Jueves 27 de Abril de 2017 - 10:02hs. - República Argentina Edición # 1658

Revista #25 Marzo 2009 > Medios de Comunicación

Los jinetes de la privatización

¿Cuán grande fue la responsabilidad de la prensa argentina que avaló los dos grandes procesos de desindustrialización del país? Este repaso histórico pretende traer algunos de los nombres que propiciaban despidos y flexibilizaciones laborales bajo el argumento de achicar el estado. Los periodistas que aplaudían la timba, las AFJP y el buen vivir de los hacendados.


Por Pablo Llonto

La frase es muy peruana, de cuando el peruano Vargas Llosa era un “intelectual comprometido” y admirador de la Cuba socialista. La puso en una de sus novelas, Conversación en la Catedral,  y allí el personaje Zavalita se pregunta: “¿en qué momento se jodió el Perú?”.
Imaginar a Zavalita interrogándose ¿en qué momento se jodió la Argentina? ha sido siempre un buen ejercicio de memoria para enfrentar la consulta que hijos y jóvenes realizan cada tanto, entremezclada con otras, intentando saber qué fue de la “Argentina potencia”.
El país de industrias colmadas y pleno empleo, es cierto, jamás existió. Pero estuvimos cerca, dicen los mayores y las páginas de los antiguos INDEC más creíbles.
Fue quizás a partir de marzo de 1976, cuando se jodió definitivamente la Argentina. Y de entonces se recuerda a unos cuantos medios de comunicación y a una bandada de periodistas mimetizados en el discurso gorila, anti-comunista y liberal, que  
dedicaron sus días a dar la “batalla ideológica”. Debían convencer a un pueblo de la importancia del campo sobre la industria, de los bancos sobre las fábricas, de los timberos sobre los obreros.

¿Quién abrió el fuego?

Las pesquisas nos llevan siempre a un hombre. Al patético conductor de cuya muerte se cumplirá un año cuando el próximo 7 de junio celebremos el día del periodista.
Nombrarlo nuevamente es sólo una obligación para que las juventudes estudiantiles y los pichones de periodistas, sepan los males que causaba cierta culebra.
Bernardo Neustadt hizo mucho por el cierre de las fábricas y la desindustrialización del país. Si es cierto que en las letras de su lápida puede leerse una frase que reclamó entre sus últimos deseos (“aquí yace un hombre que ayudó a pensar”), otras manos deberían cometer el buen sacrilegio de escribirle más abajo los slogans que manoseó – en televisión y en radio- hasta lograr que buena parte de la clase media argentina las incorporase a su lenguaje cotidiano.
“Achicar el estado es agrandar la Nación”, repitió junto a los militares que moldeaban un país en el que abundaban los centros clandestinos de detención y las financieras. La política económica de los Martínez de Hoz-Alemann-Klein, tomada de sus maestros en Harvard y Chicago, sostenía que nuestro lugar en el mundo era el de importadores de paraguas. Taiwán fue la palabra más pronunciada por los argentinos, después de Miami. Para la hipocresía de Neustadt el estado argentino debía deshacerse de todas sus fábricas. Al mismo tiempo, la mayoría de los avisos de sus programas de radio y televisión (en radios y canales estatales) y de sus revistas, provenían de fábricas y empresas del estado manejadas por almirantes, brigadieres y coroneles.


¿Es que estaba solo Neustadt?


Aquí es donde la memoria se pone poco minuciosa. Nuestros recuerdos (superiores a los archivos de TV y radio que fueron robados y borrados por los dirigentes civiles y militares de canales y radios) aproximan los nombres de quienes clamaban desde los medios por un país financiero y agrícola-ganadero.
-    Editorial Atlántida, en manos de la familia Vigil, y que tenía como principal capitán de las naves al advenedizo Chiche Gelblung. Desde las revistas Gente, Para Ti y Somos se impulsaban encuestas en las que se preguntaba a los lectores si YPF, Ferrocarriles Argentinos y ENTEL debían estar en manos privadas. Es decir, achicarlas. Otros aplicados discípulos de la “política económica” eran Jorge De Luján Gutiérrez, Alfredo Serra, Renee Sallas.
-Mariano Grondona, acompañante de Neustadt y director de revistas.
- Los diarios La Nación, La Prensa, La Razón y Clarín. El último, con el oportunismo de siempre, fue felpudo de Martínez de Hoz en los primeros tiempos de la dictadura hasta que el desarrollismo (el matutino era dirigido por Rogelio Frigerio del MID) recordó sus anteriores plataformas de gobierno, pegó la voltereta, e inició una campaña de reclamos industrialistas al equipo económico de los dictadores.
-Las revistas de Jorge Fontevecchia (La Semana, fundamentalmente), el hoy millonario empresario que encabeza el grupo Perfil.

Algo parecido ocurrió cuando llegó la segunda hora de la apuesta por las privatizaciones. Esta vez quienes aplaudieron los cierres y los vaciamientos fueron decenas. Por la derrota de Somisa, los talleres ferroviarios, los canales y las radios estatales, Gas del Estado, ENTEL, plantas petroquímicas, el astillero Tandanor y tantas otras se pronunciaron Julio Ramos (Ambito Financiero),Mauro Viale, Gerardo Sofovich (dueño del diario El Expreso en 1995), Marcelo Longobardi, Daniel Hadad, Ernestina de Noble, Roberto Guareschi, secretario de redacción de Clarín, Joaquín Morales Solá, Carlos Escribano de La Nación, Héctor Ricardo García de Crónica. Festejaban con ellos animadores convertidos en “comunicadores” como Mirtha Legrand y Marcelo Tinelli.
El mayor de todos los pavos reales (Neustadt) sintió entonces el sabor de la victoria. Organizó una plaza del Sí, en apoyo a Menem, mientras miles de obreros eran empujados a los retiros voluntarios o despedidos en la mayor masacre fabril de todos los tiempos. Ni siquiera le permitieron el alivio a las jubilaciones y los periodistas estrellas, en la rapiña de un aviso publicitario, celebraron los diez mandamientos de la AFJP, entre ellos el de mandar la plata a los pulpos financieros de los paraísos fiscales. Plata para una política industrial, minga.
La flexibilización laboral, apoyada por matutinos y vespertinos con la única excepción de Página 12, sería el eslabón final del desguace.
Mimetizados o simplemente reacomodados, muchos de los apellidos aquí señalados hoy esquivan recordatorios, gambetean hemerotecas y sueñan que nunca termine la sociedad desmemoriada que olvidó la responsabilidad que tuvieron en aquella fiesta de las persianas cerradas. Mientras tanto, sueñan que ninguna nota que los recuerde lleve en su última línea la palabra miserables.
 

COMENTARIOS (22)

Leer todos los comentarios
Ye1JMZvl

Really awsome job by the refeere! All the calls seemed to me were pretty good, except on the 2nd goal it seemed offside Never the less the ref was extremelly brave and showed good skills!

lBCQXoYp

I'm so glad I found my sotouiln online.

matzcrorkz

J8sfha Thanks a lot for the article post.Really looking forward to read more. Fantastic.

AGREGAR COMENTARIOS

La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.