Lunes 21 de Agosto de 2017 - 14:38hs. - República Argentina Edición # 1774

Revista #5 Abril 2007 > Politica Nacional

De la cruz al pueblo crucificado

Teología de la Liberación. Entrevista al teólogo Eduardo de la Serna


Por Diego Otondo y Cecilia Gómez Mirada

El compromiso social de la Iglesia Católica se plasma teóricamente en la Teología de la Liberación. Como indica el teólogo y párroco Eduardo de la Serna, la praxis y la experiencia son actos primarios para la Teología de la Liberación, mientras que la cuestión teológica será el segundo paso. A pocos días de la Conferencia Episcopal de Aparecida, Brasil, a pocos días de la sanción a Jon Sobrino y la visita de Benedicto XVI a tierra carioca, recorrimos el camino de la Teología de la Liberación para comprender cuáles son los motivos que inducen a la sanción y a la censura por parte del Vaticano.

Desde sus comienzos, ¿qué lugar ocupa hoy la Teología de la Liberación?

La Teología de la Liberación nace de la reflexión y la maduración de cosas que tienen que ver con Europa. En Europa comienza a surgir la Teología de la Esperanza, teologías del desarrollo, etc. En América Latina empezó a haber cierto amago de la Teología del Desarrollo, aunque comenzó a aparecer algo muy diferente. Diferentes miradas que concluyeron en Teología de la Liberación cuyo libro escribió Gustavo Gutiérrez en 1971, le da la formulación. Enseguida comenzó a surgir un tema muy importante: qué quiere decir Teología de la Liberación. ¿Hacer teología acerca de la liberación, esperanza, de la política, de la Iglesia, o es hacer teología desde la praxis, desde la experiencia? De entrada Gutiérrez deja en claro que la teología es un acto segundo; primero viene la vida en respuesta a la revelación, luego la fe vivida que se reflexiona teológicamente.

Es por eso tan importante la clave de la pobreza

La teología de la opresión, por ejemplo. Se utiliza mucho la Teoría de la Dependencia cuyo fundador es Fernando Enrique Cardozo, ex presidente de Brasil, que se olvidó todo lo que había escrito. Ese es uno de los puntos de partida. A partir de esas experiencias, comienza un desafío fascinante que aún hoy sigue llamando a la reflexión: hay que tener en cuenta que la praxis de liberación supone primero una praxis de opresión y evidentemente es diferente la opresión en un lugar que en otro. La liberación va a ser diferente en cada lugar porque las opresiones son también distintas. De esta manera, se conecta con cada experiencia de liberación que cada pueblo tiene, como por ejemplo, la experiencia del peronismo en la Argentina. Esto va a tener que ver con el surgimiento de  los curas del tercer mundo.

Comienza a mirarse desde lo cultural y la palabra pueblo será muy importante en la Teología de la Liberación en Argentina que no es bien mirada en otros países de América Latina, como por ejemplo Brasil. Uno de los grandes temas será el cuestionamiento de la categoría pueblo porque la ven como muy pacífica. A partir de que la Teoría de la Liberación empieza a tener cierta carta de ciudadanía en Latinoamérica, sobre todo luego de Medellín (Conferencia en 1968) y antes de la Conferencia Episcopal de Puebla (1979), se empieza a intervenir vaticanamente en las conferencias. Se logra para Puebla que aparezca medio blindada. De hecho, sólo los teólogos invitados tienen acceso y los obispos que recurren a los teólogos de la liberación ingresaban aportes los por la puerta de servicio. Me contaba un obispo que el Cardenal López Trujillo (ver recuadro) vio esto y lo empezó a ahorcar. Como ven muy evangélico el cardenal.  En Puebla desaparece la palabra Teología de la Liberación, desaparece la palabra mártires, son palabras que censuran. Pasó algo curioso: el Vaticano se lleva el documento, lo lee, le hace agregados y lo manda a las Conferencias Episcopales para que lo publiquen. Eso nunca había pasado. Los obispos latinoamericanos tienen el derecho a decirles a sus pueblos, señores esto es lo que nosotros queremos decirles a ustedes. Se supone que somos obispos en comunión con la Iglesia Romana, no tira bombas. Ya había empezado toda la manija autoritaria con el fin de Pablo VI y que, evidentemente, quedó reafirmada con la dictadura de Juan Pablo II.

¿Cuál es la etapa siguiente?

