Sábado 27 de Mayo de 2017 - 05:00hs. - República Argentina Edición # 1688

Revista #35 Febrero 2010 > Politica Nacional

Esperanzas renovadas

Referente intelectual durante la resistencia al neoliberalismo, el ahora Senador siempre es fuente de consulta en referencia a la deuda externa y la situación nacional. En el año del Bicentenario de la patria, dialogar con Eric Calcagno sirve no sólo para desmenuzar conceptos claves de la realidad sino para revalorizar la política de cara al 2011.


Eric Calcagno, Senador Nacional por el FpV

Por Lautaro González
Fotografía: Justine Burgos


Proviene de una familia con fuertes lazos en el ámbito académico. A principios de la década del ´90 se graduó en Administración pública de la École Nationale D'administration y luego en sociología de la Sorbonne, en Francia. Se desempeñó como consultor económico y periodista en Le Monde Diplomatique y otras tantas publicaciones gráficas. También ejerció como Director del Centro de Estudios del Pensamiento Económico Nacional en la UBA y, junto a su padre, es coautor de libros de economía y política. De esta manera, Calcagno se ha transformado en uno de los intelectuales y políticos más representativos del Proyecto Nacional encarado por el kirchnerismo.
En una de las tardes más calurosas de lo que va del año, el senador recibe a 2010 en su despacho. Una pieza fresca iluminada por la luz del sol caliente de Buenos Aires acompaña la charla. De fondo, un cuadro de la pareja más odiada por el establishment mediático y la derecha recalcitrante. A un costado, una tapa del Le Monde anuncia un artículo acerca del precio de la convertibilidad. Del otro lado, un cuadro de San Martín, detrás de la bandera nacional, se desdibuja un poco a causa de un banderín molesto que intenta tapar el rostro del prócer. Un televisor apagado junto a un abanico de papeles en el escritorio completa la escena. Antes de que el grabador se encienda no deja de repetir la molestia que siente cuando no lo tutean. Se pone incómodo y exclama “Somos todos militantes”. Le hacemos caso.

¿Cómo describirías el proceso de gestión de gobierno desde el 2003 hasta la fecha?


La gestión a partir del 2003 es una gestión transformadora. No solo se trata de sacar a la Argentina del infierno, como dijo Néstor Kirchner, sino quizá de encauzar al país en su camino a la modernidad en el cual está Irigoyen, Perón alguna parte de Frondizi: recuperar una sociedad con una fuerte clase media, con una gran posibilidad de movilidad social ascendente vía estudios, Universidad. Debemos recuperar Argentina para el pueblo argentino y para eso hay muchos instrumentos: el principal es el Estado. Dentro de una perspectiva política, las elecciones, la llegada al gobierno, permite el gobierno del Estado. Pero este Estado no es neutro, es un Estado que fue diseñado durante el gobierno militar del ´76 al ´83 y que luego fue perfeccionado desde 1991 al 2001. Por lo tanto, nos encontramos en el 2003 con un Estado que sirve para algunas cosas y no para otras. No había Ministerio de Planificación ni de Obras Públicas. Acción Social era apenas un apéndice. Por lo tanto, recrear esos espacios gubernamentales y estatales al servicio de un proyecto nacional no ha sido fácil ni ha sido poca cosa.
El camino recorrido del 2003 a la fecha va a marcar en cada uno de los hechos de gobierno que se han producido, un gran reencarrilamiento de la Argentina en lo que es su destino manifiesto. Los conceptos de justicia, libertad y soberanía, lo resumen perfectamente, aunque no se circunscriben únicamente al peronismo. También hay otros sectores que contribuyen, como hay otros que se oponen, que son estos sectores que se encumbraron durante la dictadura y que gerenciaron la Argentina en los ´90.
Scalabrini Ortiz bien ilustró lo que es la dependencia en sus aspectos más concretos. Por ejemplo la dependencia cultural. Nosotros no tenemos la ventaja de los países africanos o asiáticos en los cuales el ejército de ocupación llevaba otro uniforme. Acá la colonización ha sido mental, mirarse en el espejo que no nos refleja: Europa, cuando la clase dominante argentina era culta, y EEUU en los últimos tiempos. Es alarmante, parafraseando a Cristina, por aquellos buitres internos que tienen una visión expeditiva y somera de la realidad internacional.
Entonces, la conquista del Estado como fin último de la política. No existe más esa linealidad de otras décadas donde uno decía está la militancia, las elecciones, ganamos, llegamos al gobierno y podemos transformar la realidad. Ese camino a la modernidad quedó trunco porque hoy llegar al gobierno y tener los resortes del Estado como instrumento magnífico implica transformar el propio Estado.

