Sábado 27 de Mayo de 2017 - 04:57hs. - República Argentina Edición # 1688

Revista #43 Octubre 2010 > Politica Nacional

“Nuestro objetivo es tener un millón de jóvenes organizados y movilizados”

ENTREVISTA A FACUNDO MOYANO, REFERENTE DE LA JUVENTUD SINDICAL


Por Martín Salomone y Esteban Collazo
 
A simple vista no tiene mucha pinta de sindicalista. Al menos, no da con el tipo al que se estaba acostumbrado. No usa chaqueta de cuero y cuida su peinado. Asoma pidiendo permiso en un mundo como el gremial que es complejo y posee lógica propia. Quizás sea una característica de la nueva generación de dirigentes que en la Argentina del siglo XXI comienza a emerger. Protagonista del trasvasamiento generacional del que hablaba el General Juan Domingo Perón.
 
El líder de la flamante Juventud Sindical, rama juvenil de la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista (CNSP), que parece tener una potencia política arrolladora, nos recibe en su oficina en el Sindicato Único de Trabajadores del Peaje y Afines (SUTPA), del cual es secretario general. Sobre su escritorio descansan algunos libros: Eva Perón: Secreto de Confesión, de Sergio Rubin, El movimiento obrero argentino. Historia de la lucha de los trabajadores y la CGT, de Claudio Díaz, y Conducción Política de Juan Domingo Perón. Su computadora personal y el celular. También una foto con Néstor Kirchner en el Luna Park en el acto de lanzamiento de la Juventud Sindical. Los dos están saludando, eufóricos.
 
Facundo Moyano nació en Mar del Plata, tiene 25 años, estudió un año de Derecho pero luego abandonó para dedicarse a la actividad sindical. Además de ser el hijo de Moyano, es hijo de Elvira Cortés. “Mi vieja es recontra peronista”. Ella militó en Guardia de Hierro y “además es muy creyente y siempre nos transmitió eso”, nos cuenta el referente de la Juventud Sindical. “Por lo tanto, la política no sólo viene del lado de mi viejo, sino también de mi vieja. Inclusive hoy seguimos teniendo charlas en las que aprendo mucho”, afirma.
 
“De chico, cuando mi viejo hacía las ollas populares, la Marcha Federal en los ’90, nosotros agarrábamos la video casetera y lo grabábamos. Tenemos un montón de casetes que dicen ‘filmaciones de papá’, donde guardamos todos los programas de televisión que estaba mi viejo, las marchas, los quilombos que hacía en esa época en contra del remate del país y del neoliberalismo. Y cuando venía a vernos se las mostrábamos, y mi viejo decía ‘mirá, ahí está éste, y ahí está no sé quien…’”, recuerda Facundo dejando escapar una sonrisa orgullosa.
 
No esquiva ningún tema, aunque sabe que a cierto sector de la ortodoxia sindical argentina no le hace gracia algunos pensamientos de él y de sus compañeros de la Juventud. Con cierto eclecticismo va configurando su pensamiento y actualizando la doctrina peronista, en un proceso constante de aprehensión de la teoría y la práctica.
 
Junto a más de ocho mil compañeros de la Juventud Sindical, fue protagonista de una tarde soñada. Mística, militancia, peronismo, banderas, bombos, ministros, funcionarios, senadores y diputados nacionales, dirigentes sindicales y políticos, Hugo Moyano y Néstor Kirchner, configuraron el pasado 23 de agosto un nuevo momento mítico en la historia del Movimiento Obrero argentino. “Nuestro objetivo es tener un millón de jóvenes organizados, movilizados y cuadros políticos bien formados con alto nivel de discusión política y técnica”, nos dice con firmeza.
 
¿Qué sentiste el día del acto cuando subiste al escenario?
 
Cuando salí con Néstor y con Hugo ya estaba repleto el Luna, y estaban todos gritando y agitando las banderas. Esa imagen me impactó mucho. Fui el primer orador y hasta que no dije el primer párrafo tenía unos nervios terribles. Si me equivocaba me iba a condicionar todo el discurso.
 
¿Ya hicieron alguna evaluación colectiva del acto?
 
