Martes 25 de Julio de 2017 - 21:35hs. - República Argentina Edición # 1748

Revista #46 Mayo 2011 > Producción Nacional

ESE ES MI POLLO

La avicultura hoy ya representa un tercio aproximadamente de la ganadería vacuna, una de las actividades más arraigadas en nuestra tradición.La evolución experimentada por este sector en los últimos siete años se dio como consecuencia de un proyecto serio y del apoyo que se brindó desde el gobierno nacional.


Por Luis Freitas

La avicultura hoy ya representa un tercio aproximadamente de la ganadería vacuna, una de las actividades más arraigadas en nuestra tradición.La evolución experimentada por este sector en los últimos siete años se dio como consecuencia de un proyecto serio y del apoyo que se brindó desde el gobierno nacional.

Al mismo tiempo que Néstor Kirchner iniciaba su mandato en 2003, la industria avícola nacional decidió trazar un ambicioso plan de crecimiento y reconversión. Por ese entonces la producción aviar se encontraba en 760.000 toneladas, el consumo per cápita era de 20 kilos por habitante por año y las exportaciones alcanzaban un monto de 42 millones de dólares. La meta de los productores era finalizar 2010 con un crecimiento acumulado de algo más del 900 por ciento. Hoy  los resultados no pueden ser más alentadores, pues pese a la crisis internacional, el sector logró coronar su objetivo. Según datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), la producción de pollos en la Argentina creció 8,5 por ciento durante 2010, y llegará a 1,7 millones de toneladas. Además el consumo anual -durante el último trimestre- trepó a 37 kilos por habitante por año, y las exportaciones de productos y derivados llegarán a 500 millones de dólares.

Es justo consignar que los proyectos de este sector se vieron favorecidos fundamentalmente, por el retroceso que en los últimos años sufrió nuestro país como productor y exportador de carnes vacunas, ganando simultáneamente posiciones en el rubro avícola. Otro factor no menos importante fue el injustificado aumento verificado en la carne vacuna en góndola con relación a la de pollo. Tal ecuación fue determinante para que en buena medida se produjera una mayor habitualidad a consumir este tipo de carne. Manejándose con habilidad, los industriales del sector, aún cuando el mercado externo resultaba más tentador -por los precios récord internacionales y por que las exportaciones aviares, a diferencia de las vacunas, tuvieron en todo momento vía libre- nunca dejaron de abastecer la demanda local. Esto redundó en una buena relación con el gobierno que se manifestó a la hora de distribuir subsidios. En tal sentido en los tres últimos años las compensaciones percibidas por las plantas avícolas totalizaron $ 720.000.000 y en el marco de los créditos del Bicentenario, el Ministerio de Industria ya aprobó proyectos por $308 millones y tiene otros más en análisis. Asimismo, el Ministerio de Agricultura, a través del Banco de la Nación Argentina, bonifica la tasa para créditos de hasta $ 1.200.000 para la construcción de galpones para crianza (la partida es de $ 150 millones). Por su parte, el gobierno de Entre Ríos (provincia que con 252.903.130cabezas en 2010 abarcó el 46 por ciento de la faena nacional, seguida por la provincia de Buenos Aires con 230.854.604 cabezas)habilitó líneas de crédito de similares características a través del Nuevo Banco de Entre Ríos.

De las aves que vuelan…

En el Boletín Avícola publicado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, se consigna que la producción de pollos hasta agosto de 2010 presentó una evolución creciente, tendencia que continuó por el resto del año. Hasta esa fecha, y de acuerdo con las estimaciones del Registro Nacional de Multiplicadores e Incubadoras Avícolas (RENAVI), las existencias totales de reproductoras pesadas indicaban un aumento en la cantidad de aves de 4,6 por ciento respecto de igual fecha del año 2009. La cantidad de gallinas en recría (período comprendido entre el tercero y el quinto mes cuando las aves ya están emplumadas y pueden resistir el medio ambiente sin calor artificial) y ponedoras se calcula en 2, 6 millones y 4,4 millones respectivamente. En consecuencia el total de aves asciende a 7 millones, con lo que el año 2010 finalizó con una producción semanal promedio de pollitos de más de 13 millones. Por otra parte, según datos proporcionados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), la faena de aves en establecimientos con habilitación nacional se incrementó un 8 por ciento  durante el período enero-agosto de 2010 en relación con el mismo período del año 2009 (399.860 cabezas contra 370.322).

