Miércoles 29 de Marzo de 2017 - 00:13hs. - República Argentina Edición # 1629

Revista #30 Agosto 2009 > Medios de Comunicación

Causa Noble: En el corazón de la mentira

Si el juez de San Isidro, Conrado Bergesio, toma en cuenta el reciente testimonio de José Pirillo (ex dueño de La Razón), la causa por la que se investiga la apropiación de los hijos adoptados de Ernestina viuda de Noble ingresaría en su etapa final. El gerente general del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, acorralado por las evidencias.


Por Pablo Llonto

Por primera vez desde el inicio de la llamada causa “Ernestina”, una prueba señala directamente a Héctor Magnetto como una de las personas involucradas en la apropiación de quienes hoy se llaman Marcela Noble y Felipe Noble y a quienes la lucha de Abuelas, el implacable tiempo y la lenta justicia devolverán su identidad más temprano que tarde.

Se trata del testimonio de José Pirillo, ex dueño del diario La Razón en 1985, quien el 3 de julio presentó un escrito en el que asegura que Héctor Magnetto (actual CEO del Grupo Clarín) admitió – en una reunión que mantuvieron por asuntos de Papel Prensa – haber participado personalmente en la obtención de dos bebés durante la última dictadura para que Ernestina viuda de Noble los adoptara.

Los dichos de Pirillo refuerzan una cantidad importante de indicios que ya estaban en el expediente y que indican el camino por el cual transitaron, ilegalmente, muchos personajes de Clarín para complacer el deseo de la Directora. Ella quería adoptar dos bebés, darles el apellido Noble y de esa manera desplazar a Guadalupe Noble, la única hija del fundador de Clarín y quien reclamaba derechos sobre el diario.

Las investigaciones realizadas durante la instrucción que manejó el juez anterior a Bergessio (el menemista Marquevich) probaron que las explicaciones dadas por Ernestina habían sido inventadas. Ni Marcela había sido dejada en una cajita en el jardín, ni Felipe había sido “regalado” por una madre sin recursos que casualmente caminaba por los pasillos de los Tribunales de San Isidro a mediados de 1976.

También se comprobó que la jerarquía del diario “empujó” a testigos falsos para que brindasen versiones inexistentes sobre el origen de los niños. Por ejemplo, un chofer de Ernestina admitió que fue llevado a un estudio jurídico a firmar una declaración que ni siquiera leyó, haciéndose pasar como “jardinero”.

Resta saber si Marcela y Felipe son hijos de desaparecidos (para ello es imprescindible que se aplique la ley y se los obligue a realizar el análisis de ADN en el Banco de Datos Genéticos) y poner fin, así, a una de las historias con mayor grado de sospechas en la batalla de los organismos de Derechos Humanos por recuperar la identidad de hijos de militantes secuestrados.

¿Y Magnetto puede saber la verdad de la trama?

Quienes conocieron y conocen la piramidal estructura de Clarín (un Ministerio) aseguran que no hay forma de que “el Héctor” desconozca cada detalle de los manejos internos.

Magnetto, quien declaró a comienzos de 2009 bajo juramento y frente a Bergessio negando toda intervención y conocimiento sobre el origen de los niños, tendrá ahora que dar respuesta a la manifestación de Pirillo. Un careo le haría muy bien a una causa que tiene como característica principal la extrema arbitrariedad de un juez que no avanza seriamente en los reclamos para que un análisis de sangre ponga fin a la incertidumbre.

En 1976 la viuda de Noble, recordemos, era una agraciada ama de casa cuya mayor virtud consistía en haberse casado con el multimillonario Roberto Noble, dueño de Clarín, diecisiete meses antes de que se muriera. Convertida en heredera, tramó una historia de mentiras y expedientes truchos que culminaron en una de las atrocidades más descaradas del poder para adueñarse de dos bebés.

Magnetto era gerente en 1976. Dependía de Rogelio Frigerio, el hombre fuerte del MID, el partido político que manejaba con mano dura y exclusiva los destinos de Clarín. Ernestina era, entonces, una marioneta del MID.

¿Pudo Frigerio encargarle a Magnetto que hiciera gestiones ante los militares para conseguir “un bebito y una bebita” que permitieran cumplir el sueño de la viuda de adoptar una parejita sana?

Frigerio ha muerto. Y con el secreto en la tumba, la pista Magnetto se convierte en la más firme de aquellas que debería buscar la Justicia hasta encontrar a los culpables de los delitos.

En una causa en la que solamente resta saberse “¿de dónde trajeron a los chicos?”, la actitud del juez será decisiva para confirmar que en la Argentina hay dos tipos de justicia. Una de ellas, a medida de los ricos.

 

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