Antes del acto nosotros planteábamos que tenía que ser un hecho político, un paso más en la consolidación de un espacio de juventud, y no un fin en sí mismo. Todas nuestras energías no tienen que estar puestas en hacer actos, sino en conformar un espacio de juventud que permita profundizar el proceso político iniciado en 2003. Estamos todos muy contentos por como salió, fue espectacular, se veía contentos a los compañeros, pero ahora hay que seguir trabajando con responsabilidad y sin pausa. Ya mostramos lo que queríamos mostrar: que el trabajador y los jóvenes estamos dando ese salto cualitativo y nos empezamos a consustanciar con la política. Este es un espacio que tiene que estar integrado, y en el que tienen que confluir todos los jóvenes de los diferentes espacios, para conformar un único frente de juventud que salga a conquistar esa justicia social, que como dije en el acto, “no se discute ni se debate; se conquista”. Aunque sabemos que este Gobierno ha sido lo mejor que le pasó al país desde la muerte de Perón, y que este proyecto es lo mejor que le puede pasar a la Patria, también sabemos que hay muchas cosas que faltan, y precisamente por eso creemos que tiene que haber una continuidad de este modelo, para que todas esas asignaturas pendientes se puedan cumplir, como bien lo dijo Néstor en su discurso.
 
¿Y el acto que hizo la JP también en el Luna y en el que participó la Presidenta, cómo lo vivieron?
 
Para nosotros fue muy importante porque nos permite empezar a consolidar todos los espacios de juventud y el brazo militante del proyecto nacional y popular. Si bien, es cierto, en el acto no se sintetizó un trabajo que se venía realizando, sino que se dio al revés, es decir, empezamos a trabajar con la excusa del acto y luego de él. En cambio, con el acto de la Juventud Sindical, lo que hicimos fue coronar toda una experiencia de laburo que veníamos teniendo los diferentes gremios. 
Es fundamental que la Juventud Sindical articule con otros espacios de juventud, porque estamos todos encolumnados en el mismo proyecto, defendiendo el mismo modelo y queriendo garantizar la continuidad de este proceso político, es decir, que Néstor o Cristina continúen al frente porque queremos que se profundice este modelo. Aunque al mismo tiempo, si bien entendemos que se ha avanzado mucho, también somos concientes que todavía quedan muchas asignaturas pendientes y que es necesario profundizar las contradicciones para que los trabajadores alcancemos la verdadera justicia social, es decir, el pleno empleo registrado. Celebramos todas las conquistas que hemos alcanzado desde el 2003, pero tenemos los pies sobre la tierra, estamos en contacto con la realidad, y vemos que todavía falta avanzar, porque continúa habiendo compañeros que no tienen trabajo o no están registrados. Pero para llegar a este anhelo es imprescindible que este proceso continúe y que el próximo año Néstor o Cristina ganen las elecciones.

Ahora se viene un gran acto de la CGT en el estado de River. ¿Qué expectativas tienen?
 
La idea del acto es reafirmar el respaldo de los trabajadores y del Movimiento Obrero Organizado a este modelo. Además, queremos remarcar la importancia del proyecto de ley que presentó la CGT a través del diputado Héctor Recalde, que permitirá a los trabajadores participar en las ganancias de las empresas. 
 
¿Cómo ven ustedes desde la Juventud Sindical el proyecto de ley?
 
Para la Juventud Sindical, y esto vale para el Movimiento Obrero en su conjunto, es un proyecto muy importante porque es un derecho constitucional que existe hace 53 años, que ya no se puede seguir soslayando y se tiene que cumplir. Es algo que no admite ningún tipo de oposición, ni siquiera de los empresarios, porque se está participando de la ganancia neta, y esto no puede significar, como muchos discursos apocalípticos lo anunciaban, ni la quiebra, ni la inviabilidad de la empresa, ni que se conviertan en insolventes. Esto es un derecho constitucional que tenemos los trabajadores que está establecido en el artículo 14 bis, y en todo caso los que se oponen lo hacen porque ideológicamente están en contra de los trabajadores. Inclusive es una instancia superadora a las paritarias, porque en este caso los trabajadores estaríamos participando en las ganancias con los dividendos que corresponden. Queremos ser parte de lo que nosotros generamos, que es la riqueza, esa que muchas veces los empresarios usufructúan mezquinamente. Si somos los que producimos todo lo que se consume y lo que se utiliza en el caso de los servicios, cómo nosotros no vamos a tener decisión en la distribución o cómo no vamos a ser parte de la distribución de lo que nosotros mismos generamos.
En definitiva, lo que este proyecto pone sobre relieve es la intención de los trabajadores de profundizar este modelo. Porque nosotros entendemos desde la CGT, desde la CNSP y desde la Juventud Sindical que este modelo se profundiza con los trabajadores. El único sujeto social que puede proponer cambios sustanciales y que puede encabezar un proceso de liberación nacional es el trabajador.
 
El proyecto también establece la participación en la dirección de las empresas. ¿Qué significa esto para ustedes?
 
