Martes 25 de Julio de 2017 - 21:35hs. - República Argentina Edición # 1748

Revista #51 Mayo 2012 > Producción Nacional

DESARROLLO CIENTÍFICO EN ARGENTINA: PROFETAS EN SU TIERRA

Un yogur que evita infecciones intestinales y respiratorias, una cosechadora de granos mediana para pequeños productores, tejidos de algodón que repelen a los mosquitos. Estos son algunos de los productos desarrollados en los últimos años -individualmente o en conjunto- por el INTI, el CONICET y la Facultad de Ingeniería, entre otros organismos que apuestan a la ciencia como uno de los instrumentos para abrir el camino al desarrollo.


 

Por Luis Freitas

 

El 26 de septiembre de 1994, el entonces superministro  de Carlos Menem, Domingo Cavallo, intentó desacreditar públicamente a la socióloga y demógrafa Susana Torrado -y en su persona a todos los científicos-  al decirle: “que se vayan a lavar los platos”. El “pecado”  de Torrado fue hacer la primera advertencia de que el ajuste neoliberal nos estaba llevando de cabeza hacia el desastre. Por aquella época el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

(CONICET) agonizaba y su subsistencia estaba en juego. Los investigadores y científicos ganaban entre 500 y 800 pesos y a fuerza de patriotismo, perseverancia y resistencia a toda prueba seguían trabajando.

Hoy, a dieciocho años de tan infausta frase, el panorama es muy distinto. A partir del 2003 empezaron a revalorizarse las políticas públicas aplicadas a la ciencia y la tecnología, y para los científicos comenzó a soplar un aire fresco. Se generaron nuevas condiciones estructurales y se frenó la “fuga de cerebros”. Se crearon 8 nuevas universidades, se multiplicó por 10 el presupuesto a docentes, a investigadores y al CONICET, que entre 2003 y 2010 ha incorporado más de 8.000 personas. Una de las primeras medidas adoptadas por la Presidenta Cristina Fernández fue la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que, para este año, cuenta con un presupuesto de 3096,5 millones de pesos. Este renacimiento científico se verifica al mismo tiempo en las provincias. Córdoba también creó un Ministerio de Ciencia.

Como apunta Javier Noguera, secretario de Desarrollo Tecnológico de la provincia de Tucumán, “la ciencia no es algo que se derrama, sino que se construye de abajo hacia arriba, y muchas veces de la periferia al centro. En nuestra provincia el avance es notable, hay nuevos laboratorios e infraestructura, y logramos aplicar la biotecnología a urgencias sociales”. Los ejemplos abundan. Lo que sigue es apenas una muestra.

Pequeña gran cosechadora

La tendencia mundial en materia de cosechadoras es de ser cada vez más grandes y complejas, para grandes extensiones y grandes capitales. La falta de desarrollo de equipos de bajo rango ha dejado a los pequeños productores paulatinamente sin la posibilidad de cosechar granos, ya sea por la obsolescencia de los viejos equipos disponibles, por el alto costo de los nuevos o por el desinterés de los contratistas de trabajar en pequeñas extensiones. Atentos a esta realidad, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) Rafaela e Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) -luego de dos años de trabajo conjunto-  desarrollaron una cosechadora de granos mediana, con la que apuntan a cubrir ese bache. “Es una máquina que sirve para cosechar cereales y oleaginosas en general: trigo, avena, sorgo, maíz, soja, porotos, entre otros”, explica el ingeniero agrónomo del INTA, Orlando Pilatti. “Para la cosecha de maíz se coloca una plataforma especial, que en este caso será para tres surcos espaciados a 52 centímetros. Para la cosecha de cereales y oleaginosas se instala una plataforma de corte con molinete, de tipo convencional de 2,10 metros de ancho de labor. La altura de corte es regulable entre los 5 y 65 cm, adaptándose a diferentes tipos y condiciones de cultivos”. El modelo carece de movilidad propia, por lo que necesita ir adosado a un tractor, del cual se obtiene la fuerza que impulsa a la totalidad de los mecanismos de la cosechadora. En el cilindro trillador, de tipo axial, se adoptó un sistema de trilla que se emplea en máquinas de gran envergadura, diseñado especialmente para esta máquina. La cosechadora se completa con un sistema de limpieza de doble zaranda, y soplado de impurezas, y una tolva de almacenamiento de granos de aproximadamente 1.000 kilos de capacidad. Las primeras pruebas realizadas en Reconquista, provincia de Santa Fe, sobre trigo y maíz arrojaron excelentes resultados, con baja pérdida de granos y sin impurezas. La ronda de demostraciones continuó en las provincias de Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy, dado que las mismas, por la cantidad de pequeños o medianos productores que poseen, son las que cuentan con mayores posibilidades de uso. Vale destacar que este proyecto beneficiará a más de 100.000 pequeños y medianos productores argentinos.

Chicos, llegó Yogurito

El Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA), radicado en Tucumán y dependiente del CONICET tenía como una de sus metas fundamentales mejorar  la dieta de los niños en edad escolar de sectores sociales con las necesidades básicas insatisfechas y con problemas nutricionales.  

Así fue como, hace cuatro años, comenzó a trabajar en el programa científico-nutricional Yogurito, con la colaboración del INTI. Se trata de un yogur que contiene probióticos lácticos, microorganismos vivos reconocidos como habitantes normales del intestino humano que, al ser ingeridos, potencian las propiedades de la flora intestinal y otorgan una serie de beneficios al huésped. Son también conocidos como bioprotectores y se usan para prevenir infecciones entéricas y gastrointestinales y para aumentar las defensas del organismo. Según afirman en el CONICET, a sólo una semana de comenzar a consumir Yogurito se reduce en un 50 por ciento la incidencia de las infecciones intestinales y respiratorias y su ingesta regular mejora la eficacia de los medicamentos antiparasitarios.