En el debate acerca de la Deuda Externa ¿cómo definirías la problemática del pago en relación con la creación del Fondo del Bicentenario?

Con el tema del Banco Central es un caso de estudio para ver cómo una institución del Estado se autonomiza y sirve a intereses conservadores. Coyunturalmente, Néstor dijo que en el momento en el cual asumió y tenía que encarar el canje había que tener una determinada configuración, y esto es válido porque revaloriza la política como eje central de la acción pública, politiza los problemas, no los “tecnifica”…Los problemas sociales no tienen soluciones técnicas, sino políticas. Creer que es al revés es estar del lado de la barbarie.
Nosotros creemos que las instituciones públicas son históricas y son el reflejo de las relaciones de poder existentes en la sociedad, y que la política es interpretar cuáles son los márgenes de maniobra realmente existentes para poder hacer cosas. En este momento el Banco Central necesitaba cumplir determinadas funciones en el marco del canje de la deuda, que no hay parangón en la historia con la quita que se hizo de la deuda externa. El tema del Banco Central es un lugar desde el cual el pensamiento neoliberal y el consenso de Washington trataron de hacerlo autónomo con respecto a la sociedad y de crear una mística que respondía a una relación de trascendencia. Parece que algunas personas a la Carta Orgánica del Banco Central le dicen “Papá”, lo que habla mal de su complejo de Edipo. Es una ley la carta, por lo tanto susceptible de ser cambiada por otra ley. No podemos deificar una cuestión política y tener una práctica religiosa con la política. De ahí que el Banco Central tenga que ser un instrumento más de la política global del Proyecto Nacional. No se puede volver autónomo y decir “yo controlo el valor de la moneda”. ¿Qué significa esto? ¿Defender el valor de la moneda significa que tenemos que volver al 1 a 1? ¿Significa que si no se pueden tocar más las reservas no puede haber más flotación administrada? ¿Que no se den más dólares a los turistas cuando quieran ir al extranjero? ¿Que las empresas extranjeras no puedan girar dividendos? Se ha tomado con extrema ligereza la cuestión, en el sentido que muchas personas han hablado sin tener las consecuencias económicas de esos conceptos. La intangibilidad de las reservas significa que dan lo mismo tenerlas que no tenerlas puesto que no se pueden tocar. No se puede tener una política expansiva del punto de vista económico y una política monetaria restrictiva. El Banco Central debe acompañar esa política y la autonomía, de existir, debe corresponder a ver cuál es el mejor modo de aplicar la política definida por el Ministerio de Economía y el por el Poder Ejecutivo Nacional.
 
¿Por qué la oposición toma como eje principal el carácter independentista del Banco Central con el gobierno?

Nadie es independiente. Desde Sartre o Camus sabemos que todos estamos embretados en la realidad. Ellos quieren perjudicar al gobierno, es parte del juego político. Lo importante es que mediante la argumentación demostremos que sus argumentos, que se pretenden independientes, en realidad responden a determinados intereses. La objetividad no consiste en no pensar nada, sino en tomar en cuenta los puntos de vista adversos. Cuando se habla de un periodismo independiente o de un Banco Central independiente tratan de esconder intenciones que son sectoriales. Es importante observar el comportamiento de las clases sociales, de ver cómo desde 2003 a la fecha la distribución del ingreso ha sido favorable a los asalariados y muchos se consideran perjudicados y tratan de frenar eso. Lo que sucedió con la resolución 125 fue precisamente ese mensaje de los sectores más conservadores del establishment local. Pensamos que el interés nacional prima en las divisiones sectoriales. El conflicto renta - beneficio preexiste al 2003. La pobreza y la deuda también.

¿De qué sirve volver a revisar la legitimidad de la deuda en relación con lo que se debe al Club de París?

