Miércoles 24 de Mayo de 2017 - 08:45hs. - República Argentina Edición # 1685

Revista #29 Julio 2009 > Sociedad y Cultura

Detrás de escena: El arte de vencer

“San Martín, El cruce de los Andes” es la nueva ficción histórica, una de las mayores apuestas estatales para el bicentenario del Primer Gobierno Patrio. Se estrenará en la pantalla grande el año que viene. Coproducida por Canal 7 y Canal Encuentro, con el apoyo del INCAA, la Televisión Española (TVE) y la provincia de San Juan. Revista 2010 estuvo en la etapa final del rodaje, que se llevó a cabo en el edifico de la ESMA.


Por María Inés Pereita

Parte I: Todos los caminos conducen al Libertador

Canal 7 es el punto de partida. Periodistas de distintos medios fuimos invitados a presenciar el rodaje de la película San Martín, El Cruce de los Andes, que relata la epopeya  emprendida por José de San Martín junto a su ejército en 1817. La primera etapa de filmación transcurrió en la provincia de San Juan, y el último tramo se rueda en la ciudad de Buenos Aires.    

Este film histórico es la continuación de la saga que comenzó con la producción del especial “San Martín, Combate de San Lorenzo”, realizada por el Director Leandro Ipiña y emitida el año pasado por la pantalla de Encuentro.

Dispuestos en un vehículo de Canal 7, partimos por la mañana hacia la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), donde se está llevando a cabo el rodaje de los interiores: la gobernación de Cuyo y la habitación de San Martín. Espacios que pasaron a manos del Centro Mundial para la Promoción de los Derechos Humanos de la UNESCO y del Canal Encuentro, que muy pronto tendrá su edificio allí.

Entrar a la ESMA, donde el horror se fraguó a la vista prácticamente de todos, recorrer las calles bucólicas que la surcan, se convierte en una sensación de extraña ambivalencia; el escenario clandestino de la tortura y de la muerte se transforma en el espacio del arte, la cultura y la educación.  

El Casino de Oficiales es el escenario del rodaje. Durante la dictadura era utilizado por el Grupo de Tareas 3.3.2, y era el espacio central del alojamiento y tortura de los secuestrados. Este edificio posee tres plantas,  los detenidos habitaban un sector del tercer piso,  “Capucha” y “Capuchita”, y el sótano. En este último lugar se encontraban los detenidos antes de ser “trasladados”.

El edificio aún conserva la impronta de sus antiguos dueños,  al igual que las inscripciones y marcas hechas por los detenidos-desaparecidos, como testimonio y denuncia de los horrores de la dictadura. Algunas de las paredes del comedor revisten parte del empapelado ilustrado con fragatas.

Cuesta elaborar y procesar la resignificación del espacio, donde funcionaban “Capucha” y “Capuchita”, campos de concentración  y tortura de la Armada y de otras fuerzas como el Servicio de Inteligencia de la Nación (SIN). Durante la filmación, está siendo tomado por las botas de los revolucionarios de la patria.

Negros, mestizos y blancos encarnados en la piel de los granaderos deambulan por el ex Casino de Oficiales, entre toma y toma. Los personajes van y vienen, vestidos de acuerdo a la época, aguardan su turno y mientras tanto se entretienen tocando la guitarra, leyendo el diario o transcurren rememorando anécdotas de rodaje.

“Hay una disposición de esta casa para recibir a San Martín, algo tan fuerte y tan simbólico de estar filmando esta película en un lugar donde fue uno de los centros más importantes de tortura, de muerte en Latinoamérica”, reflexiona Ignacio Hernaiz sobre el rodaje en la ESMA.

Como una especie de viaje en el tiempo, nos transportamos a 1816 y presenciamos la selección de los futuros héroes patrióticos, a cargo de la mano derecha de San Martín, José Antonio Álvarez Condarco: la recluta del escuadrón que devendrá en el célebre regimiento de Granaderos a Caballo. El director, Leandro Ipiña, pide silencio absoluto para grabar la toma.

En el primer piso, donde se está restaurando el auditorio, funcionan los camarines y la sala de maquillaje. El equipo de filmación está compuesto por más de 100 personas, entre técnicos, camarógrafos, asistentes, vestuaristas y maquilladores. Los técnicos de Canal 7 armaron parte de las escenografías que recrean la gobernación de Cuyo y la habitación de San Martín.

Puntualmente, a la una de la tarde, el equipo de producción abandona sus puestos de trabajo y ocupa las mesas del comedor para disfrutar de un breve descanso y de un gustoso almuerzo. La prensa de Canal 7 nos invita a unirnos.