Eso es algo muy importante, trascendente y revolucionario. Porque creo que ahí es donde está la clave del asunto y lo que genera tanta oposición por parte de los sectores empresarios. Ahí realmente se verá cuál es la ganancia que tienen. Y con un trabajo conjunto con la AFIP vamos a garantizar que los empresarios no evadan como lo vienen haciendo históricamente. 
 
¿Cómo ves el momento político actual?
 
Es un momento de definiciones y el Movimiento Obrero debe ser categórico en sus apreciaciones. Nosotros como trabajadores no podemos ser simples testigos de los acontecimientos, sino que tenemos que introducirnos de cabeza en este proceso y pasar a ser los protagonistas. Es un momento en que ya están jugadas las cartas: se sabe quién es el enemigo. Y esto lo remarco porque creo que si no identificamos al enemigo, no sabemos contra quién peleamos. Desde hace unos años, sobre todo después de la 125, se está debatiendo el país, el tipo de país que queremos, y el 2011 va a ser clave en esa discusión porque en gran medida se va a definir el destino de nuestra Patria. Perón decía: “hay un delito infamante en cada ciudadano, y es que en el momento en que se definen los destinos de la Patria, no se está en ningún lado o se está de los dos bandos”. Y también decía: “no hay que mirar al costado para ver qué hace el compañero, hay que mirar al frente para ver qué hace el enemigo”. Por eso es fundamental reconocer al enemigo principal. Porque si no tenemos el enemigo claro nos pueden confundir. 
 
¿Cuál es el rol de los trabajadores en el movimiento nacional?
 
Tenemos que apuntar a organizarnos y a partir de esa organización salir a buscar el lugar que nos merecemos. Creo que estamos en condiciones de poder desarrollar una buena organización y poder plantearnos la conducción, o por lo menos plantear un proyecto que contemple a todo el conjunto de la sociedad. Raúl Scalabrini Ortiz decía: “la senda de los hechos nuevos la marcarán los trabajadores, los desmuñidos, los descamisados”. Es decir, sólo las personas que vivan la realidad día a día, la realidad que viven las mayorías, van a ser capaces de marcar un nuevo camino. Por eso creo que hay que tomar estas frases, estos pensamientos que tienen una profunda raíz nacional y popular, como Arturo Jauretche, Scalabrini y los grandes dirigentes sindicales como Atilio López o Amado Olmos, y ahí vemos que siempre va a pasar por lo trabajadores. Es que si hacemos esta lectura histórica, que intentamos reflejar en el acto de Luna, siempre vamos a ver que son los trabajadores… no pasa por otro lado. Fíjense sino el conflicto con Techint, ¿quién se le puede parar de manos a un grupo como ese? Sólo se puede hacer algo semejante, e incorporar a cinco mil trabajadores, si se tiene construcción de poder real. Y esta construcción de poder real la tenemos que hacer al conjunto de las organizaciones sindicales.
 
En la revista que tienen ustedes, Común y Corriente, hay un par de planteos que nos parecieron muy interesantes. Ustedes hablan en la revista de dar el paso de lo gremial a lo político. ¿Cómo piensan ese paso?
 
Es precisamente la función fundamental que tiene que cumplir la juventud. ¿Cómo lo hacemos? Bueno, instalando todos los acontecimientos políticos, todo lo que suceda, entre los trabajadores. A través de Común y Corriente lo estamos haciendo. Y hay que refrescar la memoria. En el acto del Luna Néstor dijo algo muy importante: “memoria, tengamos memoria argentinos”. Es fundamental, porque si nosotros no sabemos de dónde venimos, jamás sabremos dónde estamos y para dónde vamos. Además, tenemos que ser amplios y hacernos cargo como corresponde de todos los reclamos que existen. Tiene que ser un reclamo nuestro el trabajador que circunstancialmente se encuentre sin trabajo. Debemos dar la discusión de cómo integrar a todos al trabajo formal y lograr la sindicalización de todos los compañeros.
 
En ese sentido, hay un debate planteado acerca de si es posible en el actual desarrollo del capitalismo mundial lograr el pleno empleo formal. ¿Ustedes cómo lo analizan?
 
