Jueves 27 de Abril de 2017 - 02:23hs. - República Argentina Edición # 1658

Revista #65 Febrero 2015 > Politica Nacional

Frases hechas para un discurso político vacío


Por Daniel Palazzo

(Candidato a Comuna 1 MUP-FpV)

Cuantas veces escuchamos: “Ustedes son el futuro del país, el porvenir es de ustedes, la juventud es el mañana promisorio, el éxito es de la juventud, el destino es de la sangre que se renueva, yo ya viví la vida el porvenir está en sus manos”. Lo más trascendente es que no va a ser la primera ni la última vez que oigamos estos conceptos. Somos víctimas, en muchas ocasiones, de mensajes y discursos llenos de frases hechas que resultan estar vacías. Eso es lo que sucede en la dirigencia del Pro que gobierna la ciudad hoy en día; sobre todo en aquellos que tienen ambición de poder y creen intencionadamente que pueden gestionar un futuro gobierno.

Es insoportable escuchar las ridículas frases usadas y reusadas por los dirigentes macristas y massistas: una colección de clichés y ese “todo vale” para poder captar el voto joven haciendo creer que apoyan medidas destinadas a esa franja electoral, que en la práctica solo apuntan a proteger sus propios intereses y la de los grupos que los apoyan en su carrera para mantener el status quo. Con solo ver el recorrido de sus carreras políticas y el conformado de alianzas y listas electorales uno puede vislumbrar fácilmente que no hay ninguna “renovación” ni “cambio” sino más bien un “que todo siga igual“. Seguramente en los spots televisivos los veamos hablar “sin corbata”, con una gran sonrisa o incluso usando las palabras sin pronunciar las “eses”. Porque esa es la imagen de cambio que sugieren los asesores de marketing del siglo XXI: un mensaje carente de contenido político y social. Lejos estamos de un político como el General Juan Domingo Perón cuando en su discurso del 7 de febrero del año 1974 afirmaba: “la juventud tiene en estos momentos un problema; el mismo que tenía hace cuatro meses cuando yo la reuní y les dije: “Muchachos, tienen que organizarse”. Les aclaré: cuidado, organizarse no es juntar gente ni poner engañados detrás de un dirigente que a lo mejor merece todo, menos ser dirigente”. Lo mejor que debe tener un dirigente es su conducta. Un dirigente que está diciendo una cosa y queriendo hacer otra es el peor dirigente que puede haber, porque en medio de todo es un estafador; un estafador de la fe de los demás.

Si no se tiene bien claro quién es quién no se puede realizar una organización. En estos momentos, la masa no tiene problema si el problema está exclusivamente en el horizonte directivo. Por lo tanto, es un problema de los dirigentes, y éstos ¿qué deben hacer? Decir quién es quién. Decir quién es quién ya es mucho más fácil. Además de esto, deben decir qué es lo que quieren. Porque han tenido hasta la imprudencia -dentro de su mala intención- de comunicar abiertamente lo que ellos son y lo que quieren.”

Con claridad meridiana Perón mostraba lo que hoy vivimos en nuestra dirigencia porteña: una clara masa y conjunto de referentes que constantemente se oponen a acompañar este proyecto nacional y popular a nivel nacional, acá, en la ciudad. 

Nosotros como jóvenes y seres políticos que somos tenemos que saber que no va a llegar el más joven o el más viejo sino aquel que forje su futuro con inteligencia, integridad, lealtad, que esté capacitado y sea innovador, es decir, que esté preparado y tenga fuertes convicciones políticas y morales. La edad en este caso es irrelevante, lo que importa es el talento y la capacidad y saber usarlos con responsabilidad. Sí, con responsabilidad que es el saber aceptar las consecuencias de los propios actos, y sin creernos invulnerables por la impunidad que nos da la juventud de sentirnos que tenemos derecho a todo y no tener obligación a nada.. Esto es lo que se llama madurez, no juventud. Se llama sensatez, no juventud. El próximo desafío en este 2015 turbulento, es ser más sujetos políticos que nunca y dejar de ser objeto de represión y consumo. 