Actualmente Yogurito se produce y distribuye en las provincias de Tucumán y San Juan, se elabora por cooperativas lácteas locales: APROLECHE (junto con la pyme Cerros Tucumanos) y la Cooperativa La Rural, respectivamente. Se entrega tres veces por semana a 110.000 niños en la primera provincia y a 26.000 en la segunda. En ambos casos se trabaja para alcanzar la totalidad de los niños escolarizados de las provincias. Se prevé que en una siguiente etapa, la distribución de Yogurito se realizará también en las provincias de Entre Ríos, Misiones, Santiago del Estero, Chaco, Jujuy, La Rioja y Formosa. La única dificultad que presenta este yogur es que no soporta la temperatura ambiente, por lo que debe ser resguardado en una cadena de frío. Por ello, no puede llegar a las escuelas ubicadas en zonas de difícil acceso o que no poseen heladeras adecuadas para poder almacenarlo. En respuesta a esta limitación, el CERELA ha avanzado en las investigaciones hasta obtener el probiótico en seco (BIOSEC). Éste se disuelve en jugos o leche chocolatada, y cumple con similares propiedades y prestaciones que el líquido. “Cuando se logre producir en una escala adecuada un producto de fácil conservación, será posible entregarlo en las zonas de montaña del Noroeste argentino. Así cumpliremos el sueño de llegar a todas las escuelas del país, incluso a aquellas localidades que presenten dificultades para garantizar la cadena de frío”, afirma la doctora Susana Álvarez, responsable del laboratorio de Bioquímica y Clínica Experimental del CERELA.

A todo vapor

Para dar respuesta a las necesidades de aprovechar los residuos foresto industriales, abastecer de energía eléctrica a las zonas más retiradas del territorio nacional y llevar el tren como forma económica de comunicación y transporte, los centros del INTI de Energía y de Mecánica y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires recuperaron el legado de Livio Dante Porta (1922-2003). Este ingeniero argentino es considerado un pionero del renacimiento del vapor como alternativa viable y eficiente de tracción ferroviaria.

El proyecto apunta a reducir las emisiones nocivas que surgen de la quema incontrolada in situ y evitar posibles incendios forestales -que en la actualidad resultan frecuentes- ;  enfrenta el problema del abastecimiento de energía eléctrica en aquellos lugares donde no llega la red, ya que la pequeña industria necesita energía mecánica o eléctrica para hacer funcionar las máquinas. Dicho emprendimiento aplica avances tecnológicos realizados durante los últimos años que permiten aumentar la eficiencia del motor de manera considerable, usando también distintos tipos de combustibles.

“En la primera etapa se desarrolló un motor alternativo de vapor de doble efecto, de baja potencia, y una caldera humo-tubular del tipo de locomotora a vapor (ciclo abierto), para ser integrados a la planta motriz, que tiene unos 11 metros de largo por 3 metros de ancho y 2,75 metros de alto, y que usa residuos de biomasa provenientes de diversos procesos”, explicael licenciado Mario Ogara, director del Departamento de Energía delINTI.La segunda fase está en marcha: es la construcción y el ensayo del prototipo que, estiman, en menos de un año ya estará en funcionamiento.  La planta cabe dentro de un contenedor y podrá ser transportada -con ciertas restricciones- a todas las regiones que lo necesiten, sin importar las distancias y las condiciones geográficas. Cuando el primer prototipo esté aprobado, se prevé instalarlo en la provincia de Tierra del Fuego, donde existe una demanda concreta por el volumen de residuos generados al año por la industria forestal, pero se espera replicar la experiencia en todo el país. La virtud de este desarrollo radica en que su origen y su posterior mantenimiento son íntegramente nacionales.

A la ciencia no la hacen científicos aislados en sus laboratorios, como sugieren las caricaturas. Avance, ruptura o reconstrucción están determinados por decisiones que se toman en el más alto nivel. Y eso es lo que ha hecho -y seguirá haciendo- este gobierno, apostando al desarrollo industrial, la producción nacional, al crecimiento de las economías regionales, y a poner la ciencia y la tecnología al servicio de las urgencias sociales.

 

 

Lo que se viene

Estos son algunos de los proyectos que se están desarrollando en el país.

Gaucho:vehículo Liviano de Empleo General Aerotransportable. Desarrollo en común de los Ejércitos de Argentina y Brasil, junto con el Centro de Mecánica del INTI, encargado de realizar los planos y especificaciones técnicas.

Pastas frescas y secas con harinas no tradicionales:planta elaboradora desarrollada por Fondo Tecnológico Argentino MINCyT de la Nación y el Centro INTI-Cereales y Oleaginosas para obtener  productos con mayor porcentaje de fibra, aceites naturales y de componentes bioactivos.

Dúo móvil:vehículo híbrido de transporte de carga y pasajeros diseñado para trasladarse tanto por vías férreas como por rutas, desarrollado entre el INTI y la Administración de Infraestructura Ferroviaria

Telas repelentes: producto obtenido a través de la microencapsulación de aceite esencial de citronella (agente repelente), luego aplicado en tejidos de algodón. El proyecto –desarrollado por el INTI y el Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE-CONICET)también contempló la aplicación de tecnologías transferibles a escala industrial y el uso de materias primas biocompatibles y amigables con el medio ambiente. 

COMENTARIOS (21)

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