Parte II: Los protagonistas de esta historia

“Trescientos años de masacre y de barbarie tiñen nuestra tierra de sangre, el enemigo espera. Todos y cada uno de ustedes son la esperanza de América. Somos concientes de nuestra libertad, nadie puede decirnos, ya, que merecemos algún rumbo. Nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos  recordarán este momento con orgullo, porque les dejaremos una tierra digna de ser vivida, porque cada hombre pueda decidir su destino sin importar su color, su linaje, su procedencia. Seamos libres, que lo demás no importa nada. ¡Viva la patria! ¡Viva!”, proclama San Martín desde la cordillera a su ejército, en el avance de la película previa a la ronda de prensa.

El ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, el presidente del Directorio del Sistema Nacional de Medios Públicos, Tristán Bauer,  el director de Encuentro, Ignacio Hernaiz, el director de la película, Leandro Ipiña y el actor Rodrigo de la Serna, brindaron unas palabras sobre esta experiencia.

El cineasta Tristán Bauer hizo hincapié en el “avance de una construcción de mejores medios públicos y de una televisión digna para el pueblo”. Una meta posible de concretar, como lo demostró él, a partir de la creación de canal Encuentro, llevando a la pantalla una programación  didáctica, entretenida y cultural, proyecto que se materializa actualmente en la pantalla de canal 7.

En este sentido, destacó el desarrollo que se está llevando a cabo desde la televisión pública, intentando madurar fuertemente el género de la reconstrucción histórica, “acercándonos a estos hombres maravillosos, y desde Encuentro y Canal 7 es fundamental sumergirnos en nuestra historia, en un intento de construir un presente y un futuro muy hermoso”, enfatizó el director de Iluminados por el fuego.

Con respecto al rodaje en la Escuela de la Armada, Bauer señaló que “estar aquí,  en un lugar donde se desarrollaba la cultura de la muerte, y hoy,  apuntar a la cultura de la vida, recuperar el valor de la palabra Educación. Este era un lugar para la educación y esta película tiene una función educativa fundamental”.

Tedesco enfatizó que éste es el comienzo de “películas hechas con profesionalismo pero también con muchos sentimientos, que van a ser parte de nuestro patrimonio cultural, porque van a ser vistas por las futuras generaciones”.

“Creo que estamos aprendiendo que la alianza entre la educación, los medios televisivos, los artistas, los intelectuales, es fundamental y es la más productiva de todas. Es cierto, han podido trabajar y pueden trabajar con total libertad, creemos en la libertad pero también en el compromiso. No es una libertad en el vacío, es libertad para apostar por estos objetivos que son los objetivos de una cultura popular, una cultura nacional, una cultura que recupere lo mejor de nuestra historia”, afirmó Tedesco.

El actor Rodrigo de la Serna definió como “milagroso” poder llevar adelante  este proyecto, con las dificultades que representa hacer cine en este país. Además de agradecer al director Ipiña por haberlo elegido para caracterizar a San Martín.

 “Tuve que interiorizarme y ponerme a estudiar acerca de su vida. Es un personaje muy difícil de atrapar y definir. La película tiene una mirada particular de San Martín, ya que nadie tiene la verdad absoluta de este hombre que se encargó de no demostrar bien quién era", expresó De la Serna con respecto a la caracterización del personaje.

En cuanto al San Martín que nos presenta Ipiña a lo largo de 90 minutos, aclara que “hay un tema con la humanización de San Martín que es complejo. Cada vez que se lo aborda nuevamente, se lo aborda para humanizarlo. Buscamos poder narrar las tribulaciones, dificultades, que tiene un personaje enorme con un proyecto gigantesco entre sus manos, y las dificultades que pasó para hacerlo.  Más que humanizarlo es tratar de comprender el porqué de ciertas cosas, y elecciones para hacerlo”.

Ante el interrogante acerca de qué rasgos fundamentales explota Ipiña del Libertador para narrar esta epopeya, responde: “los de un genio absoluto, con una energía impresionante, con una tenacidad increíble, con un físico enfermizo, un tipo de una pésima salud de hierro, según Mitre, con muchas dificultades internas, físicas y morales. Y ante todo un hombre con una energía y capacidad de trabajo insuperable”.

Las preguntas se agotan, sin antes dejar librado al azar cómo sigue la carrera de Rodrigo de la Serna, una incógnita develada, entre risas, por el actor que concluye: “me voy a deprimir un rato porque es una experiencia tan intensa, tan agradable y llena de matices maravillosos, y terminar con algo así siempre duele un poco. Voy a estar triste por unos días, como buen argentino que soy”.

 

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