Cuando la Teología de la Liberación adquiere cierta autonomía, comienza a reflexionar sobre Cristo, Dios, los Sacramentos y la Iglesia. Comienzan a aparecer libros de teología específica como los de cristología de Jon Sobrino, por ejemplo. Todo esto, como fecha simbólica hasta la caída del Muro de Berlín y el asesinato de Ignacio Ellacuría, porque la curia romana identifica la Teología de la Liberación con el marxismo. De esta manera, como ya había caído el muro, dicen que la Teología de la Liberación ya no tiene sentido. Es cierto que la Teología de la Liberación tiene menos producción. No se olviden que van a aparecer dos documentos del Vaticano firmados por el Cardenal Ratzinger. Fue muy poco serio porque primero se indicó lo negativo y después lo positivo. No se puede dialogar así. Para colmo comienza a aparecer un nuevo enemigo: el pluralismo religioso que el Vaticano condena. En este sentido, la Teología de la Liberación deja de ser el enemigo a pesar de que, cada tanto, siguen apareciendo los grandes dinosaurios latinoamericanos como el Cardenal López Trujillo que, aparentemente, dijo que antes de la Conferencia de Aparecida (del día 13 al 31 de mayo de 2007) no iba a quedar ningún teólogo de la liberación. Esto dicho semanas antes de la censura a Jon Sobrino (ver recuadro), quiere decir que Roma está advirtiendo sobre los temas que allí se van a tocar. 

De alguna manera la Teología de la Liberación nace en el mismo contexto político, económico y social que Curas del Tercer Mundo.

Sí. Curas del Tercer Mundo nace como adhesión de un grupo de curas al Manifiesto de los Obispos del Tercer Mundo, de Yugoslavia, África, Asia y América Latina, ninguno argentino. Una de las ideas clave, es que el socialismo es más cristiano y evangélico que el capitalismo. Este documento llega a la Argentina y repartido a los curas y es adherido por 250 firmas. Entre ellos Angelelli y Antonio Quaracino lo aceptan en un encuentro realizado en Chapadmalal. Este grupo quedó organizado y estructurado en el ámbito regional con el planteo de juntarse una vez por año. Se juntan tres veces y en el cuarto encuentro se disuelven. Sin embargo, fue lo suficientemente fuerte, aunque era otra época. Evidentemente es la época y ya no tiene tanta trascendencia. El Movimiento de Curas del Tercer Mundo nace como una opción hacia el socialismo y enseguida comienza a tener divisiones internas a raíz de que algunos sostienen que el socialismo en la Argentina es el peronismo y otro grupo que dice lo contrario. La división se produce entre los que intentan realizar una mirada peronista y aquellos que intentan realizar una mirada marxista.

Esta pelea fue creciendo y empezó a mezclarse. Y en aquella época no se dialogaba, se gritaba. Curas del Tercer Mundo, por ejemplo, nunca quiso tocar temas intereclesiales. Algunos intentaron meter el tema del celibato porque muchos comenzaron a casarse. Ahí empezó el conflicto.

¿Cómo viviste el momento en que eligieron Papa a Ratzinger?

Cuando eligieron a Ratzinger no me alegré para nada.

No te sorprendiste...

Para nada. Pienso que los obispos tienen una terrible miopía. Si la reunión en Aparecida que se celebrará dentro de muy poco, viene digitada desde el Vaticano, quiere decir que no se confía en los obispos de América Latina, que los eligió el Papa y no los curas zurdos. Roma no tiene idea lo que pasa en Latinoamérica. Ratzinger era un profesor eminente, excelente. Yo creo que en algún momento le agarró miedo y entonces se volvió temeroso y se volvió conservador. Porque creo que, en el fondo, los conservadores son personas muy temerosas que necesitan algo que les dé seguridad.

Ratzinger se ordena de cura y enseguida es profesor en Alemania, y allí ser profesor es ser una eminencia. Lo único que tiene que hacer es leer y dar clases. Es un tipo que no tiene ninguna experiencia pastoral. Solamente si voluntariamente quiere, puede ir a la parroquia. Nunca vio la realidad. No tiene contacto con la realidad del pobre; América Latina no existe. Haber elegido el nombre de Benito, quiere decir que mira desde Europa porque San Benito es el patrono del continente. 

Leyendo algunos escritos de Ratzinger, tengo la sensación de que la mirada es sólo europea. Cuando habla de razón, dice que ella invadió al mundo.

Ese precisamente es el discurso en la Universidad alemana de Ratisbona, en el cual dice que los musulmanes quieren imponer la fe por la fuerza y no por la razón, olvidándose que los árabes han tenido alguna sabiduría en la historia. Por ejemplo, Santo Tomás de Aquino conoce a Aristóteles por los árabes. Los árabes traen a Europa el número cero. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de razón? Aparte, ¿cuál es la razón de los que quieren poner fe por la fuerza? ¿Los árabes o la Inquisición? ¿Los árabes o la evangelización de los indígenas en América Latina? Pregúntenle a Tupac Amaru cómo le fue con la propuesta vehemente de ser bautizado. Lo primero que hay que hacer es una autocrítica.

