Domingo 26 de Marzo de 2017 - 17:44hs. - República Argentina Edición # 1626

Revista #11 Noviembre 2007 > Politica Nacional

“Luchamos para darle un futuro a nuestros hijos”

La Unión de Trabajadores Desocupados de General Mosconi, en Salta, nació al calor de las luchas contra la privatización de YPF. A la acción confrontativa con las petroleras, la organización piquetera le sumó un tipo de gestión comunitaria. A pesar de las desiguales condiciones con el poder, con precarias herramientas y aún menos recursos, con una represión que dejó cinco muertos (entre ellos Aníbal Verón) la UTD tiene una historia de éxitos. De esto habló 2010 con uno de sus líderes.


Por Luis Freitas

El 24 de septiembre de 1992 Yacimientos Petrolíferos Fiscales era privatizada por decisión del gobierno de Carlos Saúl Menem y los legisladores nacionales que sancionaron la ley 24.145.
Allí comenzó la pesadilla para todos los pueblos y ciudades que nacieron a la orilla de los pozos petroleros descubiertos desde 1907. Sus economías sufrieron mutaciones de importancia generándose inmensos bolsones de pobreza, desocupación y desesperanza. Un tipo de sociedad estaba llegando a su fin y el Estado benefactor fue reemplazado por el eficientismo del libre mercado.

Uno de esos pueblos es General Mosconi, a 400 kilómetros de la capital de Salta, cuya población fue abandonada por la Nación y la Provincia en 1992 luego de la entrega de YPF. A la bonanza le sucedieron el desempleo, las enfermedades, la deserción escolar, y los suicidios.  El lugar se transformó en tierra del narcotráfico, el alcoholismo y la prostitución, males que provocaron la destrucción de los hogares, empujaron a la juventud al consumo de drogas, a la delincuencia y demás situaciones afines al modelo impuesto. Como si esto fuera poco, la deforestación indiscriminada realizada por las multinacionales petroleras, las firmas sojeras y los madereros del centro del país, tanto en las serranías del oeste como en la llanura del este produjeron fuertes inundaciones. El pico se dio en el verano de 2005-2006 cuando las aguas rompieron la ruta 34, puentes, caminos vecinales y calles de los pueblos del departamento San Martín. “El monte que hay en el cerro es la contención del agua, porque ahí se hacen los diques naturales para que vaya a las napas subterráneas. Cuando vos tenés mucha vegetación se forman bañados, lagos naturales, que nosotros necesitamos para aguantar la época de sequía que existe entre mayo y diciembre”, explica Juan Carlos “Jipi” Fernández uno de los fundadores de la Unión de Trabajadores Desocupados y actual candidato a intendente del municipio de General Mosconi.

En 1997 la falta de trabajo (cerca del 75 por ciento de la población activa quedó desempleada), la nula inversión en educación, salud, obras públicas, la escasez de agua potable, gas, y la progresiva contaminación ambiental colmaron la  paciencia  de la gente de Mosconi. Así nació la Unión de Trabajadores Desocupados, una de las primeras organizaciones piqueteras de Argentina.

¿La lucha por un trabajo digno es un legado de YPF?

Claro que sí. Cuando YPF estaba acá tenías dos caminos, que era estudiar o trabajar, no había lugar a la desocupación. Aparte no se destruía tanto, YPF perforaba con un fluido que se llama convencional, que no daña el medio ambiente, todo era orgánico, pero ahora las multinacionales han puesto sus fluidos para abaratar costos. A YPF no le importaba gastar para cuidar la salud y el ambiente. A mí se me hace que es más importante la vida humana que sacar los recursos naturales a costa de miles de enfermedades. Por eso luchamos, si mi padre pudo criar 11 hijos, mi abuelo crió 27, de generación en generación en una empresa del Estado tenés la garantía de sobrevivir, de vivir con lo que realmente el ser humano necesita.
 
¿La lucha ha logrado revertir en algo la situación de Mosconi?

A pesar de los cortes y reclamos que le hicimos al Gobierno, la región sigue abandonada, en muchos lugares todavía no hay gas, ni agua, ni luz. Hasta ahora sólo conseguimos los planes Trabajar, pero no alcanza porque en los últimos años la población aumentó, la gente viene a Mosconi porque acá tiene más posibilidades  que en otros lados. Hasta los aborígenes han abandonado la costa del río para venir al pueblo.

Si YPF daba trabajo a unas 4.500 personas ¿cómo hacen las petroleras privadas para trabajar con menos de 10 por ciento del personal?