En el informe también se apunta que las exportaciones de productos avícolas continuaron con un importante aumento en relación al año anterior, luego de que la crisis económica mundial impactara reduciendo los envíos. En el período enero-junio 2010 alcanzaron 142 mil toneladas, 42 por ciento más que las del mismo período del año 2009. El valor alcanzado por los envíos al exterior fue de 221 millones de dólares (un 83 por ciento más). Considerando solamente los productos comestibles (pollo entero, trozado y procesado), el volumen aumentó 54 por ciento y los ingresos en dólares, un 91 por ciento. Los principales destinos de los envíos al exterior son: Chile (4.272 toneladas), China (3.626 toneladas) y Venezuela (3.139 toneladas). Respecto del consumo interno anual (que en 1990 era de 11 kilos por cabeza, en 2004 ya había trepado a los 24 kilos y en 2006 a 27,5 kilos), en el último trimestre de 2010 llegó a los 35 kilos por persona. Es decir que en la última década se triplicó la cantidad de carne de pollo que los argentinos llevaron a la mesa familiar.

Entusiasmados con estas cifras, los miembros de CEPA y de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA)ya trazaron los objetivos rectores del plan de desarrollo para el período 2011-2017.Roberto Domenech, presidente de CEPA señaló a 2010 que las metas para esta nueva etapa de 7 años estiman una tasa de crecimiento anual en pollos de 6 por ciento y en huevos de 4 por ciento. “Aspiramos a llegar al final de este período con una producción anual de 2.500.000 toneladas de carne de pollo y 12.500 millones de huevos comerciales”. También aseguró que el sector de pollos invertirá en este período unos 600 millones de dólares para el desarrollo de nuevas granjas (estiman unos 800 galpones por año) incubadoras, fábricas de alimento, frigoríficos de faena y establecimientos para el tratamiento de efluentes, entre otros emprendimientos.

La industria avícola cuenta actualmente con un padrón de 17.000 empleados directos, una cifra de empleados indirectos que sobrepasa los 10.000 y una capacidad instalada de faena equivalente a 637.000.000 millones de cabezas por año. El plan 2011-2017 generará -según Domenech- más de 9.000 nuevos puestos de trabajo de mejor nivel y mayor capacitación. “Este nuevo proyecto demanda un cambio tecnológico, cambio de equipamiento y profundización de la escala, pasos fundamentales para este crecimiento y para la competencia que ya debemos enfrentar en los mercados mundiales”. En esta línea, ponderó el Programa de Financiamiento Productivo del Bicentenario. “Confiamos en que las empresas del sector obtendrán la aprobación de sus proyectos por parte de los ministerios correspondientes, y que encontraremos en los bancos el canal adecuado para su financiamiento”.

A río revuelto…

Desde hace varios años Estados Unidos es el principal exportador de carne aviar a China. Pero las medidas antidumping impuestas por el gobierno de Obama a los neumáticos orientales provocaron respuesta similar: China restringió a partir de febrero de 2010 el ingreso de carne aviar desde ese país por el término de 5 años, según informó el Ministerio de Comercio (MOFCOM). Este aumento de la tensión en la guerra comercial entre Estados Unidos y el gigante asiático le abre una posibilidad nuestro país para mejorar su relación con China. Si bien actualmente Argentina es su segundo proveedor, especialmente de garras de pollo y alitas, (productos que en China son considerados gourmets) ahora se crean las oportunidades para colocar otros cortes de pollo. “Argentina, ahora está en una posición privilegiada para beneficiarse de esta medida, ya que nuestros exportadores no se encuentran alcanzados por la misma”, destacó al respecto Ariel Franetovich, ministro de Asuntos Agrarios de Buenos Aires, provincia a la que pertenece el cincuenta por ciento del total de lo exportado al país asiático.

Patas, muslos y milanesas

La velocidad con la que el pollo se fue incorporando a la dieta de los argentinos convirtió a su carne en uno de los alimentos con mayor crecimiento en las preferencias en los últimos meses de 2010. Dicho aumento se dio en detrimento de los cortes vacunos, cuya demanda doméstica se redujo a 56,3 kilos por habitante al año, 20 por ciento menos que un año atrás, cuando era de 70,3 kilos por cabeza. Según aseguran los productores esto se debe a la diferencia de precio. Por estos días es posible encontrar el kilo de pata y muslo entre 14 y 17 pesos, muy por debajo de cualquier valor de corte bovino. El crecimiento también se ve reflejado en la apertura de más comercios específicos de ese rubro, a la vez que se percibe también la incorporación por parte de carnicerías de la venta de pollos como un anexo. Según los empresarios avícolas, el negocio de la venta del pollo está en procesarlo en cortes (patas, muslos, pechugas y alas) o en la elaboración de milanesas. Se trata de una alternativa para darle valor agregado al pollo entero que ofrece un margen menor, aseguran.

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