materiales. Tenemos que demostrar que este bloque resiste lo mismo que un ladrillo.

-Lo saco un poco de tema, porque estamos a pocos kilómetros de UPM y no deja de ser un tema central para los entrerrianos. ¿Cuál es hoy la posición oficial de la provincia?

La posición es la que dijo el gobernador en la reunión de Cancillería: oponerse de manera inflexible a la postura de Uruguay de avanzar en el aumento de la producción.

Me tiene preocupado por un lado, y dolido por el otro, ya que la brecha con el Uruguay es cada vez mayor. Porque en el marco del Estatuto del Río Uruguay, del tratado, es un recurso compartido y la única manera de llegar a una alternativa es  en conjunto. No hay otra forma.

Tener que llegar al punto de ir a La Haya, por no poder ponernos de acuerdo por una empresa extranjera que vino a instalar sus intereses y generó este conflicto entre dos países con una historia en común, fue uno de los primeros impactos que se vivieron, aparte del ambiental, el impacto cultural.

Después de La Haya, uno esperaba que se cumpla el fallo. Que Uruguay haya obrado de mala fe genera un sentimiento de mucho dolor. Es difícil encontrar un punto de acuerdo para salir del conflicto.

-Cuando dice “obrar con mala fe” ¿se refiere a la realización de los controles y a la difusión de los mismos?

- Me refiero a que La Haya fue clara al decir que Uruguay violó un dictamen del Estatuto del Río Uruguay.  Eso quedó muy claro en el juicio y una vez que queda claro eso, volvés a la carga tomando una decisión unilateral interpretando el Estatuto a tu conveniencia. Uno piensa que hay mala fe.

Por eso lo digo con mucho dolor también porque uno entiende que son pueblos muy cercanos, tenemos una historia en común. Estamos llegando a los 200 años del Congreso de 1815, un momento histórico y otra vez una potencia extranjera hace que nos peleemos entre nosotros, antes el imperio británico, ahora Finlandia, todo por un interés económico empresarial.

-¿Cuáles van a ser las consecuencias en términos ambientales a mediano plazo?

- Hay consecuencias que ya son en el corto plazo, por ejemplo el efecto del calentamiento del agua. Elevar la temperatura más de 10° de la media genera un impacto en la biodiversidad. Es complejo todavía saber hasta dónde va a llegar, pero este cambio de temperatura no es natural. Si el agua en invierno está en 12º grados y sale a 37º se genera toda una zona de calor que no es normal. Otro impacto directo pueden ser las emanaciones gaseosas que hoy son muy complicadas para poder medirlas desde el lado argentino sin saber los datos a boca de chimenea. Y a mediano plazo la acumulación de nutrientes como fósforo, nitrógeno y algún otro compuesto que no sea degradable, que pueda cambiar o alterar las condiciones naturales del río.

-¿Hay alguna inversión que la planta pueda hacer para reducir los niveles de contaminación sobre el río y obras pendientes que no se hacen por cuestiones de costos?

- El principal problema es la magnitud del emprendimiento. Acá pesa mucho la capacidad de producción, porque por más que nosotros tratemos los desechos, el río no puede absorberlo, debido a que es muy frágil en su equilibrio, no es como el Paraná.

Cuando hablaba de mala fe de Uruguay es porque autoriza el incremento de producción para generar este conflicto y romper relaciones en el momento que se estaban por instalar los equipos de medición que iban a evidenciar la contaminación. ¿Qué se puede hacer? Creo que la alternativa es revisar para dónde queremos ir como región. No tenemos otra. UPM no nos puede inmovilizar como región.

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