Si no es posible, tenemos que hacer que sea posible. Nosotros somos peronistas y Perón decía que “gobernar es dar trabajo”. También decía que no existe un método para conducir, ni es posible decir “éste es el plan que va a dar todas las soluciones”. Se puede tener un esquema, una idea, pero la realidad es que hay que ir resolviendo las cosas como se van dando, encontrando la mejor solución a los problemas y a los desafíos que se van presentando. Desde el debate se pueden decir muchas cosas, pero la gente no tiene laburo, o no tiene casa, o no tiene aportes jubilatorios, o no accede al sistema de salud, o no tiene sueños. Con lo cual hay que buscar soluciones aún dentro de los parámetros del capitalismo actual, de la globalización, de las multinacionales que te condicionan… Y no se trata de voluntarismo, sino de generar las condiciones para que se pueda. Y ahí está la discusión, no si se puede o no se puede, sino cómo generamos las condiciones para que se pueda. Evita decía que “donde hay una necesidad, nace un derecho”, por lo tanto no nos podemos quedar en debates estériles y tenemos que buscar soluciones para poder lograr la justicia social y una Patria para todos los argentinos y los hermanos latinoamericanos. 
 
¿Qué es el peronismo? ¿Qué significa hoy?
 
Para nosotros, peronista es el que hace peronismo; el que respeta los principios y los axiomas de la doctrina y con sus hechos y sus acciones lo demuestra. Para mí, ni Duhalde, ni De Narváez, ni Solá son peronistas… esos son gorilas, por sus acciones y por los intereses que defienden. Lo que pasa es que para llegar a la gente se ponen la remera de Perón y Evita, y levantan la bandera de la justicia social. De Narváez es un empresario que dejó en la lleca a cinco mil trabajadores.
¿Qué peronista hace eso? 
Por último, ¿hay algún consejo de tu viejo que te haya marcado?
 
Lo que más recuerdo y que me marcó mucho fue: “Vos podés ser muy inteligente, muy capaz, podés rosquear bien, pero si vos querés llegar lejos, siempre poné por delante tus principios y nunca traiciones a los trabajadores.” Y esto no me lo transmite a mí únicamente por ser su hijo, sino que se lo dice a todos los trabajadores.
 
LOS ’70
Hay que rescatar las cosas buenas que tuvieron los compañeros de la JP y también lo bueno del sindicalismo. Fue una etapa muy complicada, incluso para analizar, porque hay que tener en cuenta, para no hacer un análisis anacrónico, cuáles eran las circunstancias, por qué el movimiento estaba fracturado y culminó en lo que culminó. Y nunca se puede olvidar a la hora de hacer este análisis que al conductor de este grandioso movimiento peronista, lo habían sacado de la Casa Rosada bombardeando para matarlo. Entonces, sin el General Perón presente para marcar la táctica se hacía muy difícil conducir el movimiento. Por eso creo que hay que rescatar las cosas buenas de cada uno, y analizar profundamente para no cometer los mismos errores. Y sobre todo superar esa falsa contradicción. Por eso nosotros en el acto dijimos “los 30 mil compañeros desaparecidos son nuestros y (José Ignacio) Rucci también”. Qué mejor que dejar esa falsa contradicción de lado y apostar a la unidad. Los jóvenes, si no somos capaces de superar esa falsa contradicción, no podemos construir nada. No se puede construir a partir de cuestionamientos entre nosotros de contradicciones del pasado. Yo no le puedo ir a cuestionar nada a los compañeros de La Cámpora o a Juan Cabandié. ¿Qué le voy a cuestionar? Juan es hijo de desaparecidos, hasta hace poco no conocía su verdadera identidad, y yo le voy a cuestionar cosas de cuando ni él ni yo habíamos nacido. Los jóvenes, y lo dijo Cristina en el acto de la JP, somos los que tenemos que garantizar las profundización de este modelo. Debemos luchar todos unidos por una Patria libre y soberana.
 
 
ELECCIONES DE LA CTA
No me voy a poner a criticar porque son compañeros trabajadores y porque no soy quién para hacerlo. Pero creo que el desarrollo de las elecciones y todo lo que se generó refleja la realidad de lo que era la CTA. Muchas veces nos criticaban a nosotros, a los gremios que estamos dentro de la CGT, mientras que ellos eran los transparentes y los puros. Hoy vemos que las bases tienen poca participación, que del total de los afiliados votó sólo una porción muy minoritaria. En el acto del año pasado que hicimos por el 1º de Mayo en la 9 de julio, donde hubo más de 300 mil personas, había más gente de la que votó en las elecciones de la CTA. Todo lo que criticaban y decían, terminaron siendo ellos… la democracia, la participación, la libertad sindical.
Nosotros siempre vamos a apuntar a la unidad del movimiento obrero. Sería muy importante poder seguir trabajando con Hugo Yasky, porque él entendió que la discusión de la Central y del modelo sindical era secundaria en momentos en se juegan los destinos de la patria y hay que tomar definiciones políticas.
 

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