Tenemos que apoyar más que nunca este proyecto que nos puso de pie nuevamente aquel 25 de Mayo de 2003 en un nuevo refundamiento de la nación de la mano del entonces presidente Néstor Carlos Kirchner, quien supo entender que los números nunca más debían cerrar con el pueblo afuera y la variable de ajuste no podía ser más a cuenta del hambre y la miseria del pueblo. Por esto y otros tantos logros apostamos a la defensa de los derechos humanos, al trabajo, a la Asignación Universal por Hijo, la salud y educación para que una mejor distribución de la riqueza garantice una mayor inclusión social en la Argentina.

Tenemos que acompañar este proyecto político a nivel nacional de la mano de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a nivel local en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tenemos que organizarnos para transformar y poder llevar esta realidad efectiva al plano de la ciudad. Así vamos a poder cambiar el proyecto neoliberal de la actual gestión del Pro, donde todo pasa por negociados privados a costa del contribuyente de la ciudad y en desmedro de las políticas públicas de sanidad, educación, etc.  

Es por todo eso que recuerdo una carta enviada en octubre de 1965 por el general Perón, desde el exilio, en uno de cuyos párrafos se lee: “Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que: es imposible la coexistencia pacífica entre las clases oprimidas y opresoras. Nos hemos planteado la tarea fundamental de triunfar sobre los explotadores, aún si ellos están infiltrados en nuestro propio movimiento político. La patria espera de ustedes la postura seria, firme y sin claudicación”.

Es así que tenemos que volver a generar esa revolución la cual no debemos olvidar y como lo recordara el compañero Néstor Kirchner en su discurso de apertura de ordinarias en el año 2003: “Por mandato popular, por comprensión histórica, por decisión política, ésta es la oportunidad de la transformación, del cambio cultural y moral que demanda la hora. Cambio es el nombre del futuro“.

Cambiemos la realidad de la ciudad, de los vecinos, de todos nosotros!. Basta de gobiernos neoliberales en la Ciudad. Cambio es el nombre del futuro! Esta es nuestra resistencia, nuestros padres y abuelos tuvieron la suya en los ´60 y `70 y no pudieron derrotarlos. Esta vez resistimos nosotros, les puedo asegurar que si estamos todos juntos, no pasaran! Y como dijo Salvador Allende: “Ser joven y no ser revolucionario es hasta una contradicción biológica.”Cuantas veces escuchamos: “Ustedes son el futuro del país, el porvenir es de ustedes, la juventud es el mañana promisorio, el éxito es de la juventud, el destino es de la sangre que se renueva, yo ya viví la vida el porvenir está en sus manos”. Lo más trascendente es que no va a ser la primera ni la última vez que oigamos estos conceptos. Somos víctimas, en muchas ocasiones, de mensajes y discursos llenos de frases hechas que resultan estar vacías. Eso es lo que sucede en la dirigencia del Pro que gobierna la ciudad hoy en día; sobre todo en aquellos que tienen ambición de poder y creen intencionadamente que pueden gestionar un futuro gobierno.

Es insoportable escuchar las ridículas frases usadas y reusadas por los dirigentes macristas y massistas: una colección de clichés y ese “todo vale” para poder captar el voto joven haciendo creer que apoyan medidas destinadas a esa franja electoral, que en la práctica solo apuntan a proteger sus propios intereses y la de los grupos que los apoyan en su carrera para mantener el status quo. Con solo ver el recorrido de sus carreras políticas y el conformado de alianzas y listas electorales uno puede vislumbrar fácilmente que no hay ninguna “renovación” ni “cambio” sino más bien un “que todo siga igual“. Seguramente en los spots televisivos los veamos hablar “sin corbata”, con una gran sonrisa o incluso usando las palabras sin pronunciar las “eses”. Porque esa es la imagen de cambio que sugieren los asesores de marketing del siglo XXI: un mensaje carente de contenido político y social. Lejos estamos de un político como el General Juan Domingo Perón cuando en su discurso del 7 de febrero del año 1974 afirmaba: “la juventud tiene en estos momentos un problema; el mismo que tenía hace cuatro meses cuando yo la reuní y les dije: “Muchachos, tienen que organizarse”. Les aclaré: cuidado, organizarse no es juntar gente ni poner engañados detrás de un dirigente que a lo mejor merece todo, menos ser dirigente”. Lo mejor que debe tener un dirigente es su conducta. Un dirigente que está diciendo una cosa y queriendo hacer otra es el peor dirigente que puede haber, porque en medio de todo es un estafador; un estafador de la fe de los demás.

