Miércoles 29 de Marzo de 2017 - 04:10hs. - República Argentina Edición # 1629

Revista #13 Enero 2008 > Politica Nacional

EL ÚLTIMO TABÚ

Recientes fallos judiciales, uno que avaló el uso medicinal y otro que condenó la tenencia para uso personal en espacios públicos encendieron el debate.


Por Federico Martelli

A mediados del año pasado Aníbal Fernández dio la orden de “no perseguir  más a los perejiles” pero de ahí en más no se avanzó en el plano jurídico.
Aunque se calcula que la consumen unas dos millones y medio de personas y se detiene a 12 mil de ellos anualmente, los políticos prefieren no hablar del tema.
 
La Planta prohibida

En abril de 1595 una ordenanza dictada por el teniente del gobernador, Juan Caballero de Bazan, dispuso prohibir su tránsito y cultivo en el Virreinato del Río de La Plata.

Con la llegada de los jesuitas, de 1610 a 1630 se prohibió su consumo y exportación en el Paraguay.

La Iglesia, a través del Padre Lozano afirmaba que: "es el medio más idóneo que pudieran haber descubierto para destruir el genero humano o a la nación miserable de los guaraníes ".

Las penas por tenencia o consumo eran de 100 latigazos para los indios y cien pesos para los españoles. Después de las redadas se hacían quema de sacos en la Plaza Mayor.

Finalmente el consumo y el mercado clandestino fueron tan grandes que el cultivo fue permitido, pero fue permitido únicamente si lo cultivaban y comercializaban los jesuitas, quienes tuvieron el monopolio hasta 1774.

Curiosa historia la de la yerba mate, que estuvo prohibida en nuestras tierras por más de 150 años. La marihuana… esa es otra historia, mucho más reciente, ya que su consumo fue penalizado recién en 1973, cuando López Rega adoptó los protocolos sobre estupefacientes que la administración Nixon exportaba al mundo.

El año del perejil

Bajo la ley 23737, de estupefacientes, una persona que es encontrada con marihuana es inculpado por “tenencia simple”, cuyas penas previstas por el código penal van de uno a seis años de prisión. El acusado debe demostrar que la cantidad que tenía era sólo para consumo personal, entonces la pena se reduce a un máximo de dos años de prisión. Como alternativa el acusado puede declararse “adicto” (aunque realmente no lo sea) para hacer un tratamiento de rehabilitación.

Durante  2006, según el Poder Judicial de la Nación, se abrieron 27.186 causas penales, de las cuales 12.801 fueron por la Ley de Estupefacientes. De esas 12.800 causas, 10434 fueron resueltas, mientras que 2363 están en trámite. 9039 fueron sobreseídos o sus causas fueron desestimadas. 1039 terminaron en probation y 2004 fueron a juicio oral, de los que fueron juzgados, solo 3 fueron sentenciados.

Esta situación desnuda un problema que excede al de la marihuana, pero del que ésta es un elemento central.

En un sistema judicial colapsado, con un presupuesto exiguo y déficit estructural, millones de pesos se gastan en perseguir penalmente a los consumidores de drogas. Según declaró el Ministro de Justicia Aníbal Fernández, cada causa judicial por tenencia simple le cuesta al Estado unos 15.000 pesos más unos 5000 pesos por cada mes de detención.
Consultado sobre por qué analiza que la ley 23737 había fracasado, Fernández señaló a Página 12 que “entre otras razones porque persigue al perejil. Agarra al consumidor en flagrancia (de casualidad), y con cantidades mínimas. La ley demuestra que a la cárcel sólo van los adictos tenedores y los pequeños comerciantes. No hay otra razón. El error que comete el Estado al hacer esto implica costos. Una causa por tenencia cuesta quince mil pesos. Tener un adicto preso cuesta ¡cinco mil pesos al mes! Si se juntara toda esa masa de dinero que se está invirtiendo en este tipo de causas podríamos, sólo por poner un ejemplo, duplicar en eso el programa de VIH. Si analizamos las causas federales, nos damos cuenta de que el 45 por ciento es por ley de drogas. De ese 45 por ciento, el cinco por ciento, o sea el 2,5 por ciento de todo lo que circula en los juzgados federales, tiene condena: algo está fracasando. No tiene mucho sentido. El setenta por ciento de las cárceles de mujeres está abarrotado de mujeres pobres y con hijos por ser mulas. Todo ésto que cuento tiene una contracara. Hace muchísimo que no tenemos causas con entrega vigilada. Que no se encuentran redes ni rutas de narcotráfico. Cuando se hacen grandes decomisos, que de hecho los hacemos, muy rara vez hay detenidos importantes”.

