Martes 25 de Julio de 2017 - 21:39hs. - República Argentina Edición # 1748

Revista #22 Octubre 2008 > Politica Nacional

Pensar el futuro

Entrevista con Héctor Recalde


Por Liliana Díaz

Asombran sus vitales 70 años. Y sobre todo asombra que después de toda una vida de lucha desde su profesión de abogado en defensa de los derechos de los trabajadores, con toda la naturalidad del mundo se atreva a pensar en el futuro. Ligado desde siempre a la CGT, particularmente al Sindicato de Camioneros de Hugo Moyano, Recalde preside hoy la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados de la Nación. Docente universitario, autor de libros como “La Tercera Década Infame” publicado en octubre de 2003 en el que describe los años 90 durante los cuales se gestó el saqueo de las AFJP. Hace pocos meses denunció un intento de coima por parte de empresas ligadas a los tickets canasta para impedir que los importes se sumaran al salario. Por esta coherencia que define su autoridad moral para hablar de ciertas cosas es que dialogamos con Héctor Recalde en su estudio cerca de Tribunales.
 
¿Imaginó durante tantos años de lucha estar viviendo un momento como éste?


La verdad es que esto es un sueño de hace años. Hace 14 o 15  años estamos tratando de conseguir que los trabajadores no sean esquilmados con estas Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones. Le doy algunos datos. De 50 mil millones de dólares, 12 mil se fueron en pago de comisiones. De los 38 mil restantes las administradoras perdieron 8000, propiedad de los trabajadores. La vez pasada, en un debate, le preguntan a un constitucionalista que tiene una posición contraria a la mía, si había posibilidades de que hagan juicios. El conductor del programa le preguntaba si harían juicios los afiliados a las AFJP. Dijo sí, por supuesto. Yo también estaba de acuerdo que se podían hacer juicios, pero los juicios de los trabajadores pidiendo que rindan cuentas las AFJP sobre qué hicieron con esos 8000 millones de dólares que se perdieron. Yo soy abogado, me dan mandato para representar a un trabajador y me olvido de presentar la prueba, el trabajador pierde el juicio, cometo mala praxis. Si un médico se olvida la tijera dentro del paciente que operó, también es mala praxis. Las administradoras están en la misma situación. Tienen que responder por la mala praxis en la administración del dinero. Fíjese lo que pasa ahora en Estados Unidos que le incautaron a las AFJP, no a la del Banco Nación que tuvo la precaución de retirar los fondos, 500 millones de dólares, que no son de ellas, son de los trabajadores. Y todavía no han hecho nada para recuperarlos. Estas son razones por las cuales ahora uno está muy contento, no sólo por la razón de fondo, sino por el sentido de la oportunidad que tuvo la presidenta de la Nación de elegir este momento, para que no se sigan licuando por la timba financiera sobre la crisis del capitalismo financiero internacional, los recursos de los trabajadores.

Qué contradicción cuando se plantea que esto es un saqueo…

Sí, claro que es un saqueo. Los 8000 millones de dólares que perdieron los trabajadores, los 12 mil millones que se perdieron en comisiones, el trabajo en negro que le quita recursos a la seguridad social, los tickets canasta que durante 18 años le quitaron recursos a la seguridad social, el pago de salarios en negro, todo eso es un saqueo contra los trabajadores, ese es el saqueo. Los que están preocupados por la caja son los que perdieron la posibilidad de seguir ganando como ganaban los 12 mil millones de dólares. Nada más injusto con este gobierno que decir que es un problema de caja, porque el drenaje de caja que significó la correcta política con relación a los jubilados… Ahí te demuestra que no es un tema de caja, al revés. Fíjese lo que cuesta haber aumentado un 360 % la jubilación mínima en 4 o 5 años. Está bien que el haber mínimo sigue siendo poco, pero 360% es mucho drenaje de fondos. Los convenios de corresponsabilidad gremial también son un drenaje de fondos financieramente hablando, la moratoria que se dio a un millón y medio de trabajadores que no se podían jubilar por la evasión patronal, por el salario en negro, por la falta de aportes para las jubilaciones, también es un drenaje enorme de fondos. Lo que demuestra que no es un tema de caja. Y por último, la movilidad en la jubilación es otro drenaje. Acá no hay problema de caja, hay un problema de tutelar a quien trabajó durante toda su vida para que goce de los derechos de la jubilación que la Constitución Nacional reconoce. Y es también volver a la Constitución, porque el artículo 14 bis ordena dice “el Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que serán de carácter integral e irrenunciable”. Estamos volviendo a la Constitución. No hay cosa más contradictoria que la seguridad social y el lucro. Y el que encara una actividad de lucro lo que quiere hacer es maximizar las ganancias.

¿Por qué tanta resistencia a esta medida?

Lo explica muy bien el general Perón, que decía que “la víscera más sensible es el bolsillo”. Le tocamos el bolsillo a intereses muy poderosos, a la patria financiera, un sector con mucha fuerza de lobby, mucha capacidad de publicidad, mucha capacidad económica para condicionar a cualquier gobierno que no tenga la autoridad moral que tiene éste.

Pero hay mucho temor y confusión en los aportantes, especialmente los que optaron por las AFJP…


Por eso hay un artículo específico en la ley que dice que aquél que está afiliado a una AFJP y pasa a ser administrado por el estado, tendrá el mismo o mejor haber jubilatorio. Está incólume. No hay ninguna lesión. Porque está demostrado que en el estado se pagaban mejores jubilaciones que en las AFJP. No hay ningún daño, ninguna lesión a ningún interés legítimo. Eso por el lado de los aportantes, que son 3 millones 600 mil, hay cerca de 7 millones en la estatal.

También hay preocupación con respecto a los trabajadores.