El Club de París fue creado en 1956, para la Libertadora. En 1949 la deuda era de cero, luego era 1700 millones a principios de los `70, 7000 en el ´76, 43.000 en el ´83, 59.000 en el `91, 144.000 en 2001, llegó a 191.000 en 2004 y con la renegociación de la deuda que condujo el ex presiente Kirchner bajó a 126. Hay que considerar que la deuda es un hecho económico pero es un hecho político. Está el tema del endeudamiento externo, en el cual no es malo endeudarse si uno va a usar ese dinero para aumentar la productividad general de la industria. Si construimos un motor industrial como hizo Brasil en ese caso es una cuestión lícita. Si evidentemente para lo que sirvió la deuda, sobre todo en el período militar, fue para evasión de capitales y luego en los `90 para financiar la convertibilidad, podemos tener una mirada más crítica.
Cuando se estudia la composición actual de la deuda tiene tres grandes fuentes: hay una deuda que es producto de la caída de la convertibilidad y representa el 35,8 %, luego la deuda reestructurada que es el 31, 5 %, que representa el costo de esa convertibilidad hoy. Además hay que sumarle lo que se le debe a los organismos internacionales: 22,9. Esta es la situación hoy.
La deuda externa de los militares habría que haberla revisado en 1983. De hecho el Banco Central empezó a revisarla y sólo llegó al 12% de la revisión en ese momento. Luego ha sido estudiada con el fallo del juez Ballesteros, pero esa deuda prácticamente ya está paga. Se podrán determinar otro tipo de responsabilidades. La deuda que enfrentamos poco tiene que ver con la deuda de los militares. Decir que todo esto viene de la deslegitimidad de la deuda es un slogan. No se han fijado bien cuál es la composición de la deuda. Si establecemos gobierno usurpador o gobierno legítimo, la caída de la convertibilidad se dio con gobiernos legítimos. Tal vez haya que cambiar el análisis de la deuda externa. Además es un poco “extravagante” achacarle alguna responsabilidad al actual proceso político, que es el que ha conseguido la quita de la deuda más grande de la historia argentina. Néstor Kirchner le sacó la dimensión política del endeudamiento externo mediante el pago al Fondo. Eso nos liberó de las condicionalidades como elementos de la dependencia. Volvemos al esquema que plantea Cristina: muchos de los buitres de adentro incapaces de ganar una elección utilizaban la deuda externa para imponer políticas económicas. La deuda externa es un problema político interno.

¿Qué riesgos implica la suspensión de los pagos?

Eso lo tienen que contestar aquellos que piensan que es bueno ir al incumplimiento de la deuda. Si nosotros no podemos usar las reservas acumuladas en el Banco Central producto de la política económica que seguimos en 2003. Algo habrá tenido que ver el tipo de cambio de flotación administrada, algo habrá tenido que ver las decisiones que se tomaron el 2003. Muchas de la reservas de EEUU se gastaron para salvar al sistema financiero. ¿Eso lo puede hacer EEUU y nosotros no? No hay que incorporar la visión de país periférico, sino que es parte de la falta de ambición en el diseño y la instrumentación de políticas. Eso es quizás lo más grave del asunto.
Dicen que no al Fondo del Bicentenario. Bueno, ¿qué quieren?, que vayamos a pedir plata afuera, nos endeudemos de nuevo, aceptemos las condicionalidades… Eso es un camino, pero díganlo, háganlo explícito. Si no podemos tocar las reservas, entonces basta de flotación administrada. Revaloricemos el peso dado el excedente que tenemos. Habría que preguntarles qué opinan los industriales y los productores agropecuarios de una revalorización del peso frente al dólar. Nosotros llevamos una política seria y responsable destinada a dar previsibilidad y abaratar el costo de crédito para la producción.

Más allá de la aplicabilidad de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales ¿Cuáles deberían ser los pasos inmediatos para aminorar la relación de fuerzas entre el Gobierno y los grupos oligopólicos de medios?


Hay que comunicar, 2010 es un claro ejemplo de cómo se puede hacer gráfica desde otro punto de vista, con otros valores. Eso hay que meritarlo. Nunca vamos a ser parecidos a los grandes monopolios o los medios dominantes. Saint–Just decía, durante la Revolución Francesa, que los ejércitos de la revolución no solo debían pelear por otros ideales sino que además debían hacerlo modo distinto. La clave para los medios comunitarios y cooperativos que necesitamos es eso: no sólo estamos peleando por ideas distintas sino que lo vamos a hacer de modo distinto. Por lo tanto, a partir de la Ley de medios que abre espacios para las radios y televisiones, creo que también debería pensarse algo similar para la cuestión gráfica, el espejo debería ser lo menos infiel posible. Si uno se mira en la pantalla de la televisión ve otra cosa que no es. Eso sería terrible.

¿Qué otras políticas complementarias deberían implementarse en la transmisión comunicacional de las medidas implementadas por el gobierno?

Lo importante es hacer las cosas bien. Peor sería que hiciéramos las cosas mal y la transmitiéramos bien. Mucha gente dice que este gobierno es terrible porque nos lleva al paraíso a patadas en el traste. ¿Qué quieren? ¿Que los llevemos al infierno con buenos modales? Entonces en el 2011 tendrán toda una gama de candidatos para elegir. Pero no serán los nuestros. La asignación universal por hijo, que tiene 3.500.000 de chicos que reciben esas asignaciones, el programa de cooperativas, la ley de partidos políticos, la propia ley de medios, la nacionalización de la gestión de los haberes jubilatorios. No son medidas menores, estamos transformando la realidad y frente a esto hay sectores que sienten menoscabados sus intereses que van a creer que somos lo peor de la historia argentina. Siempre es bueno el espejo.