Es que, en definitiva, el tráfico de drogas es uno de los negocios más lucrativos de la tierra y gran parte de esa tasa de ganancia está financiada por las leyes prohibicionistas.

El 29 de junio del año pasado se realizó un encuentro con legisladores, fiscales y jueces para debatir sobre estos aspectos. Convocados por el ex Ministro de Salud de Santa Fe Juan Sylvestre Begnis y el Juez Martín Vázquez Acuña, los expositores debatieron sobre posibles modificaciones a la Ley de Drogas.

Posteriormente al Encuentro el Senador canadiense Claud Nolin señaló a Página 12 que “el incentivo económico que es el resultado de la prohibición es simplemente demasiado poderoso para que sea derrotado por ninguna ley. La ley de la economía es más poderosa que la ley penal. En tanto se prohíban las drogas no habrá ningún gobierno democrático que tenga esperanza razonable de reducir la oferta de drogas. Y aunque se reduzca, la ley de la economía volverá a ganar. Al frenar al tráfico con lo penal se puede generar escasez de un producto: ante eso el mercado eleva el valor para no perder”.

Evidentemente en una sociedad en la que la inseguridad aparece como uno de los principales reclamos sociales y donde abundan los crímenes perfectos, la utilización de efectivos policiales, funcionarios judiciales y millones de pesos en recursos para perseguir a quien planta marihuana o se fuma un porro es al menos indignante.

Casualmente el término perejil se popularizó en el 2007 por el crimen de Norita Dalmaso en un Country de Rio Cuarto. Como es uso y costumbre, trataron de tirarle el muerto a un pintor al que se lo popularizó como el perejil, después de que miles de vecinos hicieran la “marcha del perejilazo”.
Tantos perejiles y ningún pez gordo. En nuestro país no hay ninguna persona detenida por lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Todo ha quedado siempre a media sombra. “Que tal hotel o que tal campaña política”.

Un funcionario consultado, que como todos prefirió hacerlo en off,  se sinceró: “Lo que está claro es que con los niveles crecientes de narcotráfico alguien es el que lava la plata, y eso no se hace en un Laverrap, eso se hace en la City” en referencia al sistema financiero.

La militancia

Según la Organización Mundial de la Salud, en Argentina hay dos millones y medio de personas que consumen marihuana. El uso se ha extendido socialmente al punto que en recitales, partidos de futbol, playas y parques se consume en público y crece el número de funcionarios judiciales y políticos que descreen de la persecución a los consumidores.

A principios de 2007 salió el primer número de THC, “la revista de la cultura cannábica” como reza número a número desde sus verdes tapas. THC es la primer revista dedicada a difundir esta cultura y defender el derecho a decidir sobre las acciones individuales en el ámbito privado. Podríamos decir que sintetiza, o al menos junta en papel, opiniones, reflexiones, historias y cuentos que rodean a esta cultura que si bien siempre fue masiva nunca había salido a la luz con tanta fuerza.

El camino a la despenalización

En el Congreso Nacional hay presentados dos proyectos de modificación de la Ley de Estupefacientes que prevén la despenalización de la tenencia y cultivo de Marihuana para consumo personal.

Uno es de la Diputada por el Frente para la Victoria Diana Conti y el otro el del Diputado del ARI por Tierra del Fuego Leonardo Gorbacz.