Si no se tiene bien claro quién es quién no se puede realizar una organización. En estos momentos, la masa no tiene problema si el problema está exclusivamente en el horizonte directivo. Por lo tanto, es un problema de los dirigentes, y éstos ¿qué deben hacer? Decir quién es quién. Decir quién es quién ya es mucho más fácil. Además de esto, deben decir qué es lo que quieren. Porque han tenido hasta la imprudencia -dentro de su mala intención- de comunicar abiertamente lo que ellos son y lo que quieren.”

Con claridad meridiana Perón mostraba lo que hoy vivimos en nuestra dirigencia porteña: una clara masa y conjunto de referentes que constantemente se oponen a acompañar este proyecto nacional y popular a nivel nacional, acá, en la ciudad. 

Nosotros como jóvenes y seres políticos que somos tenemos que saber que no va a llegar el más joven o el más viejo sino aquel que forje su futuro con inteligencia, integridad, lealtad, que esté capacitado y sea innovador, es decir, que esté preparado y tenga fuertes convicciones políticas y morales. La edad en este caso es irrelevante, lo que importa es el talento y la capacidad y saber usarlos con responsabilidad. Sí, con responsabilidad que es el saber aceptar las consecuencias de los propios actos, y sin creernos invulnerables por la impunidad que nos da la juventud de sentirnos que tenemos derecho a todo y no tener obligación a nada.. Esto es lo que se llama madurez, no juventud. Se llama sensatez, no juventud. El próximo desafío en este 2015 turbulento, es ser más sujetos políticos que nunca y dejar de ser objeto de represión y consumo. 

Tenemos que apoyar más que nunca este proyecto que nos puso de pie nuevamente aquel 25 de Mayo de 2003 en un nuevo refundamiento de la nación de la mano del entonces presidente Néstor Carlos Kirchner, quien supo entender que los números nunca más debían cerrar con el pueblo afuera y la variable de ajuste no podía ser más a cuenta del hambre y la miseria del pueblo. Por esto y otros tantos logros apostamos a la defensa de los derechos humanos, al trabajo, a la Asignación Universal por Hijo, la salud y educación para que una mejor distribución de la riqueza garantice una mayor inclusión social en la Argentina.

Tenemos que acompañar este proyecto político a nivel nacional de la mano de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a nivel local en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tenemos que organizarnos para transformar y poder llevar esta realidad efectiva al plano de la ciudad. Así vamos a poder cambiar el proyecto neoliberal de la actual gestión del Pro, donde todo pasa por negociados privados a costa del contribuyente de la ciudad y en desmedro de las políticas públicas de sanidad, educación, etc.  

Es por todo eso que recuerdo una carta enviada en octubre de 1965 por el general Perón, desde el exilio, en uno de cuyos párrafos se lee: “Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que: es imposible la coexistencia pacífica entre las clases oprimidas y opresoras. Nos hemos planteado la tarea fundamental de triunfar sobre los explotadores, aún si ellos están infiltrados en nuestro propio movimiento político. La patria espera de ustedes la postura seria, firme y sin claudicación”.

Es así que tenemos que volver a generar esa revolución la cual no debemos olvidar y como lo recordara el compañero Néstor Kirchner en su discurso de apertura de ordinarias en el año 2003: “Por mandato popular, por comprensión histórica, por decisión política, ésta es la oportunidad de la transformación, del cambio cultural y moral que demanda la hora. Cambio es el nombre del futuro“.

 

Cambiemos la realidad de la ciudad, de los vecinos, de todos nosotros!. Basta de gobiernos neoliberales en la Ciudad. Cambio es el nombre del futuro! Esta es nuestra resistencia, nuestros padres y abuelos tuvieron la suya en los ´60 y `70 y no pudieron derrotarlos. Esta vez resistimos nosotros, les puedo asegurar que si estamos todos juntos, no pasaran! Y como dijo Salvador Allende: “Ser joven y no ser revolucionario es hasta una contradicción biológica.”

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