Además de los canales institucionales, ¿cuáles son las otras vías que se deberían utilizar para vincular el Proyecto Nacional de este gobierno con el resto de los Estados latinoamericanos en materia de integración geopolítica?


La política interior y la política exterior son lo mismo, simplemente con una metodología distinta. La política exterior es la continuación de la política interior por otros medios. Se ha creado un polo interesante en nuestra América de gobiernos distintos. Como dice la presidenta Cristina, de gobernantes que se parecen a sus gobernados: Chávez en Venezuela, Evo en Bolivia, Mujica en Uruguay, Néstor primero y luego Cristina aquí, Lula en Brasil. Lo que está en juego es la generación de soberanía. Muchas cosas que hemos perdido todos estos países las podemos recuperar a nivel supranacional y presentarnos en el concierto de las naciones. El caso de Honduras merece una mención, ya que ahí hubo un golpe judicial puesto que la judialización de una encuesta de opinión que quiso hacer el presidente Zelaya se convirtió en punto de partida para todo un proceso que ha terminado en un reconocimiento del nuevo gobierno por poderosos países. Hay que tener cuidado con los sectores institucionales que aún tienen cierta tradición conservadora. No solo en Argentina sino también en otros países.

¿Cuál sería el rol que deberían cumplir los intelectuales que apoyan a este modelo en este proceso?


El proyecto político que viene desde el 2003 plantea un desafío muy importante a los intelectuales, si nos referimos al prefacio de “El Estado y la Revolución” de Lenin. Ahí dice que él estaba escribiendo el libro cuando se desencadenaron los acontecimientos de febrero del `17 en Rusia. El volvió a Rusia porque mucho más divertido que escribir sobre revoluciones es hacerlas. Hoy desde este proceso histórico, desde este proceso, creemos que tampoco podemos transformar al mundo, interpretar, si no lo interpretamos. Si no nuestra transformación quedará trunca y es muy importante lo que está en juego.

¿Qué políticas deberían llevarse adelante en cuanto a la utilización de los recursos naturales?

La Constitución del `49 era muy clara. Todos los objetivos que nos propongamos alcanzar son el resultado de una construcción política, si no es aventurismo político. Acá en el Senado nosotros construimos los resultados. Leemos las leyes, las estudiamos, debatimos y vamos y defendemos nuestra posición. Por lo tanto, se puede pensar todo en el campo de la política a condición de poder llevar adelante determinados recursos estratégicos, una visión más pertinente por parte del Estado. Estamos reconstruyendo ese Estado.
Es un debate para dar. La vez que intentamos gravar una renta extraordinaria basándonos en la Constitución, perdimos, que fue la 125. Ese fue un claro termómetro para ver cuál es la relación de poder realmente existente en la sociedad argentina. Quizá pecamos al pensar que la sociedad estaba dispuesta a aceptar un discurso más moderno. Es el rol de la política y los militantes: adecuarse a las circunstancias que se dan.

Ya en el final, indagamos acerca de cuál debería ser la proyección estratégica del país acorde con el Bicentenario de la patria. Calcagno no duda un instante y responde: “Terminar con la pobreza. Hemos avanzado mucho en la creación de millones de puestos de empleo, y ahora aplicamos la asignación universal por hijo. Desde el peronismo consideramos que la categoría es la de asalariado, no la de asistido, pero en una situación de crisis hay que asistir. También debemos ir por todas las pobrezas, la intelectual, la de sentimientos. Eso es un combate político”.
El Senador no deja pasar la oportunidad de reforzar lo que enuncia por medio de una cita: “Creemos en la fuerza de la argumentación. Después de todo, Perón decía que la verdadera justicia es del orden de la persuasión en la “Comunidad organizada”. Por lo tanto, nosotros tenemos que persuadir. No somos dueños de ninguna verdad que no podamos comunicar. El Bicentenario es una excelente circunstancia para volver a nuestros principios”.
 

COMENTARIOS (2)

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Realmente e9 algo para se pensar. Vivenciei isso com moiuts amigos twitteiros no campus party. Ne3o sei e9 porque a maioria era meio maluco por internet, mas o fluxo foi bom (na minha opinie3o). O twitter no tele3o quando bem usado era um espae7o para expressar a opinie3o tanto a favor quanto contra do palestrante. O volume era grande demais e isso, e0s vezes, atrapalhava, mas de uma forma geral achei que foi um novo formato de palestra realmente. Fico imaginando (je1 que minha outra e1rea e9 a safade ale9m do futebol) como seria o comportamento dos me9dicos em uma confereancia com gente twittando durante a apresentae7e3o. Seria bem melhor, eu acho. Parabe9ns, mais uma vez pelo tema. Abs, Cris

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