Lo que sucede es que YPF no solo explotaba, también exploraba, procesaba y vendía todos los derivados del petróleo y el gas, era una de las petroleras más grandes del mundo. En cambio las empresas no invierten nada en exploración,  sólo les importa cosechar, no perder, y actualmente sale muy caro el kilómetro cuadrado de exploración. Además antes los obreros y operarios trabajaban en turnos de 4 y 6 horas y ahora los que quedaron trabajan hasta doce horas. Las petroleras como Repsol, Tecpetrol o Petrobras han tomado sólo las zonas más productivas donde YPF había perforado y determinado un excelente nivel de extracción. Y el gobierno de Menem se los ha regalado por 15 mil millones de dólares cuando YPF valía diez veces más por lo menos. Se entregó todo listo, sólo tuvieron que pintar y cambiar el nombre, no tuvieron que empezar de cero.

En Mosconi son más importantes los yacimientos de gas que de petróleo ¿cómo sería la historia si el gobierno les diera las regalías gasíferas?

Ese es uno de los reclamos más importantes, nosotros planteamos que hay que nacionalizar de nuevo nuestras riquezas naturales. Si nos dieran las regalías gasíferas que nos corresponden, más de 150 millones de pesos por año, podríamos generar muchísimo trabajo. Porque acá las empresas ya no pagan impuestos, no hay ningún control del gas y el petróleo que se extrae, el gobierno confía en las declaraciones juradas que ellos hacen. En Mosconi se mueven miles de millones de pesos, y no hay bancos, solamente hay un cajero automático. Eso quiere decir que toda la plata se va, y acá no queda nada.  

Las empresas no invierten en mejorar la vida en Mosconi. El agua es todo un tema, sobre todo cuando en verano la temperatura sobrepasa los 45 grados ¿por qué falta?

A ellos no les importa la vida, sólo piensan en las grandes ganancias que les puede dejar ese suelo. Piensan que deforestar miles de hectáreas es ganancia, pero para el que vive ahí la cosa es bien diferente, qué recibe, si no tiene agua, no tiene luz, gas, nada. Lo importante para ellos es recaudar y no importa a quién afecten. Después se van y quedan las consecuencias que hemos visto en los últimos tiempos.

Mosconi es el último pueblo que recibe el agua que viene de un dique, por lo que en la época de sequía, que va de mayo hasta diciembre, no tenemos agua. Eso provoca muchas enfermedades en una ciudad donde no tenemos hospital.  Y eso pasa porque Aguas de Salta, no hace ninguna inversión, sigue con las cañerías viejas. Pusieron los caños que les dio una empresa norteamericana, y luego les dijeron que tenían que cambiarlos porque producen cáncer, pero no han hecho nada y en el departamento de San Martín seguimos con la misma cañería. El gobernador Romero es accionista de Aguas de Salta y también participa en todas las empresas de servicios. Hay un acuerdo con el gobierno nacional, por eso pueden seguir haciendo mierda toda la provincia con las multinacionales, no les importa si contaminan o matan gente. Así en Mosconi nos quedamos sin nada. Si nos dieran lo que nos pertenece por nuestros recursos naturales no necesitaríamos los planes Trabajar.

Sin embargo ustedes han sido los primeros en usar esos planes de empleo para desarrollar proyectos productivos…

Empezamos reparando las escuelas: hicimos aulas, laboratorios, pintamos salones, instalamos baños, cercos perimetrales. Tenemos tres ladrilleras, un taller de metalurgia y dos carpinterías. De allí sale parte de los materiales para hacer casas. Algunas las hace el gobierno a través de empresas constructoras  por licitación, y están las que hacemos los desocupados reunidos en cooperativas  coordinadas por la UTD. El gobierno aporta los sueldos para toda la gente que trabaja en esta construcción. En el proyecto original llamado Techo y Trabajo el gobierno daba los materiales y la gente se construía su casa propia. Después el proyecto ha avanzado más allá pagándole un sueldo a la gente que trabaja en el plan.

Una casa se puede hacer tranquilamente con cuatro personas, lo que pasa es que acá hay un movimiento solidario y en vez de que trabajen 100 personas hay trabajando cerca de mil y se reparte un poco para cada uno. Además la mayoría cobra un Plan Trabajar que es un básico de 150 pesos. Hay para cuatro años de trabajo pero si esto sigue, el plan se va a extender porque acá lo que sobra es terreno y hay muchísima gente que está viviendo de forma inhumana. Hay mucha obra para hacer y como tratamos de que sea todo artesanal, sin usar maquinaria, el trabajo dura más y podemos meter más gente a trabajar.