“A nuestro entender, la vigencia de las actuales políticas de drogas, profundizada por la aplicación de la Ley 23737, generó daños a la población usuaria de drogas al impedir su ingreso al sistema de salud y generar en ellos una estigmatización que, lejos solucionar el problema, lo acentuó” señaló el Diputado fueguino a la revista THC.

Para Gorbacz “lo que falta es voluntad política” y reconoce que “fue acusado de promover el uso de drogas”. Gorbacz contraataca y plantea que lo que propone es “la salud por fuera del sistema penal”.
Más allá de Diana Conti, Leonardo Gorbacz o Anibal Fernández, que son la excepción de la regla, la mayoría de los políticos y funcionarios prefieren no hablar del tema. Cada vez que se los consulta se circunscriben a decir “sí, fume cuando era joven” o “no, nunca probé”, pero nada dicen, al menos públicamente, de la despenalización de la tenencia para consumo personal.

Mientras tanto los consumidores se siguen escondiendo de la policía como si hubieran matado a alguien, los traficantes cruzan el Paraná y el sistema financiero lava la plata. Ya es tiempo de que la marihuana deje de ser un tema tabú y forme parte de la agenda pública para que la sociedad pueda debatir y construir consensos sobre como avanzar en el respeto de las libertades individuales y en la salud pública.

La contra

A la vanguardia de la lucha contra la marihuana está la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA). Dirigida por Claudio Izaguirre, y financiada por el SEDRONAR, la entidad se dedica a la lucha contra la despenalización del consumo. El pasado 26 de junio, el día mundial de lucha contra la droga, Izaguirre encabezó una movilización que salió desde radio 10 hasta el SEDRONAR para denunciar a Aníbal Fernñandez como el “narcoministro”.

Desde las páginas de su asociación se afirma que:

  • Después de fumar, tenés problemas para aprender, ya que la marihuana te inhibe la memoria reciente, también hay una merma o sensible baja en el rendimiento.
  • Por el uso de la marihuana aparece la falta de motivación, la fatiga, la apatía, la pérdida de interés por todo lo que te rodea, por las cosas que solías disfrutar. La escuela, el trabajo, el fútbol, la familia y los amigos ya no son importantes.
  • El uso frecuente reduce el impulso sexual y ocasiona daños en las funciones reproductivas.
  • Provoca desajustes psicológicos.


La Marihuana y las neuronas

¿Sabías que el THC es un potente disolvente de grasas y que al posarse en las neuronas derrite la mielina, ocasionando la muerte de la *neurona?

De esta manera las neuronas encargadas de frenar los instintos del ser humano son afectadas. El consumidor reacciona entonces como un animal, en forma extremadamente irritable a situaciones cotidianas. El estado de ira es intermitente, acompañado de bruscos cambios de carácter sin explicación lógica. La persona ha dejado de controlar sus instintos, lo que traerá como consecuencia que lo aparten de la sociedad en que vive.

La Marihuana y el cáncer

¿Sabías que los componentes cancerígenos de la marihuana son: benceno, ácido cianídrico, amoníaco acroleina y benzopireno?
El benzopireno, es un cancerígeno altamente poderosos, que se encuentra en una proporción 50 veces mayor en la marihuana que en el tabaco.

La Marihuana y sus efectos

¿Sabías que la marihuana torna distraída y perdida a la persona que la usa?
Confunde la noción del tiempo, dificulta el pensamiento y la concentración, distorsiona la percepción y el sentido de la realidad. Ocasiona alteraciones en la vida social. Provoca irritabilidad, insomnio y debilidad.

La Marihuana y la responsabilidad

¿Sabías que la única persona que puede cuidar de vos las 24 horas, sos vos mismo?
Lo ideal en cuanto a las drogas es evitar su uso, aún por primera vez. Así como buscarías mil excusas para evitar ir al teatro con tu abuela el sábado a la noche, utilizá esas mismas excusas para decirle NO a las drogas.




 

COMENTARIOS (22)

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A01XxoCuj

A plnlisegay rational answer. Good to hear from you.

crorkz jremy

VmQcog Currently it appears like Wordpress is the preferred blogging platform available right now. (from what I've read) Is that what you are using on your blog?

matzcrorkz

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