¿Benedicto XVI plantea un estado puro de espiritualidad que no tiene nada que ver con un contexto socio-político?

Porque es platónico (ver recuadro). En el discurso en Ratisbona volvió a plantear la relación estrecha entre cristianismo y helenismo, porque para él el cristianismo es importante porque se encarnó en Europa. En la encíclica vuelve a hablar de cuerpo y alma, algo de lo que no se habla más. ¿Qué antropología es esa? Se tiene que permitir tener una antropología más integradora, que es la bíblica, porque en la Biblia no se divide en cuerpo y alma.

¿Se quiere llevar las cosas a antes del Concilio Vaticano II?

No. Hay dos grupos dentro de Iglesia Católica Romana: lo que entiendo que el Concilio Vaticano II fue el punto de llegada de un movimiento en la iglesia, y aquellos que sostienen que es el punto de partida de un movimiento. Yo creo que Ratzinger, Juan Pablo II y otros, son sostienen que es un punto de llegada. La modernidad con la cual hay que dialogar es esa, la de los 60, no la modernidad de la bioética, la electrónica, etc. El planteo de él es el mismo que en el concilio, como por ejemplo celebrar misa en legua vernácula (latín). No va a ir más atrás del concilio. El Ratzinger pos Vaticano II es brillante. Es muy interesante leer sus escritos de 1961 a 1968. Era muy profundo y serio. Algunos dicen que el cambio fue provocado por el Mayo Francés. En esos momentos él estaba en París, y la situación le da mucho miedo. Pero no deja de ser una persona brillante.

¿Cómo ves el contexto latinoamericano políticamente?


Cuando en todas partes pasa lo mismo, me pregunto si es bueno o malo. Cuando en todos lados hay gobiernos populistas, después en todas partes hay dictaduras, después gobiernos neoliberales, después en todas partes hay crisis, y ahora en todas partes hay gobiernos de “centroizquierda”. Me pregunto si no es una estrategia del imperio. A tipos que gritan y gritan, nosotros, el imperio, los toleramos, total nos venden y nos compran lo que les pedimos. Eso es lo que me preocupa. Yo me niego a decir que esto está bien o está mal. Hay cosas en las cuales se ve un avance y hay otras que no. Por ejemplo, a mí no me gusta la intolerancia de Kirchner, no es capaz de dialogar. Y hay otros que son iguales, como Tabaré Vázquez, es muy divertido que diga que es de izquierda, muy pintoresco. Bachelet no parece ser socialista, se declara. Lagos era socialista y aplaudido por los pinochetistas. A Chávez no le tengo confianza. Es un tipo de cacarea y no veo que haya una real defensa de las organizaciones populares, por los menos es lo que nos dicen los teólogos de la liberación de Venezuela. Es cierto que ahora se está debatiendo, por ejemplo en las fábricas, el socialismo. Lula Da Silva es un fiasco. ¿Qué pasa si gana Rigoberta Menchú en Guatemala? Tengo referencias que Rigoberta no es trigo tan limpio. Dicen que tiene la concesión de las farmacias de Dr. Ahorro. Al único que le tengo una carta de credibilidad es a Evo Morales, porque es indio y boliviano.

¿Existe una unión política en América Latina?

Yo no sé. Me lo pregunto porque yo soy setentista. Me pregunto en qué medida en el fondo, cacareando, no hay una adhesión al plan imperial. Yo tengo una mirada crítica, pero evidentemente me siento más cómodo y hay un lenguaje con el que me siento identificado. 

¿A qué apunta hoy la Teología de la Liberación?

En estos momentos hay una tensión dialéctica que puede ser muy interesante. Hay que mirar las dos puntas. Por un lado la teología más específica de los grupos: los negros, los campesinos, los barrios, los pobres, las mujeres. Tiene como ventaja la profundización de la realidad, pero tiene como debilidad quedarte sólo con el fragmento. El planteo teológico más general, corre el riesgo los temas más específicos, como la mujer, los campesinos, etc.

Gustavo Gutiérrez sigue planteando que el tema bíblico del pobre es el tema aglutinante, la mujer, el campesino, el indio, entran en la categoría bíblica de pobre. El pobre no es solamente la categoría sociológica. Esto es el tema central. A mí, como plantea Gutiérrez, me importa un rábano la Teología de la Liberación. Hay que buscar una opción real con los pobres, después decí lo que quieras. Si la opción por los pobres en Cáritas en el sentido tradicional, a mí no me cierra por ningún lado. La cuestión que nos convoca son los pobres.

 

COMENTARIOS (12)

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