Hay gente que dice que en este contexto económico los proyectos productivos no tienen chances de desarrollarse…

A nosotros nos sirven, hace diez años que funcionan. Tenemos los recursos, solo es cuestión de aprovecharlos. Todo lo que está abandonado o se va a destruir nosotros lo ponemos en producción y generamos puestos de trabajo para mucha gente. Por ejemplo, la madera de lapacho que es producto del desmonte y que la iban a quemar para sembrar rápidamente la soja, nosotros la recuperamos y la traemos con un camión. Eso genera ocupación, porque hay que ir al monte a cortar madera que está tirada hay que subirla al camión, una parte hay que traerla a los aserraderos donde hay quien la corta, después de aserrada pasa a nuestra carpintería y de ahí salen los marcos, las ventanas y las puertas de las casas que construimos, se hace toda una cadena de trabajo. En Mosconi ya llevamos construidas más de 200 viviendas. Hacerlo nos acercó al resto de la sociedad, porque por lo menos acá  se terminó con el mito de los piqueteros que lo único que hacen es cortar la ruta.

¿Cómo se compatibiliza la protesta y el trabajo social que desarrolla la UTD con una candidatura a intendente en una lista de un partido oficial?

Eso depende de la estrategia que uno desarrolle. En nuestro caso, pusimos a consideración de nuestra comunidad el trabajo de investigación que venimos desarrollando desde hace muchos años y que es nuestra la plataforma, las bases para que nuestro pueblo pueda vivir mejor. Siempre el municipio se ha manejado como un kiosco y nosotros en cambio hemos hecho estudios de los recursos naturales con los que contamos. Lo que está armado está armado de esta manera y hay un plan de trabajo que ya venimos realizando, que está probado y que lo único que necesita es que le demos continuidad.

Nuestra política se fundamenta en la organización y en el trabajo, no somos políticos, somos laburantes. Creo que estamos preparados para hacer algo diferente, algo que la sociedad espera, no tenemos ansias de poder como la mayoría de los políticos, lo nuestro es pura y simplemente aportar trabajo para que se beneficie toda la sociedad. Y dejar el camino libre para que la gente que venga por detrás pueda mejorar lo que nosotros empezamos.

¿Tu candidatura no generó resquemores dentro de las filas de la UTD?

Ha sido difícil tomar esta determinación. Hemos tenido que responder a mucha gente porque en la UTD hay diferentes colores políticos, diferentes orígenes, pero lo que no podemos hacer es abandonar la lucha, sea en el frente que sea.

Ahora, si la sociedad no nos responde seguiremos trabajando como hasta ahora. Muchos políticos le piden a la gente que les den una oportunidad para cumplir sus promesas. Nosotros le decimos a la gente que le estamos dando la oportunidad de que nos aproveche bien en el sentido de que podamos hacer muchas cosas, desarrollar más lo que hemos hecho hasta ahora y por lo menos darle un futuro a nuestros hijos.

Modelo de acción

A diferencia de otros lugares como Cutral-Có, en donde la acción colectiva unificadora no tuvo como corolario una fuerte organización de desocupados, en Mosconi se cristalizó en una original e importante experiencia. La particularidad de la UTD se expresa tanto en el modelo de acción confrontativa (cortes de ruta) como en el tipo de gestión comunitaria.
El “modelo Mosconi”, está ligado a la acérrima defensa de una cultura del trabajo, y en la lucha por recrear un escenario de vida laboral, perdido luego de la privatización de YPF, a través de la transformación de los planes sociales en proyectos productivos. A diferencia de otras corrientes piqueteras, la UTD puso particular énfasis en el desarrollo de emprendimientos productivos que incluyen obra pública (construcción y refacción de escuelas, erradicación de ranchos y letrinas, espacios recreativos), huertas, ladrilleras, un taller metalúrgico, una carpintería, una compactadora de plástico, una clasificadora de semillas y una fábrica de ropa. Lo interesante es que la actividad productiva no se sostiene solamente a partir de los planes de empleo sino fundamentalmente por la capacidad que desarrolló la organización para suplir la falta de medios y materiales para llevar a cabo los proyectos. La UTD inauguró un mecanismo importante de negociación para la obtención de insumos, como son los cortes de acceso a las empresas (sobre todo a las grandes petroleras), y lidera una red de actores locales que intentan una vía alternativa de desarrollo productivo.


 

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