El otro artículo del proyecto de ley que mandó el Ejecutivo dice con mucha claridad que ningún trabajador se va a quedar sin trabajo. También está garantizada la seguridad del empleo. Fíjese que en un momento donde el estado argentino a través del gobierno les está diciendo a las empresas que no despidan, no va a ser el propio estado el que despida, sería absolutamente contradictorio. Nosotros tuvimos una reunión con el presidente del bloque, Agustín Rossi, que habló con la presidenta y aseguró que nadie se va a quedar sin empleo. Ahora, si hay alguna trabajadora de alguna AFJP que está en contra del gobierno, como se vio en un programa de televisión, y bueno, es respetable su opinión política, pero los trabajadores están preservados.

En estos momentos se están registrando situaciones de incertidumbre en algunas empresas en la Argentina a raíz de la crisis en Estados Unidos. ¿Cuál es el panorama?


No hay que dramatizar. Hay que darse cuenta de que muchas empresas están produciendo despidos que no tendrían que haber producido porque venían trabajando 24 horas por día durante los 7 días de la semana, lo que muestra una imprevisión. Me parece que muchos quieren conservar o adquirir privilegios, subvenciones, exenciones impositivas, amenazando con despidos para tener como compensación nuevas ventajas sectoriales. Frente a eso me parece oportuna la decisión del gobierno a través del Ministerio de Trabajo para que el Dr. Tomada los invite a conversar y a acordar. A mí me preguntaban si es momento de volver a la doble indemnización. Yo digo que el primer momento es tratar de consensuar que no despidan porque no hay razones, todavía la crisis internacional no llegó a nuestras playas. Pero el rol del estado sigue permanente, y podrá ser la doble, la triple o la prohibición del despido. Si no hay consenso tendremos que resolver con alguna norma similar a esta denominada de la doble indemnización.

Los trabajadores han pasado por circunstancias muy graves. ¿Cómo está la situación hoy en la Argentina?


Yo creo que a partir del mayo de 2003 cambió la historia. Hasta ese momento, la historia de los últimos 30 años era cómo se defendían los trabajadores de las privaciones de derechos, de la pérdida de empleo, del deterioro del salario, del aumento del trabajo en negro. A partir de 2003 la historia es cuánto y a qué velocidad se avanza. Por supuesto, siempre la frazada es corta, porque un retraso de tantas décadas es difícil recuperar rápidamente. Pero la verdad es que no hay gobierno que pueda exhibir una recuperación de derechos como se planteó a partir de mayo de 2003, primero con Néstor Kirchner y ahora con Cristina Fernández. Una prueba irrefutable de lo que está pasando es la de los hoteles de los sindicatos en la temporada de verano, estaban vacíos, olvidados. Ahora no hay cupos. Tienen que hacer turnos, prioridades, porque no alcanzan. Por supuesto que creo que la crisis del capitalismo financiero internacional en algún momento alguna consecuencia va a tener sobre nuestro país. Pero el tema es, como dijo la CGT en el documento del Comité Central Confederal, hay que tomar previsiones pero no dramatizar, no despedir, no suspender.

En la crisis de 2001 llegamos al subsuelo. De a poco empezamos a recuperarnos. ¿Qué tan lejos estamos de aquél fifty-fifty de la época de Perón?


Estamos lejos todavía. Venimos avanzando, hay una nueva medición a partir del 93, que no tiene relación con el fifty-fifty, pero avanzamos más o menos del 42.3 a un 43.5 del 2006 al 2007

Si bien su mirada particular es del lado de los trabajadores y desde la pertenencia al proyecto del oficialismo, ¿qué pasa con toda esa masa de personas que aún no consiguen insertarse en el mundo del trabajo?

Esa es la tarea pendiente, por eso digo que falta bastante. Tenemos todavía un 7 y pico por ciento de trabajadores desocupados, un 36 – 37 % de trabajadores en negro, porque hay algunos salarios todavía rezagados, pero me parece que esta segunda etapa del cambio de era que empieza con Cristina, que tuvo mucha agresión por parte de sectores económicos y financieros, se está caracterizando por la calidad  institucional y por la firme convicción de distribuir con más equidad la riqueza nacional.

¿Esperan que con la discusión por las AFJP haya una situación tan ríspida como con la 125?

No, me parece que nosotros tenemos que pensar ya en el futuro, que esta situación de las AFJP terminó. Uno tiene que preocuparse por ejemplo de esos fondos que invirtieron las AFJP en Estados Unidos o en Brasil, invertirlos por ejemplo en nuestro país en la construcción de viviendas populares, porque eso tiende a aumentar el nivel de productividad, a aumentar el empleo, a solucionar el problema habitacional que sigue siendo grave, y además sabe por qué… Porque no es timba. Porque el crédito que alguien le otorga a un trabajador para construir su techo propio es un crédito de cobranza segura. El trabajador cumple con el pago de las cuotas de la deuda como no cumple nadie. Un ejemplo de cómo podemos convertir la crisis en oportunidad.

En la época del fifty-fifty que mencionamos había un elemento fundamental: un empresariado nacional


…donde estarán, dónde habrán ido…hay un tango que dice eso…Uno quisiera que tuvieran más grandeza, más responsabilidad cuidando la fuente de empleo. Ha habido algunas actitudes que son reñidas con lo que llaman RSE, responsabilidad social empresaria. Pero nunca es tarde cuando la dicha es buena. Es posible pensar en recuperar y regenerar un empresariado nacional.

Nos despedimos hablando de Cristina. Coincidimos en que no la quieren. “Como a Evita” dice. No la quieren por ser mujer, inteligente, valiente. Es demasiado para aceptarlo. “Y encima es la más linda”, dice este hombre de la CGT que me acompaña hasta la puerta, recordándome que todavía existen los caballeros.  
 

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